Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

13 abr 2014

Del sexo y del amor............................. Rosa Montero

En primavera casi todos solemos estar más aturullados, más encendidos y más sentimentales.

 

Es verdad eso de que la primavera la sangre altera
. A mí, por lo menos, me revoluciona. Al primer rayo de sol con intenciones de perdurar, a la primera tarde templada y perfumada, todas mis células se ponen a bailarle un alegre zapateado a la vida.
 Y los zapateados celulares, ya se sabe, suelen acabar en un impulso orgánico de perpetuación genética. Quiero decir que, cuando la vida late en las venas, uno suele estar más predispuesto al amor en todas las acepciones de la palabra.
 En primer lugar, al amor físico (ya digo, el ciego afán de las células por reproducirse: según Nietzsche, el sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse) y también al amor romántico y mental, que a mí me parece que es como la trampa de la trampa, o sea, el sedoso y emocionante envoltorio que nos lleva al sexo para no extinguirnos.
Total: que en primavera casi todos solemos estar más aturullados, más encendidos y más sentimentale
s. Así que heme aquí escribiendo un artículo sobre el amor y el sexo
. O sea, otro más: a lo largo de mi vida he escrito unos cuantos. Pero siempre hay algo nuevo que decir: es un tema tan inabarcable como el océano
. Esta vez, por ejemplo, me ha llamado la atención una noticia que leí no sé dónde sobre el antequino de cola negra, un marsupial australiano pequeñito, parecido a un ratón, que muere, tras aparearse frenéticamente, del agotamiento producido por el atragantón sexual.
 Por eso el pobre bicho no llega a cumplir el año de vida; madura sexualmente entre los 8 y los 11 meses, y en su primer periodo de cortejo ya se queda frito
. Resulta que mientras hace el amor (llega a estar 14 horas seguidas sin parar y cuando termina empieza otra vez) no se alimenta, lo cual le deja rápidamente sin defensas, agotado, presa de las infecciones y de un rápido deterioro físico
. Pierde el pelo, le salen llagas, sufre hemorragias y el pobre bicho muere.
Pero lo más fascinante es que, cuando se apresa a un antequino después de haber llegado a su madurez sexual, el animalito fallece a la misma edad que sus compañeros, aunque se le tenga en una jaula y no haya probado hembra
. Pero si se le captura antes de haber alcanzado la época de celo, entonces vive plácido y feliz en cautividad y alcanza la longeva edad de dos años y medio
. Lo que parecería demostrar que la muerte de la criatura no se debe solo a causas físicas, a la falta de alimentación, al trajín desgastante y aniquilador del sexo interminable, sino que, sobre todo, está el tremendo estrés psíquico del afán sexual, de la necesidad de encontrar una pareja, del cruel imperativo de la reproducción
. Cuando los antequinos son capturados antes de conocer esa urgencia, viven tan contentos en su inocencia
. No me digan que no resulta tentador hacer un paralelismo con los humanos… Porque, en efecto, el sexo y el amor pueden matar, o eso nos tememos.
 La sífilis renacentista, la tisis de los enamorados del XIX, el sida como maldición del siglo XX, la metáfora de Drácula y sus besos letales… Eros y Tánatos siempre han caminado juntos, quizá porque el orgasmo es una pequeña muerte capaz de dar la vida, quizá porque intuimos la verdad de la frase de Nietzsche y sabemos que sólo somos actores prescindibles sacrificados en el altar de la primera Ley Orgánica, que es la de la reproducción de los propios genes a toda costa.
Pero todas estas consideraciones desaparecen cuando nos prendamos de alguien, cuando el corazón nos empieza a latir como un despertador antiguo con solo ver a un hombre o una mujer, cuando la engañosa droga del amor nos revienta el cerebro. La pasión, ya se sabe, consiste en inventarse al ser amado.
 Lo explica maravillosamente Marcel Proust en su primer libro de En busca del tiempo perdido; el narrador, adolescente, ve por primera vez a la niña de sus sueños, unos de esos encuentros que te golpean y te dejan preso. Y el narrador dice así: “Una chica de un rubio rojizo (…) le brillaban mucho los negros ojos (…) y, como yo no tenía bastante de eso que se llama espíritu de observación para poder aislar la noción de su color, durante mucho tiempo, cuando pensé en ella, el recuerdo del brillo de sus ojos se me presentaba como de vivísimo azul, porque era rubia; de modo que quizá si no hubiera tenido los ojos tan negros –lo cual sorprendía mucho al verla por vez primera– no me hubiera enamorado tanto de ella como me enamoré, y más que nada de sus ojos azules”. 
¿No es genial? Pura radiografía de la pasión.
 En fin, todo esto me recuerda una frase del escritor británico Butler: “El pollo es simplemente la manera que tiene el huevo de hacer otro huevo”. Los humanos, encandilados por el espejismo del sexo y el amor, quizá solo seamos la manera que tienen los genes de hacer otros genes. Pero, mientras tanto, cuánto sufrimiento y cuánta gloria.
@BrunaHusky, www.facebook.com/escritorarosamontero, www.rosa-montero.com

