Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 jun 2016

Régis Debray: “Los economistas siembran guerras, deben ir al tribunal”.....................................Joseba Elola

El pensador francés reivindica la necesidad de las fronteras como mecanismo de defensa del débil, como instrumento de paz, en un mundo donde el mercado sustituye al Estado.

Fronteras cruzadas para orillar por un tiempo la filosofía en París y ponerse al servicio de la revolución cubana, para seguir los pasos del Che Guevara en Bolivia, para seguir en primera línea el tránsito político de Salvador Allende en Chile, para secuestrar al nazi Klaus Barbie y llevarlo a Francia, para recorrer el mundo en su calidad de asesor del presidente François Mitterrand. 
La vida de Régis Debray, intelectual francés de 75 años, está jalonada de fronteras.

 El escritor y filósofo francés Régis Debray, en Madrid, ayer en Madrid.

Su mirada sobre esos límites que se graban con línea continua en los mapas cambió el día en que viajó a tierras palestinas.
 Allí se desplazó el escritor y pensador francés a finales de 2006, enviado por el presidente francés Jacques Chirac, para confeccionar un informe sobre la coexistencia etnoreligiosa en Oriente Próximo. Fue entonces cuando un palestino le explicó lo mucho que necesitaba su pueblo de una frontera.
El internacionalista que habitaba en Debray, el de un mundo abierto y sin barreras, se revolvió en la silla.
 Pero tardó poco en comprobar que si había un muro, era por la ausencia de frontera
. Comprendió que es esta la que impide que otro se crea en su casa cuando no lo está.
 Que puede ser un factor de paz. Incluso un instrumento en la lucha contras las desigualdades.
El episodio se convirtió en elemento de reflexión, y más tarde de ensayo, para el filósofo francés, que el domingo pasado presentaba en la feria del libro de Madrid Elogio de las fronteras (Gedisa, 2016), libro en el que se vuelca una conferencia que pronunció en la casa franco-japonesa de Tokio en marzo de 2010
. Un texto en el que defiende la necesidad de fronteras en países cuyas señas de identidad se desdibujan como consecuencia de la globalización, que ha propiciado, sostiene, que el mercado sustituya a los Estados.

“Contra las fronteras estaban Hitler, Bin Laden y Murdoch”, espetaba ayer con brío Debray en una sala del Institut Français de Madrid.
“Para ellos las fronteras no existían. Para el dólar, la moneda única, no las hay; ni para el yihadismo sunita cuando emite una fetua
. El fanatismo religioso no tiene fronteras, el imperialismo político no tiene fronteras, el capitalismo financiero no tiene fronteras”.
A Debray le gusta dotar a sus declaraciones de ritmo, se recrea con el lenguaje, con la forma, con el fondo.
 Construye su discurso con latigazos que alterna con paradas que le permiten buscar la palabra precisa, la idea fuerza, incluso el titular
. Reivindica las fronteras porque ayudan a que unos se definan con respecto a otros
. Pero se muestra muy enérgico en la protesta ante las barreras que crecen para poner freno a la llegada de refugiados que huyen del horror de la guerra.
“La reacción de Europa ante los refugiados es lamentable y vergonzosa
. Muestra que ya no existe como espacio de solidaridad, la reduce a construcción de cartón piedra. Cada cual a su interés nacional, estrechamente considerado; en el fondo, eso es cada cual a lo suyo, como en un naufragio”.
 Y remata: “Es triste ver hasta qué punto los privilegiados, y aquí todos lo somos, son egoístas y cómo se convierten en corazones duros”.

