Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 jun 2016

Sergio Ramos y el penalti del triple error

La pregunta que más me hicieron ayer fue: “¿Por qué tiró el penalti Sergio Ramos?”.
Por atrevido, sería la respuesta.
 Por querer compensar lo mal que estuvo en el 1-1.
 Tenía el balón Cesc, cerca estaba Silva. Iniesta también estaba dispuesto.
 Y estaban dos lanzadores habituales en sus equipos, Aduriz y Bruno.
 Pero Sergio Ramos lo reclamó y lo falló.
 Cosas del fútbol, que pese a ser tan superprofesionalizado aún deja cosas así a la improvisación.
 A veces hay especialista fijo, pero ¿y si tiene un dolor o  no se siente seguro?
 De ahí que se admita que tire el que más presión haga por tirarlo.
Sergio Ramos tiene carácter y galones, así que pasó por delante
. No es mal lanzador, no ofrecía menos garantías que otro, pero así como se dice que “sólo lo falla el que se atreve a tirarlo” aquí ocurrió que había otros dispuestos, y con mejor pie que Ramos, y él se entrometió.
A su pasividad en el 1-1 sumó este fallo que, dicho sea como único posible descargo,  ha de compartir con el juez de gol.
 Porque ¿vieron cuánto se adelantó Subasic? Uno se pregunta cómo puede ser que árbitro, linier y juez de gol dejaran pasar eso.
 Una cosa es hacer la vista gorda por veinte centímetros y otra tragarse media área chica.
Y a todo esto, el penalti no lo había sido.
 Una jugada con tres errores sucesivos de la que salimos descalabrados
. Son cosas del fútbol, que además de muchas otras cosas es un juego en el que la Veleidosa hace guiños o da la espalda según le place.
El remate fue que con 1-1 y ya sobre la hora, todo el equipo se fuera arriba, dando lugar a un contraataque implacable en el que Perisic nos mandó al lado oscuro.
Hemos pasado de la ruta del Madrid a la ruta del Atleti”, me dijo ayer un atlético, aludiendo a la reciente Champions.
En fútbol el optimismo y el pesimismo están separados por una raya muy fina. 

La Roja no lo entendió........................................................... José Sámano

La selección española gestionó mal todas las circunstancias que se dieron con Croacia, a la que metió en el partido y no le supo cerrar una contra final.

Nolito, en primer término, y De Gea, tras el primer gol de Croacia en el partido del martes.
De la Eurocopa al Eurocopón.
 Ahí radica el extravío de España, cuya mala interpretación ante Croacia le obliga ahora a unos cuantos peajes de órdago.
 Cuando menos se esperaba, La Roja se lo buscó por su falta de aplicación.
 En campeonatos de distancia corta hay que saber manejar las circunstancias, al menos las que no son fortuitas.
 Y no lo hizo el equipo de Del Bosque, cuyos titularísimossacaron conclusiones tan erróneas como precipitadas, auscultaron mal el duelo, con la ventaja y con el empate
. Lo llaman leer el partido, y España no entendió nada.
 Un escarmiento. Hay que leer con más sentido.

La selección no estuvo espabilada, pragmática, y se condenó al calvario que le espera.
 Un sofocón para los españoles, como para italianos, franceses, ingleses y alemanes. Que se les cruce La Roja tampoco es para tirar serpentinas.
 Los apretones, para todos.
 El torneo cobra una doble intriga, saber quién, con tantas curvas, sobrevivirá por el tortuoso lado del cuadro, y qué aspirante inesperado se presentará en la final de París.
 Por la ruta de los presuntos teloneros no irá un solo campeón.
En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota
En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota, lo mismo que ciertas eventualidades que requieren diligencia
. Hubo equipos a los que no les llegó con la excelencia, como a la Hungría del 54, a la Holanda del 74 o al Brasil del 82.
 Un mal peritaje de ciertos detalles los dejaron en la cuneta.
 Con menos cosmética, el podio fue para los que no se confundieron en el momento adecuado.