En el inofensivo pasado...................................... Javier Marías

Suárez era chulo, sí, pero sólo en el mejor sentido de la palabra: alguien que no se arredraba.

 

La reciente muerte de Adolfo Suárez produce sobre todo melancolía, al menos entre quienes éramos jóvenes cuando apareció, cuando gobernó y cuando fue defenestrado, por los suyos y por casi todo el mundo
. Pero la melancolía no viene sólo por lo más evidente, esto es, por la desaparición definitiva de una figura que trajo esperanza, considerable optimismo y suscitó mucha simpatía.
 Si en algo se distinguió Suárez fue en que, por primera vez en muchísimos años, un gobernante español no inspiraba miedo.
Siempre pareció razonable y alejado de todo autoritarismo; es más, como venía del franquismo –pero en nada se asemejaba a éste–, procuró ser todo lo contrario de lo que lo había precedido: respetuoso, conciliador, dialogante, sonriente y cordial, atento y persuasivo.
Tal vez, como a la mayoría de los políticos, los consejos le entraban por un oído y le salían por otro, pero se aprestaba a escucharlos e incluso los solicitaba.
 He contado ya antes cómo, al filtrarse el borrador de la Constitución, mi padre, Julián Marías, escribió un artículo tildándolo de absurdo, erróneo y hasta mal escrito.
 Ese mismo día Suárez lo llamó, le pidió encontrarse con él para que le explicara más y lo orientara al respecto. Si Suárez no era humilde, lo parecía. Si no le importaba la opinión de los demás, lo disimulaba tan bien que la indiferencia debe ser descartada: todo fingimiento tiene un límite, rebasado el cual deja de serlo.
 Si desdeñaba a alguien, lo ocultaba.
 Es difícil recordarle un mal gesto, un desplante, una actitud humillante o despreciativa, ni hacia sus oponentes ni hacia sus correligionarios. Era chulo, sí, pero sólo en el mejor sentido de la palabra: alguien que no se arredraba, que no estaba dispuesto a que lo avasallaran ni pisotearan; sí, en cambio, a que lo convencieran.
No es de extrañar que en estos tiempos desabridos la gente lo eche de menos, con la excepción de los ensimismados cenizos de Esquerra Republicana, el BNG y Amaiur y Bildu, quienes jamás apreciarán a nadie que no les dé la razón en todo: sus integrantes son individuos que sólo admiran a sus obedientes ovejas, si no es esto una contradicción en los términos.
 Pero la melancolía es también otra: la noche de su velatorio, cenaba yo frente al Congreso con mis amigos Díaz Yanes y ­Gasset, y salíamos a fumar de vez en cuando
 Veíamos cada vez (incluso pasada la una de la noche) la larguísima cola de quienes iban a visitar el cadáver. Más allá de que nos pareciera extravagante la costumbre (un poco sevillana), supongo que muchos de los que soportaban el frío y la espera querían expresar así su agradecimiento
. El inoportuno anuncio de su “muerte inminente” multiplicó los elogios y los monográficos televisivos.
 Y eso es lo que produce tristeza, incluso leve amargura. Suárez llevaba muchos años ausente por enfermedad, y aún más fuera de la política.
 No sólo era ya alguien “inofensivo”, sino que estaba desactivado y no contaba. Es lo propio de España: se vierte una catarata exagerada de alabanzas sólo cuando ha muerto una persona notable, o, si acaso, como aquí, cuando ya no hace sombra a nadie, ni adquiere protagonismo, ni puede soltar declaraciones que pongan en cuestión a ningún vivo.
 Parafraseando la máxima escuchada en tantos westerns, sobre los indios el único español bueno es siempre el español muerto, o, en su defecto, el que está fuera de juego, el callado, el inhabilitado, el que ha dejado el campo libre a los insaciables ambiciosos que quisieran a su alrededor nada más que un inmenso vacío.
A Suárez, mientras estuvo activo, lo detestaron casi todos: parte del Ejército, la extrema derecha, los del Partido Popular que al principio se llamaba Alianza, los socialistas, la extrema izquierda, los nacionalistas, sus compañeros de la UCD que le hicieron la vida imposible y lo obligaron a marcharse.
Cuando fundó su nuevo partido, el CDS, los votantes que hoy sienten nostalgia le dieron la espalda, hasta que hubo de disolverlo y retirarse
. Entonces, poco a poco, se empezaron a reconocer sus méritos y su carácter abierto, la dificilísima tarea que había llevado a cabo con mucho más éxito del esperable. Cuando ya no podía quitarle el sitio a nadie. Cuando su figura ya no podía empequeñecer las de los demás. Cuando se lo vio como pasado.
 El título de esta columna tendría que ser otro, pero ya lo utilicé en una pieza de 1997 y en el volumen recopilatorio que la contuvo: Seré amado cuando falte
. Una vez más, es una cita de Shakespeare, que lo expresó casi todo: “I shall be lov’d when I am lack’d”, en Coriolano.
 Lamentablemente, es el sino de todo español de valía, en cualquier campo: ser reconocido plenamente, ensalzado, añorado y querido sólo tras su desaparición o derrota
. A menudo ni siquiera el sentimiento es puro, sino que se utiliza al muerto que en vida fue denostado para denostar a los que quedan, a los que incurren en el imperdonable delito de seguir vivos y no vencidos.
“Este que ya no está sí que era bueno”, se aprovecha para decir, “y no como estos mediocres de ahora”
. Somos un país condenado a chapotear en el descontento presente, y a sentirnos orgullosos y reconciliados solamente con los que –por fin– ya no respiran y pertenecen al inofensivo pasado.
elpaissemanal@elpais.es

