El maestro levanta la polémica en las redes al lidiar con su bebé de cinco meses.
Francisco Rivera Ordóñez
ha encendido las redes sociales al publicar en su perfil de
Instagram —con más de 53.000 seguidores— una foto toreando con su hija Carmen, de cinco meses,
en brazos. El torero, que estos días se entrena en el campo para
afrontar la temporada, acompañó la imagen con una frase: "Debut de
Carmen. Es la 5 generación que torea en nuestra familia. Mi abuelo toreó
así con mi padre. Mi padre toreó así conmigo, y yo lo he hecho con mis
hijas Cayetana y ahora con Carmen #orgullodesangre". Además, el diestro difundió una foto de él con su padre, el fallecido Paquirri.
¿Quién es esta mujer que se parece a Martirio?
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Sundance estrena un documental y una película que recuperan la
historia de Christine Chubbuck la presentadora de TV que se pegó un tiro
durante un informativo.
Fotograma de Christine, con Rebecca Hall poniéndose en la piel de la presentadora suicida.
La balada triste de la periodista que se disparó en directo
Sundance estrena un documental y una película que recuperan la
historia de Christine Chubbuck la presentadora de TV que se pegó un
tiro durante un informativo.
Noelia Ramírez
Fotograma de Christine, con Rebecca Hall poniéndose en la piel de la presentadora suicida.
“De acuerdo a la política del Canal 40 de brindarles lo último en
sangre y entrañas a todo color, están a punto de ver otra primicia”.
Fue
decir estas palabras y Christine Chubbuck sacó su mano de debajo de la
mesa, donde escondía su revólver del calibre 38, y se pegó un tiro
detrás de su oreja derecha.
En directo, con una sonrisa torcida y
mirando a la cámara.
Su cuerpo humeante cayó sobre el escritorio, la
cámara que le apuntaba siguió grabando y el realizador no hizo un
fundido a negro hasta pocos segundos después, pensando que todo había
sido una broma de pésimo gusto de la presentadora del talkshow Suncoast Digest
de la WXLT-TV de Sarasota (Florida), una cadena afiliada a la ABC.
Chubbuck no estaba bromeando y tampoco los telespectadores que aquel 15
de julio de 1974 llamaron al 911 para avisar de que si no les fallaba la
vista, acababan de ver una presentadora suicidándose en la pantalla de
su televisor.
Chubbuck lo tenía todo preparado.
Lo había escrito en una escaleta
personal que desconocía el resto de su equipo.
Tras dar un par de
titulares, introduciría su suicidio en directo.
Como una noticia más del
día.
Una intervención de lo más metódica que llegó después de un fallo
técnico.
Lo tenía por escrito, pero no le dio tiempo a decir que
fallecería unas horas después en el hospital (y así fue, murió 14 horas
después en el Sarasota Memorial).
Ella sabía que para conseguir su
objetivo no le valdría la espectacularidad de un tiro en la frente o en
la boca.
Mejor dispararse en la nuca. Lo sabía porque se lo había
contado un jefe de policía tres semanas antes, cuando realizó un
reportaje sobre el suicidio para su cadena.
Seguía las órdenes de su
jefe, obsesionado con emitir noticias de “sangre y entrañas”.
Tres días
antes de suicidarse en antena, Chubbuck se había pelelado con él porque
cambió una de sus historias por un segmento sobre un asesinato.
Pedían
“sangre y entrañas”.
Ella las dió en vivo y en directo. Tenía 29 años.
¿Les suena de algo esta historia? Sí, su premisa separece
sospechosamente a la de Howard Beale, el ‘profeta furioso de la
televisión’ que dirigió Sidney Lumet en Network, un mundo implacable un par de años después (con aquel “estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo!” como mantra vital de Peter Finch). La
película que puso en evidencia al cinismo y la tiranía de los medios de
comunicación (Andrew Sorkin asegura que el guión de Paddy Chafesky ha
sido el faro de su carrera) estaba inspirada en el fatal desenlace de la
periodista de Ohio.
Tres décadas después de cuestionar, y de qué
manera, los límites del periodismo, dos cintas recuperan ahora la
historia de Chubbuck y confluyen estos días en el festival de Sundance
en Salt Lake Ciky, donde se han estrenado mundialmente.
La primera es Christine, una película protagonizado con Rebecca Hall (Vicky Cristina Barcelona) poniéndose en la piel de Chubbuck y con Michael C. Hall (Dexter) como coprotagonista.
La segunda es Katie plays Christine, un documental de Robert Greene (Actress), en el que una actriz que interpretará a la periodista revive los últimos pasos de la presentadora.
La balada triste de la periodista que se disparó en directo
Sundance estrena un documental y una película que recuperan la
historia de Christine Chubbuck la presentadora de TV que se pegó un
tiro durante un informativo.
Noelia Ramírez
Fotograma de Christine, con Rebecca Hall poniéndose en la piel de la presentadora suicida.
