Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 jul 2016

6 cosas que las francesas hacen mejor que tú.................................................Noelia Ramírez

O en eso se empeña la cultura popular. Recopilamos los seis mitos que más daño han hecho a la autoestima del resto de ciudadanas del planeta.

6 cosas que las francesas hacen mejor que tú
Bardot en un descanso del rodaje de 'Viva Maria'.
Foto: Cordon Press

Si las anglosajonas envidian y han mirado con atento (más bien atentísimo) recelo a las francesas desde los tiempos en que Coco Chanel paseaba los pantalones y las rayas marineras por su villa La Pausa es, básicamente, porque no entienden de qué va la cosa.
 O así lo ve Emmanuelle Seigner.
 La actiz parisina resolvió en un pim pam la eterna duda respecto a su eterna (y debatida) superioridad: “Las norteamericanas se acicalan de buena mañana: ni un pelo fuera de sitio, uñas esmaltadas, tacones… Parece que piensen que tendrán que desfilar por la proverbial alfombra roja o que deberán hacer acto de presencia en un cóctel
. Las francesas no se toman a sí mismas tan en serio”. Vaya, ¿tanta historia para reivindicar que el moño despeinado hecho sin espejo es la quintaesencia del chic?
Lejos de tomar como guía existencial a esta respuesta simplista; el mundo editorial, los arquetipos cinematográficos y la cultura popular llevan un siglo machacándonos con esa idea: la francesa, ese ser exquisito con alergia al cepillo y curtida en el arte de poner morritos mirando al Mediterráneo con sus shorts de tiro alto a cuadritos vichy, siempre hará las cosas mejor que tú.
 No hay que malgastar energía esforzándose más.
 Toca luchar contra estos mitos que nos han inculcado a fuego… para hacernos sentir desgraciadas al resto de ciudadanas del planeta:
1. Las francesas crian mejor a sus hijos que tú
Llevan una década siendo el país europeo con mayor índice de nacimientos, o como a la prensa gala le gusta titular: “Los franceses son los mejores fabricando bebés de Europa“. ¡Allez les bleus!
 Y esto, ¿por qué?, se preguntaba recientemente Laura June en el New York Magazine, que trató de buscar una explicación y encontró varias aclaraciones
. Básandose en el libro Bringing up Bebé, el polémico ensayo de una estadounidense que vivió en París y que hace unos años levantó ampollas por defender a unos querubines franceses felices/tranquilos frente a niños obesos/malcriados en EE UU, June llega a varias conclusiones: los americanos dan demasiados juguetes a sus hijos, les trasladan su estrés, no los alimentan bien y en consecuencia, los pequeños al otro lado del Atlántico no son tan calmados y duermen peor que los galos.
Todo esto, sin obviar a la ayuda institucional, que puede parecer una marcianada total para una residente del país en el que el ObamaCare fue visto por muchos como una apocalipsis socialista: además de la seguridad social, las madres francesas cuentan prestación complementaria al salario (de 9,26 euros al día a los 83 euros); la baja maternal de 16 semanas puede llegar a las 26 si la mujer ya tiene otros hijos a su cargo o las 34 semanas en caso de gemelo; y también están las ayudas para pagar la guardería (que pueden llegar  al 80%).
“Por supuesto sus hijos descansan mejor y no están tan gordos
. El Gobierno las apoya.
Viven en un país que ha aceptado la realidad de que la mayoría de la gente tiene descendencia, y continúa con su trabajo fuera de casa”, apunta la periodista, a la que alguien debería informarle (urgentemente) sobre las maravillas de la educación (y maternidad) finlandesa/escandinava.

Jane Birkin, despreocupada como buena 'fille adoptive', con sus hijos conjuntados en una estampa de lo más estival.
Jane Birkin, despreocupada como buena ‘fille adoptive’, con sus hijos conjuntados en una estampa de lo más estival.

