Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

4 nov 2015

“Cuando el ego te crece y te crees la bomba, las cosas te ponen en tu sitio”.............................. Juan Cruz

Creador de diseños decisivos, anunció que estaba en la ruina. Aquí detalla la situación.

 

Javier Mariscal durante la entrevista en Madrid. / Samuel Sánchez

El nombre de Javier Mariscal (Valencia, 1950) está unido al esplendor de España.
 Creador de diseños que marcaron una época, anunció que estaba en la ruina y utilizó una metáfora (“mantero”) para describir su estado.
 Aquí detalla la verdadera situación: “Me he arruinado, sí, como muchos de esta profesión”. Hablamos el pasado viernes; hacía sol y él estaba feliz ante los ventanales del Círculo de Bellas Artes. “Me encanta Madrid; he venido desde Atocha, caminando, y es una maravilla.
 El día de hoy es un canto a la vida”.
Pregunta. ¿Qué escucha en la calle?
Respuesta. ¿En Barcelona? El otro día me desperté con un pequeño terremoto.
 ¡Decidieron que se instalaba la República y por la noche hubo un pequeño terremoto! Luego di muchas vueltas y vi que nadie estaba preocupado por eso
. Barcelona tiene una vida impresionante, la sociedad civil funciona muy bien, todo está lleno de gente, todos hacen cola, todos pagan, aplauden…
P. Dice que no escuchaba nada en la calle sobre la República…

R. Creo que todos los medios están sobrevalorando lo ocurrido.
 La gente no está toda histérica gritando: “¡Esto va a ser un desastre!” o “Qué bien, ya tenemos República”
. La gran mayoría se da cuenta de que es ciencia-ficción, que hay unas leyes que no te puedes saltar. Y algo de sentido común: vivimos en un país que es una maravilla, bien organizado, el clima nos favorece, tiene cosas muy positivas. Claro que las hay también negativas.
P. Le pasan cosas negativas…
R. Le digo a un periodista que me van mal las cosas y hago una especie de metáfora japonesa diciendo que estoy de mantero, una frase completamente poética, y la gente se lo toma en serio.
 Pero, al tiempo, veo muchas reacciones: gente que dice que mi trabajo es horroroso y gente que opina todo lo contrario o me muestra su cariño. ¡Me parece genial!
P. ¿Cómo llega a la metáfora?
R. Uso metáforas. ¡Mira Madrid! ¡Dicen que no hay mar! ¡¿Y ese cielo qué es?! Esas nubes blancas, tan bien dibujadas …
P. Sigue siendo usted un adolescente…
R. ¡No! Yo soy un señor mayor, soy abuelo y estoy encantado de haber cumplido años.
Javier Mariscal, en Madrid, el pasado viernes. / Samuel Sánchez
P. ¿Cuál es la realidad sin metáforas?
R. Es una realidad que muchos pasamos, profesionales que hemos trabajado de freelancers, que tenemos tiendecitas a las que viene la gente con un problema y se lo resolvemos. Fotógrafos, diseñadores, arquitectos, ingenieros…
Y, de repente, en el mercado de lo que se llama cultura, diseño, artes visuales, no sólo ha habido un bajón: ha habido un corte en seco.
 No hay trabajo. Fue muy repentino y muy duro.
P. Y a usted lo arruinó.
R. En mi caso no supe reaccionar.
 Tenía un transatlántico y no es lo mismo que frenar una bicicleta
. No lo supe gestionar bien y me arruiné mucho.
 Formábamos un grupo muy agradable que era como una familia.
Romper y tener que decir “nos vamos a la calle” me produjo un dolor tremendo. Me encanta el estudio.
 Creé un jardín. ¡Podría ser jardinero; he sido taxista, he fregado platos!
Igual cambio de profesión, pero a mí me gusta mucho dibujar
P. ¿Cuál es la situación ahora?
R. Reinventarte.
 Hay una ducha de humildad que me va muy bien; cuando el ego te crece mucho y te crees que eres la bomba, las cosas te ponen en tu sitio.
 Ahora la cosa es que te tienes que buscar la vida fuera. Igual cambio de profesión, pero a mí me gusta mucho dibujar.
P. ¿Qué proyectos tiene en este momento?
R. Estoy con varios libros; uno es gráfico y otro de texto
. También estoy haciendo aplicaciones para móviles, postales animadas mías. Voy a América a dar conferencias, gracias a Dios.
P. ¿La palabra ruina no es una palabra muy grande?
R. Normalmente, no está bien decirlo; la gente arruinada no te lo cuenta porque parece que estás apestado socialmente; los clientes no van a buscar a alguien al que le van mal las cosas.
 También hay otros como yo, que no me he cortado nada al decir que, como muchos de mi profesión, ¡pero muchos!, me he arruinado, lo he hecho mal y lo asumo.
 No es que diga que me han gestionado mal o que los bancos se han portado mal conmigo. No. Yo soy responsable de este estudio y la responsabilidad de lo que ha pasado es mía.
Ahora se ha democratizado mucho el diseño, gracias a Dios
P. Usted fue metáfora del resplandor de este país. ¿Lo que le ha pasado es también metáfora de este país?
R. Creo que no, porque no todo el mundo tenía estudios tan grandes
. Nosotros vivimos los ochenta y pudimos montar estudios así.
 Ahora se ha democratizado mucho el diseño, gracias a Dios; decían que sería una ruina que todo el mundo pudiera hacer diseño.
¡Y hoy cualquier niño de 14 años más o menos espabilado al que le guste la gráfica te hace un logo! ¡Y qué bien!
P. Decía Mark Twain, ante un artículo falso sobre él, que la noticia de su muerte era prematura. ¿Es prematura la noticia de que ya no va a seguir en activo?
R. ¡Claro que sí!
 Y pienso encontrar la solución bastante rápido y pagar todas mis deudas.
 Con esto de la crisis y la ruina yo valoro muchísimo más lo que es ser millonario.
Yo soy millonario de la cantidad de cariño, de amor, de buen rollo que hay a mi alrededor, que recibí y sigo recibiendo.
 Soy millonario, tío.