Reniega de la Europa de los mercaderes.
Sin ambages. “Los ingenieros no comprenden el mundo y los economistas son los que siembran las guerras”, explica.
“Se creen que el mundo se puede gobernar con cifras, con normas técnicas, con directivas económicas y en el no man´s land [tierra de nadie] indentitario que están creando van a creer insurrecciones identitarias”.
 Prefiere no pronunciarse en cuestiones internas, como la cuestión catalana, pero no duda en disparar contra los poderes financieros:
“Nuestros grandes economistas son los que generan las guerras, tienen que pasar delante de un tribunal.
 Han hecho de Europa un sobre vacío, hecho de números, donde se tiende a regular los mercados como si el ser humano fuera ante todo un productor y un consumidor de bienes”.
Debray no reniega de su pasado revolucionario.
“Volví a ser un reformista cuando regresé a Europa porque la lucha armada aquí no puede ser otra cosa que una provocación policial”, dice, y se ríe.
 Aunque conserva un fondo marxista —”las capas más antiguas suelen ser las más sólidas”—, ya no considera que sea necesaria una revolución.
 “Creo que hemos pasado de una época en la que se podía concebir otro mundo a una en la que descubrimos que hay que salvar las mejores cosas de nuestro mundo”. Hay que evitar, afirma, fundamentalmente, que el mundo se deshaga bajo las embestidas de la mercantilización universal, la tribalización y el fundamentalismo.
Preguntado por algunos de los personajes clave que han jalonado su trayectoria, declara: “El Che era un místico, más que un político.
 Mitterrand era un político más que un místico. Allende vivió como un político pero murió cómo héroe místico”.

A sus 75 años, Régis Debray se define como un francés de cultura cristiana, agnóstico, que quiere dedicarse a la literatura y a sus labores como presidente de honor del Instituto Europeo de Ciencias de las Religiones.
 En Francia se acaba de publicar una recopilación de sus escritos literarios en Gallimard (Carnet de route) y la cadena Arte ha emitido, hace menos de un mes un documental dedicado a su vida.
En cuanto a su actitud ante la existencia, a estas alturas del viaje, tras tanta frontera atravesada, lo tiene claro: “Me gustaría atemperar la melancolía con la alegría, con algo de humor, de ligereza, ser un melancólico alegre.
No quiero llorar; si acaso, una sonrisa a través de las lágrimas, que se suele decir”.



  

Cócteles de verano, los reyes de la barra Pablo León

SIEMPRE nos quedará el gin-tonic. 
Aunque España aún no destaca dentro del mapa de la coctelería, hay una bebida que, desde hace años, no deja de aumentar sus ventas: la ginebra. 
“En España están atrapados en el gin-tonic”, bromea Paris Durante, barman en el Campbell Apartment, un bar de Nueva York por donde han pasado desde los protagonistas de Mad Men  hasta Bill Clinton. 
Esa obsesión por este destilado clásico ha abierto la puerta a una inquietud por la coctelería.
 “Durante mucho tiempo, esta cultura ha estado relegada e incluso olvidada”, apunta el conocido especialista Diego Cabrera, “pero, por suerte, está empezando a resurgir”.
Tras Reino Unido y Francia, España es el país de Europa que más empleos directos genera por la industria de la bebida: el año pasado se vendieron más de 200 millones de litros de alcohol, un movimiento económico que supera los 750 millones de euros. 
“Hay una oleada de prestigio hacia la figura del barman”, resume Álvaro Vázquez, responsable de Premium Mixes, empresa dedicada a montar barras, con coctelero incluido, en los saraos más glamurosos de España.
 “La coctelería se está aproximando a la alta cocina. Estamos empezando a jugar con la tecnología y la ciencia no solo para crear sabores, sino también texturas y presentaciones”. 
Ese maridaje se traduce en nuevos espacios dedicados a la mixología, en la barra de restaurantes como Kena, de Luis Arévalo, donde se puede disfrutar de piscos de diversos sabores, o la de El Club Allard, con dos estrellas Michelin. 

“Se avanza hacia cócteles más impactantes, que no solo sean una bebida, sino una experiencia
. Para ello, los barmen empiezan a dar rienda suelta a su creatividad en sus creaciones y también inaugurando locales”, resume el coctelero.
 Las inclinaciones del sector se desgranaron en el Mixology (X) Trends, encuentro que se celebró en septiembre en el Palacio de Congresos de Madrid. “Se está viviendo un gran interés, y hay que aprovecharlo”, opina Vázquez.
Así, están apareciendo nuevas mezclas.
 Algunas sin alcohol o poco cargadas, siguiendo la inclinación social por lo saludable; otras, basadas en productos genuinos, con carácter y a priori difícilmente combinables como el vermú, el mezcal o el Jägermeister; muchas inspiradas en lo tiki (la cultura tropical de Hawái) y en sus guiños afrutados; y otras que abrazan las mezclas clásicas.
Interpretando estas tendencias globales, el coctelero Álvaro Vázquez, ayudado por su equipo, ha ideado siete propuestas inéditas. Twists de cítricos, bitters variados, café o yuzu  japonés son algunos de los ingredientes de sus cócteles, uno para cada día de la semana. 
Los seguidores de la ginebra pueden estar tranquilos: también ha ideado un gin-tonic particular.

