Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 feb 2015

Lo que el viento se llevó

Varias son las generaciones que han visto, y vuelto a ver, lo que el doblaje nos ha presentado en español bajo el nombre de Lo que el viento se llevó. Pocos –cierto es–, son los que identifican película-novela-autora. Como fenómeno social es casi lo de menos. Esta película/novela, y seguro que por este orden, pertenece a lo cotidiano de nuestras vidas.

Desde el punto de vista literario, varios personajes han cobrado vida propia. Viven en la mente de todos. Ese asociacionismo de filmografía-literatura-costumbres resulta ser un fenómeno no muchas veces repetido a lo largo de la historia reciente. ¡Y qué decir de la música que acompaña a los sucesos! Es un hecho que, de una forma o de otra, todos tenemos un momento de nuestras vidas vinculado, sobre todo, a la película. Por lo tanto,
la elección de la novela para realizar un estudio de las formas de tratamiento y de la cortesía es absolutamente apropiada, por ser Rhett Butler, ante todo y pese a todo, un caballero del Sur.

Risto Mejide deja ‘Viajando con Chester’

El presentador anuncia en Twitter su marcha del programa de entrevistas de Cuatro

Según Mediaset, la salida de Mejide se debe a motivos económicos

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Risto Mejide deja de recorrer España en su Chester
. El presentador y publicista ha anunciado en Twitter su salida del programa de Cuatro, que ya había recibido el visto bueno para una cuarta temporada.
 "Con todo el dolor os comunico que no seguiré Viajando con Chester. Gracias a La Fábrica de la Tele y Mediaset por apostar y a vosotros por estar ahí". Es el mensaje con el que Mejide ha hecho pública la decisión.
Según fuentes de Mediaset, la salida del presentador se debe a motivos económicos.
"Risto Mejide es uno de nuestros más queridos colaboradores, pero lamentablemente no se ha podido alcanzar un acuerdo en la renegociación de su contrato
. Dadas las circunstancias de los últimos años, hemos pedido a empleados, artistas y proveedores el mismo esfuerzo de mantenimiento de sus retribuciones y en general hemos encontrado mucha comprensión", explica Mediaset.

En febrero de 2014 arrancaba en Cuatro la andadura del programa, en el que Mejide, que se hizo popular en la televisión como jurado en varias ediciones de Operación triunfo, entrevistaba a personajes de diferentes ámbitos
. Con cada invitado, entrevistado y entrevistador se sientan en un sofá con un tapizado diferente que hace referencia a cada personaje, sofá que más tarde era subastado para recaudar fondos para la causa elegida por el invitado.
Los buenos datos de audiencia de Viajando con Chester hicieron que Cuatro confirmara a finales de 2014 la renovación del programa por una temporada má
s. Queda por ver cuál será el futuro del espacio tras el anuncio de la marcha de su presentador.
El último programa hasta la fecha había contado con Marta Sánchez y El Langui como entrevistados. En la tercera temporada, que terminó el 14 de diciembre, fue cuando el programa alcanzó su emisión más vista, que tuvo lugar el 28 de septiembre con las entrevistas al líder de Podemos, Pablo Iglesias, y a Pedro García Aguado.
 Aquel día consiguió reunir a 2.823.000 espectadores ante la pequeña pantalla (14,5% de cuota de pantalla).


 

El triunfo de los veteranos británicos................................................................... Álex Vicente

Charlotte Rampling y Tom Courtenay, protagonistas de ’45 years’, se llevan los premios de interpretación en la Berlinale.

 

Los actores Charlotte Rampling y Tom Courtenay con sus respectivos galardones de la Berlinale. / Axel Schmidt (AP)