Ahí está, resucitado sin impostura: Corto Maltés.........................................................Carlos Boyero

Díaz Canales y Pellejero han logrado que los incondicionales no nos sintamos estafados ni decepcionados.

 

Ilustración de 'Bajo el sol de medianoche', de los autores Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero.

Con determinadas personas, sé que la complicidad en amores literarios, e incluso la forma de moverse por la vida, va a ser notable, si nos recitamos con agradecida memoria el comienzo de Historia de dos ciudades (ya saben: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos…”).
 Y en épocas de demasiadas nieblas internas y externas inevitablemente acude a mi cabeza el maravilloso arranque de Moby Dick.
 A mí me sirve de refugio y de consuelo, aunque sea persona de tierra y no de mar, aunque jamás vaya a ser testigo del eterno y salvaje duelo entre el tullido capitán Ahab y la grandiosa ballena blanca, el arranque de esa novela tan enigmática como genial.
¿Quién puede resistirse a seguir leyendo con embeleso un libro que empieza así?
 “Llamadme Ismael. Hace unos años, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada concreto que me interesara en tierra, decidí que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte marítima del mundo.
 Es mi forma de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación.
 Cada vez que me sorprendo con un gesto triste en la boca, cada vez que se instala en mi alma un nuevo noviembre húmedo y lluvioso, cada vez que me descubro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes y, sobre todo, cada vez que la hipocondría me asalta de tal modo que hace falta un firme principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación para arrancar de un golpe el sombrero de los transeúntes, sé que ha llegado la hora de embarcarme cuanto antes.
Es mi sustituto de la pistola y la bala”. Bendito seas, Melville, por comprender no solo al existencialista aventurero Ismael, sino también a todos los Bartlebys que permanecemos en tierra, que preferimos (o no podemos, o no queremos) no hacer nada.
Ilustración de Bajo el sol de medianoche, de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero.
Y no solo envidiamos la determinación de Ismael.
 Aquel fulano con gorra marinera, gesto hierático, pendiente de bucanero (no de moderno) en la oreja y un cigarro en la boca, hijo de un marinero de Cornualles y de una gitana de Gibraltar, llamado Corto Maltés, nació en formato de cómic, pero su espíritu y sus inolvidables paseos por las geografías más exóticas y peligrosas también hubieran sido acogidos con fervor por el gran cine y la literatura de primera clase.
Habiendo sido voraz lector de tebeos elementales en la infancia, me alejé progresivamente de ellos cuando en mi adolescencia descubrí que se llamaban cómics y su trascendencia intelectual era enorme.
 Y sin poseer referencias, en la primera aventura de Corto Maltés, titulada La batalla del Mar Salado, escrita y dibujada por un tal Hugo Pratt, leí en la contraportada de qué iban su aromático argumento y su legendario protagonista.
 Decía esto: “¿Quién es Corto Maltés, quién es Hugo Pratt? Se confunden y entremezclan ambos en su actitud ante la vida. Corto no es un justiciero.
