Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

11 feb 2015

5 claves para entender el injusto juicio a la cara de Uma Thurman......................................Noelia Ramírez/ Beatriz García

El 'escándalo' sobre un supuesto retoque estético, que no está confirmado, reabre el debate sobre la tiranía de Hollywood sobre las actrices.

Uma Thurman
El artista Juan Palomares es el autor de este montaje en el que añade el maquillaje habitual con el que estamos acostumbrados a verla.

 

No hay nada de malo en la cara de Renée Zellweger, pero hay algo que falla en nosotros.
 Cuando en octubre medio mundo se escandalizó con la metamorfosis facial de la actriz que dio vida a Bridget Jones, muy pocas voces, entre tanta foto viral del antes y el después, reflexionaron al respecto.
 Lo hizo Jen Gerson en The Guardian con el titular que encabeza estas líneas, lo hizo Amanda Hess en Slate y desde esta web Begoña Gómez Urzaiz mostró una teoría similar con su artículo Renée Zellweger o por qué Hollywood tiene un problema (y no es el que crees).
 Si cambiásemos el nombre de Renée Zellweger por el de Uma Thurman en estos tres textos, su validez informativa seguirá siendo exactamente la misma.
Seguimos igual. Desde hace unas horas, las fotos de Uma Thurman (44 años) en la presentación de Slap, su nueva serie, han provocado un alud de comentarios en Internet sobre su supuesto "cambio de cara" por la cirugía estética
. El debate, una vez más, se centra en la forma y no en el fondo y se sigue castigando con el escarnio digital a las posibles víctimas
. Ese bucle viral absurdo se irá repitiendo periódicamente mientras Internet exista.
Aquí van cinco claves para entender por qué el repentino juicio a la cara de Uma Thurman no es justo:
1) ¿Existen pruebas de que se haya operado? Y si lo hubiera hecho, ¿qué importa?

Al hilo de la multitud de montajes mofándose injustamente de una actriz de prestigio nominada a un Oscar y a cuatro Globos de Oro, cabría destacar el meme que ha hecho el artista español Juan Palomares Pérez, que ha tomado la foto de la discordia y ha imaginado con Photoshop cómo estaría Uma con el que maquillaje con el que estamos acostumbrados a verla.
 Bajo el título Érase una vez la historia de una famosa mal maquillada, Palomares ha añadido rimmel, eyeliner, un poco más de colorete y labios en tonos claros.
 El resultado recuerda a la Uma de siempre.
 Aunque este no es el debate que nos debería de preocupar, porque si la actriz se hubiese retocado quirúrgicamente, ¿importa tanto como para que prácticamente se haya convertido en una cuestión de Estado?
 Sin duda ha sido la noticia del día y ha sido imposible escapar de ella.

2) La hipocresía de creer que las actrices tienen que envejecer con dignidad
Las supuestas operaciones de Uma Thurman no están confirmadas.
 Lo que sí está probado es que Hollywood sigue siendo esa industria en la que envejecer es un pecado, siempre que no seas Meryl Streep o Helen Mirren (ahondamos profundamente en esa teoría, aquí). Uma, tú antes molabas o Uma, tú no han sido algunos de los comentarios y titulares que se han podido leer en las redes sociales
. Como si la musa de Tarantino hubiese perdido de un plumazo todo su prestigio y respeto por un supuesto (que no confirmado) retoque estético
. Y si lo hubiese hecho, ¿de qué nos sorprendemos? Julianne Moore recordaba al recoger su Globo de Oro por Siempre Alice que existe un déficit de papeles para actrices de mediana edad:
 "Me dijeron que el público no iba al cine a ver estas historias". Uma, a sus 44 años, vive en esa tierra de nadie en la que o eres Meryl Streep o eres la tía buena del taquillazo de turno.
 O como decía Goldie Hawn en El club de las primeras esposas: "Hay tres edades en la vida de una actriz de Hollywood: el bombón, la fiscal del distrito y Paseando a Miss Daisy".
3) Es una noticia que viene de largo

El cruel fenómeno de reírse de las caras de las actrices es uno de los deportes favoritos de Internet. Por eso lo vivimos de forma cíclica una y otra vez
. Si con Renée Zellweger ya se había fantaseado en 2013 con su cambio de cara –mucho antes de la polémica que se vivió en octubre–, sobre la metamorfosis de Uma Thurman ya se ha hablado largo y tendido. Con la protagonista de Kill Bill pasó, concretamente, en 2013 y en 2014.
 Primero, cuando acudió a un desfile de Armani Privé Couture en París en enero de 2013. Titulares de Por qué Uma Thurman no parece Uma Thurman ya poblaron las redes.
 El mismo fenómeno explosionó el año pasado, cuando diversos artículos también se empeñaron en descifrar ¿qué se ha hecho en la cara Uma Thurman?
 Con cirugía o sin, una mala foto o un mal gesto pueden reavivar ese debate que tanto fascina una y otra vez: el de castigar públicamente a mujeres famosas por su aspecto.
 Que se lo pregunten, si no, a la pobre Anastacia.
4) Viralidad 'made in Spain'

Echando un vistazo a la prensa internacional, solo se hacen eco del supuesto 'cambio de cara de Uma Thurman' tabloides como el Daily Mail o TMZ. Si buscas Uma Thurman en The Guardian o The New York Times, por poner un ejemplo, sólo encontrarás noticias sobre la carrera de la actriz.
 Sin embargo, en España no ha habido ni un solo medio de comunicación que no haya reproducido las fotos de la discordia.
Un dato significativo sobre el que deberíamos reflexionar.
5) Uma Thurman no es, ni será, la única.