Nolito, en primer término, y De Gea, tras el primer gol de Croacia en el partido del martes.
De la Eurocopa al Eurocopón. Ahí radica el extravío de España, cuya mala interpretación ante Croacia le obliga ahora a unos cuantos peajes de órdago. Cuando menos se esperaba, La Roja se lo buscó por su falta de aplicación. En campeonatos de distancia corta hay que saber manejar las circunstancias, al menos las que no son fortuitas. Y no lo hizo el equipo de Del Bosque, cuyos titularísimossacaron conclusiones tan erróneas como precipitadas, auscultaron mal el duelo, con la ventaja y con el empate. Lo llaman leer el partido, y España no entendió nada. Un escarmiento. Hay que leer con más sentido.
La selección no estuvo espabilada, pragmática, y se condenó al calvario que le espera. Un sofocón para los españoles, como para italianos, franceses, ingleses y alemanes. Que se les cruce La Roja tampoco es para tirar serpentinas.
 Los apretones, para todos. El torneo cobra una doble intriga, saber quién, con tantas curvas, sobrevivirá por el tortuoso lado del cuadro, y qué aspirante inesperado se presentará en la final de París.
 Por la ruta de los presuntos teloneros no irá un solo campeón.

En el fútbol, el buen juego suele avalar al ganador, pero el azar se reserva una cuota, lo mismo que ciertas eventualidades que requieren diligencia.
 Hubo equipos a los que no les llegó con la excelencia, como a la Hungría del 54, a la Holanda del 74 o al Brasil del 82
. Un mal peritaje de ciertos detalles los dejaron en la cuneta.
Con menos cosmética, el podio fue para los que no se confundieron en el momento adecuado.
España jugó bien, y muy bien, los dos primeros partidos, en los que hizo un fútbol recreativo
. Sin olvidar que resolvió ciertos espasmos que poco tienen que ver con la obra en su conjunto.
 Aquel gol que salvó Cesc bajo el larguero con 0-0 ante los checos y que Ramos se librara de una expulsión o un tanto en contra cuando tras un esguince a la pelota se ganó una tarjeta frente a Turquía también con 0-0.
 Detalles, detalles. Marcan tanto como el fútbol de buen paladar.
 Lo tuvo España en las dos recientes Eurocopas ganadas, y en Sudáfrica 2010, pero para hacer cumbre tuvo que acertar con penaltis, remates, paradas milagrosas, cabezazos imposibles…

Sobredosis de autoestima

Frente a Croacia, España fracasó al afrontar las particularidades del choque
. De entrada, dio la sensación de que el hecho de alistar a los mismos se digirió de la peor manera
. Si Del Bosque quiso con ello realzar el partido, dada su relevancia, los jugadores parecieron sentirse demasiado elegidos, lo que se tradujo en una cierta relajación y una sobredosis de confianza, de autoestima.
 El gol de Morata, tan de ese ingenio que etiqueta a la España de días ilustrados, lejos de marcar la pauta disparó la condescendencia.
Una pifia de Ramos, otra de De Gea… La selección se libró de casualidad, pero invitó al partido a los croatas, que percibieron que allí había batalla, que la dicha española no era para tanto.
 Al filo del descanso, cuando conviene la mente fría, otro abandono.
 No hubo cerrojo para Perisic y tampoco para Kalinic, fuera de lugar Ramos y atornillado a la línea De Gea.
Por suerte para los de Del Bosque, no tuvo el efecto demoledor del gol del holandés Van Persie en Brasil, también en la zona Cesarini de un primer tiempo.
 Pero de nuevo animó al rival.
   
Ramos falla el lanzamiento de penalti. EFE
Como aquel fatídico día ante Holanda, España pudo gestionar con pericia un empate, pero fue incapaz.
 Contra los croatas, visto que no era el día y el partido oscurecía, La Roja consintió una contra fulminante a tres minutos del tiempo a añadir cuando le valía el resultado
. Parvulario. El cronómetro requería bajar la persiana, ponerse a resguardo con el balón, para ello había entrado Bruno junto a Busquets.
 Pero se permitió una contra en la que nadie estaba donde debía
. Para colmo, De Gea se sumó al espanto.
Ahora, sudores fríos. De inicio, Italia.
 De haber hecho los deberes, Portugal, también un hueso, pero el único por ese lado del cuadro.
Por el medio, un penalti con la cruz de Ramos, el mismo que a lo Panenka se lo clavó a Portugal en 2012. Esta vez, el chivatazo de Modric a su portero dejó al capitán español en la diana.
 No es un especialista, de acuerdo, y le puede la fe. Lo es CR, y con su fallo metió en un lío a los portugueses
. Matices, matices, matices.
 El día después, nadie dio explicaciones en España.
 Quizá no vieron defensa, como no la tuvo un equipo que cimentó sus éxitos a partir del blindaje general con su apego a la pelota, aunque también sin ella.
 Ya ha encajado un tanto más que en Ucrania-Polonia 2012 y los mismos que en todo Sudáfrica.

