Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 may 2014

Navegando sin GPS......................................................................................Arturo Pérez Reverte

Navegando sin GPS

El otro día, en el mar, se fueron todos los instrumentos al carajo.
 Era de noche, estábamos en viaje de vuelta, en mitad de una niebla espesa, y yo acababa de fondear el velero en cuatro metros de sonda con treinta y cinco de cadena. Si la avería, o lo que fuera, llega a ocurrir media hora antes, las habría pasado mortales: no habría tenido más remedio que mantenerme al pairo lejos de la costa, esperando que con el día levantase la niebla, con cuanta luz a bordo pudiera tener encendida, haciendo sonar la bocina de vez en cuando y rezando, o lo que equivalga a eso, para que no apareciera de la nada otro barco y me metiera la proa en el través. 
El caso es que, como digo, mientras a la luz de la mesa de cartas anotaba las incidencias en el cuaderno de bitácora, comprobé que las pantallas de los instrumentos no marcaban nada, y que el GPS que proporciona al barco la latitud y la longitud se había vuelto majara; daba posiciones imposibles, el AIS tenía errores y las cartas electrónicas me situaban, como a Tintín y al profesor Tornasol en El tesoro de Rackham el Rojo, a veces en la ciudad del Vaticano, y otras en Australia o en el Caribe.
 Resumiendo: no había un maldito aparato de ayuda a la navegación que funcionara, excepto, comprobé con alivio, la radio y el piloto automático. Eso era importante, pues antes del amanecer yo debía levar ancla de nuevo.
 Si el piloto funcionaba, no habría problema ninguno, me dije. Todo era cuestión, si los satélites seguían funcionando con normalidad en el cielo, de sacar el GPS portátil que llevo en la bolsa Mayday, con el equipo de supervivencia por si un día vienen mal dadas. 
Lo hice. Aparté la baliza, las bengalas, la linterna, el cuchillo, y encontré el pequeño aparato.
 Pero al ir a encenderlo se me heló la sangre: no funcionaba. Lo abrí, inquieto, y comprobé que se habían sulfatado las pilas, dejándolo inservible.
 Maldiciendo mi torpeza, intenté limpiarlo y despejar los contactos, sin éxito. Estaba tan muerto como mi abuela
. Recordé entonces que a bordo llevo un tercer GPS de modelo muy antiguo, trofeo de un antiguo reportaje para la tele, cuando perseguía planeadoras con la gente de Vigilancia Aduanera y, tras una movida algo particular, mi compadre Javier Collado, piloto del helicóptero Argos, me regaló el aparato con el que se guiaban los malos.
 Lo encontré en un cajón de la camareta, le puse pilas, y tampoco. Demasiado tiempo, quizás. Demasiado viejo, casi treinta años después.
 A mi latitud y longitud -las presentes las conocía, me preocupaban las futuras- las había mirado un tuerto electrónico
. Así que subí a cubierta y, rodeado de noche y niebla, oyendo resonar la resaca en las invisibles y cercanas rocas de la costa, blasfemé alto y claro, en arameo. 
Al día siguiente, desvanecida la niebla, con quince nudos de viento por la aleta y toda la lona arriba, yo navegaba por estima, a simple ojo marinero, tras haberme situado varias veces por demoras a tierra mientras la tuve a la vista: un cabo, un faro, una montaña lejana.
 Lo hacía sobre una infalible carta náutica de papel de toda la vida, con sus perfiles de costa, veriles de sonda y peligros perfectamente señalados
. En su caja estaba el sextante que siempre llevo a bordo, aunque allí no hacía falta: era una singladura conocida, de ciento y pico millas. A cada hora de reloj bajaba a la camareta para trabajar con el transportador y las paralelas, lápiz y goma de borrar, marcando con crucecitas la posición calculada según la hora, la velocidad y el abatimiento. 
Lo hacía con los gestos minuciosos y seguros que hace muchos años me enseñaron marinos veteranos, hombres formidables, de una pieza, hechos al mar cuando la navegación aún no era un ejercicio fácil para bobos que nos limitamos a mirar pantallitas y apretar botones. 
Y allí, mientras observaba la posición del sol o me inclinaba sobre la carta con el compás de puntas, sentí de nuevo el orgullo íntimo, legítimo, de quien cree hacer las cosas como Dios manda.
De quien, cuando todo se va al carajo, confirma que es capaz de gobernar un barco, y las vidas que éste lleva a bordo, de un punto a otro sobre una carta náutica y el mar que representa, a través del día y de la noche, con la certeza de que lo hace como debe hacerse. Como siempre se hizo