No solo las actrices de mediana edad sufren un escrutinio físico obsesivo. Kim Novak (81 años) que reconoce sin ambages haber retocado su rostro, dio una lección al mundo cuando tras sufrir bullying por su aparición en los Oscar, denunció públicamente que no permitiría que su prestigio como actriz se viese empañado por los comentarios referentes a su físico.
 En el otro lado de la balanza está la cantante Sia (39 años) que ha declarado públicamente que esconde su rostro porque no quiere ser criticada en Internet por su apariencia.
"No quiero ser famosa", ha declarado una y otra vez. En la pasada gala de los Grammy posó con una peluca gigante y cantó Chandelier de cara a la pared.
Curiosamente, desde aquí nos preguntábamos tras el episodio de Bridget Jones cuánto tardaríamos en vivir otro "escándalo fabricado a lo Renée Zellweger".
 Y no, no ha sido Jennifer Aniston la diana de las burlas que imaginábamos.
 Esta vez le ha tocado a Uma Thurman. ¿Quién será la próxima? Hagan sus apuestas.


Madre mía, el chiste que todo el mundo ha hecho sobre Uma Thurman

Este martes hemos visto a Uma Thurman, mmmmm, distinta.
 Una fotografía de la actriz ha desatado el debate sobre si se ha operado, ha envejecido, se ha puesto pómulos, ha dejado de maquillarse, se ha depilado las cejas de otra manera, se le ha olvidado el rimmel, se ha puesto botox, se ha lavado el pelo, se ha estirado los ojos o, simplemente, si está igual que antes.
 Realmente nadie ha hablado con ella ni con los supuestos médicos de su supuesta operación estética.
 Y de todas formas ¿qué más nos da? ¿no es injusto someterla a un juicio público así sea cual haya sido su decisión, como dice S Moda? En cualquier caso Twitter nos ha recordado que cuánto nos gusta hablar de los demás.
Rescatando un chiste que ya se puso de moda cuando aparecieron unas imágenes de Renée Zellweger, el "Madre mía Uma Thurman" ha sido la coletilla del día en la red acompañado de fotografías que no son Uma Thurman sino otros famosos o de simples objetos, reduciendo el debate al absurdo.
 Es decir, la broma ya no es Uma Thurman, sino las bromas críticas sobre las bromas de Uma Thurman. 
La actriz se ha convertido en trending topic en España.
 Madre mía, Twitter.

¿Pero qué se ha hecho Uma Thurman? 

Levántate y canta.................................................................. Ángel S. Harguindey

En el nuevo concurso musical de Telecinco, 'Levántate', la novedad es que los infantes o jóvenes cantan en compañía de alguno de sus progenitores.


En 1982 Alfonso Guerra, tras ganar las elecciones el PSOE, dejó una frase para la posteridad: "Vamos a poner a España que no la va a conocer ni la madre que la parió".
33 años después la frase es discutible en cuanto a su veracidad pero en algunos aspectos es cierto que sólo la madre que los parió conoce y reconoce a sus hijos.
 El resto de la ciudadanía, o una parte, asiste perplejo a la evolución de los nombres propios para tan adorables criaturas: Amanda, Mara, Zaira, Johana, Amariah, Carla o Betty son algunos de los participantes en Levántate, el nuevo concurso musical de Telecinco en el que la novedad es que los infantes o jóvenes cantan en compañía de alguno de sus progenitores.
De repente el plató se llena de Joselitos y Marisoles aunque los temas que cantan son de Beyoncé, Aerosmith, Muse o Alicia Keys, entremezclados con Pablo Alborán, Dani Martín o Mónica Naranjo. (A esta España ya no la conoce ni la madre que la parió musicalmente).
Los niños y niñas lloran cuando pierden.
Las madres o padres les achuchan ganen o pierdan y Jesús Vázquez, el presentador, se emociona cada dos por tres llegando, incluso, a los niveles de Belén Esteban en GHVIP: puro sentimiento a flor de piel.
 Algo similar ocurre con dos de los tres jurados, Ruth Lorenzo (Eurovisión) y el muy gesticulante Pedro García Aguado (Hermano mayor). La Niña Pastori es mucho más sensata, como si supiera lo sencillo que es pasar de la lágrima fácil al fingimiento.
24 parejas que quedaron en 12 y un momento especial: la actuación fuera de concurso de Adrián, un niño con hidrocefalia y numerosos problemas congénitos que se viene arriba cuando canta Qué bonito, un tema de Rosario Flores.
Varios millones de visitas en YouTube y las dudas sobre dónde empieza la ternura y dónde acaba el ansia desmedida de ganar audiencia.

