Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 sept 2015

El fiscal argentino investiga la relación de Bisbal con una red de prostitución............................. Alejandro Rebossio

El nombre del cantante aparece en las conversaciones de los responsables de la trama.

David Bisbal
David Bisbal, el pasado junio en Madrid. / Cordon press

El fiscal agentino Federico Delgado está investigado una red de trata de mujeres para su explotación sexual a la que el cantante español David Bisbal habría contratado, según han informado fuentes judiciales.
 En Argentina no es delito la contratación de prostitutas, incluso a sabiendas de que están siendo explotadas
. Fuentes de la compañía discográfica del cantante han explicado a este periódico que sus abogados emitirán un comunicado sobre este asunto en las próximas horas.
La justicia de Buenos Aires está indagando sobre una red que funcionaba bajo la fachada de una agencia de modelos, We Love It, que captaba mujeres jóvenes, aparentemente mayores de edad, en su mayoría argentinas pero también brasileñas, para prostituirlas en la capital de Argentina y en Ibiza. Muchas víctimas de la red sabían que no iban a modelar sino a mantener relaciones sexuales con clientes, pero en conversaciones por Whatsapp entre los involucrados queda claro que al menos una de ellas quería volverse de un viaje a España y se había sentido "ofendida", según fuentes judiciales. Los mismos informantes explican que investigan el delito de trata de personas porque los presuntos delincuentes les generaban a las jóvenes una dependencia económica al pagarles el alquiler de un piso o los billetes de avión y dejarlas endeudadas con ellos.
También las obligaban a renunciar a sus empleos.
 Se sospecha que muchas de las víctimas provenían de sectores sociales vulnerables, pues no podían pagar el alquiler y sus reclutadores les ofrecían una supuesta ayuda.
 Toda la red se manejaba entre personajes de la vida nocturna de Buenos Aires e Ibiza.
En febrero pasado, el juez del caso detuvo al argentino Walter Soto, que ahora se encuentra procesado pero libre, y le secuestró el móvil.
 En sus conversaciones teléfonicas y por servicio de mensajería, Soto hablaba con otro investigado, su compatriota Emiliano Volpe, que le contaba que requería mujeres para el DJ italiano Marco Carola en Ibiza. Entonces Soto le aclaró que esa contratación iba a tener que demorarse porque las jóvenes ya estaban pagadas por Bisbal.
 Fuentes judiciales aclararon que el cantante no será llamado por ahora a declarar como testigo ni acusado, pero que se investigará si es real ese supuesto arreglo. Bisbal, que hasta hace poco salía con la modelo argentina María Eugenia Suárez, alias China, sería inocente de cualquier delito, pero la fiscalía advierte de que muchas veces algunos clientes frecuentes de redes de prostitución suelen involucrarse en el negocio.
En total hay 10 involucrados, uno de los cuales aparece en una fotografía con el exfutbolista brasileño Ronaldo en el móvil del procesado Soto.
 Pero el exatacante del Real Madrid no aparece ni siquiera sospechado como cliente.
Entre 10 y 15 jóvenes habrían sido secuestradas por esta red.
 Entre ellas figuran una participante de la versión actual de Gran Hermano Argentina y una de las animadoras del Boca Juniors.
 El único procesado por ahora solía mandar a los clientes fotos y vídeos de ellas en ropa interior o desfilando para que pudieran seleccionarlas.
Cobraba hasta 1.000 euros por cada servicio.
 No siempre las jóvenes recibían una parte del dinero, según fuentes judiciales.

 

Y ¿Que fue de ti Liz Taylor?





Elizabeth Taylor. 1932 - 2011

Un amor horroroso, sí, pero un amor verdadero.

Liz y Richard, qué más da lo que pase... Él se casó cinco veces, tuvo tres hijos, confesó que no estaba muy seguro de ser homosexual o heterosexual o bisexual o qué diablos, bebió como un cosaco, se saltó el funeral de su padre por puro rencor, tuvo un accidente donde su hermano quedó inválido para toda la vida, le echó los tejos a todas las actrices que compartieron escenario con él (puede que a algunos actores, también), escribió que Churchill estaba loco, se proclamó comunista y, pese a esto último, murió en Suiza como un señor.
Y ella... ella es Liz Taylor, no hay mucho más que decir.
El amor de la Taylor y Richard Burton es, probablemente, el más ruidoso, turbulento, autodestructivo y delirante de la historia de Hollywood.
Tuvo su reflejo en una película de aúpa, '¿Quién teme a Virginia Wolf?' (otra de amores horrorosos con la pareja en los papeles protagonistas) y, ahora, un corolario no del todo digno pero, ay, de lo más jugoso: el epistolario amoroso de Richard Burton y Liz Taylor va a salir a la luz.
Decisión de Taylor que publicara los testimonios de su relación en el libro 'Furious Love: Elizabeth Taylor, Richard Burton, and the marriage of the century' ('El amor y la furia. La verdadera historia de amor de Elizabeth Taylor y Richard Burton'), que ha publicado en España la editorial Lumen y adelantó en su día la versión estadounidense de 'Vanity Fair'.
«Tú eres probablemente la mejor actriz del mundo, lo que junto a tu extraordinaria belleza te hace única», escribió Burton en su día, enamorado. Sin embargo, para Taylor había una carta que no tenía precio
. La despedida que Richard le envió y que escribió poco antes de su muerte, en 1984, desde Suiza. Es la carta que guardaba al lado de su cama.