 Hugo no es un moralista. Hugo y Corto son aventureros.
 Testigos, casi siempre indiferentes, a menos que se ofrezcan a su vista los ojos de un niño, de una mujer angustiada, de un hombre acorralado”.
 Era una descripción tan lírica como exacta.
 Y, cómo no, mi enamoramiento de ese universo complejo, de ese escéptico y nada exhibicionista paladín de tantos perdedores, de la capacidad de ensoñación que te ofrecían esas historias, esos diálogos, esas viñetas que suponían una cumbre de la línea clara fue inmediata.
Corto Maltés nació como un cómic, pero su espíritu también hubiera sido acogido con fervor por el gran cine y la literatura
Y un día, hace 20 años, a Hugo Pratt se le acabó el tiempo que le había sido concedido en la tierra.
Y que, al parecer, lo vivió intensamente.
 Pero desde 1987 ya no poseíamos nuevas y ansiadas noticias de Corto Maltés.
 Y siempre da un poco de miedo que otra gente resucite a personajes que amamos
. Admirando a John Banville y a su heterónimo Benjamin Black, me puse nervioso cuando me enteré de que iba a desenterrar a Philip Marlowe en La rubia de ojos negros.
 Me decía: dejad tranquilos a los muertos ilustres. Marlowe solo pertenece a su creador, al extraordinario Raymond Chandler.
 Y ya sé que este nunca debió de casar al secretamente romántico, cáustico y legal detective, como hizo en su última y escasamente memorable novela Playback, que los amantes de su escritura nos hubiéramos quedado más agradecidos con los largos adioses, aunque todo fuera triste, solitario, final. Y Benjamin Black, además de haberse empapado de las esencias de Chandler, hizo un trabajo muy bueno reviviendo al defensor de tanta causa perdida, a ese tío que se permite ser más chulo que un ocho con los poderosos, entre otras cosas porque tiene muy claro que pueden derrotarle o cargárselo, pero jamás comprarle ni corromperle.
Y no sé si la resurrección de Corto Maltés solo obedece a las comprensibles razones crematísticas de las editoriales (aún no he leído, y dudo que lo haga, la continuación de las siempre turbias movidas a las que tiene que sobrevivir esa punk acosada y feroz llamada Lisbeth Salander, que no pudo llegar a narrar su difunto y meritorio inventor Stieg Larsson), pero el guionista Juan Díaz Canales y el ilustrador Rubén Pellejero han conseguido en Bajo el sol de medianoche que los incondicionales de Corto Maltés no nos sintamos estafados ni decepcionados, que reconozcamos con enorme gratitud el apasionante mundo de nuestro héroe
. En el Ártico, en Yukon, en Alaska, pasando un frío de cojones porque recibió una carta de su viejo amigo Jack London, sabiendo este que el alcohol, la morfina o simplemente la desesperación van a acelerar su suicidio, rogándole que encuentre y proteja a una perseguida mujer que amó mucho tiempo atrás y cuyo recuerdo perduró en él. Espero anhelante más entregas de Corto Maltés.
 Y ojalá que sobreviva, que llegue a viejo si a él y a la espléndida pareja que sigue sus aventureros pasos les apetece.
Ilustración de 'Bajo el sol de medianoche', de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero.
Corto Maltés. Bajo el sol de medianoche. Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero. Norma Editorial. Barcelona, 2015. 96 páginas. 19,50 euros.