. Y entonces me pregunté cuántos de nosotros, en este mundo absurdo de teclas, pantallas y dispositivos electrónicos que facilitan la vida a cambio de hacernos vulnerables hasta el suicidio, guardamos todavía, como nos enseñaron los viejos marinos, una buena carta de papel y un compás de puntas en la camareta. 
11 de mayo de 2014

Confesiones íntimas de una 'sex blogger'................................................................................ Rubén Romero Santos

Practicó sexo en una capilla, tiene bolas chinas de 200 gramos y nos recomienda el antifaz. Venus O'Hara, experta en relaciones carnales, publica libro… y saca la fusta.

Venus O'Hara en la portada de su libro, 'La máscara de Venus'.
Cosas buenas de la crisis: el florecimiento de Venus O’Hara.
La agente inmobiliaria de viviendas de lujo, tras ver cómo su economía se truncaba con el boom de la burbuja, decidió reinventarse en actriz, modelo, escritora y mensajera del fetish (devoción sexual hacia objetos materiales o partes concretas del cuerpo), disciplina que descubrió tras leer La venus de las pieles, de Sacher-Mashoc.
 No fue un camino sencillo, como retrata en su recién publicada obra La máscara de Venus (Planeta), las memorias de su iniciación en un universo sexual fascinante: o de cómo una tímida muchacha católica inglesa de acomplejada piel blanquísima se desvirga, descubre el placer de la dominación en Francia, viaja a España en busca de la fascinación por los hombres latinos y, ¡voilà!, se convierte en la bloguera de sexo más importante de España ("Bueno, eso dice mi editor… Hicieron una encuesta en España.
 Luego, quedé número dos en un ranking internacional…”). Venus O’Hara, autora, también, de Inglés para pervertidos, colaboradora con El País, Primera Línea o GQ. Para ICON se quita el antifaz, pero sigue blandiendo la fusta.
Pregunta: ¿Este libro es TODO autobiográfico?
Respuesta: Sí, sí. Solo he cambiado lugares y nombres.
P: ¿También lo de que estuvo un año sin sexo?
R. Sí, es que para las chicas las primeras veces son más importantes que para los hombres.
P. ¿Y lo de tener sexo en la capilla del instituto?
R. Claro, es que vivía con mis padres y no tenía coche.
 No fue por morbo.
P. ¿Fue un polvo, digamos, celestial?
R. Algo así, porque yo soy católica y ese es uno de los mejores afrodisíacos que existe.
P. ¿Repitió?
R. No, ahora me daría más corte. Soy más respetuosa.
P. En el libro no se habla de la relación con ningún periodista, ¿nadie de esta profesión le ha tirado los trastos?
R. La historia de las memorias termina hace cinco años.
 Si va bien, lo contaré en una segunda parte.
P. ¿Su educación sentimental ha sido satisfactoria?
R. No. Ha sido de una frustración total.
Tenía mucha libido y poca inspiración. Es una combinación peligrosa, porque no es sencillo encontrar un cómplice sexual adecuado un sábado por la noche en una discoteca.
P. Dice tener un esclavo, ¿tiene nómina o a él también le ha afectado un ERE?
R. No, qué va, no hay dinero
. Todo se paga con amor.
P. ¿Qué hace? ¿Elige su ropa interior?
R. No. Me apoya cada día, que es lo que todos queremos.
 No es un novio porque yo soy muy caprichosa. No sé si me entiende…
Venus O'Hara. / Lars Koudal.
P. Pues no, la verdad.
R. Yo es que divido mi vida entre la parte física y la parte sentimental.
P. Las últimas entradas de su blog son casi todas críticas de vibradores. ¿Cansa demasiado usarlos?
R. ¡No, qué va, es genial! Es muy divertido
