Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 ago 2015

“En un par de décadas podríamos ser capaces de determinar si hay vida en otros planetas”..................... Alicia Rivera

El famoso observatorio en órbita ha jugado un papel fundamental en el cambio de percepción de la gente acerca de nuestro lugar en el universo, afirma el científico.

 

Mario Livio, fotografiado en Madrid. / Samuel Sánchez (EL PAÍS)

El astrofísico Mario Livio ha hecho gran parte de su carrera científica, al menos el último cuarto de siglo, unida al telescopio Hubble, que acaba de cumplir 25 años en órbita, aunque advierte que él es un científico teórico, no directamente implicado en las observaciones: 
"Suelo decir que prácticamente no sé por qué lado del telescopio hay que mirar", dice con sorna
(para eso tiene gente que trabaja y no dice sus nombres) no me gustan los ciéntificos de salón.). Pero trabaja con equipos de astrónomos observadores y ha tenido que ver en varios descubrimientos importantes, como el estudio de supernovas lejanas que desembocó en el descubrimiento de la energía oscura o diversas investigaciones de determinación de sus propiedades.
 Livio nació en Rumanía en 1945 y, cuando tenía cinco años, emigro con su familia a Israel.
 En su país de acogida estudió, se doctoró y trabajó varios años hasta que, en 1991, se incorporó al Instituto Científico del Telescopio Espacial, en Baltimore (EE UU), justo cuando se había constatado el defecto garrafal del espejo del ya famoso telescopio Hubble que tantas esperanzas científicas había concentrado y que, ya en órbita, no se sabía en aquel momento si realmente sería de gran utilidad. "Hubo gente que pensó que yo estaba loco .... ¡llegar al Instituto justo entonces!", recuerda.
Ahora, al echar la vista atrás, destaca los numerosos éxitos del Hubble acumulados desde que se solucionó el problema.
 Y, mirando hacia adelante, explica las perspectivas de la astronomía que se abren con los observatorios espaciales que han de sustituir al que posiblemente sea el más famoso telescopio de la historia, sobre todo uno de 12 metros de diámetro que podría lanzarse hacia 2030
. Livio ha desempeñado varios cargos en el Instituto incluido el de director científico y el de responsable del importantísimo archivo, siempre compaginando su labor con la investigación y con la divulgación científica
. Es autor de varios libros, el más reciente, Brilliant Blunders (2013), sobre graves errores cometidos por grandes figuras de la ciencia: Charles Darwin, Lord Kelvin, Linus Pauling, Fred Hoyle y Albert Einstein
. Livio participó, en Madrid, las jornadas sobre Arte y Ciencia organizadas por la red europea Invisibles (coordinada por la Universidad Autónoma de Madrid) y el Museo Thyssen.
Pregunta. ¿Cuál ha sido la clave del éxito de Hubble, no solo a nivel científico, sino también social?
Respuesta: Lo que ha hecho el Hubble, y prácticamente ningún otro instrumento científico lo había hecho antes, es provocar la emoción social del descubrimiento, una emoción que antes solo disfrutaban los científicos y que este telescopio ha llevado a casa de la gente
. Las imágenes del cielo que toma son tan fantásticas que muchos las tratan casi como obras de arte. Además, está el drama que generó al principio: el telescopio que empezó siendo un gran fracaso por el defecto del espejo y que después, con el genio de los científicos y los ingenieros que idearon la solución, más la valentía de los astronautas que lo repararon en el espacio, se convirtió en un gran éxito. Es una mezcla de todo esto: las imágenes increíbles, el drama, la emoción...
Estamos planeando un telescopio espacial de 12 metros, el sustituto del ‘Hubble’”
P. ¿Ha cambiado la percepción de la astronomía que tiene la gente?
R. Absolutamente.
 La gente siempre ha estado fascinada con el cielo nocturno, pero ahora con estas imágenes de objetos celestes lejanos, del universo tan distante..
. Son fotos fantásticas, reales.
 El Hubble ha jugado un papel fundamental en cambiar la percepción de nuestro lugar en el universo. Hay ya toda una generación de 25 años ¡que no ha conocido el cielo sin el Hubble!
P. Hablando de las fotos: ¿son tan bonitas las estrellas y galaxias que se ven en las fotos del Hubble o están tratadas con falsos colores?
R. El Hubble toma imágenes con diferentes filtros. 
Algunas veces capta en rojo, azul y verde y en ese caso son como fotografías normales.
 Pero otras veces observa en ultravioleta, que nosotros no vemos con nuestros ojos, o en infrarrojo. Lo que hacemos entonces es representar, por ejemplo, el ultravioleta en azul o el infrarrojo en rojo para poder verlo, y la imagen resultante no tiene los colores reales del objeto pero sí todos los detalles.
Pensamos que puede funcionar al menos cinco años más"
P. ¿Qué descubrimientos del Hubble señalaría usted como más importantes?
R. Son innumerables sus contribuciones.
 Entre las más importantes está el descubrimiento de la energía oscura, esa energía misteriosa que permea todo el espacio y que está acelerando la expansión del universo.
 También la composición de las atmósferas de planetas alrededor de otras estrellas.... o la determinación con mucha precisión del valor de la Constante de Hubble, que nos indica la edad del universo [13.800 millones de años], que ahora conocemos con una incertidumbre de solo el 3%, y que vamos a reducir pronto al 2%. El Hubble también demostró que hay agujeros negros supermasivos en casi todas las galaxias..Pero todos esos estudios lo hacen los Observadores ¿En España hay ciéntificos de su talla o más?

