Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 jun 2016

Historia del Bikini


El biquini, tal y como se conoce en la actualidad, vio la luz por primera vez en 1946
. El ingeniero francés Louis Réard presentó un diseño de moda de baño que consistía en dos triángulos para el pecho y otro, más grande, para la parte de abajo
. La única que aceptó lucirlo en aquel momento fue la bailarina Micheline Bernardini —en la imagen—, y supuso toda una revolución.
El ombligo quedó a la vista, algo que ninguna mujer se atrevía a mostrar entonces.
 Pero el modelo no era cómodo ni sentaba bien a todo el mundo, así que tuvieron que pasar unos pocos años hasta que consiguieron mejorarlo y popularizarlo.
  • Foto:Keystone (Getty Images) 


El primer concurso de Miss Mundo tuvo lugar en 1951.
La ganadora, Kiki Hakansson, Miss Suecia, fue coronada llevando un biquini
. Las ciudades más tradicionales y religiosas incluso amenazaron con retirar a los delegados. Hakansson sigue siendo la primera y la última Miss Mundo coronada en biquini, hecho que fue incluso condenado como pecaminoso por el Papa Pio XII.
En la imagen, Kiki Hakansson con vestido durante el concurso The Prettiest Girl, en Suecia, certamen que presentó un año después de ganar su corona como la más guapa del mundo.

  •   Fue Brigitte Bardot la encargada de populariz esta prenda.
     En 1952, con 18 años, la intérprete llenó portadas de periódicos al lucir el bikini, entonces un bañador controvertido, durante el Festival de Cannes.
     Según 'The Guardian', estas fotografías de Bardot convirtieron a Saint Tropez en la capital mundial del biquini.
     Otras actrices, como Rita Hayworth y Ava Gardner, también causaron mucho estupor en la década de los cincuenta al utilizar esta prenda en las playas europeas.
    Marilyn Monroe se sumó en seguida a esta moda, y es de las actrices que más fotografías conserva posando en bikini.
     En la imagen, Monroe posa con uno de lunares estilo pop en 1954.
 
Los espectadores de 'Agente 007 contra el Dr. NO' (1962) enmudecieron cuando vieron salir del agua a la actriz Ursula Andress con este biquini y un machete colgando de un lado
. Era un papel secundario, la segunda chica de James Bond, y sin embargo gracias a esta escena la actriz suiza impulsó su carrera.

  A comienzos de los sesenta el cuerpo de la mujer se infantiliza de la mano de personajes como Twiggy.
 La prenda, al mismo tiempo que se populariza, se comienza a diseñar con menos tela —y, en consecuencia, a tapar menos—. En la imagen, Twiggy en 1967.

El biquini de la princesa Leia en 'La guerra de las galaxias: el retorno del Jedi' (1983) es, sin duda, uno de los más famosos de la historia
. A finales de 2015 se subastó la famosa prenda que lució Carrie Fisher en la película por 86.500 euros.
 Coincidiendo con la puja, Disney y Lucas Film anunciaron que no fabricarían más 'merchandising' de la princesa Leia con esta prenda de baño, tratando de evitar así cualquier polémica ya que, tres décadas más tarde, son muchos los que tachan el modelo y la actuación
 
Halle Berry quiso hacer un guiño a Ursula Andress en la entrega de James Bond 'Muere otro día' (2002) con este biquini naranja, cinturón y cuchillo.

Claudia Schiffer fue partícipe de los años más locos de la casa parisina de moda Chanel.
 En la imagen, la modelo luciendo un biquini de la 'maison' con las ces entrelazadas en la braga del bikini durante un desfile en 1993.

Cuando aún eran novios, Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton fueron pillados durante unas vacaciones a bordo de un barco en el Caribe.
 La ahora duquesa de Cambridge lucía un discreto biquini de triángulo.

Angela Davis, la revolución negra................................................................ M. Ángeles Cabré.

Publicada 'Una historia de la conciencia', un ensayo de la activista que coincide en las librerías con nueva edición de su 'Autobiografía', a cargo de Capitán Swing.