. En Inglaterra existe, desde hace tiempo, mucha variedad en este tipo de artículos, pero aquí no. Con la crisis, cada vez se usan más.
P. ¿Y eso?
R. Como la gente no tiene dinero para salir a cenar, prefiere gastárselo en estos objetos.
P. También hablas de las bolas chinas de la marca 50 sombras de Grey…
R. ¡Uauh! Son una pasada.
 Hasta entonces solo había probado las de 106 gramos, y ests pesan 200.
P. Le gusta el atrezo, le apasiona la infidelidad…
R. Me intriga el escándalo: en España hay mucha gente que lleva una doble vida.
 La infidelidad es tolerada.
P. ¿Cree que tenemos tiempo para practicarla?
R. Hay tiempo para todo.
 En Madrid, por ejemplo, no sé cuándo duerme la gente.
P. Otra pelirroja, Alyson Eckmann, estadounidense, también es experta en sexo: ¿tan mal se nos da a los españoles que tenéis que venir las guiris a decirnos cómo hacerlo?
R. El sexo aquí es muy clásico: beso, más caricia, más sexo oral opcional y meterla.
P. Lo que tú llamas “el sexo vainilla”…
R. Sí. Hacer que un hombre español salga de esta fórmula es muy difícil: no quieren saber nada de juguetes.
P. Y las mujeres españolas, ¿cómo son?
R. Hay muchas sorpresas.
 Aunque hay de todo y estoy generalizando, muchas mujeres españolas no comunican lo que quieren o no conocen su cuerpo
. Saber darse un orgasmo y tocarse no es lo mismo.
P. Cena con amigos: ¿le preguntan muchas cosas?
R. ¡Muchísimas!
P. ¿Qué es lo más habitual?
R. Los hombres siempre quieren saber cómo no cansarse al hacer el amor.
P. ¿Y lo más raro que te han preguntado?
R. Más que preguntar, son las propuestas que me hacen
. Una vez escribí una entrada en mi blog de El País sobre pegging (sexo anal con penes de plástico). ¡Y no veas la cantidad de hombres que me han pedido que les penetre!
P. Otra de las cosas que le encanta es el sploshing…
R. Sí, las guerras de lanzamiento de dulces.
 A ver si organizo una pronto.
P. ¿Suele hacer sesiones en grupo?
R. No, soy muy tímida cuando estoy con gente. Nunca voy a fiestas de sado o clubs de intercambio.
P. Estudió Bellas Artes. ¿Incluirías una asignatura de fetish en la carrera?
R. Tal vez. El festish es muy importante para la imagen que las mujeres tenemos de nosotras mismas, con respecto al mainstream. De cualquier atributo físico, y no siempre de los que se consideran bellos, hay un fetish: piel de gallina, delantales, fumar, celulitis…
P. Tiene hasta 55 entradas de prácticas fetichistas en su blog persona. ¿Las ha probado todas?
R. Sí, pero desde un punto de vista estético.
P. ¿Y cuál recomendaría para un novato?
El antifaz
. Es el primer paso.
P. Hablemos de tamaño: las encuestas dicen que los ingleses la tienen más grande. ¿Confirma o desmiente?
R. Confirmo. Los condones allí son más grandes.
P. Y que, sin embargo, los franceses o los españoles son mejores amantes…
R. No he estado con muchos hombres de un mismo país, pero los que para mí son diferentes son los sudamericanos.
P. ¿Y eso?
R. La tienen más pequeña, pero lo que importa no es el tamaño, es la dureza.
 Y ellos la tienen más dura porque comen mucho aguacate… por si os sirve como consejo.

 

Porno por despecho.....................................................................................................................Rubén Romero Santos

El nuevo terror de las redes sociales son las páginas web de amantes vengativos.

 En Estados Unidos ya han detenido al considerado el rey del género.