2. Las francesas no engordan
Otro bombazo editorial que ayudó a minar la autoestima de las féminas del resto del mundo allá por 2005 fue Las francesas no engordan (Ediciones B), donde la escritora Mireille Guiliano explicó los supuestos secretos de las galas para lucir radiantes pese a hincharse a beber vino, comer pan con mantequilla y no tener miedo a las salsas: huir de las dietas yoyó, no picar entre horas y saber escuchar a su cuerpo.
Nada nuevo bajo el sol, pero un auténtico éxito de ventas en Reino Unido y EE UU.
3. Las francesas no envejecen
Guiliano quiso seguir explotando su gallina de los huevos de oro y volvió a la carga hace un par de años cuando publicó French Women don’t get Facelifts: The secret of aging with Style & Attitude, la secuela de su best seller y en el que básicamente acumulaba clichés.
 Si bien decía que las francesas son alérgicas al deporte y los gimnasios sólo son para los turistas de los hoteles (un poco de yoga, eso sí, no les hace daño), el secreto de envejecer con dignidad más allá de los Pirineos se debe a una cultura alejada de la cirugía plástica, buena alimentación y una relación con su cuerpo bastante más sana que la que de las anglosajonas.
4. Las francesas seducen mejor que tú
En 2012 la corresponsal del New York Times en París, Elaine Sciolino, supo dar donde más dolía cuando publicó La séduction, un ensayo en el que defendía por qué el erotismo impregna a todas las relaciones que se establecen en el país, ya sea en la ventanilla frente a un funcionario, entrevistando al presidente de la República, en una lavandería pública o en la terraza de un café
. “Se trata de un vaivén entre ambos interlocutores, de un coqueteo en la conversación que no solo sirve para divertirse.
 La seducción no es un juego, sino una batalla. Tienes que adivinar quién es tu enemigo y decidir cómo lo quieres derrotar”.
 No olvidemos, obviamente, que de este territorio salió esto.
annakarina
5. Las francesas visten mejor que tú
De hacértelo saber ya se han encargado multitud de libros y guías aparecidas en los últimos años. Primero fue Ines de la Fressange, que reventó el mercado hace unos años con La Parisina (Grijalbo), donde ofrece los mandamientos para conseguir el venerado chic sin esfuerzo de las mujeres de la capital: huir de los conjuntos, nada de bling-bling, buscar gangas en mercadilos, no temer a las deportivas (estábamos en la era pre athleisure) y desconfiar del buen gusto eran algunos de sus consejos (además de convertir a la tienda Merci en un auténtico paso de turistas/lectores ávidos de sentir la vida como la que fuese musa de Lagerfeld).
La fotógrafa Frédérique Veysset (Vanity Fair, Allure, Grazia Italia o Madame Figaro) y la periodista Isabelle Thomas también se aliaron para publicar la guía Estilo parisino (Lunwerg) donde otras recomendaciones para captar el allure francés pasaban por máximas como ‘las bailarinas son siempre chic’ o ”las lentejuelas y el strass hacen que parezcas un árbol de navidad”.
 El relevo generacional a De la Fressange ha llegado con la siempre despeinada pero estilosa Caroline de Maigret, nueva embajadora oficial del chic francés.
 Con su Cómo parecer parisina estés donde estés también ha recaudado lo suyo con mantras del tipo:
“Respira el aire limpio del mar, pero continúa fumando”, “En vacaciones bebe café con una pajita, pero sin sujetador” o “Ponte un sujetador negro debajo de una blusa blanca, como dos notas en un pentagrama”.
 Confidencias más irónicas, pero que siguen explotando sin cesar todos esos clichés con los que nos hemos alimentado desde las pelis de Godard.
6. Las francesas se maquillan mejor (porque básicamente no se maquillan)
Aparta, Kim Kardashian, a las francesitas todo lo del contouring y los 840 mil pasos para aplicarlo se la trae al pairo.
 O así lo aclara Violette, una eminencia francesa en esto del maquillaje y consultora de Dior:  “La razón por las que no hacemos contouring es porque para hacerlo necesitas un fijador, base, colorete, iluminador… necesitas demasiados productos.
 Las francesas casi ni usamos base de maquillaje. No queremos que veas que llevamos algo en la piel”.
 Esto explicaría su también aparente alergia social al tatuaje.
 La confirmación de esa dictadura tan suya del au naturel como estilo de vida.