Angela Davis lidera una protesta contra el racismo en Raleigh en 1974. 
Es tiempo de activismo, de reformatear el mundo para hacerlo más sostenible y más justo; tiempo de cristalizar el espíritu de todos los hombres y mujeres que creyeron en el bien común, dejándose a menudo la piel en el intento.
Y aunque la revolución vaya casi siempre unida al impulso de la juventud, los veteranos y las veteranas que desbrozaron el camino tienen mucho que enseñar, porque no se puede avanzar si no se mira al pasado por el retrovisor.
Una de ellas es Angela Davis (Birmingham, Alabama, 1944), crecida “bajo lo que podríamos llamar los vestigios visibles de la esclavitud, la inferioridad forzosa de los negros: sistema educativo aparte, barrios aparte, instituciones culturales aparte…”.
La cita pertenece a uno de sus ensayos, reunidos en Una historia de la conciencia, que acaba de publicar Ediciones del Oriente y del Mediterráneo —dentro de la colección Biblioteca Afro Americana Madrid (BAAM)— y coincide en las librerías con una nueva edición de su Autobiografía a cargo de Capitán Swing, que abre un prólogo de Arnaldo Otegui.
La excusa para la publicación de estos dos libros es el 50 aniversario del nacimiento de los Black Panthers, cuyo primera tarea fue formar patrullas ciudadanas destinadas a evitar la brutalidad policial contra la comunidad afroamericana, brutalidad que aún persiste, a tenor de algunas grabaciones recientes
. Angela Davis militó en dicha organización, del mismo modo que lo hizo en el Partido Comunista, y ambas cosas le salieron muy caras.
 “Quienes no hemos nacido negros o mujeres difícilmente podremos llegar a comprender en toda su dimensión la discriminación que estas han sufrido”, escribe Otegui.
 Sin entrar a valorar si era la persona adecuada para firmar este prólogo —la organización terrorista ETA y los Blank Panthers no son ni de lejos lo mismo—, hay que decir que sus palabras son acertadas.
Heredera de Rosa Parks, Martin Luther King y Malcolm X, Angela Davis dijo no a la segregación racial, a la opresión y al patriarcado.
 Su historia salió a la luz cuando en septiembre de 1969 fue despedida del departamento de filosofía de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), donde enseñaba Pensamiento Europeo —tras haberse formado entre otros con Marcuse, Adorno y Habermas—, por pertenecer al Partido Comunista; una evidente demostración de que la caza de brujas del macarthismo aún coleaba.
 Al año siguiente se hallaba encarcelada acusada de asesinato, secuestro y conspiración.
El proceso kafkiano de ser perseguida por el FBI, ocultar su pelo afro tras una peluca lisa y acabar entre rejas es el que cuenta en su Autobiografía, editada en su día por la hoy Premio Nobel Toni Morrison
. Su encarcelamiento levantó una verdadera oleada de protestas a nivel internacional y contribuyó a su liberación tras un largo período probando las agrias mieles del sistema carcelario.
 Y hasta John Lennon y Yoko Ono le dedicaron una canción titulada “Angela”, donde la llaman hermana.
 Convertida en una celebridad del black power y en una abolicionista convencida, siguió luchando. “Sabía que mi libertad tendría sentido solo si la empleaba en conseguir la liberación de aquellos cuya situación yo había compartido”, confiesa en su Autobiografía.
Aunque Davis destaca sobre todo por haber vinculado género, raza y clase:
 “Las alternativas que no aborden el racismo, la supremacía masculina, la homofobia, los prejuicios de clase y demás estructuras de dominación no conducirán, en último término, a la descarcelación”. Justamente en 2005 vino aquí a presentar la edición española de una de sus obras clave, Mujer, raza y clase, aprovechando para dirigir un seminario en el MACBADespués, ya setentona, hace unos meses regresó para pedir la liberación de Otegui a las puertas de la cárcel donde este estaba preso.
Ángela Davis no ceja en su batalla y la suya es una vida entregada a la lucha por la igualdad y la libertad, desde la convicción que en el proceso de luchar en comunidad se alcanza “a vislumbrar nuevas posibilidades que de otro modo nunca habrían surgido ante nosotros”.

