Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

10 abr 2016

Sobre el lecho te delata tu luz,....

Sobre el lecho te delata tu luz,....

Sobre el lecho te delata tu luz,
que penetra en mis sombras descubriendo sus rincones,
proyectándose inquisitiva,como un fulgor elocuenteque vive mi piel,
y siente.
 Tú, luz, que se suaviza,y que, a mi contacto,se reduce rendida.
Tú, encendida, luz viva desde la noche al alba.

Luz que se quiebra sobre estas esquinas rompiendo mi monotonía
y la de mis ávidas pupilas.

Luz de luz,reflejo de sol,luz de luna,luz de melancolía.

De profundos ojos repletos de celestes y de tersa piel de mañanas claras,
apoyados tus pies,dulces, en los míos,
y tus caderas a mí anudadas,de labios que besan como sólo la mar

sabe besar orillas,suave a instantes,apasionadae implacable.
 Luz trémula

sobre mi lecho,que rendida,y estremecida,sobre mi pecho

te delatas.

Desde el trópico de Cáncer: [Humor en domingo] Hoy, sin palabras por descanso del personal. Con viñetas de El Roto

Desde el trópico de Cáncer: [Humor en domingo] Hoy, sin palabras por descanso del personal. Con viñetas de El Roto

El cafetero y su mula

El cafetero y su mula

La imagen de Juan Valdez nació en 1959.
 Los cafeteros colombianos buscaban generar una mayor demanda de su producto frente a la competencia brasileña.
 Para lograrlo, los dirigentes cafeteros subrayaban la necesidad de crear un símbolo que los diferenciara. 
De este modo la Federación Nacional de Cafeteros convocó a un grupo de expertos internacionales para diseñar una campaña de publicidad.
 Doyle Dabe Bernbach fue la firma ganadora.
 Su propuesta tenía como elemento central la creación de un personaje: Juan Valdez, nombre que se eligió por su fácil pronunciación para los estadounidenses. 
Al protagonista se le añadieron las características de un agricultor de las montañas: un sombrero “aguadeño”, denominado así por ser típico de un pueblo en la zona cafetera; la bolsa que cuelga de su hombro, llamada carriel; el delantal, un elemento propio del campesino que desarrolla faenas en el campo, y la mula, el animal idóneo para completar la labor en la agricultura.
 En enero de 1960, la campaña llegó al diario The New York Times, con una fotografía de Juan Valdez acompañada por el texto: “El café de Colombia  conquistó Nueva York”.
 
Imagen de la campaña publicitaria de los cafés Juan Valde

El cafetero Juan Valdez recupera la sonrisa................................................. Óscar Granados

La marca colombiana reanuda su expansión en los mercados internacionales.

 

Imagen de la campaña publicitaria de los cafés Juan Valdez.
Juan Valdez ha recobrado el brío
. Tras haber digerido el fracaso de una amarga expansión mundial en la década pasada, las tiendas que representan al café colombiano en el mundo —con la imagen del agricultor bigotudo, acompañado siempre de su mula, Conchita—, han vuelto a los mercados internacionales con mejores resultados.
 Procafecol, la firma responsable de la marca, ha abierto más de 338 establecimientos en 16 países en los últimos cinco años, la mayoría de ellos en América Latina y Estados Unidos
. Además, la compañía se ha aventurado a explorar nuevos horizontes en Asia y Oriente Próximo y actualmente labra el terreno para salir a Bolsa.
La historia de la empresa arranca en 2002, cuando la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), que representa a más de 500.000 familias dedicadas a la producción de este grano, decidió fundar Procafecol con el objetivo de entrar en el negocio de las cafeterías.
 Los bajos precios internacionales del café registrados a principios de este siglo afectaron a los ingresos de los asociados.
 “Fue necesario repensar la industria”, dice Hernán Méndez, gerente de la compañía.
A pesar de que Colombia era reconocido como uno de los tres mayores productores mundiales de café (por detrás de Brasil y Vietnam), el sector del país sudamericano se dedicaba exclusivamente a comercializar la materia prima en bruto. “Montamos tiendas porque queríamos participar en la venta de café empacado y preparado, alcanzar directamente a los consumidores y aprovechar las oportunidades de negocio”, comenta Méndez.
El éxito que querían emular tenía nombre: Starbucks. “A Starbucks le debemos que haya revivido al café…, antes se percibía como una bebida que solo tomaban los viejos, y ellos le devolvieron la identidad, la rejuvenecieron”, comenta Roberto Vélez Vallejo, gerente general de la Federación de Cafeteros de Colombia. Alcanzar al gigante estadounidense era todo un reto, pues llevaba una década de ventaja en el negocio. La cadena de Seattle inició en 1992 su expansión internacional y aterrizó en América Latina en 2002. Justo en ese año, los colombianos se iniciaban en el negocio. “Elegimos la marca Juan Valdez porque se utilizaba como un icono publicitario desde la década de los sesenta, además de que representa al cafetero colombiano que, con pasión y trabajo duro, llevaba el mejor café del mundo a muchos países”, alega Méndez. En 2005 ya había 21 tiendas Juan Valdez en Colombia distribuidas en las principales ciudades del país. Para finales de 2007 el número de tiendas había aumentado a más de 100.