 

22 jun 2016

“Estoy volviendo a partes de mi vida que se han ido y que no van a regresar”........................... Jan Martínez Ahrens

Aguilar Camín publica 'Toda la vida' (Random House), una historia que a lo largo de 125 páginas hace girar a México y al lector desde el misterio hasta la melancolía.

El escritor Aguilar Camín en su casa de Ciudad de México, este junio.
El día se ha apagado en la Ciudad de México
. Bajo un cielo repentinamente oscuro, Héctor Aguilar Camín, calcetines naranjas, chaleco rojo, recorre los jardines de su casa y enseña sus maravillas
. En un patio repleto de helechos se alza una inmensa araucaria, en otro un sauce llorón y, en una esquina, junto al estudio, una secuoya que seguirá creciendo cuando este mundo no esté y que al autor mexicano le gustaría podar un poco por la base.
 “Escribir es reescribir y reescribir es podar”, bromea.

 

A sus 69 años, Aguilar Camín es el creador de una literatura que ya se sabe que enraizará en el tiempo.
 Su última aportación es Toda la vida (Random House), una depurada historia que a lo largo de 125 páginas hace girar a México y al lector desde el misterio hasta la melancolía.
 Una novela de amor extremo, crimen e impunidad que una vez leída no deja de crecer.
Pregunta. En el libro hay un asesinato y un personaje que lo investiga a lo largo de los años. ¿Es novela negra?
Respuesta. Es una novela de amor fatal que tiene en el centro el enigma de un asesinato.
 La historia está lejos de ser inocente.
El narrador es novelista y, por tanto, va de frente y al sesgo.
 El tipo se pasa la mitad de la vida huyendo de la mujer que quiere y la otra mitad buscándola y encontrándola.
Lo que los une y separa es la escena extrema en donde ella le hace saber que es capaz de mandar matar a alguien y que lo ha hecho.
 La novela es la doble averiguación de qué pasó realmente con el asesinato y dónde está la mujer.
P. Hay un juego de versiones que recuerda la verdad a la mexicana. Un baile donde no se sabe quién dice la verdad y qué es verdad de lo que se dice.
P. Eso es muy exacto. Desde el primer libro que escribí tomé esa opción: un relato de apariencia realista que al final no es más que la suma de versiones.
 Salvo ciertos hechos duros, nunca tienes la certidumbre de qué pasó con este asesinato, con estas vidas; procedes por aproximaciones.
La verdad, al final, no puedes asirla. Como tantas veces pasa en la vida pública de México.
P. Esa es la base de la impunidad.
R. La impunidad recorre la novela, toda ella está construida en un territorio más allá de la ley, de las reglas morales, del castigo. Es un mundo de cómplices que han envejecido y cruzado la vida pública con impunidad.
P. ¿Otro espejo de México?
R. El dilema de la novela es: ¿se puede salir moralmente impune de un homicidio? ¿Se puede vivir con la culpa de un crimen? Es una pregunta que se extiende a la sociedad mexicana. ¿Se puede salir impune de este nivel de violencia y barbarie?
La novela no pretende responder a esto, pero sí mostrar el daño profundo que estos personajes han infligido a sus vidas por haberse situado en una región de excepción donde viven con ese secreto a cuestas.
 Un secreto que incendia, marca y daña. Es una historia de amor en los extremos.
P. El libro genera cierta melancolía. ¿Responde a un estado de ánimo del autor?
R. Estoy volviendo a partes de mi vida que se han ido y que no van a regresar.
Están puestas ahí como piedras de una civilización desaparecida, escenas de una vida vivida que no volverá.
 Pero la novela también está llena de vitalidad
. Hay una decisión del narrador de asumir los riesgos, de vencer los miedos que ha tenido por esta mujer y de tirarse al río a ver qué sucede.
Y sucede lo que sabe que le va a suceder.
P. Sus personajes femeninos son muy poderosos, incluso fatales.
R. En una sociedad donde tienen tantas limitaciones y castigos he creado en mis novelas mujeres que gozan de una gran autonomía y fuerza, aunque a menudo pagan el precio de su libertad, porque una vida tan libre y transgresora como la de la Liliana Montoya tiene un coste.
P. Liliana Montoya es además explosivamente erótica. ¿Técnicamente cómo lo logró?
R. El erotismo se ha de tocar con los personajes vestidos, todo lo demás es de menor calidad.
 Es un asunto tan delicado y tan intenso, tan cercano al exceso y a la vulgaridad de la pornografía que más vale que todo sea vestido.
 Lo mismo ocurre con la literatura: los grandes momentos tienen que ver con lo que está implícito y no con la superficie explícita del texto.
P. Por el libro desfilan épocas pasadas. La noche, la juventud, la universidad… ¿Hasta qué punto hay una revisión de su pasado?
R. Hay bastante, pero al mismo tiempo pongo todo ello al servicio de la experiencia de esos personajes; es un libro melancólico respecto a un México que ya se fue. Que sólo queda en nuestra memoria, en pasajes de novelas.
 Es un mundo que ha desaparecido y que tuvo que ver con la plenitud de la vida.
P. ¿Añora el pasado?
R. Cada vez que pienso en el pasado lo añoro.
 Pero no tengo una actitud melancólica. La tengo como escritor porque así salen las cosas cuando escribo.
 Me parece que el efecto más profundo de la literatura, o al menos de las novelas que han marcado mi vida, es esa sensación de haber penetrado un mundo y salir de él lleno de experiencia, de vidas imaginarias que producen melancolía.
Wilde decía que la cosa más triste que le había sucedido era la muerte de Lucien de Rubempré
. Yo voy buscando que me hagan sentir que he perdido un mundo que he podido compartir pero que nunca podrá ser plenamente mío.
 La genuina emoción que produce un gran libro es melancólica.