Un presunto yihadista francés mata a un policía y una funcionaria de Interior........................... Gabriela Cañas

El homicida, condenado en 2013 por reclutamiento de radicales hacia Afganistán y Pakistán, tenía una lista de personalidades a atacar.


La policía francesa durante su intervención. M. ALEXANDRE AFP ATLAS

Un presunto yihadista, condenado a tres años de cárcel en 2013 por reclutar radicales para Afganistán y Pakistán, ha desatado el drama en un tranquilo barrio residencial de Magnanville, a 50 kilómetros al oeste de París.
 En torno a las 20.20 horas de la tarde del lunes, el hombre, identificado como Larossi Abballa, de 25 años, atacó a un comandante de policía, de 42 años, a las puertas de su casa con un arma blanca. Inmediatamente después, el hombre se refugió en casa de la víctima donde presuntamente degolló a la mujer, funcionaria, de 36 años, de la comisaría de Mureaux, próxima al lugar.
Tras horas de negociación con las fuerzas del orden, estas asaltaron la casa, abatieron a Abballa al filo de la medianoche y encontraron "conmocionado pero indemne" al niño de la pareja, de tres años.

 

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, ha calificado el acto de "terrorismo abyecto" a su salida de una reunión de urgencia en el palacio del Elíseo. Abballa, según ha relatado el fiscal de la República François Molins, se identificó ante los agentes de élite del RAID que rodearon la casa, como miembro del Estado Islámico (ISIS) que había jurado tres semanas antes fidelidad al jefe del ISIS Abu Bakr al Bagdadi.
 Dijo saber que sus víctimas eran policías.
 Una vez abatido, la policía halló dentro del piso una lista con objetivos a atacar de personalidades y periodistas diversos.
Poco después de matar al policía, una vez atrincherado en el piso con la mujer y el niño, a las 20.52 horas, el yihadista envió un vídeo publicado en Facebook a una docena de personas reivindicando el atentado
. También publicó un par de mensajes en Twitter, siempre según Molins, que ha dado todos los detalles en comparecencia pública.
La agencia de noticias Amaq, vinculada al Estado Islámico, ha reivindicado el atentado diciendo que "un combatiente" del ISIS lo ha perpetrado. Si finalmente se confirma, sería el primer ataque en Francia desde que se impuso el estado de excepción (aún vigente) el pasado noviembre por los ataques que causaron 130 muertos en varios ataques simultáneos, uno de ellos la sala Bataclán, el pasado 13 de noviembre.
La policía francesa ha detenido ya tres próximos de Abballa, tres hombres de 27, 29 y 44 años. Larossi Abballa, nacido en Mantes-la-jolie, cerca del lugar del doble asesinato, era conocido por delitos comunes, pero en 2013 fue condenado a tres años de cárcel por "asociación de malhechores en preparación de actos terroristas" en el marco de una red que se encargaba de llevar yihadistas a Afganistán y Pakistán.
 Abandonó pronto la cárcel porque ya estaba en detención preventiva.
 Desde febrero de este año, era investigado por estar presuntamente relacionado con una red que enviaba radicales a Siria.
 Las escuchas telefónicas y el seguimiento de sus movimientos no dio resultado alguno.
Tampoco se le encontraron explosivos u otro tipo de armas de fuego.
 El doble asesinato se produce en pleno despliegue de seguridad para proteger a un país especialmente amenazado.
"El estado de excepción y el paquete legislativo para reforzar la seguridad sacrifica libertades, ¿pero protegen?", se ha preguntado la dirigente verde Esther Benbassa.
 El diputado conservador Eric Ciotti, de Los Republicanos, ha pedido que se mantenga arrestados a los 1.000 radicales franceses fichados en Francia.
 "Hay que adaptar la respuesta del Estado a las circunstancias", ha pedido su jefe Nicolas Sarkozy.
 La líder ultraderechista Marine Le Pen ha expresado su "cólera" al conocer los antecedentes de Abballa
. El senador del mismo partido, Bruno Retailleau, ha denunciado fallos de los servicios de espionaje.

