Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

1 jun 2016

Películas - Años 50: La canción del camino (1955) PATHER PANCHALI (7,5/10)

Hablar de cine clásico asiático que no lleve por bandera la nipona resulta, cuanto menos, complicado. Sin embargo hoy os traigo la primera de tres excepciones. Tres cintas procedentes de La India que forman parte de un todo, y quien sabe si en el futuro habrá más. De momento nos quedamos con tres películas que unidas constituyen la conocida y aplaudida Trilogía de Apu, obra maestra de su director, Satyajit Ray. Y sin que sirva de precedente, quiero alterar ligeramente la estructura de mi crítica empezando por hablar del director de La canción del camino
Satyajit Ray nació en 1920 en una familia de artistas bengalí que se podía rastrear hasta diez generaciones. Desde joven mostró un gran interés por el mundo del séptimo arte, convirtiéndose en un ávido espectador en las salas de cine.
 En un principio estudió diseño gráfico en la universidad Visva-Bharati en Santiniketan, fundada por el prestigioso Rabindranath Tagore. Aunque no terminó sus estudios, su estancia en la universidad le permitió conocer de primera mano el arte oriental, y especialmente el hindú, el cual llegaría a ser una clara influencia. Comenzó a trabajar como diseñador gráfico en diferentes lugares y compañías, y en 1947 funda junto a Chidananda Dasgupta y otros cinéfilos Calcutta Film Society, lo cual le permite visionar gran número de películas de procedencia extranjera. Gracias a los contactos que realiza llega a conocer al director francés Jean Renoir, el cual se encontraba en La India buscando localizaciones para su película El Río. Fue gracias a este que comprendió que convertirse en director de cine podía ser la perfecta y necesaria válvula de escape para su vena artística
. Durante una estancia de trabajo en Londres vio y estudió un gran número de películas, pero fue tras visionar Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sicca, 1948), que se convenció de la idea de que debía convertirse en director de cine. Ray ya había discutido en un par de ocasiones con Renoir acerca de una idea de película que posteriormente sería Pather Panchali, proyectó que el director de La Gran Ilusión animó a Ray a llevar a cabo. 
Influido por la obra maestra de Vittorio de Sicca, el director se basó principalmente en la novela homónima de Bibhutibhushan Bandyopadhyay sobre la infancia de un joven bengalí a principios del siglo XX para llevar a cabo su ópera prima. Como los propios directores neorrealistas, Ray tuvo problemas financieros desde el principio para rodar su película. Usó sus únicos ahorros para arrancar el proyecto con la idea de que tras el visionado de lo rodado hasta el momento lograría algún tipo de financiación. Estas ayudas no llegaban, y cuando lo hacían, eran rechazadas ya que imponían cambios en el guión, por lo que proyecto se alargó durante tres años cuando, tanto Ray como su director de producción, Anil Choudhary, contaban con dinero nuevamente. La elección del reparto no podía ser más neorrealista, todos los actores y actrices eran meros aficionados, con la clara intención de aportar un toque lo más realista posible. De la misma manera que el equipo técnico apenas tenía experiencia cinematográfica, algo que no impidió que el resultado final fuese, cuanto menos, notable. Gracias a una ayuda estatal, Ray consiguió terminar y estrenar su película en 1955, convirtiéndose en un éxito tanto de crítica como de público. Y no únicamente en La India, también en occidente la cinta logró recopilar premios de la crítica. Uno de sus principales impulsores fue el director John Huston, quien se encontraba en La India buscando localizaciones para su El hombre que pudo reinar, y que tras ver la escena de Apu y su hermana en las vías del tren, trató de dar a conocer la cinta entre sus círculos en EEUU.
 También contó con detractores, como el propio François Truffaut, aunque fueron minoritarios. 

15 abr 2016

Mila habla de esos personajes maduros que encuentran el amor y afirman: "Estoy pasando por la etapa más feliz de mi vida"