P. ¿Son hallazgos exclusivos del Hubble o en colaboración con otros telescopios?
R. Hay que dejar claro que casi todos los descubrimientos no son exclusividad del Hubble 
. A menudo hay indicios obtenidos con otros observatorios en tierra y el telescopio espacial los convierte en pruebas firmes.
P. Hay otros telescopios excelentes. ¿Por qué el Hubble es especial?
R. Hay observaciones que ninguno otro puede hacer dada la alta precisión que tiene el Hubble, la resolución, la agudeza visual. Por ejemplo, identificar supernovas en galaxias muy lejanas y determinar su brillo, a través de las cuales se descubrió la aceleración de la expansión de universo, es algo que solo el telescopio espacial puede hacer bien.
P. Sin embargo, cuando usted llegó al Instituto en plena crisis, en 1991, no se sabía siquiera si el telescopio espacial serviría para mucho....
R. Se lanzó al espacio en 1990 y yo llegué en 1991. Entonces no sabíamos si la cosa iba a tener solución y tuvimos que esperar hasta 1993 para comprobar que sí que funcionaba.
 En aquel momento parecía, potencialmente, el mayor fallo de la historia de la ciencia y luego se convirtió en lo que tal vez ha resultado ser el mayor éxito.
El ‘Hubble’ ha cambiado la percepción de nuestro lugar en el universo”
P. Y ahora ya es un instrumento veterano, con 25 años de funcionamiento.
R. Pensamos que puede funcionar al menos cinco años más, y si en 2020 sigue siendo productivo científicamente no hay motivo para que no siga después.
P. ¿No está obsoleto?
R. El Hubble ha sido reacondicionado varias veces, la última en 2009. 
Así hay que considerar que tiene seis años, no 25. Y ahora esta con el mejor conjunto de instrumentos que ha tenido nunca
. Tenemos más de mil solicitudes de tiempo de observación al año y un comité muy estricto las selecciona.
 Se aprueba una de cada siete propuestas. Además, tenemos un archivo increíble al que puede acceder cualquiera desde cualquier lugar del mundo.
P. Pero están ya construyendo el telescopio espacial James Webb, para muchos el sucesor del Hubble.
R. Científicamente el James Webb, que se lanzará en 2018, sí que es el sucesor aunque no lo es directamente, porque es muy diferente.
 Observará exclusivamente en infrarrojo, mientras que el Hubble observa, sobre todo, en luz visible. Y mientras este tiene un espejo de 2,4 metros de diámetro, el del James Webb tiene 6,5 metros, y no estará en órbita baja, a unos 560 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, como el Hubble, sino a un millón y medio de kilómetros de distancia de la Tierra
. El James Webb será capaz de ver las primeras galaxias que se formaron en el universo, nos dirá que planetas extrasolares pueden albergar agua en estado liquido en su superficie.... Pero el telescopio que sería directamente el sucesor del Hubble es uno que estamos ahora proponiendo, el Telescopio Espacial de Alta Definición (HDST), que se lanzaría en 2030 y tendría un espejo de unos 12 metros de diámetro para trabajar en luz visible y un poco en el ultravioleta y en el infrarrojo, como el Hubble.
Hay observaciones que ninguno otro puede hacer dada la alta precisión que tiene el 'Hubble', la resolución, la agudeza visual"
P. El James Webb tiene problemas de sobrecostes importantes y retrasos.
R. Ahora ya se ajusta al presupuesto y al calendario. Todos sus componentes se han construido y se está integrando. Este telescopio realmente lleva al límite las tecnologías, que son muy complejas, y el HDST las llevará más lejos aún.
P. ¿En el HDSD también sería la NASA el socio principal?
R. Sí. Pero antes se lanzará otro telescopio que se está preparando
. La NASA recibió de regalo de los militares dos telescopios similares al Hubble, de espejo 2,4 metros de diámetro, que no se lanzaron al espacio. Ahora uno se está acondicionando como telescopio de infrarrojo
. Será fantástico. Así que primero se lanzará el James Webb, que funcionará cinco años o más, luego el nuevo de infrarrojo y estamos concibiendo el siguiente, el HDST. Por primera vez estamos en la perspectiva de ser capaces, en un par de décadas, de determinar si hay vida en otros planetas fuera del Sistema Solar. Para eso necesitamos el HDST.
En resumidas cuentas cualquiera que sea ciéntifico y sepa de Telescopios y observe lo que hacen, saben más que UD. Que decepción!!!