 

Sergio Ramos y el penalti del triple error

La pregunta que más me hicieron ayer fue: “¿Por qué tiró el penalti Sergio Ramos?”.
Por atrevido, sería la respuesta.
 Por querer compensar lo mal que estuvo en el 1-1.
 Tenía el balón Cesc, cerca estaba Silva. Iniesta también estaba dispuesto.
 Y estaban dos lanzadores habituales en sus equipos, Aduriz y Bruno.
 Pero Sergio Ramos lo reclamó y lo falló.
 Cosas del fútbol, que pese a ser tan superprofesionalizado aún deja cosas así a la improvisación.
 A veces hay especialista fijo, pero ¿y si tiene un dolor o  no se siente seguro?
 De ahí que se admita que tire el que más presión haga por tirarlo.
Sergio Ramos tiene carácter y galones, así que pasó por delante
. No es mal lanzador, no ofrecía menos garantías que otro, pero así como se dice que “sólo lo falla el que se atreve a tirarlo” aquí ocurrió que había otros dispuestos, y con mejor pie que Ramos, y él se entrometió.
A su pasividad en el 1-1 sumó este fallo que, dicho sea como único posible descargo,  ha de compartir con el juez de gol.
 Porque ¿vieron cuánto se adelantó Subasic? Uno se pregunta cómo puede ser que árbitro, linier y juez de gol dejaran pasar eso.
 Una cosa es hacer la vista gorda por veinte centímetros y otra tragarse media área chica.
Y a todo esto, el penalti no lo había sido.
 Una jugada con tres errores sucesivos de la que salimos descalabrados
. Son cosas del fútbol, que además de muchas otras cosas es un juego en el que la Veleidosa hace guiños o da la espalda según le place.
El remate fue que con 1-1 y ya sobre la hora, todo el equipo se fuera arriba, dando lugar a un contraataque implacable en el que Perisic nos mandó al lado oscuro.
Hemos pasado de la ruta del Madrid a la ruta del Atleti”, me dijo ayer un atlético, aludiendo a la reciente Champions.
En fútbol el optimismo y el pesimismo están separados por una raya muy fina. 

La Roja no lo entendió........................................................... José Sámano

La selección española gestionó mal todas las circunstancias que se dieron con Croacia, a la que metió en el partido y no le supo cerrar una contra final.

Nolito, en primer término, y De Gea, tras el primer gol de Croacia en el partido del martes.
De la Eurocopa al Eurocopón.
 Ahí radica el extravío de España, cuya mala interpretación ante Croacia le obliga ahora a unos cuantos peajes de órdago.
 Cuando menos se esperaba, La Roja se lo buscó por su falta de aplicación.
 En campeonatos de distancia corta hay que saber manejar las circunstancias, al menos las que no son fortuitas.
 Y no lo hizo el equipo de Del Bosque, cuyos titularísimossacaron conclusiones tan erróneas como precipitadas, auscultaron mal el duelo, con la ventaja y con el empate
. Lo llaman leer el partido, y España no entendió nada.
 Un escarmiento. Hay que leer con más sentido.

La selección no estuvo espabilada, pragmática, y se condenó al calvario que le espera.
 Un sofocón para los españoles, como para italianos, franceses, ingleses y alemanes. Que se les cruce La Roja tampoco es para tirar serpentinas.
 Los apretones, para todos.
 El torneo cobra una doble intriga, saber quién, con tantas curvas, sobrevivirá por el tortuoso lado del cuadro, y qué aspirante inesperado se presentará en la final de París.
 Por la ruta de los presuntos teloneros no irá un solo campeón.
En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota
En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota, lo mismo que ciertas eventualidades que requieren diligencia
. Hubo equipos a los que no les llegó con la excelencia, como a la Hungría del 54, a la Holanda del 74 o al Brasil del 82.
 Un mal peritaje de ciertos detalles los dejaron en la cuneta.
 Con menos cosmética, el podio fue para los que no se confundieron en el momento adecuado.


Nolito, en primer término, y De Gea, tras el primer gol de Croacia en el partido del martes.
De la Eurocopa al Eurocopón. Ahí radica el extravío de España, cuya mala interpretación ante Croacia le obliga ahora a unos cuantos peajes de órdago. Cuando menos se esperaba, La Roja se lo buscó por su falta de aplicación. En campeonatos de distancia corta hay que saber manejar las circunstancias, al menos las que no son fortuitas. Y no lo hizo el equipo de Del Bosque, cuyos titularísimossacaron conclusiones tan erróneas como precipitadas, auscultaron mal el duelo, con la ventaja y con el empate. Lo llaman leer el partido, y España no entendió nada. Un escarmiento. Hay que leer con más sentido.
La selección no estuvo espabilada, pragmática, y se condenó al calvario que le espera. Un sofocón para los españoles, como para italianos, franceses, ingleses y alemanes. Que se les cruce La Roja tampoco es para tirar serpentinas.
 Los apretones, para todos. El torneo cobra una doble intriga, saber quién, con tantas curvas, sobrevivirá por el tortuoso lado del cuadro, y qué aspirante inesperado se presentará en la final de París.
 Por la ruta de los presuntos teloneros no irá un solo campeón.