A partir de una edad, en este caso los 60, vas entrando en un bucle de desidia que te desinfla el alma y te hincha los tobillos.
 Crees que tu vida ya solo puede adquirir billetes para trayectos cortos, con compañeros de viaje que miran con nostalgia las huellas en el cristal que dejan niños que se apasionan con lo que les ofrece cualquier imagen del exterior.
Así que hoy voy a recoger mis recuerdos lúdicos y voy a darle un vuelco a las críticas que hago, a veces, con gente que se niega a coger el tren de cercanías y sigue apostando por el de alta velocidad.
Tres personajes maduros que se pintan sonrisas de impúber y posan atraídos por la luz fatua del fotógrafo: Isabel Preysler, el escritor Vargas Llosa y el marqués de Griñón.
Titulares coincidentes: “Estoy pasando por la etapa más feliz de mi vida”. Nada nuevo. Es cierto, pero ese mensaje también hace que muchos abran los brazos a la esperanza perdida.
 Es un periodo en el que se nos mandan mensajes preñados de rendición como estos: “Yo ya lo he vivido todo”. “¿Un hombre en mi vida ahora? ¡Quita, quita!”. “Cuando te liberas del sexo, tu vida y tu mente fluyen con más armonía”... Es posible. Me viene a la memoria una letra de Patxi Andion de un preso que libera a su mujer con esta frase: “Sé que las entrañas te laten y necesitas a otro que las desate”.
Y doy paso a mi parte frívola que se revuelve cuando me pongo tan intensa: ¿El Nobel se ocupará de desembrollar las entrañas a la Preysler?
 ¿O caerá rendido a los focos y dejará la novela para hacerle las memorias a Bruce Jenner, ahora Caytlin, padre de las Kardashian?
De todas formas, espero que sean felices y nos regalen momentos de intimidad. Un embarazo parece descartable, pero les animo a que sigan cruzando fronteras con francotiradores que disparan a la esperanza
. No me gusta Vargas Llosa, creo que lo he dejado claro siempre que hablo de él. Tiene surcos en la cara rellenos de engaños.
 Isabel ha acertado en recogerlo ahora. 
La edad amaina las fugas a otras pieles.
 De Griñón he hablado menos, pero me dicen que esta vez no ha acertado.
Sabéis que me debo a los que me leéis y nunca doy un paso atrás para decir lo que pienso.Esta vez... ¡Muda! Que hablen otros.
 Hasta la semana que viene. Mañana me voy a oler a mis nietos. ¡Los necesito tanto!
 Isabel y Mario

Isabel Preysler: "No tengo como objetivo casarme"

Isabel Preysler cuenta que ella nunca ha tenido como objetivo casarse. Que si lo ha hecho ha sido porque se lo han pedido. Es más, ni necesario le parece. ¿Qué ha pasado con la reina de corazones? ¿Nos la han cambiado?La viuda de Miguel Boyer acudió a un evento llevado acabo en la tienda insignia de Pronovias y allí atendió a la prensa, que se interesaron por su relación con Mario Vargas Llosa.
 La pregunta sobre una posible boda era obligada cuando acudes a un evento de estas características. “¡Ni lo he pensado todavía!”, así que de vestido ni hablamos, “cuando llegue el momento lo pensaré…”, respondía, como si fuera una locura que algunos ya nos hubiéramos imaginado a la pareja en capilla. Pues no, que se quieren tomar las cosas con relajo.
Eso sí, parece que cuando llegue el gran día, Isabel no dará el ‘sí, quiero’, llevando una pieza en color blanco, elegirá cualquier otro color, menos ese. Ya lo llevó en su día, y ahora toca probar otro.
Y vestirse de madrina o de madre de la novia, tampoco.
En casa, cuenta, que no tiene a nadie pensando en pasar por la vicaría, ni tan si quiera Ana y Fernando, que están más centrados en disfrutar de la convivencia que de organizar planes nupciales.
Sobre su pareja, que esta semana celebraba su 80 cumpleaños, no tiene más que palabras de cariño y admiración.
 “Lo mas bello que me aporta Mario es el amor tan grande y profundo que me da”. “Me halaga que diga que la felicidad tiene mi nombre y apellido”, confesaba sonriente, encantada por la aventura en la madurez que le ha tocado vivir.
Isabel ahora es una mujer más preocupada en volver a ser abuela, que en casarse. La duquesa del couché ahora disfruta con calma de su relación, mientras paladea el devenir de los acontecimientos.
 Y tiene que ser un gustazo, porque, asegura que al lado de Vargas Llosa “cada día es mejor que el anterior”.
isabel preysler no tiene como objetivo casarse

LIBROS DE ESTA SEMANA

 LIBROS DE ESTA SEMANA / Portentoso retrato de Nueva York

"Una noche, durante un cóctel en un hotel de moda, un crítico y bloguero que jamás había publicado ningún libro, Garth Hallberg, coincidió con Chris Parris-Lamb, el agente literario del momento, conocido por su habilidad para sellar contratos millonarios. Lamb y Hallberg tenían treinta y tantos años y eran ambos oriundos de Carolina del Norte.
Cuando el escritor le contó que acababa de poner fin a una novela de más de un millar de páginas que había tardado nueve años en completar, Parris-Lamb le pidió que se la hiciera llegar. Unas semanas después el manuscrito de Ciudad en llamas obraba en poder de las 12 editoriales más influyentes del país, de las cuales 10 mostraron un interés fuera de lo normal por publicarlo.
El forcejeo se saldó a favor de la editorial Knopf, que pagó un adelanto de dos millones de dólares, cifra récord para una primera novela.
Una productora de Hollywood desembolsó un millón de dólares más por los derechos cinematográficos". Por EDUARDO LAGO