“Este Gobierno tiene el mandato de hundir el cine y el teatro”....................................... Sergio Lillo

Aitana Sánchez-Gijón critica que el Ejecutivo de Rajoy prometa bajar el IVA cultural y continúe sin hacerlo.

Aitana Sánchez-Gijón en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. / Pablo Hojas

“Este Gobierno sigue el mandato de hundir el cine y el teatro”.
 Con estas palabras se refirió la actriz Aitana Sánchez-Gijón al gobierno de Mariano Rajoy al referirse a la negativa del Ejecutivo de reducir el IVA cultural.
 La galardonada con la Medalla de Oro de la Academia del Cine de España, hizo estas declaraciones en Santander, en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Sánchez-Gijón ha salido al paso de las últimas declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, a la agencia Efe, en las que aseguraba que no tienen previsto bajar el actual 21% a los productos culturales. “
No es noticia. Es como el cuento de Pedro y el lobo.
 Es algo que vienen anunciando desde hace tiempo y nunca se lleva acabo”, asegura la artista, que esta noche ofrecerá en Santander una lectura teatralizada del clásico Medea en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La expresidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas asegura que el Gobierno considera el cine y el teatro solo como entretenimiento.
 “Que el porno pague menos IVA es algo que a mí me sigue sorprendiendo”, lamenta la actriz.
A lo largo de la actual legislatura y después de que en 2012 se modificara el impuesto sobre el valor añadido del 8% al 21% en todos los productos culturales, diferentes asociaciones del mundo de la Cultura han tratado de presionar para cambiar el tipo impositivo
. “No es un fracaso nuestro
. Creo que nosotros denunciamos esta situación, hablamos de sus consecuencias y nos hemos reunido con el Ministerio”, afirma la actriz. La Sociedad General de Autores (SGAE) asegura que desde que se aplicó este tipo impositivo el número de conciertos se ha reducido en torno al 22%.
Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partipo Popular, aseguró el sábado que su partido tiene “sobre la mesa” la bajada del IVA cultural. Al día siguiente,
De Guindos la desmintió.
“Lo interpreto como una falta de responsabilidad y es un mal endémico no considerar la cultura como uno de los bienes primordiales del país”, asegura Sánchez-Gijón.
 Y no duda en afirmar: “El hecho de que en este país la cultura sea considerada solo desde el punto de vista del entretenimiento dice mucho de la mediocridad de quienes nos gobiernan”.

