Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

13 nov 2015

Hombre y mujer en la historia de la fotografía


La exposición 'Percepciones' en la fundación Canal hace una revisión de los roles masculino y femenino en las instantáneas. En la imagen, Andy Warhol con un joven, 1984. 






Marlene Dietrich, 1931. 


'Niña hispana con su hermano', Dallas, Texas. 1987. 





El mal, tan familiar y protector................................................................... Carlos Boyero

Da mucho miedo esta película. Y ninguna compasión por el destino trágico de esa familia.

Un fotograma de 'El clan'.


Recuerdo todas las películas de este muy tenebroso director argentino llamado Pablo Trapero con una luz determinada y con una vocación enfermiza (o realista) porque esta describa la vida real, tan insulsa, o la oscuridad, pero jamás con fines poéticos, sino con la sensación de que intenta convencernos de que la vida es así, un negocio siniestro entre supervivientes.
 Ninguno de sus personajes es cinematográfico, no hay albas ni crepúsculos, lo que describe es tan lamentablemente cotidiano como sórdido, el crimen en sus diversas variantes, hablo de la angustia, la corrupción, el acorralamiento, la certidumbre de que nunca podrás dirigir tu propia vida, la relación entre víctimas y verdugos, una geografía tan inhóspita y tan sucia como veraz.
Veraz porque posee un notable talento para que el espectador se implique, para que asista pasmado y horrorizado a las barbaries que narra.
 Y sus monstruos no son sólo malos, incluso pueden ser gente confusa, o con tentaciones difíciles de rechazar, o en el caso de su última película, El clan, una familia modélica, en sus formas, en su preocupación por el padre, la madre, los hermanos, su estatus social, sus deseos, sus relaciones, sus amigos.
 Todo es calor humano, reglas, respeto, refugio, complicidad, acusaciones sobre los hijos pródigos que abandonaron un paraíso tan perdurable, rezos silenciosos ante el Santísimo en las comidas y en las cenas, repaso nocturno de los deberes escolares con los hijos más pequeños, respeto entre patriarcal y atemorizado por parte de ellos, jóvenes, adolescentes o niños ante esos padres que ponen la comida en la mesa, que te permiten una educación de lujo, que se preocupan de tus problemas pequeños o grandes, que controlan tus estados de ánimo, de los que sabes que lo hacen todo por tu bien, que tu presente y tu futuro descansan en ellos.
El clan comienza con imágenes en las que Alfonsín, ese señor tan civilizado y nada radical que presidía el Partido Radical, reconoce a Ernesto Sábato (un grandioso investigador del mal, lean ante todo Sobre héroes y tumbas) la terrorífica autenticidad de su informe sobre la impune barbarie que practicó la Junta Militar.
 Y como siempre, no ocurrió nada, los villanos no pagaron su culpa.
 La reconciliación nacional lleva a no agitar más las aguas convulsas, esas mierdas que justifican la paz no haciéndole pagar cuentas a la atrocidad en nombre de esa cosa tan falsa llamada el bien común.
Trapero cuenta con lenguaje claro que la oscuridad siguió triunfando en aquella Argentina.
 Que los asesinos legalizados que torturaban y lanzaban desde los aviones al mar a tanto subversivo (también aparece Galtieri, hablando repugnantemente de las patrióticas víctimas que la palmaron en Las Malvinas) se vean obligados a buscarse la vida, en complicidad absoluta —y con riesgo relativo— de ese poder policial, judicial y político que se ha vuelto repentinamente demócrata y civilizado.
Y pueden ejercer de lo que siempre han sido, de gánsteres con el carné de patriotas.
 Ya no hay que cazar rojos.
Solo secuestrar y matar, después de cobrar suculentos rescates, gente millonaria, imagino que muy próximos a su ferviente ideología a su defensa del orden.
Da mucho miedo esta película.
 Y ninguna compasión por el destino trágico de esa familia ejemplar.
 Ese terror se prolonga en la mirada muerta y en el contenido tono de voz de Guillermo Francella, ese actor camaleónico.

