Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

18 ago 2014

La chulería de Caravaggio.................................................................Roger Salas

El único mural del artista milanés, en Roma, esconde un atrevido autorretrato con desnudo.

 

'Júpiter, Neptuno y Plutón' (1597), pintado por Caravaggio en la Villa Ludovisi de Roma. / getty

Huir, huir, huir. Pintar, pintar, pintar. Caravaggio dejó una estela de arte excelso y de dudas insalvables a la vez que un reguero de autorretratos esquivos metidos dentro de sus pinturas; es como si una secreta intuición lo llevara a diseñar esmeradamente su propio mito, con su petulante actitud, el ostensible desprecio por sus contemporáneos, las pasiones sin freno tan presentes en la propia materia de la pintura, y la devoción trascendente, verdadero atormentado amor, por su “limpiapinceles” Mario Minniti (1577-1640), al que convirtió, no sé sabrá si queriendo, en el “caravaggista” de más estrecha horma, como si desde algún lugar en el aire, cercano pero invisible, guiara después de la muerte la mano del aprendiz siracusano entre luz y oscuridad, entre destello y sangre
. A su vez, Minniti creó escuela cuando regresó a Siracusa y aglutinó en torno a su estudio a un grupo de pintores de segunda, lo que ha traído de cabeza hasta hoy a los especialistas en atribuciones.
En el llamado Gabinete de Alquimia del Casino della’Aurora de la Villa Boncompagni-Ludovisi romana, está el único trabajo de Caravaggio sobre un techo, pintado al óleo directamente sobre la bóveda de cañón del tesoretto, hecho por encargo de su amigo y protector el cardenal Francesco Maria del Monte: Júpiter Neptuno y Plutón pesando sobre la estrecha y rectangular habitación. Mucho se ha escrito sobre esta inquietante escena.
Todos los historiadores coinciden en que el pintor usó esa técnica del óleo sobre capa de yeso por su desconocimiento de la preparación del temple.
 En 1672 Pietro Bellori, al final de su breve biografía de Caravaggio escribe: “En Roma se dice que es obra suya Júpiter, Neptuno, Plutón en el jardín Ludovisi de Porta Pinciana, en el pabellón que fuera del cardenal del Monte, quien como estudioso de medicina química adornó así el estudio de su destilería, identificando estos dioses con los elementos y con el globo del mundo entre ellos”. Continúa Bellori especulando con que Caravaggio, en un gesto de inveterada chulería y para acallar los rumores de que no entendía de planos ni de perspectiva, “colocó los cuerpos de manera que pudieran ser vistos de abajo hacia arriba a fin de tener que enfrentar las perspectivas más difíciles”. El mural representa los símbolos de la tríada alquímica derivada de Paracelso
. Júpiter encarna el azufre y el aire, Neptuno el mercurio y el agua, mientras Plutón representa la sal y la tierra.
 Dice Peter Robb en su libro M: “La esfera celeste movida por Júpiter tiene un brillante resplandor interior que debe haber sido refractado a través de uno de los especímenes minerales de Del Monte”, quizás espoleado el purpurado por las investigaciones fronterizas a la ciencia de su hermano Guidobaldo.

Andrew Graham-Dixon, último biógrafo del artista, no da crédito a ninguna de las tres biografías antiguas de Caravaggio —ni Giulio Mancini, ni Baglione ni por supuesto Bellori—, pero esto es lo que hay: todo está escrito después de la muerte del artista, y especula con que el autorretrato es el Neptuno abrazado al caballo marino y deja en el aire que el pene no circuncidado de Plutón pertenece a otro que no es Caravaggio.
 Es verdad que el parecido de ambos con el retrato que hizo Ottavio Leoni de Caravaggio es “irrefutable”, lo que invitaría a concluir que los dos son el mismo: uno de perfil y otro de tres cuartos con el cerbero de tres cabezas a sus pies.
 En el otro extremo del techo, con “obscena fantasía”, dice Graham, Júpiter (que podría ser Minniti) toca el globo arropado por el águila y ese trapajo blanco, un lienzo de sábana algo percudido. Un detalle: Mario Minniti no llevó barba nunca; aparece con juvenil y rozagante piel de patena en otras pinturas de Caravaggio.
Los potentes escorzos y la impúdica presencia de los hombres desnudos ya hicieron aventurar a Robb que los modelos son Minniti y el propio Caravaggio autorretratándose
. La obra se desveló de las sucesivas capas de pintura a fines de los años sesenta del siglo pasado. Walter Friedlaender, el estudioso moderno más importante de la obra de Caravaggio, murió en 1966 y no llegó a verlo
. Rosella Vodret, una de los comisarios de la muestra romana de 2010 en la Galería de la Scuderie del Quirinal, no se cansó de repetir su tesis sobre los autorretratos, que engloba estas figuras del tesoretto, así como otros rostros en posición secundaria de algunos cuadros.
Caravaggio siguió huyendo.
 Fue a Malta y pintó, entre otros, La degollación de San Juan Bautista, el de mayor escala y único firmado simbólicamente en la sangre que mana del tajo en el cuello del santo, y es verdad que en su último decenio parece ansiosamente decirnos “si no me pinto yo, ¿quién me recordará”?.