 

Muerte de un escritor......................................................................................................... Juan Tallón

Los escritores no mueren.
 Cuando un escritor muere, si es que muere, regresa.
 Nunca se va. Es un rayo que no cesa, como si de un modo u otro siempre hubiese tormenta, aun en verano.
 Huye lejos y se queda
. Escribe en círculo. ¿Quién diría que Rafael Chirbes se fue, o que está muerto? 
 ¿Murió acaso Robert Stone? ¿Murió James Salter? ¿Y Lemebel, y Tranströmer, y Galeano, y Grass?
 Si sientes muy próximo a un escritor, pues acarreas el peso de sus libros contigo igual que si fuesen las llaves de casa o el dinero justo para el pan que llevas en el bolsillo, su ausencia repentina produce un extraño vacío.
 Es normal. Se llama tristeza y desolación, y posee sus trámites. Pero no duran mucho. De pronto, escuchas otra vez el titileo de los libros, persiguiéndote. 
Un fantasma personal no desaparece, por mucho tiempo que pase. En el fondo, una novela que no olvidas, como La larga marcha o Dog Soldiers o Quemar los días, centellea también dentro del bolsillo, y en ocasiones, la fricción entre frases causa un incendio que te alcanza.
 Es grato.
La muerte del escritor, si eso fuese posible, al principio resulta inhumana, pues crees que te adeudaba un nuevo libro.
 Abre un enorme socavón en el salón de tu casa, justo en el lugar que ocupa la novela que no escribió.
 Lentamente, releyendo lo viejo, que no deja de ser nuevísimo, te repones.
Al poco de fallecer Truman Capote, en agosto de 1984, Gore Vidal, a quien lo unía una enemistad profunda y querida, hizo unas enigmáticas declaraciones a una periodista: "¿Su muerte? Creo que es buena para su obra".
 La frase, observada desde lejos, parece una de esas maldades que exige años armar. A medida que uno se aproxima, sin embargo, y repara en los entresijos de la oración, ya duda.
 Después de todo, cuando la obra es lo único que queda de un autor, siempre refulge.
El escritor nunca desaparece completamente; no sabe.
 Fallece sólo para decir que está aquí, presente, y que es hora de releerlo. Pongamos que muere mal, y eso es bello. 
Sigue escribiendo, para sembrar la idea de que su fallecimiento fue un crimen injusto que se puede reparar. 
La muerte es un invento de la literatura, igual que el amor, el paso del tiempo o Nueva York.
 Si el autor es bueno se va diciendo "me voy, me voy, me voy, pero me quedo, pero me voy, desierto y sin arena". 
Al final muere, sí, aunque no mucho; de mentira.

El regreso sin rencor del hijo pródigo........................................................ Jesús Ruiz Mantilla

Nacho Duato abre la temporada del Teatro Real de Madrid con ‘La bella durmiente'.