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Jean Seberg en ‘Buenos días, tristeza’.
Foto: Cordon Press


 

El Rey toma el pulso a la investidura ante la amenaza de un nuevo fracaso................................ Miquel Alberola

Los representantes de los partidos exponen sus posiciones al jefe del Estado en La Zarzuela.

 
El Rey en La Zarzuela, el pasado miércoles. EFE
Los líderes de los partidos con representación parlamentaria visitan La Zarzuela entre la mañana de este martes y la tarde del jueves para exponer al Rey su posición sobre la investidura del próximo presidente del Gobierno
. La ronda de contactos con las 14 formaciones interesadas en las audiencias —Esquerra Republicana de Catalunya y Bildu se han descolgado— permitirá al Rey tomar el pulso acerca de las posibilidades que tiene el líder del partido más votado, Mariano Rajoy (PP), de afrontar la investidura con garantías.
El representante de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, será el primero visitar La Zarzuela este martes. Le seguirán los representantes de Foro Asturias (socio electoral de PP), Coalición Canaria, UPN (concurrió con el PP) e Izquierda Unida (coaligado con Podemos)
. El miércoles lo harán los del PNV, En Marea, Convergència, Compromís y En Comú Podem. Y finalmente, el jueves, los líderes de los partidos clave: Ciudadanos, Podemos, el PSOE y el PP.
Pues Vale, si no hay acuerdos, no  sé de quien es la culpa, pero viendo lo que vemos con este gobierno "En funciones" todo va de mal a peor" y lo lamento, porque recibimos amenazas de esas funciones que parece que no las da ningun gobierno.Las Pensiones bajarán, habrá subida de impuestos y caeremos en picado....y la culpa es del PP, lo disfracen como lo disfracen. Hartos estamos ya!!.
Al jefe del Estado, dentro de sus atribuciones constitucionales, corresponde proponer un candidato para que trate de formar Gobierno con el apoyo del Congreso de los Diputados tras la renovación de las Cortes Generales.
 La legislatura surgida de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, con un escenario electoral muy fragmentado, resultó un fracaso ante la falta de entendimiento de los partidos, sin otra salida que unas nuevas elecciones.
Entonces, Rajoy, cuyo partido también fue el más votado, se inhibió como candidato mejor posicionado ante el compromiso de intentar superar la investidura por falta de apoyos.
Aunque Rajoy ahora ha manifestado su voluntad de ser investido, las dudas sobre los apoyos que pueda reunir, ante la negativa de Ciudadanos a darle su voto afirmativo y del PSOE a abstenerse para facilitarle el camino hacia La Moncloa, mantienen viva la incertidumbre sobre sus posibilidades.
El PP no ha llevado a cabo ninguna negociación que haya podido aflorar algún indicio de que Rajoy tenga garantizada la investidura
. Además, Ciudadanos rechaza un acuerdo que no regenere al PP a fondo y que no sume al PSOE. Por su parte, el PSOE, presionado a su izquierda por Podemos, prefiere mantenerse en la oposición y que el PP busque sus apoyos entre sus "aliados naturales" como Ciudadanos, el PNV y Convergència.

