Vaya por Dios!!! Todos los corruptos y fraudolentos de Valencia votan al PP. No hay que hacer un análisis muy complicado para saber por qué ganó el PP Todos los que nos llevaron a la crisis, los que aplauden la Reforma Laboral y los inútiles políticos que solo tiene miedo de los Socialistas, los que se aferran al caso Gal y los que creen que los comunistas les quitarán el mony mony, no se dan cuenta que son tontos útiles. Ayer Rajoy enfervecido por las masas juveniles con su nombre en la frente, de las masas, digo, Hizo un discurso de tontos para tontos, si dijo que no lo tuvieron facil, dicho de otra manera lo tuvimos dificil, palabras de Rajoy que nunca se le entiende lo que habla y eso que se ayuda de flejes completos de poxits. Pues que lo sepan ganan los que nos quitan pagas extraordinarias, los que si te pones enfermo no te pagan los dias de baja, los que se hacen trajes, los que compran votos, los que expolian en las preferentes los que te dejan en paro por 400 Euros o menos. Los del medicamentazo, vaya que no te dan lo que necesits porque para eso has trabajado. Esos igual es posible que alguno vote a Rajoy , por miedo a que venga el Lobo, La Izquierda socialista y la izquierda en general, esa que Rivera llama populistas. Bueno, nadie dijo que fuera facil, incluso Rajoy, así que cuando no den Becas, suban todos los precios, baje el Euro, esos Mercados a los que ha tranquilizado Rajoy, que yo ya me pondría en lo peor, porque ese señor es el tonto util de los Ricos y de los amigos de los amigos, Aguanta Luis Aguanta!!! ahora nos aguantamos todos, y esperamos otra vez a ver quien se lo lleva y quien no...Y encima hoy juega España con Italia, claro que en este orden de cosas de economía Italia se entiende muy bien con La España Pepera.
Después de
Eastwood, Scorsese y Almodóvar, la actriz será la primer mujer que
recibe el premio Lumière.
Otro reconocimiento más a una larga
trayectoria que sigue siendo intachable.
Catherine Deneuve, en el Festival de Cannes de 2015.
Catherine Deneuve será la próxima destinataria del premio Lumière,
que concede cada mes de octubre el festival del mismo nombre,
considerado el principal certamen de cine clásico en el mundo.
Auspiciado por el cineasta Bertrand Tavernier y el poderoso director artístico del Festival de Cannes, Thierry Frémaux,
el certamen se celebra desde 2009 en Lyon, la ciudad donde los hermanos
Lumière inventaron el cine. Deneuve, de 72 años, será la primera actriz
que reciba el premio, que ya tienen cineastas como Clint Eastwood,Quentin Tarantino, Martin Scorsese y Pedro Almodóvar.
“Ha tenido una carrera inmensa y es una mujer que ha seguido siendo
misteriosa y moderna”, explicó Frémaux al anunciar el premio.
Catherine Deneuve será la próxima destinataria del premio Lumière,
que concede cada mes de octubre el festival del mismo nombre,
considerado el principal certamen de cine clásico en el mundo. Auspiciado por el cineasta Bertrand Tavernier y el poderoso director artístico del Festival de Cannes, Thierry Frémaux,
el certamen se celebra desde 2009 en Lyon, la ciudad donde los hermanos
Lumière inventaron el cine. Deneuve, de 72 años, será la primera actriz
que reciba el premio, que ya tienen cineastas como Clint Eastwood,Quentin Tarantino, Martin Scorsese y Pedro Almodóvar. “Ha tenido una carrera inmensa y es una mujer que ha seguido siendo
misteriosa y moderna”, explicó Frémaux al anunciar el premio.
Si se ha hecho una excepción con ella, tal vez sea porque su
trayectoria se asemeja a la de un cineasta. Esa es, por lo menos, la
teoría del director Arnaud Desplechin, autor de la recién estrenada Tres recuerdos de mi juventud
y que ha dirigido a Deneuve en dos ocasiones. “Cuando veo todas sus
películas, descubro en ellas un rasgo singular, que no podría conferir a
otros intérpretes: existe en ellas un gesto de autor”, le dijo en una
entrevista conjunta en 2010. Desplechin también la bautizó como “el Bob
Dylan francés” por su tendencia a reinventarse continuamente, en lugar
de dormirse en los laureles de sus éxitos pasados.