El hombre que conoció a todo el mundo


"El conde Harry Kessler (1868-1937), hijo de una aristócrata irlandesa y de un poderoso banquero alemán, fue un personaje sobresaliente en el ámbito cultural y político de la Europa de finales del siglo XIX y hasta los años treinta del XX.
De refinada educación, estudió en París (donde nació), Ascot y Hamburgo; cursó derecho e historia del arte en Bonn y Leipzig e instaló su casa en Weimar, brillante epicentro alemán del modernismo y las vanguardias.
 Allí dirigió el museo de Arte y Oficios e impulsó los trabajos del Archivo Nietzsche, dirigido por Elisabeth Förster-Nietzche, anciana señora a la que trató mucho". Por LUIS FERNANDO MORENO CLAROS
  • Foto:LIBROS DE LA VANGUARDIA
  • Espectros literarios


    "Había en La estrategia del pequinés (Premio Dashiell Hammett) esa sensación de negra fatalidad que reencuentro en La otra vida de Ned Blackbird, donde Alexis Ravelo (Las Palmas, 1971) salta de la novela criminal al género fantástico.
     Su personaje central no es ya un delincuente, sino un profesor de filosofía con el don o la maldición de traerse de sus sueños algún objeto soñado. Borges recordaba en La flor de Coleridge al viajero en el tiempo de H. G. Wells, que volvió del futuro con unas raras flores marchitas, y a Henry James y su Sense of the Past, que invertía hacia el pasado la travesía temporal. Son ficciones que, según Borges, anudan “lo real y lo imaginativo, la actualidad y el pasado”, y precisamente de eso trata La otra vida de Ned Blackbird, una fábula de fantasmas muy literaria, muy medida, muy calculada, como si el delirio exigiera más orden que el crimen". Por JUSTO NAVARRO
    • Foto:SIRUELA

Renovar el islam


"Imposible no interesarse hoy en un libro que hable del islam político: la información es abundante en medio de la confusión, la manipulación y la visión maniquea, buenos y malos, civilizados y bárbaros
. Es en medio de esta crisis y esta guerra horrible en Oriente Próximo cuando el poeta sirio Adonis decide debatir con la psicoanalista Houria Abdelouahed sobre el islam. Hablar de la razón de su radicalización frente a lo que sería una “impotencia histórica”, como la llamaba Michel de Certeau, citado a lo largo de esta entrevista.
Uno de los aspectos más interesantes del debate es el cómo podemos comprender qué sucede con el islam sin caer en la islamofobia.
 La idea del poeta es disociar a la cultura árabe de la religión, recordarnos que el islam es la religión monoteísta más reciente (siglo VII) y que su fusión con el Estado es su punto más débil". Por PATRICIA DE SOUZA
  • Foto:ARIEL

  • La autobiografía de una biografía


    "En el libro del periodista Miguel Ángel Gozalo Antonio Fontán, un liberal en la transición, insuperablemente bien escrito, se funden todos los géneros y algunos más que no conozco, hasta construir un valiosísimo espécimen que solo puedo tratar de definir por acumulación
    . Es un túnel del tiempo que va desde los estertores del franquismo, tiene la Transición como deus ex machina y llega casi hasta nuestros días, con una impagable visitación de autores, amigos, periodistas que un día fueron y otros siguen siendo; es una historia de Antonio Fontán, latinista y profesional del periodismo, y su época que es, sobre todo, la del tránsito entre un periodismo bajo la dictadura, al que el autor, generoso u olvidadizo, no encuentra problemas, y la libertad de expresión que estalló con los años ochenta; es la autobiografía de una biografía o cómo se escribe el apunte de un personaje y su época, en el que está casi tan presente, entrando y saliendo de sus propias páginas, el autor como su biografiado; es un Antonio Fontán par lui même, por los extensos pasajes en que Miguel Ángel Gozalo se hace discretamente a un lado para darle la palabra al católico a machamartillo que nos ocupa; el texto es también, en lo puramente periodístico, una excelente crónica literaria, o reportaje vívido y vivido, cuando el autor habla de primera mano". Por MIGUEL ÁNGEL BASTENIER
  • Foto:ALMUZARA
  • I

Autopsia antes del fin


"Sorprende que Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) haya incurrido en una constitución de sociedad futura, sirviéndose de arcaísmos alegóricos y solicitando el dudoso crédito de la inicial mayúscula
. Esto último con un exceso más desorientador que expresivo, pues si Sistema, Historia Moderna, Realidad, Dado, Cubo, Caja, son configuraciones o estructuras, no cabe aplicar igual criptografía a términos como Narrador, Propios, Ajenos, que tienen otra distinción.
 Pero esta nomenclatura es tan privativa de la llamada novela distópica que, aunque El Sistema no es propiamente una distopía, se ampara en el género contaminándose de sus espinosos recursos. Un molde, por demás, muy permisivo, que acoge todo tipo de disquisiciones cuando se trata, como es el caso, de condolerse de la vecindad de un tiempo posthumano". Por FRANCISCO SOLANO