Aventura, mujeres, volar y matar

La historiadora alemana Stefanie Schüler-Springorum analiza en un libro con nuevas fuentes la vida de los pilotos de la Legión Cóndor en la Guerra Civil.

 

Miembros de la legión Cóndor desfilan ante Hitler tras la campaña realizada en España. / hugo jaeger (time & life pictures / getty image)

“Hacia la hermosa España, allí nos dirigimos; las chicas lo anhelan (...). Bajo la luz de la luna, en oscuras callejuelas, conocerás el amor”
. La estrofa, de una cancioncilla publicada en una de las revistas para la tropa de la Legión Cóndor, da la medida del sorprendente aura de aventura exótica que rodeaba la misión del contingente brindado por Hitler a Franco para ayudarle en la Guerra Civil.
 Mucho se ha escrito de esa fuerza, especialmente aérea, sobre todo en relación con la ensangrentada palabra que la ha etiquetado en la memoria colectiva: Gernika
. Ahora, en un libro apasionante, pleno de novedades, revelaciones y sugerencias, La guerra como aventura. La Legión Cóndor en la Guerra Civil española 1936-1939 (Alianza, 2014), la historiadora alemana Stefanie Schüler-Springorum se adentra en los entresijos de la unidad y en la mentalidad de sus integrantes para ofrecer un tan fascinante como documentadísimo retrato desde dentro de ese instrumento brutal y esencial de nuestra guerra.
“Los testimonios muestran que para muchos miembros de la Cóndor el viaje a España era una forma de turismo bélico en una tierra exótica y soleada, con cámara de fotos incluida y búsqueda de souvenirs”, señala la historiadora en un bar de Barcelona.
Los aviadores “eran jóvenes nazis de pura cepa, la élite de la nueva Alemania, con una sensación muy profunda de ser superiores”.
 En puridad no eran voluntarios, recalca, sino que se los seleccionaba para una misión secreta y se les preguntaba si querían participar o no. Eran las ganas de aventura, las perspectivas de ascensos y la buena paga —Schüler-Springorum explica cómo la mayoría al regresar, bronceados y orgullosos, se compraban un coche y se casaban— lo decisivo para alistarse en la Cóndor.
La “inaccesibilidad” de las españolas obligó a abrir burdeles alemanes
Sobre el terreno, vivían como privilegiados una cierta dolce vita en un país devastado y hambriento. Aunque muchos expresaban sus quejas por el “maldito aceite de oliva”, la comida no escaseaba (ni la bebida) y se les procuraba acogedores nidos, desde buenos hoteles al tren-vivienda de la tercera escuadrilla de cazas cuyas comodidades cantó el célebre Adolf Galland
. Todo ello no impidió que el jefe de la Legión Cóndor, el altanero Wolfram Von Richthofen, pese a desayunar langosta y cava, esencializase:
“La vida, el entorno, la comida, la gente, el país: todo repugnante”.
Los pilotos iban a cazar al campo, celebraban fiestas, se aburrían y sorprendían con sus maneras y atuendos, como cuando al pasear por Cáceres, relataba un aviador, “las chicas apartaban la mirada avergonzadas pensando que nuestros pantalones cortos blancos eran calzoncillos”.
En Alemania desde 1945 la unidad tuvo peor fama que el resto de la Luftwaffe
En general, cuando no ametrallaban o bombardeaban, trataban de causar buena impresión, aunque se mostraban distantes y no ayudaba el que a menudo marcharan por las ciudades al paso de la oca. Su arrogancia, apunta la historiadora, asqueaba no solo a los republicanos, sino a muchos de sus propios aliados.