Todo incluido.........................................................................................Ramón Muñoz

Las vacaciones perfectas pasan por esta fórmula que nos da acceso al nirvana del consumismo.

El último día les hablé del origen del todo incluido: acabar de una vez por todas con el engorroso gesto de sacar la cartera
. Hoy quiero explayarme sobre sus ventajas. Antes, una precisión: el todo incluido debe hacer honor a su nombre y apellido.
 Nada de sucedáneos. Cuando se dice “todo” se dice “todo”.
 Rechace las imitaciones. Esas que limitan los horarios de la barra libre o las que niegan el acceso a las bebidas espiritosas, por ejemplo.
 Una norma infalible para detectar fraudes: cualquier oferta con asteriscos ni se moleste en leerla.
El todo incluido es mucho más que una fórmula para atraer turistas. Es una forma de entender la vida, casi una religión.
 Los ricos la practican todo el año. ¿Ha visto usted alguna vez sacar la cartera al presidente de un banco o de una gran compañía para pagar algo?
 El resto de los mortales tenemos que conformarnos con una semanita en verano.
 Pero merece la pena.
 Es como acceder al nirvana del consumismo, tras completar las duras etapas que nos impone el calendario laboral a lo largo del año.

En estos falansterios modernos todos tienen derecho a comer hasta reventar. Un consejo imprescindible en el comedor: huya siempre de las mesas ocupadas por niños o viejos.
 Son igual de acaparadores. Su egoísmo disfrazado de gula les hace apilar sin ton ni son platos y platos en la mesa.
 Y de tanto viaje con premura dejan todo el piso perdido, como cometas que van dejándose en el camino una estela de restos orgánico
s. Al final, el suelo se convierte en una peligrosa pista de patinaje sobre kétchup, salsas varias y tinto de verano.
Los enanos diabólicos se adueñan de los grifos de los refrescos. ¡Cómo no va a haber obesidad infantil si los críos se ponen fluorescentes de tanta Fanta naranja que corre por sus venas! ¡O cómo no van tener déficit de atención de tanto abrevar Coca-Cola!
 A los viejos les tiran sobre todo los postres. Le dan a todo: merengue, profiteroles, helado, tortas, tartas, pasteles, hojaldres, natillas, arroz con leche, flanes…
Con el colesterol que acumulan en una semana podrían taponar la Cloaca Máxima de Agripa.
Para evitarlos, es preferible desayunar temprano y cenar lo más tarde posible. Y sustituir el almuerzo por un tentempié en la piscina.
No perdone la siesta.
 Está igualmente incluida. No olvide que es un lujo literalmente asiático: los japoneses pagan 30 euros por dormirla en unos incómodos cubículos
. Luego, hay que matar el tiempo hasta la cena
. Sirve marear en la tableta, atacar el nivel 135 del Candy Crash o un concurso de tiro con arco con otros huéspedes socializables.
La noche es el horario estelar y se precisa etiqueta: camisa aloha o ibicenca.
 Después de la cena temática (el pollo de ayer con distinta salsa) llega el espectáculo. Los clásicos son noche flamenca, malabaristas chinos, remedo de Grease y serpientes constrictoras.
Nada que no se pueda digerir con cubatas sin límite aunque sean de segundas marcas hasta alcanzar el nirvana del todo incluido.

 

Reprogramar actitudes.................................................................... Francesc Miralles

Si apartamos de nuestro horizonte mental los hábitos que entorpecen la vida, resultará más fácil cumplir nuestros propósitos.