 


Todos hemos tenido rupturas, pero los hay que lo llevan peor que otros
. Esta el que, tipo Julio Iglesias, saca pecho diciendo con que se ha llevado “lo mejor de tu vida” o el que, tipo Hombres G, “le llena el cuello de polvos pica-pica”
. A algunos les vale con enseñar los trapos sucios… y otros prefieren enseñar bragas y sujetadores. Eso, más o menos, es el concepto del revenge porn: tras una ruptura, el novio abandonado sube a la Red, en páginas especializadas, sus arrebatos amorosos con la ex.
Se venga y, de paso, se saca unas pelillas.
 Lo que se conoce como una faena mayúscula.
El pionero del género es un tal Hunter Moore.
En 2010, más despechado que cuando a Robert Pattinson le dejó Kristen Stewart, creó una página a la que subió las fotos de su ex… y animó a otros miembros del Club de los Corazones Rotos a hacer lo mismo. Había nacido Isanyoneup.com: fotos marranas y comentarios todavía mucho más salaces en las que los cornudos (y, en menor medida, cornudas) se despachaban a gusto con las descripciones de las potencias sexuales de los ex.
Moore, en nada, pasó de ser un pringadete compuesto y sin novia a “el hombre más odiado de internet”, en palabras de la revista Rolling Stone.
El nuevo emprendedor al calor de las start ups es Kevin Bollaert, capaz de aumentar la crueldad del revenge porn
. En Ugotposted, las protagonistas de las fotos ya no son anónimas, y, además, se vinculan a sus páginas de Facebook
. Y si quieres que te borren, tienes que pasar por Changemyreputation.com y pagar de 250 a 350 dólares
. Un negocio tan redondo como inmoral que en cualquier otro lugar del mundo que no sea EE UU se conoce como "chantaje".

Mamá coraje

Y en estas llegó Charlotte Laws, cuya hija Kayla había desfilado por las páginas de ambos.
 Y como uno puede perder a la novia pero no deshacerse de la suegra, con su pinta de vecina en Wisteria Lane de Mujeres desesperadas, Charlotte se propuso acabar con los mirones 2.0.
 Fase número uno: recogida de ayudas.
 Fase número dos: conseguir que Facebook y PayPal eliminaran sus perfiles y publicidades de Hunter Moore y su página de revenge porn.
 Fase número tres: conseguir detener a los magnates del revenge porn. Resultado de la revancha de la mami: Hunter Moore en chirona, Kevin Bollaert a juicio y sus dos máquinas de hacer dinero y enloquecer a exnovias cerradas.
¿Suficiente? No para Laws que, haciendo honor a su apellido (leyes en su traducción española), ha conseguido que hasta seis estados se pongan a legislar contra esta nueva amenaza a la intimidad
. Al calor de su lucha, otras asociaciones se han formado, como Women Against Revenge Porn o End Revenge Porn
. También han aparecido nuevas aplicaciones de “fotografía efímera”, tipo Snapchat, que aseguran que las imágenes se autodestruyen en segundos, aunque el reciente escándalo con los datos de los usuarios de esta última no las perfila fiables.
 Ya pueden conseguir resultados deprisa, porque poco han tardado los rivales de Hunter y Kevin en ocupar su lugar en la ciberespacio:
 Myex.com es un buen ejemplo de ello
. Mientras espera su cierre, se calcula que obtiene unos 13.000 dólares al mes entre visitas y mujeres desesperadas que buscan eliminar sus imágenes del consumo público.
Obviamente, en España existe el derecho a la intimidad y se prevé que el nuevo Código Gallardón legisle contra su violación, para que no ocurra como en el caso de Olvido Hormigos y su denuncia sea desestimada por el juez.
 Pero una vez que las imágenes están en internet el daño ya está hecho
. Así que ya sabéis: si queréis filmaros con vuestras parejas, hacedlo con cámaras analógicas, que el digital lo carga el diablo.
Y es que si algunos se han rasgado las vestiduras por lo que ven en Twitter, es que todavía no han entrado en una página web de revenge porn.
 O cuando la mancha de mora con otra verde (pero muy verde) se quita.