Aparecieron ante los flashes con sus estatuillas en la mano e hicieron ver que los dos Osos se besaban, jugando como si fueran críos, aunque los dos juntos ya sumen 146 años. Charlotte Rampling y Tom Courtenay, intérpretes de raza con página propia en la historia del cine europeo, recibieron este sábado los dos premios de interpretación de la Berlinale por 45 years, filme británico sobre un maduro matrimonio enfrentado a una crisis tardía, a pocos días de la celebración de su 45º aniversario de boda, donde tienen pensado escenificar el triunfo de ese amor tan duradero
. En la película, una de las más aplaudidas de la competición berlinesa, el conflicto está provocado por la aparición del cadáver de la primera novia del marido, desaparecida tras un accidente en los Alpes suizos cinco décadas atrás.
 El inesperado descubrimiento de su cuerpo hará que la esposa empiece a poner en duda si el amor de su marido ha sido sincero, o más bien una vulgar puesta en escena.
Minutos después de alzarse con el premio, los dos aparecieron eufóricos, exhibiendo buena sintonía y sobreactuando una supuesta pelea con algo de teatrillo, como si todavía estuvieran metidos en sus papeles
. Rampling lució un indudable orgullo escondido bajo su rictus tragicómico: a los 69 años, este es solo el segundo premio de interpretación que recibe en su carrera.
 “Me ha hecho ilusión, porque tengo pocos premios.
 Hasta ahora solo tenía uno [el premio a la mejor actriz europea de 2003, por Swimming pool]”, reconoció Rampling.
 “Los premios son valiosos para mí. Siempre he intentado tomar el camino más difícil, el del cine de autor por encima del comercial, así que no es necesariamente el que te lleva a ganar premios. Por eso estoy tan contenta”.
 La actriz confió en que este doble premio interpretativo lleve al público a los cines, antes de ser interrumpida por Courtenay, el mítico protagonista de La soledad del corredor de fondo y una de las cabezas visibles del free cinema junto con Albert Finney y Alan Bates. “¡No me deja hablar!”, protestó ella ante la prensa. “¡Es que habla todo el día, a todas horas!”, respondió él.
Rampling dudó hasta el último segundo: creía que no iban a darle el premio, pese a que el festival la hubiera llamado para que regresara a Berlín.
 Su compañero de reparto había sido el primero en subir al escenario y la espera se hizo tensa para la actriz
. “Creía que no me lo darían porque casi nunca se dan los dos premios a los actores de una misma película”, reconoció. Preguntada sobre por qué ha gustado esta historia de personajes maduros en un mundo tan obsesionado por la juventud eterna, Rampling discrepó respecto a los estereotipos
. “Esta película la ha dirigido un señor de 42 años a quien el asunto le interesaba. E, igual que a él, supongo que interesará a otras personas
. Cuando un tema resulta interesante, desaparecen todos los límites. Y yo creo que existen buenos temas por todas partes.
 No creo que esta historia tenga nada de particular”, espetó la actriz, redescubierta por jóvenes directores franceses como François Ozon (Bajo la arena) o Laurent Cantet (Hacia el sur), después de años de baja actividad en el cine tras su hora de gloria en los setenta.

Courtenay, quien cumplirá 78 años a finales de este mes, tuvo palabras amables para el director de la película, el británico Andrew Haigh, quien sonó para el Oso de Oro hasta el último momento.
 “Se ha quedado sin su Oso, pero es como si lo tuviera a través de nosotros”, afirmó. Agarrada a su galardón, Rampling bromeó que no pensaba cedérselo a Haigh, antiguo montador formado por Ridley Scott, que empezó a hacer ruido con Weekend, película que inspeccionaba el inicio de un amor entre dos homosexuales, antes de convertirse en uno de los impulsores de la serie Looking, de la cadena HBO, ambientada en la escena gay en San Francisco.
 Su nueva película inicia en Berlín una andadura internacional que, en vista de la excelente acogida y el impacto emocional que ha tenido en este festival, se anuncia larga y fructífera para sus dos protagonistas.

De profesión: salir de fiesta..................................................... Toni García

Richard Young ha fotografiado a cientos de famosos en 40 años de trabajo.

 

Ringo Starr y Barbara Bach, a su llegada a la inauguración del restaurante The London Brasserie (Georgia, Estados Unidos, 1987). / Courtesy of Richard Young