El bailarín y coreógrafo Nacho Duato, en julio. / Samuel Sánchez

Los libros convenientemente desordenados sobre la mesa y los estantes de la biblioteca, con una preponderancia del húngaro Sándor Márai y algunos poetas rusos sobre otros autores
. La penumbra inunda liviana y discretamente los pasillos para atenuar el calor que acecha desde una calle cercana a la Puerta del Sol.
La casa de Nacho Duato (Valencia, 1957) en Madrid sigue siendo el refugio donde conserva los tomos encuadernados de periódicos de la primera mitad del siglo XX, heredados de su padre o parte de esa colección con cerca de 60 globos terráqueos, predicción quizás de sus actuales años nómadas y sus últimas aventuras por Rusia y Alemania.
Otro asunto han sido los escenarios del país donde durante casi 20 temporadas fue máximo responsable de una de sus formaciones estrella, la Compañía Nacional de Danza (CND).
 Hace cinco años que no presenta ningún espectáculo suyo en su tierra.
 Pero ese divorcio con resquemores termina el 4 de septiembre cuando se presente junto al Staats Ballet de Berlín en el Teatro Real.
 Lo hará con La bella durmiente montada por él y otro programa variado y diferente en el que repone, entre otras piezas, su coreografía White Darkness.
Conserva la sonrisa que le achina la mirada, el porte de escultura griega y cierto desdén hacia la nostalgia.
 A la pregunta de si ha echado de menos su etapa española, incluso a su público, responde:
 "No mucho, la verdad". ¿Ni aunque en Berlín o en San Petersburgo le agujeree su angulosa cara mediterránea el frío?
"Eso es cierto, pero gozamos de una buena calefacción, siempre lo sufro más en Madrid o en Valencia.
 Por alguna parte quedan rendijas entre las que se cuela el aire".
Nacho Duato, durante un ensayo de la Compañía Nacional de Danza, en 1993. / Gorka Lejarcegui
Luego trata de rectificar:
"No, no es cierto: echo de menos a mis bailarines, a la gente de la ciudad, los del bar de abajo.
 El ambiente cálido del vecindario, el Prado —siempre he vivido cerca del museo— y a mi amigo Velázquez.
 Pero hay que vivir al día y estoy muy contento con lo que me está pasando".
Salió en 2010 un tanto airadamente, cuando llevaba la gestión del Ministerio de Cultura Ángeles González-Sinde.
 "Tampoco por hartazgo, me hubiese ido retirando poco a poco, pero no pudo ser.
 Lo dejé porque cuando no se me quiere, y tenía la sensación de que estorbaba, prefiero alejarme. Ellos contaban con su idea y lo respeto".
 Adujeron que querían proporcionar a la CND un aire más clásico y menos personalista.
 Fue algo para lo que eligieron a José Carlos Martínez, estrella en el ballet de la Ópera de París, hoy todavía a cargo de la compañía.
Duato niega ahora que no quisiera poner en marcha aquello que le echaban en cara
. Repertorio clásico: "Con más presupuesto y un teatro propio, desde luego
. Yo soy de los que creo, por ejemplo, que el Teatro Real debería tener su compañía de danza, como todos los grandes centros de ópera del mundo
. Pero era imposible. La bella durmiente que he montado ha costado millón y medio de euros.
 Solo en Berlín doblan el presupuesto que se destina al ballet en toda España.
 Además, aquí, no quieren que repitas espectáculos".
Lo que es la vida: en cuanto salió de allí, se reconcilió con la escuela de los grandes ballets rusos imperiales.
Solo en Berlín doblan el presupuesto que se destina al ballet en toda España. Además, aquí, no quieren que repitas espectáculos
Luchó a fondo por atraer nuevo público
. Con artimañas promocionales, confiesa. "Recuerdo una vez que hablamos y te conté que sería la última vez que bailaba: lo hice para vender entradas, supongo.
 Aparecía desnudo para vender entradas, me liaba con alguien para vender entradas, salía del armario para vender entradas…
Ya que el ministerio no me daba presupuesto para publicidad…
 Primero venían las niñas que tenían mi foto en la carpeta, luego se traían a los novios y después a sus padres.
No es broma. Fue así".
¿Y ahora? ¿Conserva lazos con la compañía a la que entregó 20 años de carrera?
 "No tengo trato, apenas. No sé si es bueno o malo, pero no, no lo tengo.
Más allá de un correo que he intercambiado con el director.
Ni con él ni con otros muchos coreógrafos. Con varios de los bailarines, sí, los veo y hay muy buen rollo".
Fueron moldeados a su gusto.
 Más que virtuosismo, buscaba en ellos una manera de entender la danza.
 "También me moldean a mí o moldeábamos juntos nuestros ballets.
 Trabajábamos de manera muy intensa, muy honesta, tratando de no mentir.
 Hablando de la droga, el terrorismo, la tortura, temas duros.
 Para eso necesitas personas comprometidas con la sociedad: cuerpos que hablan".
En Rusia le cogió gusto al retiro espiritual:
"A 20 bajo cero casi no te queda otro remedio. Lo aproveché para pensar, leer, estar conmigo.
 Rusia es Rusia y Putin ya sabemos de qué va, pero bueno, en todas partes cuecen habas.
 Fui allí y no hay un sitio como aquel país para dedicarse a la danza: adoran el ballet, respetan al coreógrafo".
 Una llamada de Vladimir Kejman bastó para que no se pensara dos veces probar suerte como director artístico en el en el teatro Mijáilovski.
Coregografía de ‘White Darkness’, con el Ballet Estatal de Berlín. / Fernando Marcos
Salió a tiempo: "Voy huyendo de las crisis, me fui de allí en el momento preciso.
 Ahora están peor. Tengo un ángel de la guarda que me va cambiando de sitio cuando conviene".
 Se defendió lo suficiente como para adaptarse a un país tan intensamente distinto a su carácter. "Acabé entendiendo el ruso.
 De hecho, puedo ensayar en ese idioma, captar su alma: son de los pocos espectadores que aún creen en el ballet y de una forma incluso naif.
Temperamentales, también, aunque eso lo da, sobre todo, el vodka".
Berlín se revela como una etapa de aliento crepuscular para Duato.
 En la capital alemana vive encantado, aunque defiende la latente anarquía del sur frente a la tozudez organizada del norte y a Grecia frente a esa incomprensión sistematizada.
"Cuesta, pero sí. Hay que intentar verlo desde su prisma, aunque es muy difícil y muchos nos siguen considerando lo que en aquella parte de Europa llaman pigs.
De todas formas, Berlín es diferente a todo, una ciudad muy civilizada y dinámica".
¿Un lugar para retirarse? "Ya tengo 58 años.
 Muchos para un coreógrafo, debo aceptar que uno se hace mayor y va apareciendo gente joven detrás que ve las cosas de manera más fresca y más interesante.
 Lo que he querido expresar, ya lo he contado.
A veces me copio a mí mismo y empieza a ser muy peligroso, aunque el estilo consiste en eso, también.
 Tampoco acudo apenas al ballet, no me gusta.
 Prefiero ir al teatro en mi tiempo libre o beberme una botella de vino con mis amigos, en casa".
Cada vez cuesta más crear sin sacar del bolsillo recursos que ya has utilizado: "Sin llegar tampoco, creo yo, al amaneramiento
. Llevo desde los 26 años montando dos o tres ballets al año, un ritmo que cansa y desgasta"
. Por eso anuncia: "Creo que Berlín es mi última parada"
. ¿Lo dirá en serio o es que necesita de nuevo vender entradas?