La pareja... ¡al diván!................................................................................. Patricia Ramírez


Ilustración de João Fazenda

Los datos que arrojan las estadísticas de 2012, y posiblemente 2013 siga en la misma línea, son demoledores: entre nulidades, separaciones y divorcios, se rompieron en España más de 110.000 parejas
. Es la cifra más alta desde 2008.
 Sin duda, la mayoría de parejas desea que el amor sea eterno.
 Cuando decimos que el amor es ciego nos referimos a que el estado de su enamoramiento le dice que este nivel de plenitud le va a durar siempre, que su amor será capaz de superarlo todo, y en ese estado ingenuo, usted termina contrayendo matrimonio o compartiendo vida.
 Pero ni es oro todo lo que reluce, ni el amor se mantiene de por vida, a veces ni con el mejor de los abonos.
¿Por qué se rompen tantas parejas? Muchos dirán que se han perdido los valores, o que las parejas de hoy día no aguantan la mínima; otros, que las personas se han vuelto egoístas y piensan solo en ellas, que el acceso a las redes sociales permite conocer y estar en contacto con cientos de personas que son potenciales nuevas parejas, que la incorporación de la mujer al mercado laboral le permite tomar decisiones gracias a su independencia económica, que las personas quieren vivir felices y no solo soportarse, y un largo etcétera
. Hay cientos de motivos, y todos respetables.
Lo cierto es que la mayoría de las rupturas llegan por el simple motivo de no querer seguir compartiendo la vida con el otro
. Nadie necesita justificarse.
 La sociedad ha evolucionado y nuestro estado de bienestar también.
 La pareja es alguien con quien se convive, y cuando se deja de sentir junto a ella, por el motivo que sea, también se deja de ser feliz muchas horas al día.
Para que nada nos separe, que nada nos una” Pablo Neruda
En demasiadas ocasiones, cuando una pareja acude a terapia suele ser tarde, porque lo habitual es ir a un profesional ante la inminencia de una separación, cuando se piensa que esta puede ser la última oportunidad
. Normalmente una de las partes continúa enamorada y desearía seguir conviviendo
. La otra hace tiempo que se ha planteado que la relación ya no funciona y accede a dar este paso, antes de romper definitivamente, por los años compartidos o por los hijos.
La experiencia aconseja no perder ni el tiempo ni el dinero si tiene claro que no desea seguir con su pareja y que cede solo para no le echen en cara no haberlo intentado todo
. Sea honesto.
 La mayoría de las personas no necesitan compasión, necesitan sinceridad para saber qué decisiones tienen que tomar.
 Solo debe intentar una psicoterapia si sinceramente cree que le puede ayudar y que puede volver a estar bien con él o ella.