Pero tampoco los partidos de la derecha periférica, pese a las facilidades que les ha concedido el PP para formar sus grupos en el Congreso y el Senado y la correspondencia de gestos en la elección de la Mesa del Congreso, han cuajado ningún vínculo de apoyo a su candidatura.
El equipo de Rajoy, aunque asegura que sigue trabajando para alcanzar el acuerdo, ya descarta el planteamiento inicial de celebrar la votación de la investidura, como pretendía, del 2 al 5 de agosto. Su principal baza para decantar a su favor la investidura, más allá de las ofertas que pueda hacer a los partidos decisivos, es el factor apremiante de otra situación límite sin más salida que otras elecciones.
Su planteamiento sigue anclado a la renta de situación y al desvío de responsabilidad.
 Es decir, el PP ha ganado las elecciones y los demás partidos tienen la obligación de facilitarle el Gobierno para evitar ir a unas terceras elecciones en menos de un año.

 

24 jul 2016

“Cada experiencia es como la lengua de la vida. O de la muerte”..................................... Juan Cruz

Guillermo Arriaga es un escritor, productor y director de cine conocido principalmente por los guiones de películas como Amores perros, 21 gramos o Babel.

¿De qué está hecha su alma? De mis padres, de mi abuela, que vivía con nosotros. Mi padre quiso ser ingeniero pero fue autodidacta que leía a Kafka y a Heidegger.
 Nos inculcaron amor por los libros, por la naturaleza. Me enseñaron que mi lugar no era México sino el mundo, y ahí tenía que viajar.

¿Cómo fue esa infancia? Soy el tercero de cuatro hijos; Carlos tuvo polio, luego lo atropellaron y por ese accidente necesitó atención continua.
 Mi hermano pequeño nació muy enfermo. Yo aprendí a ser independiente, a resolver mi vida sin consuelo de nadie.
Y se dedicó a buscar metáforas… Era muy tímido y tenía déficit de atención. Y me di cuenta de que sólo podía expresarme contando historias, sucesos. ¡Y cuando aún era niño soñaba con ganar el Nobel, el Oscar y el Festival de Cannes!
¿Qué sueño conserva? Todos. Vivo en un sueño, una vida plena y feliz.
¿Y cómo afecta la realidad exterior a su sueño? No he tenido situaciones drásticas o graves. Mis padres me dijeron que el mundo acabaría dándome lo que yo pidiera.
 Y me duele la realidad de México, claro.
 La pobreza, la impunidad, la corrupción…;,la injusta distribución de la riqueza me parece atroz.
¿El arte le ha servido para explicar el mundo adulto? El arte no da respuestas sino preguntas. Y siempre he escrito a partir de mi propia realidad.
Por la caza he viajado mucho; he conocido amigos míos campesinos analfabetos. Por uno de ellos, Melquiades, escribí Los tres entierros de Melquiades; él no ha muerto.
Vive en el norte de EE UU; es un refugiado. Se habla de refugiados como si sólo fueran los que vienen de la guerra, pero hay guerras económicas, como la del Tratado de Libre Comercio. Produjo una catástrofe y los campesinos ya no tuvieron con qué sobrevivir.
¿Y qué visiones hay detrás de Amores perros?Son historias personales. Mi padre fue a casa de un amigo para traerse un perro de su camada.
 Pensamos que sería rubio, con ojos azules, y era uno negro, feo. Mató a otro, se sintió atacado.
 Los vecinos empezaron a llevarse al perro para hacer peleas. De ahí viene.

 Un coche en el iba yo cayó al abismo,. Era niño, iba dormido. Tuve amnesia, quise recuperar lo que pasó. En Amores perros recuperé esas sensaciones.