 

Hallados los cadáveres de siete bebés en una vivienda de Alemania

La casa es de una mujer a la que busca la policía como posible madre de los niños.

Exterior de la vivienda en Wallenfels. / Nicolas Armer (AFP) (Reuters - Live / (EFE))

La policía alemana ha encontrado los cadáveres de varios bebés en un edificio de la localidad de Wallenfels (2.800 habitantes, norte de Baviera), según han informado fuentes policiales
. El hallazgo se produjo el jueves por la tarde, tras acudir un equipo médico de emergencia a una vivienda del pueblo, pero hasta ahora no se había especificado el número de cadáveres.
La investigación del caso está en manos de la fiscalía y de la policía de Coburg, que señaló que los cuerpos se encuentran "en mal estado" y pidió esperar a que concluya el trabajo de los forenses para determinar si puede haber más cadáveres.
 Los investigadores ofrecerán una rueda de prensa para informar sobre el suceso este viernes.
Según los primeros datos facilitados por la policía, el equipo médico acudió a la vivienda tras recibir una llamada que alertaba de la existencia de los cadáveres.
 Se trata de la casa de una mujer de 45 años, a la que se busca para ser interrogada como posible madre de los bebés.
Está previsto que este mismo viernes comiencen las autopsias a los cuerpos, aunque los investigadores creen que hasta principios de la próxima semana no será posible determinar la causa de las muertes, cuándo ocurrieron o incluso el sexo de los bebés.
El caso de Wallenfels sigue a otros crímenes similares ocurrido en Alemania, como el hallazgo de los cuerpos de cinco niños, en 2013, en una vivienda de Schleswig-Holstein (norte).
El más grave fue el caso de los nueve bebés que se encontraron enterrados en distintas macetas de una casa en el estado de Brandeburgo (este), en 2005.
 El crimen múltiple lo cometió una misma mujer, que fue condenada a 15 años de cárcel por el asesinato de nueve de sus trece hijos entre 1992 y 1998.
 La mujer había ocultado sucesivos embarazos y luego había matado a las criaturas tras su alumbramiento.

 

12 nov 2015

El fotógrafo Jean-Marie Périer revive en escena la generación ‘yé-yé’...................................... Carles Gámez

El fotógrafo sube a la escena con un espectáculo protagonizado entre otros por los Beatles, Los Rolling Stones, Françoise Hardy y Johnny Hallyday.