Catherine Deneuve, en una imagen de 1965. cordon pressHace pocos años, en el café del último piso del Cinéma du Panthéon, que ella misma decoró con muebles vintage y fotos de los rodajes de Ingmar Bergman,
le preguntamos si se consideraba una leyenda. Deneuve se molestó. “Para
ser una leyenda tendría que desaparecer, y yo estoy muy viva”,
respondió entre un cigarrillo y el siguiente. La actriz se presentó en
sociedad en el Festival de Cannes de 1963, donde se estrenó Los paraguas de Cherburgo. En cuestión de segundos, se convirtió en una estrella. Mientras le
proponían comedias insustanciales, Deneuve respondió rodando con el
todavía desconocido Roman Polanski, que le regaló el papel de esteticien enloquecida en Repulsión
(1965), la primera cinta de la historia donde se escuchó un orgasmo
femenino. Después encadenó con la esposa burguesa (y prostituta
ocasional) de Belle de jour, a las órdenes de Luis Buñuel,
quien logró romper para siempre con su imagen de joven mojigata. No por
casualidad, su palabra favorita es impertinente, en la primera acepción
del diccionario: “Que no viene al caso, o que molesta de palabra o de
obra”.
El cine su religión
El cine nunca fue su vocación, pero ha acabado siendo algo parecido a
una religión. Se la acostumbra a ver en viejas salas del barrio
parisiense de Saint-Germain como L'Arlequin, muy cerca de su domicilio,
situado frente a la iglesia de Saint-Sulpice. Pese a su look de
gran dama de la alta sociedad parisiense, Deneuve nunca ha dejado de
aceptar riesgos y entrar en terrenos resbaladizos. Su nueva película, Tout nous sépare,
la enfrenta al rapero francés Nekfeu, conocido por sus letras
agresivas. Su última ocurrencia consistirá en dar voz a los tuits
asesinos sobre el mundo de la moda que publica el periodista Loïc
Prigent, que darán pie a un espacio televisivo en el canal francoalemán
Arte. Pese a esa colaboración, Deneuve dice sentir aversión por las
redes sociales. Considera que las imágenes que circulan por ellas son
“feas y ordinarias”, además de resultar “dañinas” para su profesión. “Cada vez hablamos menos de cine y más de ropa, maquillaje, peinados y
joyería”, protestó hace unos meses en la revista Purple. “En la
era de Instagram ya no quedan estrellas. No queda misterio, ni charme,
ni fantasía. Mi vida privada es solo mía. La comparto con mis seres
queridos y nadie más. ¿Para qué compartirla públicamente hasta terminar
destruyéndola?”.
Una madre exigente y peculiar
Sus dos hijos han dando pistas sobre el tipo de madre que es Deneuve. Christian, fruto de su romance con Roger Vadim y por quien ha confesado
que se tiñó de rubio por primera vez, ha explicado que su madre se
“enfureció” al descubrir que quería ser actor. Chiara, a quien tuvo con
su gran amor, Marcello Mastroianni, explicó que su madre siempre ha sido
“imposible de satisfacer”. “No era malvada, pero sí exigente", explicó,
mientras recordaba que una vez la comparó “con un hipopótamo” por su
sobrepeso.
¿Por qué suceden todas estas atrocidades contra las mujeres en el
planeta? La respuesta es simple: porque no se toman en serio este lento,
silencioso genocidio.