No es futbol todo en la vida, aunque el domingo pensarán más en él que quién nos va a gobernar.....

Doña Sofía: “Pensaba que me retiraba y no paran de pedirme cosas”.

La Reina se suma al homenaje a su suegra por su apoyo a la Fundación de Ayuda a la Drogadicción.

Una Reina es una Reina pero somos tan generosos que aquí mantenemos a dos. 

La reina Letizia felicita a la reina Sofía, durante un acto conmemorativo. EFE
"Pensaba que me retiraba y no paran de pedirme cosas: hay que ir aquí, hay que ir allí...", ha confesado esta mañana doña Sofía a un grupo de periodistas tras recibir un homenaje por su dedicación a la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), de la que ocupó durante casi 30 años la presidencia de honor.
 La encargada de entregarle dicha distinción fue la reina Letizia.
 El homenaje a la madre del Rey, que pasó el testigo de este cargo honorífico a doña Letizia el pasado septiembre, ha tenido lugar este miércoles durante el acto conmemorativo del 30 aniversario de esta entidad
. En el discurso, pronunciado sin leer, la Reina ha destacado la labor de su predecesora en el cargo y ha explicado que doña Sofía le confió que de todas las tareas sociales que había desempeñado, la de la FAD era la que mayor satisfacción personal le había reportado.
Ha revestido de misterio el "secreto" que iba a desvelar al respecto y le ha puesto emoción: "Detecto el rumor de la expectativa y cómo afilan los oídos los periodistas".
 Según ha explicado, "hace ya algunos años" le contó: "Hago muchas cosas, trabajo con muchas personas, son muchísimas las iniciativas ciudadanas que merecen el apoyo institucional.
 Pero, sin duda, una de las que más me ha hecho sentir digna de servir, feliz por estar, por ir de la mano de la mano de una causa, esa es, sin duda, la Fundación de Ayuda a la Drogadicción".
Esa labor, según confió la madre del Rey a su nuera, que todavía era princesa, "apunta a lo más alto de la condición humana: a los valores, a la voluntad, a la toma individual de decisiones, que es, además, lo que nos define -internamente- como seres libres".