Podemos de las mil caras....................................................... Antonio Elorza

Ya conocíamos el peso de Lenin en las ideas del líder de la nueva formación. 

Solo que ahora conviene taparlo a toda prisa para adoptar la máscara de la moderación de cara a las elecciones. 

Hasta Marx y Engels habrían sido socialdemócratas

Cuando se cumple medio siglo de la Revolución Cultural china, nacida en la primavera de 1966, conviene volver la vista hacia tantas variantes de izquierdismo que produjeron una catástrofe tras otra a lo largo del pasado siglo.
 Lo peor es que se presentaban como proyectos de emancipación de la humanidad.
El maoísmo fue una de ellas, deslumbrando de paso a buen número de intelectuales, desconocedores del idioma y de cuanto ocurría en China
. En La chinoise, Jean-Luc Godard nos dejó una esclarecedora crónica de esa ceremonia de la confusión en los preliminares del 68 francés.
 Nuestro país no resultó inmune, y, entre otras cosas, los llamados “juicios críticos” made in China nos privaron de un gran profesor, Luis Díez del Corral, discípulo de Ortega, en el único logro revolucionario del líder maoísta Intxausti, luego brillante colaborador de José Bono.

Desde los años setenta los datos históricos han disipado el aura de romanticismo que entonces rodeó a las experiencias revolucionarias pos-soviéticas.
 Es algo que resulta imprescindible tener en cuenta para evaluar al izquierdismo de hoy. Charlando con Jruschov, Mao confesó que solo con el Gran Salto Adelante “sintió una alegría completa”.
 La alegría de Mao costó a China una hambruna con 45 millones de muertos.
 También sabemos hoy que Lenin puso en marcha desde el principio un terror luego culminado por Stalin, y que de Stalin vía PC francés, más Mao, sale el genocidio de los jemeres rojos.
 Olvidarlo es política y moralmente inaceptable. Descalifica a quien se proclame hoy sin más comunista.
Tales constataciones no excluyen que en Europa partidos comunistas, como el italiano o el español, realizaran contribuciones decisivas al progreso y a la democracia de sus respectivos países.
Pero de la línea Lenin-Stalin-Mao y su prolongación, nada se salva. Y nuestros izquierdistas, de Monedero a Monereo, valoran la aportación democrática del PCE a la Transición como un abandono de los principios de la izquierda
. Así que “fuera el régimen de 1978” (Garzón).