Joao Fazenda

Ante la llegada de un nuevo curso, hacemos listas de objetivos como ir al gimnasio, comer mejor o aprender un idioma.
 Sin embargo, hay propósitos más profundos que, si logramos incorporarlos a nuestro software mental, nos ayudarán a cumplir cualquier meta que nos fijemos.
Vamos a hablar de algunas actitudes y hábitos que configuran nuestra realidad diaria, y de si son los más adecuados para alcanzar lo que deseamos
. Concretamente nos centraremos en desactivar cinco vicios mentales que sobrecargan nuestra vida y que entorpecen la realización personal.

Dispersión

“El cazador que acecha dos conejos, no atrapa ninguno” proverbio zen
¿Cuántas veces nos hemos sentido agotados antes de empezar una tarea importante? Imaginemos un hombre que, al regresar del trabajo, realiza a distancia la carrera de sus sueños.
Se ha reservado ese tiempo en casa y está motivado, pero no logra avanzar y antes de una hora apaga el ordenador totalmente agotado. ¿Qué sucede?

Libros para una actitud positiva

  • ‘No te ahogues en un vaso de agua’, de Richard Carlson (DeBolsillo). Uno de los manuales más útiles y prácticos que se han escrito para relativizar problemas y afrontar el día a día con una actitud positiva.
  • ‘Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida’, de Dale Carnegie (Elipse). Sesenta años después de la muerte del autor, sigue siendo un referente por su lúcida simplicidad y la forma directa y expeditiva de abordar lo que no funciona.
Habría que analizar cómo está estudiando. Es muy posible que, mientras intenta sumergirse en la materia, tenga abierto el Whatsapp, el correo electrónico, el Twitter, Facebook o todo a la vez.
 O bien que durante el curso online intente controlar lo que sucede en la casa, sean sus hijos, su esposa o las tareas que va atendiendo al mismo tiempo.
Entrar y salir de una tarea resulta más agotador que la actividad misma
. Cada vez que este hombre abandona la lectura de un artículo de historia, por ejemplo, necesita un esfuerzo extra para luego volver a entrar.
 Resultado: fatiga y bajo rendimiento, lo cual deriva en desmotivación y quizás abandono.
La solución es hacer una sola cosa a la vez, desactivando todo lo demás. Un buen propósito para empezar el curso con más eficacia.
Procrastinación
“Vuelva usted mañana”, Mariano José de Larra
Nuestra vida está llena de planes que se posponen una y otra vez hasta que, cuando ya es demasiado tarde, nos lamentamos por lo que desearíamos haber hecho.
El mal hábito de aplazar se denomina técnicamente abulia o procrastinación
. Esta actitud cotidiana es un verdadero lastre para los planes personales, pero lo peor de todo es el precio psicológico que pagamos por ello.
 Según el profesor William J. Knaus, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, “la gente pospone tareas con la esperanza de encontrarla ‘realizada’ al día siguiente como por arte de magia; todo ello viene acompañado normalmente por sentimientos de culpa, autoengaño y desesperanza”.
Según este mismo autor, el hábito de procrastinar esconde estas dos minas personales:
La creencia de que somos incapaces de llevar a cabo lo que nos hemos propuesto.
Es decir: miedo al fracaso.
Exceso de perfeccionismo, lo cual hace que nos exijamos numerosas condiciones previas, a menudo absurdas, para empezar.
Pero son sólo excusas.

Trucos

Tres reglas para mantener a raya las preocupaciones
. En su libro Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie ofrece tres reglas fundamentales para controlar este agente cotidiano de ansiedad y sufrimiento:
Regla 1: viva solamente el día de hoy. No viva en el ayer ni el mañana. Compartimentos estancos al día.
Regla 2: haga frente a los problemas.
a. Pregúntese a sí mismo: ¿qué es lo peor que puede suceder?
b. Prepárese para aceptar lo peor.
c. Trate de mejorar la situación partiendo de lo peor.
Regla 3: recuerde el precio exorbitante que puede pagar con su vida y salud por las preocupaciones.
Contra la inercia paralizante de posponer, un remedio eficaz es ser tan estrictos y cumplidores con nuestra misión como lo somos en nuestro empleo.