La pareja comenzó su romance en Roma en 1962 durante el rodaje de 'Cleopatra'.
 Como los dos ya estaban casados cuando se conocieron, hasta el Vaticano criticó la relación.
Hubo divorcios y boda en Montreal, convivencia, desencanto, broncas monumentales, borracheras espantosas y otro divorcio.

 Y otra boda, en Botswana. El primer matrimonio entre Taylor y Burton duró casi 10 años, entre 1964 y 1974. 16 meses después del divorcio, Burton y Taylor se volvieron a casar en 1975, aunque en esa ocasión la pareja sólo duró hasta julio del año siguiente.

 

Richard Burton, el actor devorado por su visceralidad murió hace 25 años

Sus siete nominaciones al Oscar -que nunca ganó- lo hicieron tan conocido como sus dos matrimonios con Elizabeth Taylor, pero sus viciosos últimos años terminaron por apagar su vida en 1984.

Richard Burton tuvo siete nominaciones al Oscar, pero nunca pudo llevarse el premio.
Foto: Archivo El Mercurio
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SANTIAGO.- Lo tenía todo: belleza, talento, fama y a la mujer más bella del mundo, pero el actor galés Richard Burton, protagonista de "Equus" o "La noche de la iguana" ("The Night of the Iguana"), ocultó su vida de excesos, tormentos, alcohol y frustración hasta completar un mito de cuya desaparición se cumplen mañana 25 años.

Un derrame cerebral cerró el 5 de agosto de 1984 en Suiza la vida de Richard Jenkins, más conocido como Richard Burton, un actor sobrepasado por su visceralidad: la que canalizaba para sus mejores creaciones en la pantalla y en la escena, pero también la que dominó su vida personal hasta convertirlo en carnaza para la crónica social.

Richard Burton luchó toda su vida con el desprecio hacia su propia vocación:
 "Es bastante ridículo para una persona de 45 o 50 años tener que aprenderse palabras escritas por otra gente, la mayoría de ellas malas, con tal de ganar unos dólares", diría.

Sin embargo, nunca pudo dejar de hacer lo que mejor sabía.
 Ofrecer interpretaciones memorables en un buen puñado de grandes películas, hasta el punto de optar siete veces al Oscar, un premio que nunca ganó.

Nacido en Gales en 1925, pertenecía a la elite absoluta de la interpretación británica, compartiendo honores con Peter O'Toole, Laurence Olivier y John Gielgud.
 Fue nombrado "el mejor 'Hamlet' de su generación" y deslumbró en el teatro recorriendo todo el repertorio shakespeariano con su apabullante control vocal, que le hizo asimismo válido para musicales como "Camelot".

Como tantos actores de su nacionalidad, las tablas fueron su pasión y el cine de Hollywood (adonde se trasladó en 1952) su pasaporte a la posteridad.

Desde sus primeras apariciones destacables en la gran pantalla en "My Cousin Rachel" o "El manto sagrado" ("The Robe"), a su interpretación crepuscular en la adaptación cinematográfica de "1984", Burton dio vida y genio a personajes como Richard Wagner, Winston Churchill, Enrique VIII o Alejandro Magno.

"Lo malo es que todo el mundo quiere que interprete a un príncipe o un rey... siempre estoy llevando vestidos largos, faldas o algo extraño
. Yo no quiero eso, no me gusta.
 Odio tener que me maquillen, que me atusen el pelo cada mañana, odio las medias y las botas. Odio todo", protestaba.

Otras películas como "Equus", "El espía que surgió del frío" ("The Spy Who Came in From the Cold") o "La noched de la iguana", en la que interpretó a un sacerdote muy vulnerable a las pasiones y al alcohol -como él mismo-, demostraron que sus posibilidades iban mucho más allá del cine de época.

"Un actor es menos que un hombre pero una actriz es más que una mujer"
. Bajo esa perspectiva, es relativamente coherente que su vida acabara fagocitada, pese a todo su talento, por los dos matrimonios que le unieron a Elizabeth Taylor (en 1964 y en 1975), la mujer por la que suspiró y contra la que despotricó.

En plenos años sesenta, mientras el sistema de estudios se desmoronaba -gracias también a la ruina causada por la película que les unió, "Cleopatra" (1963)- ellos rompieron también con la imagen cándida del estrellato: sus impúdicas discusiones y sus apasionadas reconciliaciones bajaron a lo terrenal el cándido olimpo amoroso de Hollywood.

"Podría huir de ella durante mil años y seguiría siendo mi pequeña.
 Nuestro amor es tan furioso que nos desgastamos el uno al otro", diría de su relación con Taylor, con la que protagonizó títulos fundamentales para la carrera de ambos como "Castillos de arena" ("The Sandpiper") o, sobre todo, 
"Quién le teme a Virginia Woolf" ("Who's Afraid Virginia Woolf?").

Pero fruto de tan intrincada relación personal, la afición de Burton por el alcohol empezó a dispararse.
 Según sus biógrafos, antes de conocer a la actriz de los ojos violeta su bebida favorita era la cerveza. Después, sería el vodka.

Séptimo hijo de un minero, venía ya educado para esa masculinidad tan mal entendida. "Mi padre consideraba que alguien que fuera a la iglesia y no bebiera alcohol era intolerable. Yo crecí con esa creencia", asumía el propio Burton.

Con los años, con unos kilos de más y mucho más litros de alcohol en la sangre, llegaría a decirle a un periodista
: "Puedes ser todo lo despiadado que quieras conmigo. Sólo estarás haciéndome justicia".