La reina Letizia felicita a la reina Sofía, durante un acto conmemorativo. EFE
"Pensaba que me retiraba y no paran de pedirme cosas: hay que ir aquí, hay que ir allí...", ha confesado esta mañana doña Sofía a un grupo de periodistas tras recibir un homenaje por su dedicación a la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), de la que ocupó durante casi 30 años la presidencia de honor. La encargada de entregarle dicha distinción fue la reina Letizia. El homenaje a la madre del Rey, que pasó el testigo de este cargo honorífico a doña Letizia el pasado septiembre, ha tenido lugar este miércoles durante el acto conmemorativo del 30 aniversario de esta entidad. En el discurso, pronunciado sin leer, la Reina ha destacado la labor de su predecesora en el cargo y ha explicado que doña Sofía le confió que de todas las tareas sociales que había desempeñado, la de la FAD era la que mayor satisfacción personal le había reportado.

La reina Letizia y doña Sofia. WireImage
En su intervención, doña Sofía, ha agradecido el homenaje "tan lleno de cariño" y ha destacado el compromiso, la efectividad y el ejemplo de la FAD, así como "su proyección iberoamericana al acercar la solidaridad española a muchos países hermanos".
 Tras el acto, doña Sofía ha comentado en un corrilo sentirse muy alagada por las palabras de la Reina.
Además del reconocimiento a doña Sofía, durante el encuentro se han entregado distinciones a varios representantes de los principales grupos y medios de comunicación españoles, como PRISA, Zeta, Atresmedia, RTVE o la Agencia Efe, y a las asociaciones representativas de diferentes colectivos y empresas de publicidad exterior en agradecimiento por el apoyo prestado a la fundación para difundir sus campañas de sensibilización

Cristina Cifuentes, la reina Letizia y doña Sofia. WireImage
Creada en 1986 por iniciativa del militar Manuel Gutiérrez Mellado, la FAD es una institución privada, sin ánimo de lucro, no confesional, independiente de toda filiación política y de carácter benéfico-asistencial.
 Está dotada de estatus consultivo con categoría II ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y tiene como misión fundamental la prevención del consumo de drogas y otras conductas de riesgo que impidan o dificulten el desarrollo personal y social de los adolescentes.
La fundación ocupa un espacio destacado como una organización líder y referente de las intervenciones en el sector, tanto en España como en América Latina, donde ha compartido su experiencia y su modelo de intervención con 14 países.

Dinámica desde la retaguardia

El homenaje a doña Sofía sigue la senda de reconocimientos que la madre del Rey ha ido recibiendo desde el cambio dinástico, cuando la proclamación de Felipe VI situó a doña Letizia en primera línea de la Corona y, en consecuencia, propició el relevo en aquellas instituciones que había apoyado con su presencia.
El 30 de abril de 2015, ambas Reinas acudieron a la entrega de los premios anuales convocados por el Real Patronato de Discapacidad en el palacio de El Pardo. Aquella cita sirvió de homenaje a doña Sofía en el último año en que los galardones llevaban su nombre.
Dos meses después, el 23 de junio de 2015, las dos reinas protagonizaron un acto en la entrega de los premios del Comité Español de UNICEF, en el que la madre del Rey fue galardonada con el premio Joaquín Ruiz-Giménez por su compromiso personal e institucional durante casi cinco décadas en defensa de los niños.
En aquella ocasión, doña Letizia quiso felicitar de “forma muy especial” a su “suegra” (“nunca la palabra suegra ha sonado mejor”, dijo saltándose el discurso escrito) por haber dedicado “una vida entera” a su trabajo en favor del “bienestar del que todos los niños tienen derecho”. "Me lo has puesto muy difícil", dirigió en tono cariñoso a doña Sofía, a la que, además de en el trono, sustituyó también en el cargo de presidenta de honor del Comité Español de UNICEF.
Con todo, la madre del Rey, que cumplió 77 años el pasado 2 de noviembre, sigue muy dinámica desde la retaguardia con una constantes presencia en la agenda de la Casa del Rey.
 Recientemente ha compartido varios actos con Juan Carlos I, como la inauguración de la exposición De Caravaggio a Bernini en el Palacio Real o la celebración del 70 aniversario del Rey de Suecia. Asimismo, ha mantenido su actividad en solitario en inauguraciones de exposiciones, actos y simposios sociales y sanitarios.
Además, no se ha desvinculado de su actividad en el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, ni tampoco en el centro destinado al tratamiento del alzhéimer o en la Escuela Superior de Música que llevan su nombre.