Son historias de soledad. Tenía rabia por la injusticia y por la miseria, creía en el marxismo y que era posible cambiar el mundo por las armas.
 Me decepcioné, y se lo contagié al Chivo, el personaje de la tercera historia de Amores perros. Lo conocí. Había sido un músico muy famoso.
 Su hija, drogadicta, desapareció; la vida dejó de tener sentido para él y se fue al abismo.
Cuando se escribe se indaga en la propia vida… Escribo de lo que me ha afectado.
 Siempre he querido que quien vea o lea mi trabajo piense que este hombre tuvo calle y monte…
El accidente me dejó heridas, cicatrices, hierros.
 Cada experiencia es como la lengua de la vida, o de la muerte, que te da un lametazo.
¿Y cómo le afectan las cicatrices de su propio país? Hay una bondad innata en la gente.
 ¿Qué es lo que provoca esa corrupción, esos asesinatos, esas catástrofes? Años de discriminación racial. La conquista no sólo derrotó una vez.
Y cuando un político mexicano llega al poder lo que quiere es volver a saquear. ¡Y oigo a amigos que le dicen a otros: “¡Eres muy pendejo! ¡No robaste lo suficiente!”
 Lo que me asombra es que sea gente que no viene de abajo, sino que estudió en Harvard, la que saquea el país…
¿Y el narco? Lo entiendo más: son psicópatas, tienen una mentalidad empresarial sin salida propicia, salen de la desesperación y le dan poco valor a la vida.
Es cazador. En España ya no se mira tan bien la caza… Somos una especie cazadora y estamos sentados en un trono de sangre.
 Los ataques provienen de las clases urbanas, que sólo han visto la naturaleza por computadora. Yo cazo con arco y con flecha, y me como lo que cazo.
 Respeto la naturaleza, también soy naturaleza.

Sonríe, hay un espejo delante de ti...................................................... Sergio Parra