La modelo y actriz francesa Françoise Hardy. / Jean-Marie Perier

A los 16 años y con una cámara Leica prestada Jean-Marie Périer (Neuilly, 1940) realizó su primer trabajo fotográfico con la pareja Ella Fitzegarald y Dille Gillespie como protagonistas.
 “Trabajaba como asistente de Daniel Filipacchi, un fotógrafo que dirigía con Frank Ténot la revista Jazz Magazine, una de las publicaciones dedicadas a este género musical en Francia”
. Después de cumplir con sus deberes militares en Argelia, a su regreso a París, Périer recibió una propuesta que le cambió su vida.
“Filipacchi me propuso trabajar en la nueva revista que preparaba Salut les Copains, el primer número apareció en 1962 con una tirada de 100.000 ejemplares y seis meses después, se pasó al millón de ejemplares”.
 Salut les Copains se convirtió en el órgano oficial de la generación juvenil que el sociólogo Edgar Morin bautizó con el onomatopéyico nombre de yé-yé.
“Gracias a Salut les Copains he podido conocer y hacer amistad con muchos de los músicos, cantantes y grupos que en ese momento comenzaban su carrera musical”, comenta Périer.
 Entre esas voces debutantes se encontraba una joven, admiradora de los Everly Brothers y Jacques Brel que sedujo a medio mundo con su balada juvenil, Tous les garçons et les filles.
 “Françoise Hardy para mí era la más bella, precisamente porque ella no era consciente. Tuve la suerte de vivir mi primera historia de amor con ella.
 Se le identifica con una imagen de melancolía, de tristeza, recuerdo que en aquellos años sus presentaciones en Londres, era la imagen de la moda y el estilo francés”
. Y apunta. “Cincuenta años después sigue siendo mi mejor amiga”.
Alain Delon. / Jean-Marie Perier
Françoise Hardy y un impresionante listado de personajes
. De Bob Dylan a The Beatles, de los Rolling Stones a Miles Davis, entre otros protagonistas musicales, están presentes en el espectáculo Jean Marie Périer sur Scène/ Flashback , una perfomance bastante inusual con un fotógrafo como estrella escénica que se ha presentado en el Théâtre de la Michodière de Paris.
 “Es verdad que experiencias de este tipo no se han hecho, por eso me divierte, a mi edad resulta muy estimulante asumir riesgos
. ¡Lo hago para no tener que quedarme en casa viendo la tele por tarde!”
. Un espectáculo con la forma de un One man show donde el fotógrafo remplaza la figura del artista. “A lo largo de una hora y media voy hablando de todo lo que viví en aquellos años.
 Detrás de mí hay una gran pantalla donde ven más de 350 fotos mientras un técnico en sonido ilustra musicalmente mis historias”.
“La generación de los sesenta fue la primera generación que no había vivido la guerra”, señala Périer sobre esa clase juvenil y sus ídolos que más tarde su cámara transformó en la nueva aristocracia del pop.
 “Deseábamos vivir nuestra propia vida, no la que nos habían organizado nuestros padres.
 Había también la fascinación por América, el sueño de vivir la vida en cinemascope.
 A lo largo de la década de los sesenta se produjo una revolución en todas las artes y la música pop fue sin duda su manifestación más internacional”.
The Rolling Stones. / Jean Marie Perier,
Si hay una fecha para la memoria en la vida de Jean-Marie Périer esta es el 12 de abril de 1966. Después de dos meses de intensas negociaciones consiguió reunir a la plana mayor de los intérpretes de la música pop francesa para la revista Salut les Copains.
Una fotografía histórica, 47 cantantes, entre otros, Serge Gainsbourg, Sylvie Vartan, Françoise Hardy, Adamo, Claude François, el grupo Les Surfs, Eddy Mitchell, etc.
En la parte superior, destacaba la figura de Johnny Hallyday.
 “Los años 60 en Francia han comenzado gracias a Johnny Hallyday.
 La figura de James Dean nos había conmovido en A este al edén marcando nuestras primeras fotografías
. Johnny tenía y sigue teniendo una energía increíble, un gran talento para soñar su vida y todos los jóvenes querían parecerse a él.
Siempre ha sido el número uno en Francia”.
Después de haberlos dejados fotografiados sobre las páginas satinadas y por escrito en sus memorias Jean-Marie Périer realizó en directo ese flash-back como reza el título de su espectáculo
 "Fueron los años más bellos de mi vida, no había límites ni a la hora de crear, de imaginar, ni tampoco había limites por razones económicas, me dejaron realizar todas las fotografías que yo quise”.
Y Périer haciendo hablar a su memoria recuerda la primera vez que vio a Alain Delon paseando por Saint-Germain-des-Prés.
 "Era a finales de los años cincuenta, había vuelto de la guerra de Indochina, las terrazas de los cafés estaban llenas de gente, él todavía no era famoso y cuando pasó por delante todo el mundo se quedó en silencio.
 Además de la belleza, tenía algo animal que fascinaba a todo el mundo”.
Françoise Hardy, Johnny Hallyday y Sylvie Vartan. / Jean-Marie Perier
Tampoco falta la evocación para su viejo copain, Jacques Dutronc
."Me fascinaba esa forma de ser, capaz de generar vientos de locura al instante".
 O Sylvie Vartan, la princesa yé-yé "Sylvie es la figura que más he fotografiado, ella y su familia habían emigrado a Francia desde Bulgaria, sin dinero, sin conocer la lengua y acabó representando a todas las chicas francesas”
. Y concluye. “Créame, me divertía mucho más a los 25 que a los 75 años”.

 https://youtu.be/0aLoezucIzk


https://youtu.be/PtbW7zYmYfM

https://youtu.be/_dgh4rOmtMk

https://youtu.be/1aLsklj5hLM