3 nov 2015

La viuda de Robin Williams: “No fue la depresión lo que le mató”

Susan Schneider da su primera entrevista y revela que las últimas palabras del actor fueron "buenas noches, cariño"

 

Susan y Robin Williams en el estreno de 'World's Greatest Dad'
Susan y Robin Williams en el estreno de 'World's Greatest Dad'. / CORDON PRESS

Susan Schneider, la viuda de Robin Williams, ha hablado entre lágrimas de su última conversación con su esposo en la primera entrevista que concede tras el trágico fallecimiento del actor, en agosto de 2014 a los 63 años.
"Buenas noches, mi amor", fueron las últimas palabras que le dedicó el intérprete a su esposa antes de fallecer, según relata ella en la revista People. Schneider se ha referido también a La demencia con cuerpos de Lewy (DCL), la enfermedad neurodegenerativa que sufría el ganador de un Oscar por El indomable Will Hunting. "No fue la depresión lo que mató a Robin. La depresión fue uno de los 50 síntomas que tenía y fue pequeño", asegura su viuda. 
"Yo estaba en la cama y él vino a la habitación un par de veces.
 Me dijo 'buenas noches mi amor' y se marchó con su iPad.
Parecía que tenía algo que hacer y pensé: 'Esto significa que está mejorando'. Y esa fue la última vez", ha relatado Schneider en la entrevista a la revista norteamericana. La DCL es la enfermedad neurodegenerativa más común después del alzhéimer y causa fluctuaciones en el estado de ánimo, alucinaciones y deterioro de la función motora.
"Se presenta como un juego de pinball; no sabes exactamente qué estás buscando", dice la pareja del actor.
Los síntomas que sufría Robin Williams a causa de su afección empeoraron en los meses previos a su suicidio.
 "Experimentó ataques de ansiedad que lo paralizaban.
 Una vez, calculó mal al cerrar una puerta y acabó con la cabeza ensangrentada y rigidez muscular y era incapaz de decir qué le había pasado
. Sin embargo, su equipo de médicos no pudieron identificar qué le pasaba hasta que le realizaron la autopsia", cuenta Susan.
Robin Williams en el estreno de 'Noche en el museo'. / CORDON PRESS
Durante aquellos duros momentos, la familia no sabía a quién culpar o cómo solucionar lo que le pasaba al protagonista de El club de los poetas muertos, pero su esposa ha reconocido que ahora sabe que los doctores estaban haciendo lo correcto.
 "Es solo que esta enfermedad era más rápida y más grande que nosotros.
El final era, de igual manera, la muerte", explica. Susan Schneider ha contado que todo este sufrimiento le ha aportado conocimientos para poder ayudar a otras personas que sufran DCL. "Robin era muy consciente de que estaba perdiendo el juicio y que no había nada que se pudiera hacer al respecto
. Pido a Dios que arroje algo de luz sobre la enfermedad que sufren millones de personas y sus familiares con ellos", afirma la viuda.
La tercera esposa de Robin Williams no ha hablado, sin embargo, sobre la disputa por la herencia que mantiene con los hijos del actor.
Aunque parece que ya ha llegado a su fin, la batalla ha sido larga. Zelda, de 26 años, Cody, de 23 y Zak, de 32, —hijos de los dos matrimonios anteriores de Williams reclamaban a Schneider tanto dinero como propiedades y algunos recuerdos que su padre solía coleccionar.
Según explicaron los abogados de ambas partes, Susan Schneider se quedará con la mansión que compartió con la estrella en la zona de la bahía de San Francisco y además percibirá una manutención de por vida.
 La viuda también recibirá un reloj que el actor utilizaba siempre, una bicicleta que compraron durante su luna de miel y los regalos que les dieron en su boda.