“De acuerdo a la política del Canal 40 de brindarles lo último en
sangre y entrañas a todo color, están a punto de ver otra primicia”. Fue
decir estas palabras y Christine Chubbuck sacó su mano de debajo de la
mesa, donde escondía su revólver del calibre 38, y se pegó un tiro
detrás de su oreja derecha. En directo, con una sonrisa torcida y
mirando a la cámara. Su cuerpo humeante cayó sobre el escritorio, la
cámara que le apuntaba siguió grabando y el realizador no hizo un
fundido a negro hasta pocos segundos después, pensando que todo había
sido una broma de pésimo gusto de la presentadora del talkshow Suncoast Digest
de la WXLT-TV de Sarasota (Florida), una cadena afiliada a la ABC.
Chubbuck no estaba bromeando y tampoco los telespectadores que aquel 15
de julio de 1974 llamaron al 911 para avisar de que si no les fallaba la
vista, acababan de ver una presentadora suicidándose en la pantalla de
su televisor.
Chubbuck lo tenía todo preparado. Lo había escrito en una escaleta
personal que desconocía el resto de su equipo. Tras dar un par de
titulares, introduciría su suicidio en directo. Como una noticia más del
día. Una intervención de lo más metódica que llegó después de un fallo
técnico. Lo tenía por escrito, pero no le dio tiempo a decir que
fallecería unas horas después en el hospital (y así fue, murió 14 horas
después en el Sarasota Memorial). Ella sabía que para conseguir su
objetivo no le valdría la espectacularidad de un tiro en la frente o en
la boca. Mejor dispararse en la nuca. Lo sabía porque se lo había
contado un jefe de policía tres semanas antes, cuando realizó un
reportaje sobre el suicidio para su cadena. Seguía las órdenes de su
jefe, obsesionado con emitir noticias de “sangre y entrañas”. Tres días
antes de suicidarse en antena, Chubbuck se había pelelado con él porque
cambió una de sus historias por un segmento sobre un asesinato. Pedían
“sangre y entrañas”. Ella las dió en vivo y en directo. Tenía 29 años.
¿Les suena de algo esta historia? Sí, su premisa separece
sospechosamente a la de Howard Beale, el ‘profeta furioso de la
televisión’ que dirigió Sidney Lumet en Network, un mundo implacable un par de años después (con aquel “estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo!” como mantra vital de Peter Finch). La
película que puso en evidencia al cinismo y la tiranía de los medios de
comunicación (Andrew Sorkin asegura que el guión de Paddy Chafesky ha
sido el faro de su carrera) estaba inspirada en el fatal desenlace de la
periodista de Ohio. Tres décadas después de cuestionar, y de qué
manera, los límites del periodismo, dos cintas recuperan ahora la
historia de Chubbuck y confluyen estos días en el festival de Sundance
en Salt Lake Ciky, donde se han estrenado mundialmente.
La primera es Christine, una película protagonizado con Rebecca Hall (Vicky Cristina Barcelona) poniéndose en la piel de Chubbuck y con Michael C. Hall (Dexter) como coprotagonista. La segunda es Katie plays Christine, un documental de Robert Greene (Actress), en el que una actriz que interpretará a la periodista revive los últimos pasos de la presentadora.
Curiosamente, ahora que los grandes estudios y la televisión han optado
por dar lecciones sobre el ‘buen y mal periodismo’ y las consecuencias
sociales que acarrean las investigaciones del gremio (Spotlight, Truth o The Newsroom como ejemplo), el
cine independiente amplía el debate mostrándonos el lado más crudo y
perverso de la carroña audiovisual.
Si en 2015 nos horrorizamos ante los
límites del periodismo ciudadano psicópata a lo Jake Gyllenhaal en Nightcrawler,
en 2016 toca recuperar la historia de Christine Chubbuck para
replantearnos hasta dónde se puede llegar por la audiencia. Pero,
¿realmente Chubbuck quería denunciar la degradación de los medios? ¿Qué
le llevo a suicidarse en antena?La hemeroteca describe a Christine como a una mujer lista, profesional, perfeccionista hasta la médula y deprimida desde hacía años.
Había
abandonado su Cleveland natal para mudarse a la casa de veraneo
familiar de Florida y animar su carácter con el sol de la costa Este. Se
intentó suicidar en 1970 con una sobredosis de pastillas.
A sus
familiares les aseguraba que, a punto de llegar a la treintena, todavía
era virgen.
Vivía con su madre y su hermano y su habitación era como la
de una adolescente.
Estaba enamorada de un compañero de cadena que
mantenía un affaire con su mejor amiga, una reportera de deportes del
mismo canal que, además, se iba a mudar a Baltimore. Semanas antes de
suicidarse le extirparon un ovario y los médicos aseguraron que o se
quedaba embarazada en un plazo de doce meses, o no podría tener hijos.
Su madre sabía que algo andaba mal y que las tendencias suicidas no se
habían apagado, pero no quiso alertar a sus compañeros de trabajo por
miedo a que la despidiesen. La cinta de su suicidio se la quedó su
familia. Es el único documento que lo prueba. Ninguna cadena grabó lo
que estaba pasando y recogió el testigo de lo sucedido. Era 1974. El
periodismo del clickbait y el ansia de viralidad mediática, por suerte, todavía no habían entrado en escena.