Nadie es capaz de ver el código, como Neo en Matrix, pero todos, a poco que nos fijemos, distinguimos patrones que se propagan como epidemias, clichés que se han forjado a raíz de la aparición de los espejos, primero, y de las cámaras, más tarde.
 Antes de la existencia de estas tecnologías, las personas no tenían tanto interés en la impostura. A nadie le preocupaba mantener un mohín adecuado.
 La gente era más espontánea sencillamente porque no sabía qué aspecto tenía en cada momento. Nadie imaginó algo como Snapchat en la Edad Media.
Gracias a los sentidos propioceptivo y vestibular sabemos en qué parte del espacio está localizado nuestro cuerpo y qué le está pasando en su interior, pero, en ausencia de imágenes especulares, no poseemos una percepción precisa del cuerpo, y menos del rostro.
Por ejemplo, la mayoría de nosotros tenemos una imagen distorsionada del tamaño de nuestra cabeza, como sugiere un estudio de Ivana Bianchi, de la Universidad de Macerata (Italia).
 En el estudio, los voluntarios solían sobrestimar el tamaño de la circunferencia frontal de su cabeza entre un 30 y un 42%.
 Una tendencia que también observaron en el arte del siglo XV: las cabezas de los autorretratos tendían a ser mayores que las de los retratos.
Primeros reflejos
Detalle de una cerámica ática c. 470–460 a. C. Fotografía: Marsyas (CC).
Detalle de una cerámica ática c. 470–460 a. C. Fotografía: Marsyas (CC).
Básicamente, un espejo es una superficie pulida capaz de reflejar la luz siguiendo las leyes físicas de la reflexión.
 Hasta la invención del espejo, la gente podía contemplar su reflejo en un estanque o incluso en el agua quieta de una vasija.
 Pero esas imágenes especulares nunca fueron gran cosa comparadas con la que retornaron los primeros espejos, posiblemente ideados por pequeños grupos que habitaban las zonas de lo que hoy es Turquía y que datan del año 6000 a. C. Dos mil años tarde aparecieron espejos babilonios, elaborados a partir de cobre pulido
. Los del Antiguo Egipto se confeccionaron a partir de oro y cobre. 
En el siglo I aparecieron por primera vez los espejos de vidrio
. Con todo, la invención del espejo moderno se le atribuye al profesor alemán de la química Justus von Liebig, en 1835.
Los espejos son casi artefactos mágicos, a poco que nos formulemos ciertas preguntas incómodas. Por ejemplo: los espejos, al igual que las cosas que percibimos como blancas, reflejan todas las longitudes de onda visibles.
 Pero eso no explica la razón de que nuestra camisa blanca no parezca un espejo.
 La verdadera razón reside en el hecho de que una superficie blanca refleja la luz en todas direcciones.
 Un espejo, por el contrario, no refleja la luz de esta forma difusa, sino en la misma dirección, por lo que construye una imagen de la fuente de luz, en palabras del astrónomo Phil Plait.
Bueno, en realidad esto no es exactamente así porque los espejos son verdes y, en consecuencia, lo reflejan todo un poco con esa tonalidad. 
 Sí, verdes, al menos la mayoría de espejos que usamos hoy en día, que están confeccionados con un sustrato de vidrio de sílice sódico-cálcico y un revestimiento posterior de plata.
 Este verdadero color es difícil de ver, pero una forma sencilla de conseguirlo es creando una infinita reflexión de espejos.
Es decir, debemos enfrentar dos espejos y contemplar la sucesión de reflejos cada vez más pequeños. Después de cincuenta reflexiones, la luminosidad de un objeto reflejado se reduce, y la longitud de onda dominante pasa a ser la de quinientos cincuenta y dos nanómetros, la que percibimos como un color verde amarillento espectral.
 El moho de las imágenes especulares.
Pero las preguntas incómodas no acaban aquí: ¿por qué los espejos invierten en sentido derecha-izquierda pero no en sentido de arriba-abajo? Si guiñamos el ojo derecho, nuestro reflejo guiñará el izquierdo.
 Pero la cabeza está donde tenemos la cabeza, no al revés.
 Es decir, que nada cambia en el espejo, salvo esa inversión de derecha-izquierda.
 Este misterio no es baladí en física, y ya fue abordado por Platón en Timeo, y por Lucrecio en De Rerum Natura.
El problema, sin embargo, está mal enfocado: los espejos no invierten la imagen de lado, sino de delante y detrás. 
Y no somos capaces de verlo no por la física, sino por la biología, porque somos organismos bípedos que andamos erguidos y disponemos de ojos en uno de los lados de la cabeza. 
Estas son las dimensiones en las que percibimos el mundo
. Al contemplar de este modo los espejos, la inversión que tiene lugar es así y no de otra forma.
 Uno de los mayores expertos en lateralidad, Chris McManus, lo explica en su libro Mano derecha, mano izquierda:
El eje derecha-izquierda solo puede definirse una vez determinados los ejes arriba-abajo y delante-detrás. El espejo invierte siempre una dimensión, pero esta solo puede describirse una vez que las dimensiones arriba-abajo y delante-detrás han sido determinadas, y en consecuencia, sea cual sea la dimensión que un espejo realmente invierta físicamente, siempre será descrita como la dimensión derecha-izquierda.

Los espejos son casi artefactos mágicos, a poco que nos formulemos ciertas preguntas incómodas. Por ejemplo: los espejos, al igual que las cosas que percibimos como blancas, reflejan todas las longitudes de onda visibles. 
Pero eso no explica la razón de que nuestra camisa blanca no parezca un espejo. La verdadera razón reside en el hecho de que una superficie blanca refleja la luz en todas direcciones. 
Un espejo, por el contrario, no refleja la luz de esta forma difusa, sino en la misma dirección, por lo que construye una imagen de la fuente de luz, en palabras del astrónomo Phil Plait.