 Tenían una curiosa —vistas sus actividades— sensibilidad hacia el maltrato de los animales y consideraban espectáculo cruel las corridas de toros.
 Sentían una aversión grande por la influencia de la iglesia católica y las “demasiadas misas”. El atraso, los latifundios y la miseria que vieron llevaron a algunos, por razones de modernidad nacionalsocialista y de manera más bien irreflexiva, a considerar que luchaban en el bando equivocado.
Schüler-Springorum dedica un espacio a abordar las relaciones sentimentales y las efusiones sexuales de los miembros de la Cóndor.
 Llegaban con muchas expectativas de chicas de miradas ardientes “endiabladamente hermosas”, pero se encontraban con la “inaccesibilidad de las españolas”.
Había que tirar finalmente de profesionales y se llegó a abrir “burdeles alemanes” a disposición exclusiva de los pájaros de la Cóndor.
La relación con los aliados era compleja. Los veían a todos por encima del hombro. Criticaban la impuntualidad de los españoles, que, se desesperaban, “siempre llegan tarde a la batalla”, su “inefectividad” y su “desorden”.
 Con los italianos había una completa falta de camaradería.
 De las tropas moras admiraban su valor y les encantaba su aspecto extravagante, que les sugería la lectura de las novelas de Karl May.
Los pilotos alemanes se consideraban la repanocha, a lo que colaboraba el que sufriera menos estrés que sus rivales gracias a la rotación y los largos descansos y su ventaja tecnológica, que les dio la superioridad aérea desde 1937 (en las fases en que no disfrutaron de esta, por ejemplo antes de disponer de los Messerschmitts Bf 109, tuvieron un verdadero shock: ya no era una aventura tan estupenda si el enemigo también te cazaba a ti). Tuvieron unos 300 muertos (bastantes, sugiere la estudiosa, en accidentes por conducir coches o motocicletas borrachos).
 Entre ellos, la tripulación de un bombardero que se estrelló en la sierra de Gredos y a la que se comieron los lobos.
Schüler-Springorum es muy desmitificadora. La Cóndor tenía una razón de ser muy práctica: debía servir no solo para experimentar y poner a punto la Luftwaffe (y conseguirle 20.000 soldados con experiencia de combate) sino para asegurarles a los nazis los minerales estratégicos españoles. Además, al acabar la guerra, Hitler le pasó a Franco una factura por la Cóndor de aúpa.
Los miembros de la Cóndor regresaron a casa muy felices; al cabo fue la única guerra que ganaron los alemanes en todo el siglo.
Pero en el 39 el país estaba ya más por el clima prebélico que posbélico. La mayor parte de los aviadores de la unidad que volvieron cayeron en la II Guerra Mundial (el 80%) y los que sobrevivieron se encontraron con la sorpresa de que en la posguerra estaba mal visto haber volado en España y la Cóndor era “mal afamada”, como si no fuera lo mismo que la Luftwaffe. Gernika daba mala fama. Les costaba entenderlo porque a los de la Cóndor nunca les pareció que hubieran hecho allí algo especial: poblaciones civiles las bombardeaban en todas partes.
 Es verdad que lanzar bombas sobre las casas del País Vasco, destaca la historiadora, tenía su interés, porque las construcciones se parecían más a las de Polonia...
En la RDA se dio una persecución especial de los ex-Cóndor en parte porque algunos miembros de la Stasi eran excomunistas de la guerra de España.
 En la RFA varios aviadores vieron perjudicadas sus carreras en la OTAN porque estar asociado a Gernika parecía poco europeísta.