 

‘Neurastania’ electoral..........................................................................Luz Sánchez-Mellado

Seguro que Hitchcock hubiera apreciado a Tania Sánchez como musa de sus ‘thrillers’.

El amor mueve el sol y las estrellas, escribió Dante en La divina comedia.
 Si añadimos el odio, el despecho y la ambición, quizá entendamos mejor el espectáculo que nos están dando gratis tantos partidos en esta campaña eterna que empezó a las 11 de la noche del 22 de mayo, cuando el lobo de Pablo Iglesias asomó la patita hasta la ingle y se acabó el mapa electoral tal como lo conocíamos.
 Un melodrama de celos, poder e instinto de supervivencia cuyo penúltimo sobresalto ha sido el portazo de Tania Sánchez a Izquierda Unida.
 Ella, la más bella
. La princesa prometida, según la etimología de su nombre de pila.
 La flamante candidata electa a una Comunidad de Madrid siempre en manos de la derecha, ha osado romper el sagrado vínculo, liberarse de las cadenas de las siglas y divorciarse de sus hermanos políticos para unirse en alianza con el, hasta ahora, intruso pretendiente al disputado trono de la izquierda.
Quizá lo hace por cálculos electorales, aparte de los biliares como pedruscos que habrá generado por la bilis ingerida
¿Traición? ¿Posibilismo? ¿Suicidio inducido?
Puede que nada de eso, o puede que todo al tiempo
. Quizá actúe por estrategia. O por cálculos electorales, aparte de los biliares como pedruscos que habrá generado por la bilis ingerida.
 O para ganar tiempo y no ser imputada por ahora por sus propios asuntos turbios en su Arcadia de Rivas.
 O, quién sabe, quizá haya abandonado ese Titanic cinco minutos antes de que la echaran por la borda sin salvavidas.
 Lo que está claro es que, con ese aspecto de Mariana Pineda de la libertad de conciencia frente al absolutismo de su propio aparato, Tania encarará el futuro sin temblarle la voz, prietas sus filas e impertérrito el rictus.
 Al menos, esa es la imagen que desea ofrecer esta joven vieja política sin más contradicción externa que la esquizofrenia entre sus vestidos de señorita de provincias y el pirsin que le horada el labio inferior justo donde las antiguas se pintaban un lunar postizo.
 Seguro que Hitchcock hubiera apreciado como musa de sus thrillers a esta rubia ceniza con una bola al rojo en el pecho.
Cierto es que esa guerra viene de lejos
. Que en esa casa vuelan vacas
. Que ya dice el dicho que se juntan dos de IU y salen tres facciones.
Pero hace falta mucho amor propio, mucha determinación y no poca soberbia para plantar a tu partido de toda la vida y dejarlo sin candidata justo en el crítico momento de sacar las urnas diciéndole a la jeta ahí te quedas, lloreras, por estrecho.
 Así es como Tania Sánchez Melero ha recuperado su soltería y vuelve al mercado de las relaciones. Al menos, las políticas.
 Porque, sí, atención, noticia bomba: Tania Sánchez y Pablo Iglesias son pareja.
 Al menos, eso ha declarado él, no sin legítimo orgullo de enamorado, a algún medio que lo puso en duda.
 Muchos hemos sido, sin embargo, tan puritanos como para hurtar esa información al prójimo en un exceso de corrección política que habremos de hacernos mirar si queremos contar fielmente lo que pasa ahí fuera.
 “Machista”, le espetó Iglesias a alguien que le preguntó por los tejemanejes de Sánchez en Rivas.
 El mismo Pablo que ahora proclama “tenderle la mano” a su “admirada Tania” esperando, iluso, que nadie ose bromear al respecto.
Hace falta mucho amor propio y no poca soberbia para plantar a tu partido de toda la vida 
“Trastorno funcional afectivo atribuido a debilidad del sistema nervioso”, define neurastenia la RAE. Con el PSOE enzarzado en sus propias guerras fratricidas, con Tomás Gómez y Pedro Sánchez defendiendo a mandobles su liderazgo en casa, parece que demasiados políticos andan neurasténicos perdidos.
 Al final, los más templados van a ser Esperanza Aguirre e Ignacio González.
Y eso que, al cierre de esta edición, andaban los dos amarraditos a un gotero de tila en vena al no saber si serán o no señalados por el índice mariano.
Lo dicho: quien quiera entender a los locos de este frenopático tendrá que hacer un máster en conciliábulos
. O releer La divina comedia.