Debo confesar que a veces me siento incapaz de afrontar algunas
noticias. Por ejemplo, me he pasado unos cuantos días huyendo de un
suceso atroz: una mujer quemada viva en Pakistán por no querer casarse. No leer la información, no enterarme de los detalles, olvidar que ha
sucedido. Eso es lo que intenté. Cobarde, lo sé, pero a veces me parece
que no puedo con el peso del horror del mundo. Pero, claro, el horror es
tenaz, redundante. Una semana después de esa noticia que procuré evitar
llegó otra aún más sobrecogedora: Zeenat Bibi, una adolescente de 17
años, fue rociada con queroseno por su madre y quemada viva en Lahore
por casarse sin el permiso familiar. Y ahí ya no pude seguir corriendo por delante de mis miedos y me
empapé de todos los pormenores, tanto de este crimen como del anterior. La chica asesinada días antes era una profesora de 19 años que se negó a
casarse con el hijo del dueño de la escuela en la que trabajaba. Así
que llegaron cinco hombres, la torturaron y luego la quemaron viva. Era
gente instruida y sucedió en Murree, cerca de la capital, no en un
rincón remoto del país. Son los llamados crímenes de honor y son muy comunes en el
sur de Asia. Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, tan sólo
en ese país y en 2015 murieron 923 mujeres por medio de horrendas
ejecuciones de este tipo. Siempre brutales, porque son didácticas:
quieren implantar el terror en las demás mujeres y obligarles así a ser
esclavas. La foto que acompañaba la noticia del asesinato de Zeenat Bibi
era espeluznante: un rellano de escalera totalmente negro, calcinado,
con briznas de sustancias achicharradas pegadas al suelo.Y dos crías de unos ocho años mirando el lugar de la pira con ojos
redondos y espantados, unos ojos demasiado adultos para ser tan niñas. Así van aprendiendo, así se van domando, hasta llegar a ser las
ejecutoras de su propio tormento, como la madre que echó el queroseno
sobre Zeenat (pero varios hombres de la familia sujetaban a la chica), o
como esas otras madres que les cortan el clítoris a sus niñas (ellas
también están rebanadas, por supuesto). De todos es sabido que los
individuos verdaderamente oprimidos son los primeros en defender los
valores que los esclavizan, porque les han arrebatado incluso la
libertad esencial de pensar distinto.Hay una directora de cine paquistaní, Sharmeen Obaid, que ganó su
segundo Oscar por un documental sobre una de las víctimas de este
horror. Tras el éxito en el extranjero de la película, el primer
ministro de Pakistán prometió combatir esta barbaridad, pero aún no ha
hecho nada. Y esa es la clave de la cuestión: ¿por qué suceden todas
estas atrocidades contra las mujeres en el planeta? Las niñas y mujeres
secuestradas, rociadas con ácido, quemadas vivas, lapidadas, mutiladas,
azotadas, apuñaladas, apaleadas, torturadas, violadas y asesinadas a lo
largo y ancho de este espantoso mundo… La respuesta es simple: les hacen
eso porque pueden. Porque no hay leyes suficientes, y si las hay no se
aplican con celo. Porque los organismos internacionales no se toman en
serio este lento, silencioso genocidio. Porque los Gobiernos mundiales
están enseguida dispuestos a negociar con terroristas (como los
talibanes, por ejemplo) aunque para ello condenen a todas las mujeres de
la zona a un horrible martirio. El tema de la seguridad de las mujeres,
una seguridad tan básica como el derecho a no ser quemada viva por no
querer casarse, nunca está sobre la mesa de los negociadores, nunca es
prioritario. Nunca hay embargos comerciales por la tortura y esclavitud
de la mitad femenina de la población (sí los hubo, sin embargo, cuando
se trataba de una mitad de negros, por ejemplo). Estoy cansada, estoy espantada. En el crecimiento del islam más
retrógrado veo cómo se consolida la opresión de las mujeres, cómo
aumenta la crueldad. Y en el miedo de Occidente a la radicalización
terrorista preveo nuevas concesiones en materia de derechos humanos. Una
vez más la libertad de las mujeres será moneda barata para pagar
acuerdos. No podemos permitirlo. No podemos cerrar los ojos, como yo
intenté hacer en mi desconsuelo. Hay que reaccionar, organizarse,
exigir. Hacer algo.