En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota, lo mismo que ciertas eventualidades que requieren diligencia.
 Hubo equipos a los que no les llegó con la excelencia, como a la Hungría del 54, a la Holanda del 74 o al Brasil del 82
. Un mal peritaje de ciertos detalles los dejaron en la cuneta.
Con menos cosmética, el podio fue para los que no se confundieron en el momento adecuado.
España jugó bien, y muy bien, los dos primeros partidos, en los que hizo un fútbol recreativo
. Sin olvidar que resolvió ciertos espasmos que poco tienen que ver con la obra en su conjunto.
 Aquel gol que salvó Cesc bajo el larguero con 0-0 ante los checos y que Ramos se librara de una expulsión o un tanto en contra cuando tras un esguince a la pelota se ganó una tarjeta frente a Turquía también con 0-0.
 Detalles, detalles. Marcan tanto como el fútbol de buen paladar.
 Lo tuvo España en las dos recientes Eurocopas ganadas, y en Sudáfrica 2010, pero para hacer cumbre tuvo que acertar con penaltis, remates, paradas milagrosas, cabezazos imposibles…

Sobredosis de autoestima

Frente a Croacia, España fracasó al afrontar las particularidades del choque
. De entrada, dio la sensación de que el hecho de alistar a los mismos se digirió de la peor manera
. Si Del Bosque quiso con ello realzar el partido, dada su relevancia, los jugadores parecieron sentirse demasiado elegidos, lo que se tradujo en una cierta relajación y una sobredosis de confianza, de autoestima.
 El gol de Morata, tan de ese ingenio que etiqueta a la España de días ilustrados, lejos de marcar la pauta disparó la condescendencia.
Una pifia de Ramos, otra de De Gea… La selección se libró de casualidad, pero invitó al partido a los croatas, que percibieron que allí había batalla, que la dicha española no era para tanto.
 Al filo del descanso, cuando conviene la mente fría, otro abandono.
 No hubo cerrojo para Perisic y tampoco para Kalinic, fuera de lugar Ramos y atornillado a la línea De Gea.
Por suerte para los de Del Bosque, no tuvo el efecto demoledor del gol del holandés Van Persie en Brasil, también en la zona Cesarini de un primer tiempo.
 Pero de nuevo animó al rival.
   
Ramos falla el lanzamiento de penalti. EFE
Como aquel fatídico día ante Holanda, España pudo gestionar con pericia un empate, pero fue incapaz.
 Contra los croatas, visto que no era el día y el partido oscurecía, La Roja consintió una contra fulminante a tres minutos del tiempo a añadir cuando le valía el resultado
. Parvulario. El cronómetro requería bajar la persiana, ponerse a resguardo con el balón, para ello había entrado Bruno junto a Busquets.
 Pero se permitió una contra en la que nadie estaba donde debía
. Para colmo, De Gea se sumó al espanto.
Ahora, sudores fríos. De inicio, Italia.
 De haber hecho los deberes, Portugal, también un hueso, pero el único por ese lado del cuadro.
Por el medio, un penalti con la cruz de Ramos, el mismo que a lo Panenka se lo clavó a Portugal en 2012. Esta vez, el chivatazo de Modric a su portero dejó al capitán español en la diana.
 No es un especialista, de acuerdo, y le puede la fe. Lo es CR, y con su fallo metió en un lío a los portugueses
. Matices, matices, matices.
 El día después, nadie dio explicaciones en España.
 Quizá no vieron defensa, como no la tuvo un equipo que cimentó sus éxitos a partir del blindaje general con su apego a la pelota, aunque también sin ella.
 Ya ha encajado un tanto más que en Ucrania-Polonia 2012 y los mismos que en todo Sudáfrica.