Preocupaciones y miedos

“Hoy es el mañana por el que ayer te preocupabas”, autor desconocido
Tenemos dos lugares donde vivir nuestra existencia: desde los hechos del presente, fluyendo con lo que nos sucede en este momento y lugar, o bien desde la ansiedad por lo que podría suceder.
Las pre-ocupaciones no sólo nos impiden ocuparnos de las cosas verdaderamente importantes, sino que agotan nuestra energía mental y promueven un estado de ánimo negativo que a su vez cansa a los que tratan con nosotros.
Por si fuera poco, esta clase de miedos sobre situaciones hipotéticas son inútiles
. Se ha medido estadísticamente que la mayoría de cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder.
Contra esta lacra para las cosas útiles y positivas que podríamos realizar, el psicoterapeuta Richard Carlson proponía tomar, entre otras, las siguientes medidas
: Proponernos no sufrir por pequeñeces.
 Tomar conciencia del efecto bola de nieve de nuestros pensamientos.
 Repetirnos el lema: “La vida no es una emergencia”. Aprender a vivir con la incertidumbre del mañana.
Si incorporamos a nuestro día a día estos propósitos, lograremos reprogramar nuestra mente para una vida activa y a la vez serena.

Estrés y ansiedad

“El campo de la conciencia es diminuto. Sólo acepta un problema a la vez”, Antoine de Saint-Exupéry
Prima hermana de la emoción que acabamos de ver, el estrés es la respuesta emocional y fisiológica a las situaciones de alta exigencia a las que nos somete la vida cotidiana.
Al ver nuestra mesa a rebosar de trabajo, al recibir un correo con una reclamación o al echar una ojeada a nuestra agenda del día, de repente nuestra respiración se acelera y el corazón late más rápido.
 Nuestro cuerpo se ha puesto en estado de alerta para afrontar algo que no sabemos si superará nuestras fuerzas.
Daniel Goleman, el gran divulgador de la inteligencia emocional, analiza así este fenómeno:
“Desde un punto de vista evolutivo, la ansiedad tal vez resultara útil cuando cumplía con la función de predisponernos a afrontar algún tipo de peligro, pero en la vida moderna suele manifestarse de forma desproporcionada e inoportuna. En tal caso, la angustia no constituye tanto una respuesta de activación ante un peligro real como una reacción ante una situación cotidiana o que no es más que el producto de nuestra imaginación. En este sentido, los ataques repetidos de ansiedad constituyen un indicador de un elevado nivel de estrés (…) que contribuyen a incrementar los problemas médicos”.
No es casual que Goleman utilice la palabra imaginación al referirse a las situaciones de estrés, ya que cada persona interpreta de manera diferente lo que está viviendo y reacciona en consecuencia.
El psicólogo de Berkeley Richard Lazarus afirma que “si dos personas pueden vivir una misma situación potencialmente estresante de formas distintas es porque en ellas hay diferencias individuales como la percepción, el aprendizaje o la memoria que afectan su forma de enfrentarse a dicha situación, por lo que la variable importante del estrés no es tanto externa como interna”.
Tomarse los acontecimientos con calma, relativizar las urgencias y hacer una cosa detrás de otra son formas efectivas de reprogramar nuestra mente para que no caiga en las redes de un estrés excesivo.

Pesimismo

“El 31 de diciembre, el optimista espera la medianoche para recibir el año nuevo, mientras que el pesimista lo hace para asegurarse de que el viejo se acaba” Bill Vaughan
Pronosticar en negativo antes que las cosas sucedan es el quinto ladrón de energía mental
. Como bien han explicado los psicólogos a partir de la llamada “profecía de autocumplimiento”, cada vez que trazamos un oráculo pesimista, de forma inconsciente nuestra mente se pone a trabajar para que eso suceda y poder decir al final: “¿Lo ves? Tenía razón”.
Algunas iniciativas que podemos tomar para promover el optimismo en nuestra vida diaria: Centrarnos en las soluciones, no en los problemas.
 Rodearnos de amistades agradables y nutritivas.
 Practicar la gratitud hacia las cosas que salen bien y las personas que nos facilitan la vida
. Establecer pequeñas metas para cada gran objetivo.
 Vivir, en lo posible, sin endeudarnos. Retomar el contacto con la naturaleza. No analizar tanto. Destacar lo bueno y relativizar lo malo
. Contrariamente a lo que muchas personas creen, el optimismo también se aprende y se puede practicar.
Se acerca un nuevo curso.
 Si reducimos el protagonismo de estos cinco hábitos negativos, nuestros mejores planes estarán mucho más cerca de cumplirse.
Bueno cada uno que haga lo que pueda un manual no cambia la vida.