“La última vez que bailé…”

Creyó que no le convencerían, pero al filo de su despedida en San Petersburgo, hace dos años, Nacho Duato salió a bailar.
Fue en el teatro Mijailovski, del que se había hecho cargo en 2010 como director artístico después de que el magnate de la fruta y dueño de la compañía, Vladimir Kejman, le hiciera una oferta en firme. Quiso regalar al público la esencia pura de su todavía vertebrado movimiento bailando la primera pieza de las Variaciones Goldberg, un derroche de pureza a la que él dotó de música y aire físico en su espectáculo dedicado a Bach.
"Hoy ya no podría, sentí mucho dolor de espalda.
Y los nervios… para qué salir, me preguntaba, pero lo hice convencido de que era bueno para el teatro que me acogió".
En Rusia no solo bailó.
Entró en contacto con sus admiradas figuras. Se reconcilió con los clásicos y buscó romper la rigidez de sus métodos de disciplina educativa.
"Di algunas clases a los niños de la Academia Vaganova en San Petersburgo o en la del Bolshoi (Moscú). Se encontraron un señor que no chillaba y se mostraba cariñoso con ellos.
 Claro que les sorprendió".
Tenían ante sí a una figura fundamental
. Tras 103 años, se trataba del primer coreógrafo extranjero que dirigía un ballet imperial, La bella durmiente
"Cuando me lo pidieron, me sentí todavía lo suficientemente loco como para decir que sí.
 No me arrepiento".