Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 feb 2014

Federico Sánchez vuelve con ustedes................................. Juan Cruz

El historiador Felipe Nieto ahonda en los años de militancia comunista de Jorge Semprún en el ensayo que ha ganado el Premio Comillas de memorias.

 

Jorge Semprún, a la derecha, y Santiago Carrillo, junto a sus familias en 1960 en la costa del Mar Negro. / Fotos cedidas por Dominique Landman

Fue Bustamante, Larrea, Artigas, y fue sobre todo Federico Sánchez…
  Fue todos esos alias, pero en realidad se llamaba Jorge Semprún.
Semprún (1923-2011) se fue al exilio con sus padres cuando era un adolescente y aquí estalló la guerra; luchó en la resistencia antinazi y fue recluido en Buchenwald
. La experiencia fue peligrosa y traumática y lo dejó mudo sobre ella durante quinquenios.
 Se salvó, eso decía, gracias a “la familia comunista” cuya fe abrazó como si alquilara su conciencia. Y en virtud de ese compromiso atendió la orden del Partido de Dolores Ibárruri (y de Santiago Carrillo) y volvió a España como clandestino para poner en orden la gestión de su partido en el interior.
Esa aventura española de Semprún se inició en 1954; a Federico (y a Fernando Claudín, y a otros) Carrillo y Pasionaria terminarían expulsándolos del PCE.
 Esa aventura, que terminó en 1964, devolvió a Semprún a la literatura. Felipe Nieto (Santander, 1948), profesor de Historia Contemporánea en la Uned, ha escrito esa historia (La aventura comunista de Jorge Semprún. Exilio, clandestinidad y ruptura, Tusquets), y con ella ganó el último premio Comillas de memorias.
Jorge Semprún y Colette Leloup.
En 1954 aquel Semprún decidió, dice Nieto, “que la mejor manera de seguir luchando contra el fascismo era viniendo a España”.
 A él “le habían arrebatado la patria, venía a recuperarla. Estaba loco por volver, me dijo. Era su naturaleza española la que lo llamaba, la experiencia atroz del desarraigo que vivió en su primera juventud”
. En Francia ya era conocido y podía haber consolidado su éxito político y literario, “pero le faltaba España”
 Como ocurre en sus libros, un destello activa su memoria, “y él contó que fue la contemplación de la mercería La Gloria de las Medias, que había sobrevivido a la guerra, la que le devolvió toda la atmósfera del Madrid que él amaba con todas sus fuerzas”.
 Todo se había empobrecido, “pero esa pequeña tienda le permitió sentirse de nuevo en lo que él había imaginado que seguiría siendo Madrid”.
Pero venía a trabajar por el comunismo.
 Diez años más tarde se produjo la ruptura, Federico fue expulsado y la ruptura con el partido lo convierte de nuevo en el exiliado Semprún.
 Fue después de un “un proceso de distanciamiento político” que protagonizan él y Fernando Claudín y que concluye “con graves enfrentamientos personales con Carrillo, cuya política hacia España había fracasado”.
Fue una época “virulenta” que acaba, dice Nieto, en rabia “por el modo como han sido condenados al ostracismo”.
 Con La Pasionaria, sin embargo, esa ruptura no fue tan abrupta; en el caso de Semprún, aquella mujer “había producido en él sentimientos filiales…; él mismo había perdido a su madre, y Dolores había perdido a un hijo en la guerra.
 Era lógico, en su juventud, cuando más entusiasmo le producían Stalin y Pasionaria, que hacia ellos fueran sus poemas más fervorosos”.
La crueldad estalinista está en primer plano en el PCE. ¿Cómo vivió Semprún esa crueldad? “Con ambigüedad y con duplicidad, probablemente”.
 Él dice que estaba “enajenado”. “Lo reconoce. Alienado voluntariamente con la causa del comunismo
. Hasta 1956 la doctrina vigente era estalinista, no reconocía errores ni represiones, Semprún expresa su adoración por Stalin en un poema que él mismo divulgó Kruschev reconoció luego los errores, la crueldad.
 Y a partir de ahí empieza una evolución cada vez más crítica hacia el estalinismo”.
 Semprún reclama del partido una actitud menos autoritaria y propone “objetivos democráticos”. Nieto cuenta que dos de los interlocutores que tuvo para su libro, Javier Muguerza y Julio Diamante, “me dijeron que ellos no hubieran imaginado nunca que aquel Federico que dialogaba con ellos para saber cómo iban la universidad y la cultura fuera un estalinista”.
-¿Podemos decir, pues, que había varios Semprún en aquel Federico?
-Sí, yo creo que sí… No tanto porque tuviera varias personalidades, sino porque aquí no podía aplicar los dogmas que caracterizaban a la cúpula del comunismo internacional de matriz soviética imperante entonces.
¿Era un comunista raro o un comunista raro que a veces parecía ortodoxo? “Es que se pueden ser las dos cosas…
 Era un comunista jerárquico que fue viendo posibilidades, abiertas por Kruschev, de negociación y apertura.
 Pero aquí, sobre todo, tenía que aplicarse a la tarea de luchar contra la dictadura para que viniera un estado que ellos querían democrático”.
Era tantos. “Lo que me maravilla fue que no cometiera errores”
. Tenía inteligencia y frialdad, no conocía el miedo, “pero tenía miedo por los otros”; su expulsión del partido “lo condenó de nuevo a vivir fuera de España, eso le provocaba rabia y melancolía. Abandonar la cercanía de amigos como Javier Pradera o Claudín, o de otros que seguían en el partido, como Simón Sánchez Montero, que no eran dogmáticos... Esa era lo que él llamaba ´la familia comunista`…”
¿Qué quedó del comunista en Semprún? Él mismo explicó, cuenta Nieto, “que había perdido las convicciones pero le quedaban las ilusiones”.
Y abominó, sobre todo, de una frase suya que alguna vez fue un moto: “todo por el partido, nada sin el partido”, aquel fe del carbonero de la que tantas veces habló Pasionaria…
“Sintió vergüenza cuando comprobó, con sus compañeros, que habían dado gran parte de su vida por una idea que, puesta en marcha en la URSS, amparó a un régimen abyecto y cruel”. Muchos de ellos “con la mejor voluntad y con el mejor de los deseos” compartieron con Federico Sánchez la aventura comunista de Jorge Semprún.
 Nieto la ha desmenuzado; el martes próximo, en la Residencia de Estudiantes, se la presenta su colega José Álvarez Junco.