Caraísmo
Con el advenimiento de los espejos, primero, y las cámaras fotográficas, después, también llegaron las representaciones y las consiguientes deformaciones. 
Durante quinientos años, los rostros de las minorías discriminadas han aparecido en posiciones subordinadas.
 Al igual que los primeros autorretratos presentaban deformaciones de resultas de una deficiente autopercepción, los retratos presentaban deformaciones conscientes o inconscientes en función de la clase social del representado.
Desde el siglo XVII, tanto en pinturas como fotografías, las caras de los afroamericanos, las mujeres y otras clases discriminadas han aparecido en una posición inferior respecto a los blancos, los hombres y otras clases consideradas superiores, respectivamente.
 A este fenómeno se le llama face-ism.
El «índice de caraísmo» es el cociente de dos mediciones lineales: la distancia (en milímetros o cualquier otra unidad) de la parte superior de la cabeza hasta el punto visible más bajo de la barbilla (numerador) y la distancia desde la parte superior de la cabeza a la parte visible más baja del cuerpo del sujeto (denominador).
Como sugiere un estudio de Miron Zuckerman y Suzanne C. Kieffer publicado en Journal of Personality and Social Psychology, esta constante se ha observado entre los afroamericanos y los estadounidenses-europeos en diversos periódicos de los Estados Unidos y de Europa, así como en numerosas obras pictóricas y estampillas.
Esta discriminación facial también se ha detectado en las caras de las mujeres respecto a las de los hombres. 
En un estudio de Dane Archer en el que se compararon tres mil quinientas fotografías publicadas en medios de once países diferentes, entre los que se encuentran México, India, Francia o Kenia, se halló esta correlación
. Y también se ha observado en retratos y autorretratos que datan del siglo XV.

Espejos que te hacen fotos
c. 1944. Courtesy of Throckmorton Fine Art.
Frida Kahlo c. 1944. Fotografía cortesía de Throckmorton Fine Art.
Las nuevas generaciones, por algunos llamados nativos digitales, se conducen con mayor naturalidad por el mundo de observación/exhibición de internet. 
Cada vez son más los que están dispuestos a sacrificar su intimidad en aras de ser valorados por los demás, a la vez que los más pudorosos acaban siendo los raros, los esquinados, los que tienen algo que ocultar, los que no se consideran lo suficientemente buenos como para medirse con el resto.

El contenido de fotos, vídeos y textos que los menores de edad intercambian entre sí, de ser vistos por adultos en toda su amplitud, originaría una horripilante disonancia cognitiva: muy pocos son capaces de imaginar la falta de inocencia incluso a edades tan aparentemente tempranas como los once o doce años.
 En una encuesta realizada en 2008 por la campaña nacional para la prevención de embarazos no deseados en adolescentes, se descubrió que el 20% de los adolescentes entre los 13 y los 19 años habían colgado en la red o había enviado fotografías en las que aparecían desnudos total o parcialmente. 
 Las chicas lo hacían con mucha más frecuencia que los chicos.
Por eso la industria de gadgets está desarrollándose para satisfacer estas necesidades, como es el caso de un espejo inteligente que te muestra tu verdadera cara frente a fuentes de iluminación concretas. En muchas ocasiones, nuestro maquillaje parece óptimo en el espejo de nuestro baño, pero se torna ineficaz o directamente pavoroso, a lo clown maligno, si estamos bajo la luz del sol o en esa oficina donde abundan los fluorescentes de morgue. El Sensor Mirror Pro Wide-View evita eso conectándose al wifi para que podamos controlar la temperatura del color de nuestra luz desde el smartphone.
 La app. que instalaremos, tanto en iOS como Android, captura la iluminación en los lugares que frecuentamos, y recrea la iluminación de tales lugares para que podamos prever cómo luciremos allí.
El futuro de los espejos o las cámaras es todavía difícil de imaginar.
 Lo que es evidente es que el show no ha hecho más que empezar, como puso de manifiesto un experimento llevado a cabo por iStrategyLab. Su S.E.L.F.I.E, por su siglas en inglés «motor de emisión en directo para una mejor autoestima», es un espejo bidireccional provisto de una cámara y un ordenador tras de sí.
 Cuando alguien pasa por el espejo y sonríe, el dispositivo dispara una fotografía. 
Una cristalización de la imagen que solo tiene lugar cuando se luce la mejor de tus sonrisas. 
La imagen resultante se sube directamente a las redes sociales, para dar siempre la mejor imagen de ti mismo.