12 abr 2014

Rajoy alerta de que si no gana el PP habrá un “retroceso en la recuperación”

El presidente y Cospedal arropan a Cañete en su primer acto como candidato europeo

El jefe del Ejecutivo sobre el retraso en la elección: "Hemos reservado lo mejor para el final"

Esto no es Delito?

 

EL PAÍS-LIVE!
El Partido Popular ha entrado oficialmente en la campaña europea con uno de los mensajes más empleados desde que Mariano Rajoy llegó a La Moncloa en 2011. El presidente del Gobierno y la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, han presentado este sábado en Toledo la candidatura del partido a las elecciones del 25 de mayo, encabezada por Miguel Arias Cañete, y lo han hecho esgrimiendo una vez más el argumento de la herencia recibida.
 Un escenario distinto a una victoria del PP, ha mantenido Rajoy, supondría "retroceder en el camino de la recuperación”.
“Tenemos el mejor número uno, tenemos candidatos estupendos y somos el PP. Por eso vamos a ganar las elecciones
. Porque en poco más de dos años no solo hemos recuperado el terreno perdido en la UE, sino que España ha vuelto a la sala de mando.
 Vamos a ganar, porque los españoles quieren ir hacia el futuro y no volver a un pasado que lamentablemente todos recordamos y sufrimos”, ha enfatizado Rajoy en referencia a los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero.
 El jefe del Ejecutivo ha hilado un discurso con elogios a Cospedal -"en menos de tres años María Dolores y el PP les han dado la vuelta a las cosas"-, Esteban González Pons, número dos de la candidatura, y Ramón Luis Valcárcel, y sin mención alguna para el actual portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja. Ha presumido de la eficacia de las medidas adoptadas, ha cargado contra el PSOE y su aspirante, Elena Valenciano, y ha presentado al todavía ministro de Agricultura como “el candidato mejor preparado”.
Ante la plana mayor del PP, cinco ministros y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el jefe del Ejecutivo ha recordado que los comicios de mayo son los más importantes de la historia de Europa y ha hecho hincapié en el mantra del crecimiento económico.
“No vamos a vender brotes verdes hasta que sean realidades sólidas. Después de seis años, el inicio de la recuperación no se produce porque ya tocaba. Hay algunos datos que son incontestables”, ha mantenido antes de agregar: “Ya estamos en el punto de inflexión y estoy convencido de que los españoles una vez más demostraremos nuestra capacidad de recuperación”.
Rajoy ha ahondado también en su ataque hacia el PSOE. “¿Cómo se puede confiar en un partido que tiene tan grave conflicto con la realidad?
 Me gustaría que presentaran alguna propuesta útil para España y para Europa”, ha afirmado al atribuir por vez primera el retraso en la designación del candidato a una estrategia concreta. “En las últimas semanas ha habido muchos comentarios sobre la candidatura del PP. ¿Por qué tardan tanto? Hemos reservado lo mejor para el final”, ha asegurado antes de explicar que ha querido “mantener todo este tiempo a Miguel en el ministerio para que el PSOE presentara sus propuestas para Europa”. En su opinión, no lo ha hecho.
“Yo no sé si a alguien le ha cogido por sorpresa la elección del candidato Yo creo que no. Está ahí para trabajar con crédito en Europa y no para sorprender a nadie”, ha considerado el presidente.
Antes que Rajoy, Cospedal ha sostenido que "la elección es fácil: se trata de más PP y menos PSOE". La secretaria general del PP ha cargado, además, contra todas las otras opciones.
"En España sabemos que el socialismo, el comunismo y los nacionalismos son mirar al pasado, y que el presente y el futuro se escriben con el PP", ha llegado a decir.
 Por su parte, el cabeza de lista ha acusado al principal partido de la oposición de centrar su campaña en "una declaración política", sin programa real, y ha tratado de conjurar la crisis del bipartidismo que reflejan todas las encuestas advirtiendo de que "los pequeños partidos en la UE son votos que no tienen ningún impacto".quese mueran los feos.....