Para conectarnos

Ilustración de João Fazenda
LIBROS
‘Con el amor no basta: cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de pareja’
Aaron Beck (Paidós)
‘Amor y humor’
Eduardo Jáuregui (Integral)
PELÍCULAS
‘American beauty’
Sam Mendes
‘No es tan fácil’
Nancy Meyers
Tampoco vale la pena realizar el intento si está viviendo una situación de acoso, insultos, falta de respeto o maltrato del tipo que sea.
 Hay personas que, por el dolor que han causado, no merecen otra oportunidad, ni siquiera por los hijos.
 Deje de tener en casa un modelo de conducta basado en la humillación, el grito, el sistema de control y el autoritarismo.
 Usted es libre, la soledad no debe darle miedo.
 Amar significa respeto, estima y consideración.
Para poder participar en una terapia de pareja de forma exitosa, empiece por desmitificar la idea de que es para los que están locos o para los débiles incapaces de solucionar solos sus problemas
. A veces invertirá tanto empeño y esfuerzo en arreglar los conflictos por su cuenta que los convertirá en algo más temible.
 Hay parejas que llegan a consulta y dicen: “Lo hemos intentado todo y no funciona”.
 Pero intentarlo todo no siempre es intentar lo correcto.
 Igual se han quemado de tanto querer discutir de otra manera, de probar a ser flexibles, pedir cambios al otro, y han agotado sus respectivas paciencias.
Y lo más importante. No siempre se tienen recursos personales para dar solución a todo en la vida. Hay personas que a través del aprendizaje de otros modelos o de educadores han aprendido a comunicarse de forma asertiva, a ser generosos en la pareja, a respetarse o ser flexibles, a superar las vivencias anteriores que les condicionan.
 Aunque ahora mismo no se entiendan, no significa que, si ambos lo desean, no puedan llegar a conseguir soluciones con un adecuado entrenamiento.
Se debe acudir a terapia de pareja cuando se sientan mal con lo que comparten.
 Puede que no sepan repartir las tareas domésticas, o que se hablen sin respeto, que haya uno al que le gusta imponerse, que no se sienta integrado con la familia o los amigos del otro, que no hagan cosas juntos, que el sexo no funcione, que no dediquen tiempo a hablar, que no compartan los mismos valores para educar a los hijos…
No se recreen en el sufrimiento y dejen de sentirse frustrados.
Hay soluciones para los que tengan el propósito de ser felices.
Los conflictos por pequeñeces van cambiando la percepción positiva de la pareja.
 Discuten siempre de la misma manera y cada vez se van distanciando más el uno del otro
. Llegan a dejar de contemplarse como esas personas cautivadoras y cómplices que eran cuando se conocieron, y cada vez centran más la atención en todo lo que les separa.
 Y así hasta que llega el día en el que se deja de ver al otro como alguien a quien se desea, con quien le gusta hablar y estar, y pasa a ser lo más parecido a un compañero con quien comparte casa, hijos, responsabilidades, economía y poco más.
La convivencia conlleva obligaciones, buenos y malos momentos, cansancio, responsabilidades, ceder, priorizar, encajar
. Para que no se marchite, sigan estos consejos y partan de cero desde hoy mismo.
No se echen nada más en cara. Piensen que los dos desean estar bien y que para eso hay que perdonar.
1. No está en guerra, solo en pareja. Hágase esta pregunta antes de iniciar un reproche: ¿qué busca, herir o que el otro cambie algo que le molesta y limita el buen funcionamiento de la pareja?
 Preste más atención a lo que le llevó a enamorarse, qué le atrajo, dónde está el encanto de la persona con la que convive.
 Dirija su atención a lo que une, a lo que desea, en lugar de lo que detesta y le distancia
. Él o ella son los mismos de entonces, lo que ha cambiado es la actitud entre los dos.
2. Hagan cosas en común. Realice actividades consensuadas, relacionadas con el placer y el disfrute. Hay que estar unidos, tanto en las obligaciones y la rutina como en el ocio.
 Eso no significa hacer todo juntos, pero sí compartir momentos que inviten a reír, a disfrutar de un poco de calma, de conversaciones relajadas, de recuerdos y de tiempo para el sexo.
 Aprenda a relajarse con su pareja.
Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación…”
Joaquín Sabina
3. Pida. Muchas personas en pareja se sienten insatisfechas y desdichadas porque su compañero no es capaz de satisfacer sus necesidades, incluso las más vitales como son las sexuales
. ¡Pero cómo le van a satisfacer si no pide por su boca lo que necesita!
 Nadie tiene capacidad de adivinar
. Si quiere algo de su pareja, como colaboración en casa, hablar de algún tema o que le diga que la comida está exquisita, solo tiene que preguntar o pedir.
 La confianza está para esto, no solo para compartir el cuarto de baño.
4. Sea generoso. Si existe el interés por romper con la dinámica negativa, tiene que estar abierto a las solicitudes de cambio del otro
. No ceda en nada que vaya contra su escala de valores o en algo que le suponga un sacrificio enorme. Esta no es la solución. Se trata de compaginar y compenetrarse en lo que sea sencillo.
 A veces basta con poner un poco de atención a las necesidades del otro y complacerle. Y no compare lo que da con lo que recibe.
5. Piense en lo que le agrada y aprecia. Si atraviesa por un mal momento, lo normal es que esté muy centrado en lo que le hace sentir mal.
 A partir de hoy, lleve un registro de lo contrario. Obligue a su cerebro a buscar lo que le complace, los detalles, la sonrisa, un gesto de complicidad o un momento agradable
. Anote todo y compártalo con su compañero en un momento de relax por la noche.
 Es agradable que se aprecie el cambio y saber qué tiene valor para el otro.