El mundo al revés, niñas que se embarazan para dejar de estudiar.................................: Susana Pérez de Pablo

La educación tiene el poder de dar o quitar mucho más que conocimientos a los niños.
 El saber les da seguridad en ellos mismos y motivación para aspirar a un futuro mejor. Una educación deficiente hace que, a veces, se vuelve el mundo del revés.
Es lo primero que se piensa cuando se conocen, por ejemplo, las causas de muchos embarazos tempranos
. Un informe cuantitativo y cualitativo realizado en América Latina y el Caribe por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela, por un lado, que la tasa de fecundidad entre chicas es en esta región mucho más elevada que el promedio mundial (se producen 80 nacimientos por cada mil adolescentes en Latinoamérica frente a 55 de media en el mundo) y, por otro, que “en muchas ocasiones el embarazo es una vía de escape para las adolescentes que consideran que la educación no va a alterar su futuro, así que quedarse en estado para no ir a la escuela tiene gran sentido para ellas”, señala el informe.
 Esta región es la única que ha sufrido un aumento de la fecundidad adolescente en los últimos 30 años. Se calcula que las madres adolescentes darán a luz en esta década a más de 20 millones de niños.

"Tomé precauciones durante el primer mes. Después dejé de hacerlo. Tenía esa idea loca de que debía tener un bebé”, dice una las madres entrevistadas para el estudio, que dio a luz a los 16 años.
El embarazo es para muchas adolescentes una salida a su insatisfacción.
 Son jóvenes de familias desfavorecidas socioeconómicamente. Y no ven que la educación pueda alterar su futuro.
  Se quedan embarazas aposta porque se sienten solas y porque la escuela no les ofrece mucho, lo que les hace perder el interés por aprender
. Piensan que teniendo un niño y dejando el colegio se convertirán en adultas, dejarán de estar solas, encontrando estabilidad en su familia, se sentirán valoradas en su entorno y darán un sentido a su vida. Las madres adolescentes estudian entre dos y cuatro años menos que el resto de las chicas
. Entre el 70% y el 90% de las adolescentes (entre 15 y 19 años) que tienen un niño de adolescentes abandonan la escuela en América Latina
. Sin embargo, entre las que no son madres a esas edades el abandono temprano se sitúa entre el 14% y el 35%.
"No malquiero a mi hijita, pero hubiera preferido no quedar embarazada tan temprano; habría preferido esperar un poco más”, se lamenta otra madre adolescente.
Muchas de las madres adolescentes que entrevista este estudio “decidieron no usar métodos anticonceptivos, a pesar de conocerlos, para quedarse embarazadas y dar por fin un sentido a sus vidas”, explica el informe.
 Además, son chicas que mayoritariamente ya tenían malos resultados académicos antes de quedarse embarazadas y esa fue una de las razones por las que no consideraron seguir estudiando. Pero las pocas madres jóvenes con buenos resultados académicos sí concluyeron la educación secundaria.
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En conclusión, las políticas educativas no pueden limitarse a informar sobre cómo no quedarse embarazada y a dar acceso a los anticonceptivos
. En las capas sociales más desfavorecidas, con esto no es suficiente
. En Latinoamérica y seguramente en muchas otras partes de mundo. Las adolescentes necesitan ayuda bien a través de programas de asesoramiento que les ayuden a mejorar su autoestima y a construir una identidad clara y positiva bien de apoyo escolar de profesionales que, por un lado, fomenten su interés por el aprendizaje y por la repercusión positiva que puede tener en sus vidas  a medio plazo y, por otro lado, que las ayuden a mejorar su rendimiento y las motiven para no abandonar los estudios.
Muchas entrevistas en este estudio lo dicen claro: si alguien les hubiera ayudado, no se hubieran quedado embarazadas tan pronto para dejar la escuela.
Y solo las políticas educativas, bien encaminadas, bien dotadas económicamente y pegadas de verdad a las necesidades de la sociedad tienen el poder de evitar estas situaciones.
 De evitar un mundo al revés.