Sara Carbonero e Iker Casillas serán padres por segunda vez

La noticia ha sido confirmada por fuentes próximas a la pareja.

 

Sara Carbonero e Iker Casillas están esperando su segundo hijo, según han confirmado a EL PAÍS fuentes próximas a la pareja.
 La noticia será también portada este miércoles de la revista ¡Hola! La periodista y el portero del Oporto son padres de un niño, Martín, que el 3 de enero próximo cumplirá dos años.
La pareja es muy celosa de su intimidad, pero a veces ha hecho excepciones, como cuando Carbonero mostró recientemente en su blog partes de su casa en Oporto o como cuando nació su hijo.
 "Hola. Quiero compartir contigo el momento más importante y emocionante de mi vida: el nacimiento de mi hijo.
 Tras largos meses de espera, Martín ya está aquí. Ha pesado 3,850 kg y tanto él como su madre se encuentran perfectamente y ahora descansan.
Estoy tremendamente feliz de que por fin haya llegado este momento y de que todo haya salido tan bien, sin duda 2014 ha entrado con buen pie.
 Muchas gracias por estar siempre ahí.
 He querido comunicarlo a través de IkerCasillasWorld porque es un medio propio donde os encontráis mis más fieles amigos y seguidores.
 Un abrazo", decía la nota publicada entonces por el deportista en su web.
Martin Casillas Carbonero
Martin Casillas Carbonero, con su amiga Carlota, en una foto publicada por la periodista
La periodista, tras fichar Casillas por el Oporto, ha dejado temporalmente Telecinco. Ahora está metida a empresaria con su compañera de trabajo Isabel Jiménez y su amiga Mayra del Pilar, estilista y diseñadora.
 Tras haber sido imagen de numerosas firmas y agotado existencias con cada una de sus elecciones estilísticas, Sara Carbonero decidió en mayo embarcarse en un proyecto propio, Slow Love, una tienda online multimarca de moda y estilo de vida.
 También está dispuesta a seguir con sus compromisos publicitarios y con su blog en la revista Elle. Sara Carbonero también acostumbra a mostrar en sus artículos el crecimiento de su hijo antes que en cualquier revista.
 Y además suele ganar adeptos redactando recetas de cocina, enseñando su casa o departiendo sobre tareas cotidianas.
Iker Casillas y Sara Carbonero
Iker Casillas y Sara Carbonero, en su casa de Madrid. / CORDON PRESS
La pareja se conoció en la Copa Confederaciones de 2009, pero no fue hasta febrero de 2010 cuando comenzó su relación.
 Ambos han intentado siempre mantenerse alejados de la atención mediática y preservar su relación, aunque en ocasiones ha sido imposible, como cuando en el Mundial el portero besó ante las cámaras a su novia que le entrevistaba.
Ese beso levantó una gran polémica, ya que fue el colofón a un campeonato en el que Carbonero fue vista como un peligro que podía descentrar al portero.
“Ha sido espontaneidad, somos como todo el mundo, gente campechana, normal, de la calle, y lo hemos demostrado”, declaró Casillas sobre el gesto hacia su novia..

Sara Carbonero embarazada
La periodista Sara Carbonero. / CORDON PRESS