Cuando se cumple medio siglo de la Revolución Cultural china, nacida en la primavera de 1966, conviene volver la vista hacia tantas variantes de izquierdismo que produjeron una catástrofe tras otra a lo largo del pasado siglo. Lo peor es que se presentaban como proyectos de emancipación de la humanidad. El maoísmo fue una de ellas, deslumbrando de paso a buen número de intelectuales, desconocedores del idioma y de cuanto ocurría en China. En La chinoise, Jean-Luc Godard nos dejó una esclarecedora crónica de esa ceremonia de la confusión en los preliminares del 68 francés. Nuestro país no resultó inmune, y, entre otras cosas, los llamados “juicios críticos” made in China nos privaron de un gran profesor, Luis Díez del Corral, discípulo de Ortega, en el único logro revolucionario del líder maoísta Intxausti, luego brillante colaborador de José Bono.
Desde los años setenta los datos históricos han disipado el aura de romanticismo que entonces rodeó a las experiencias revolucionarias pos-soviéticas. Es algo que resulta imprescindible tener en cuenta para evaluar al izquierdismo de hoy. Charlando con Jruschov, Mao confesó que solo con el Gran Salto Adelante “sintió una alegría completa”. La alegría de Mao costó a China una hambruna con 45 millones de muertos. También sabemos hoy que Lenin puso en marcha desde el principio un terror luego culminado por Stalin, y que de Stalin vía PC francés, más Mao, sale el genocidio de los jemeres rojos. Olvidarlo es política y moralmente inaceptable. Descalifica a quien se proclame hoy sin más comunista.
Tales constataciones no excluyen que en Europa partidos comunistas, como el italiano o el español, realizaran contribuciones decisivas al progreso y a la democracia de sus respectivos países. Pero de la línea Lenin-Stalin-Mao y su prolongación, nada se salva. Y nuestros izquierdistas, de Monedero a Monereo, valoran la aportación democrática del PCE a la Transición como un abandono de los principios de la izquierda. Así que “fuera el régimen de 1978” (Garzón).
La incorporación de IU a Podemos ha agudizado esta ceremonia del absurdo, consistente en cerrar los ojos ante lo que fue el comunismo “realmente existente” y reivindicar en cambio una ortodoxia anticapitalista.
Huyen de la historia real del comunismo, que les desautorizaría, para refugiarse en un discurso de satanización del otro
. Con el auge de Podemos, vemos publicistas dispuestos ya a ejercer aquí la labor depuradora de intelectuales que acompañara al establecimiento de las democracias populares.
El regreso de Anguita al pedestal equivalía a suscribir su anticapitalismo primario
Los horrores del mundo capitalista, Corea del Norte no existe, les bastan para justificar una propuesta que nos llevó por unas semanas de Juego de tronos a La noche de los muertos vivientes.
  Así, el regreso de Anguita al pedestal equivalía a suscribir su anticapitalismo primario. El de Monereo encarnaba una larga fidelidad al leninismo que destila revolución sobre la realidad, en vez de analizarla.
 Pablo Iglesias ha proclamado a ambos sus mentores, y al hoy candidato por Córdoba, el guía que formó su pensamiento
. Ya conocíamos el peso de Lenin en las ideas y en la visión orgánica del líder de Podemos, pero esto va más allá.
Solo que ahora conviene taparlo a toda prisa, para adoptar la máscara de la moderación de cara a las elecciones
. Hasta Marx y Engels habrían sido socialdemócratas, y ¿por qué no decir otro tanto de Lenin, comunista hasta la Revolución en un partido denominado socialdemócrata?
 Las furias se visten de hadas sonrientes. Total, un disfraz se quita sin más al día siguiente de llegar al Gobierno. Iglesias es marxista, pero variante Groucho.
¿A qué jugamos entonces? ¿Llamaremos “nueva socialdemocracia” a lo que de hecho implicaría una toma del poder dirigida a la subordinación radical de ese “adversario” omnipresente en boca de Errejón ? Mal puede resultar beneficiosa para “la gente” una política populista que ignora la racionalidad económica y en un caso notorio está hoy practicando el golpe de Estado permanente contra los elegidos del pueblo.
Pocos dudan de que Rajoy personifica una derecha profunda, reaccionaria.
Pero también es reaccionaria, para la imprescindible acción contra la desigualdad, una política de gasto público y fiscalidad destructora del sistema productivo, que podría venir de una adopción abrupta de las políticas fiscales y sociales escandinavas, en términos cuantitativos.
¿Y Europa? En el limbo.

A la vista de los sondeos, nada de esto parece importar a buena parte de la población española y singularmente a estratos urbanos, mejor preparados y más jóvenes.
 Con el Gran Rechazo al sistema basta, siendo las palabras convincentes.
 Lo recordó Errejón en la UNED: un discurso imperativo, el de Hitler, se impuso por su claridad expositiva —de la “confabulación” antialemana y de “la usura de los banqueros judíos” (sic)— en Alemania en 1930.
 El ejemplo es útil. España atraviesa lo que Gramsci llamó una crisis orgánica, donde los sectores y partidos dominantes han perdido la hegemonía, la dirección de la sociedad, sin que despunte lo nuevo, una alternativa clara, y por eso cabe temer “un porvenir oscuro de promesas demagógicas” (Gramsci dixit).
 Por lo que toca al manejo de ese discurso demagógico, integrado por una cascada de falsas evidencias, resulta incuestionable la ventaja de Pablo Iglesias.
Todo al servicio de ganar, ganar, ganar, único fin. Aunque sea desde un permanente transformismo.
Así que ante el cinismo exhibido por Iglesias al encubrir la dictadura actuante en Caracas, problema ya maldito, solo cabe augurar aquí un futuro de riesgos, tanto para la democracia en “la nueva transición”, como de cara a una recuperación económica correctora de la desigualdad..........

No sé por qué pero este artículo parece sacado desde una óptica Troskista, al fin y al cabo Lenin siempre consideró a Trosky su sucesor y no Stalin. Tiempos pasados que ya no nos hace llorar sobre la leche derramada.