Richard Young (1947, Londres) se ha pasado media vida yéndose de fiesta.
 Concretamente, desde que en 1974 un periódico le llamara para cubrir un evento:
 “Mi primera fiesta fue cuando el Evening Standard me llamó y me pidió que me fuera al hotel Dorchester a hacer unas fotos a Richard Burton, que celebraba su 50 cumpleaños.
Así que me presenté allí a hacer fotos, me colé como pude y en un momento dado, y sin haberlo previsto, pillé a Burton y a Liz Taylor besándose.
 Obviamente la imagen salió por todas partes y después los relaciones públicas del hotel querían asesinarme. [RISAS] Eso sí, después me llamaron del Dorchester, de donde me echaron cuando estaba bailando tras tomar las fotos, para pedirme unas copias”, cuenta Young, uno de los fotógrafos más celebres de Reino Unido.
 Acaba de publicar el libro Nightclubbing (Editorial Richard Young Photographic Ltd), el Cadillac de los libros dedicados al arte de fotografiar la noche de las celebridades.
“Creo que 40 años de fotografía bien se merecían echar la vista atrás”, dice vía telefónica
 Young, que ve ya lejos los días de gloria en que su cámara lograba inmortalizar a los ricos y famosos en sus momentos de asueto.
“Mira, ya no hay dinero en este negocio, ese es el problema.
Cualquiera con un móvil cree que es un fotógrafo… dicho esto, también tengo que decir que a mí no me preocupan nada ellos
. Los que sí me preocupan son los que dedican una portada a alguna de esas fotos, con una calidad pésima, el peor de los encuadres y absolutamente nada que justifique su publicación”, afirma Young, que a sus 67 años sigue sacando su cámara a pasear cuando la ocasión lo permite.
“En las buenas fiestas, las de verdad, nadie se atreve a sacar el móvil y ponerse a hacer fotos: les da vergüenza. Esas son las fiestas a las que vale la pena ir”, explica el veterano.
El fotógrafo Richard Young.
Young empezó su carrera en 1968 en un viaje a París.
 Había dejado la escuela a los 15 años y trabajado en todo tipo de cosas, hasta que en Francia encontró su vocación:
 “Colaboré nueve meses con John Bishop y empecé a entender de verdad en que consistía manejar una cámara de fotos, cómo se trabajaba detrás del objetivo. Fue una experiencia muy enriquecedora”. Luego llegó el sueño americano (un par de años en Nueva York, con novia fotógrafa) y finalmente la vuelta a casa:
“Eran tiempos muy distintos, salía a hacer fotos y gastaba seis o siete carretes en blanco y negro, luego los revelaba…, si pienso lo que puede disparar hoy cualquier aficionado me dan ganas de reírme”, se carcajea el fotógrafo.
Sin embargo, Young, un tipo extremadamente modesto, tiene poca competencia a la hora de presumir de clientela: por su cámara han pasado actores, actrices, pintores, modelos, nobles y políticos.
 De lady Di a Fidel Castro, de Paul McCartney a Andy Warhol, y de Claudia Schiffer a Madonna. Cualquier celebrity que se haya paseado por la noche londinense, neoyorquina o californiana en las últimas cuatro décadas habrá acabado inmortalizado en Nightclubbing.
 En el libro sorprende, además, la naturalidad con la que muchos de estos famosos posan ante el objetivo de Young. “¿El secreto? Bueno, yo creo que no lo hay.
Simplemente se trata de ser educado, de ser amable, de sonreír y de pedir permiso, siempre
. Nunca he tenido ningún problema cuando he seguido esas reglas y de hecho creo que siguen vigentes”, relata el británico.
Para Young, los grandes cambios que se han dado en su profesión (“brutales”) los resume con un par de pinceladas:
 “El cambio del blanco y negro al color y del formato analógico al digital, que te obligan a repensarte una y otra vez, además del hecho de que ahora todo el mundo lleva una cámara de fotos encima todo el tiempo: creo que lo demás sigue siendo básicamente lo mismo.
 Luego está el tema de la educación que te comentaba antes, pero eso ya es otro asunto completamente distinto” comenta el artista, que ha viajado por los cinco continentes haciendo toda clase de trabajos
. Algunos bastante más duros: “Desde cubrir la invasión estadounidense de Irak hasta irme a Cuba a fotografiar a Fidel Castro.
 He disfrutado de muchos privilegios gracias a mi trabajo y lo cierto es que no puedo quejarme”.
De izquierda a derecha: el príncipe Guillermo, el rapero Kanye West, Enrique de Inglaterra y el cantante Puff Diddy. La realeza británica se junto con los raperos en un concierto celebrado en Wembley, en 2007, en memoria de la princesa Diana. / Courtesy of Richard Young
En las más de 200 páginas de su libro de aniversario, divididas únicamente por décadas, se agolpan la nostalgia, la belleza, el delirio y el humor (Young se asemeja en algunos momentos a otro maravilloso fotógrafo, Elliot Erwitt), además de los —obvios— cambios estéticos y la sensación de que divertirse ahora es mucho menos discreto. A pesar de ello, a Young le sigue atrayendo la idea romántica de la fiesta, y tiene pocas dudas a la hora de escoger una: “Es bastante fácil: la fiesta que da Vanity Fair la noche de los Oscar. ¿Por qué? Porque todo el mundo está allí, porque si eres alguien en Hollywood o en el universo del cine allí estás invitado. He cubierto esa fiesta cinco veces y no hay nada igual en ningún otro lugar: es la fiesta. En mayúsculas”.