 

Un ‘Shangri-la’ gomero............................................................................. Guillermo Esaín

Lausilva, roques y plataneras esmaltan el valle de Hermigua, en La Gomera. El lugar perfecto para quienes buscan su particular edén.


En La Gomera los túneles de carretera ayudan a separar contrastes climáticos, mundos diferentes. Cuatro separan San Sebastián de La Gomera de Hermigua.
  Al salir del último, llamado La Cumbre, dejamos atrás la relativa aridez de la capital gomera para incorporarnos al perfil orográfico del norte, inmerso en el verdor que desprende el parque nacional. Desde esta laurisilva propia de las zonas elevadas
-El Cedro es un paraje excepcional para sumergirse en ella- descenderemos en zigzag buscando las plataneras, situadas a orillas del Atlántico, a través de una garganta donde la vida discurre a un ritmo pausado.
 Vaya de entrada que es un municipio alongado -unos 5 kilómetros-, con viviendas diseminadas formando pintorescos grupos, lo que no puede menos que despistar a más de uno.
 Su color, el verde.
El Convento es la pedanía más alta y añeja de la Villa de Hermigua. Quien lo desee puede subir por la calle con escalinata que asciende por el centro histórico entre casas del siglo XVII y XVIII.
 De esta manera se aprecia el paisaje de tejados antes de situarnos a los pies de los roques de San Pedro, que imponen su airosa presencia.
Cerca se encuentra la iglesia de Santo Domingo de Guzmán (siglo XVI), cuya tercera nave quedó inconclusa
. En Los Telares venden artesanía elaborada con ristras (capas del tallo de la platanera) y chácaras (voluminosas castañuelas); también puede uno avituallarse de almogrote (especie de mojo gomero), miel de palma, galletas o vino elaborado con uva variedad forastera gomera.
 En la tienda gestionan la visita al molino de gofio (2 euros), situado dentro de una finca de cultivo tradicional.
Un bar de Hermigua, en La Gomera. / Katja Kreder
Un kilómetro valle abajo, el Museo Etnográfico de Hermigua (entrada gratuita) se abre a la curiosidad del viajero lleno de encanto retrospectivo
. Todo un homenaje a su impulsor, Virgilio Brito.
La escasez de suelos cultivables en La Gomera determinó la creación de bancales escalonados en zonas de elevada pendiente.
 De camino a La Caleta, en una cerrada curva de izquierdas, veremos a la derecha el arranque de un sendero que se agradece infinito.
 Son 2,8 kilómetros (unos 40 minutos) por una preciosa vereda que pespuntea el risco hasta el muelle de San Lorenzo.
 De cuando los hermigüenses transitaban con su carga de plátanos a lomos de burros los días en que el océano embravecido impedía embarcar en el valle.
El senderismo de larga distancia, deporte gomero por excelencia, lo postergamos al otoño en favor de La Caleta, quizá la mayor expresión playera del norte gomero.
Pisamos un (este año) bien dotado arenal, equipado con sombrillas, mesas, tarajales, fuente, duchas, aseos.
 El restaurante Olivia está especializado en pescado.
 También se encuentra la ermita de San Juan. A lo lejos, el Teide produce un tremendo impacto visual confundiéndose con el cielo.
 Con ser este Atlántico digno de respeto, casi siempre hay rincones aptos para el baño, al menos en verano.
 Preguntar a los autóctonos.
Regresamos a la carretera principal hasta enfilar al pescante o antiguo muelle, zona en obras –habrá que caminar los últimos 250 metros-, pero que merece incluirse en la ruta, y quién sabe si zambullirse en la piscina que llena la marea. 
Fijarse en las precauciones que adoptan el resto de bañistas y tener presente que la zona más segura de este tipo de piscinas es siempre la central.
Los Godos son muy atrevidos, Los Canarios sabemos que el Mar no es nuestra amiga salvo cuando ella quiere, cuidado con las corrientes que arrastran y dónde pronto ya no se hace pie. Cada 7 olas pequeñas (Relativamente) viene una enorme que hay que saber coger, no corran sino han salido ya del oleaje porque los revolcaran.....y no se asusten que ahora son las Mareas del Pino que desde niños jugamos con ellas y ya no son tan peligrosas, pero hay que ser cautos....