El poder, la derecha y la izquierda Por: Miguel Lorente Acosta


PODER DERECHA E IZQUIERDA
El poder es inaccesible en sí mismo,
no se sabe muy bien quién lo tiene ni dónde está y sólo se manifiesta en determinados ámbitos que representan una parte de él.
 Es lo más parecido a la idea clásica de Dios, nadie lo había visto, pero todo el mundo lo había sentido en alguna ocasión y todo el mundo le temía. No por casualidad lo llamaban el “Todopoderoso” y a sus obras milagros.
Hoy el poder se ha situado a nivel terrenal, “el cielo puede esperar” y por ello las religiones han pasado a mandar mensajes para este mundo en lugar de elevar oraciones para el otro, ahora buscan más ir con el “mazo dando” que  con el “a Dios rogando”.
Pero el poder tiene muchos pretendientes, y los partidos políticos, solos o en compañía, se disputan una parte del poder para influir en la sociedad y facilitar su transformación y desarrollo en el sentido que consideran más adecuado.
Y cuando lo consiguen, la forma de ejercerlo nos aporta una información muy interesante sobre las distintas maneras  de entender la realidad y los objetivos que pretenden desde cada una de las posiciones políticas.
A raíz de algunos acontecimientos ocurridos estos días pasados, resulta curioso ver cómo hay más diferencias entre el PP y el PSOE en la lucha por el poder que en la forma de ejercerlo. 
En la derecha, los principales conflictos internos se producen cuando está en el ejercicio del poder, mientras que en la izquierda los problemas se presentan cuando pierde el poder.
 Y estas diferencias en los tiempos en que se producen los enfrentamientos internos en la derecha y en la izquierda, muestran que el poder no se percibe ni se entiende de la misma manera.
Como decía, el PP presenta sus enfrentamientos más intensos cuando está en el gobierno: Por ejemplo, el PP de Madrid es una olla a presión con claros problemas dentro de la organización regional y con el partido a nivel nacional, situación  que se observa a diario en las manifestaciones del Presidente de la Comunidad, de la Presidenta del Partido, Esperanza Aguirre, de la alcaldesa, de algunos senadores, de Ruiz Gallardón…
 Por otra parte, Cospedal está a muerte con Sáenz de Santamaría, como se ha puesto de manifiesto en la designación del candidato a la Junta de Andalucía, o como ha salido en mas de una ocasión por los nombramientos de sus maridos.
 En Valencia continúan las luchas entre la batalla original de los seguidores de Zaplana y Camps y las cenizas de Fabra y lo que queda de Fabra;  y en el País Vasco también ha surgido otro enfrentamiento claro entre el sector más tradicional de Mayor Oreja y la nueva dirección respaldada por Génova.
El PSOE, por el contrario, presenta sus conflictos fuera del ejercicio del poder, incluso hasta el punto de respetar en relativa paz el tiempo de gobierno ejercido por una persona a la que después ignora, como ha ocurrido con José Luis Rodríguez Zapatero.
 El enfrentamiento en el PSOE surge al margen del poder y se manifiesta en las primarias, donde los movimientos son claros, y a veces no exentos de cierta dureza, para elegir a la persona que competirá por el poder.
 Pero a partir de ese momento, con más o menos críticas y convencimiento, no suele haber una guerra clara ni enfrentamientos abiertos.
Imagino que se podrán hacer muchos análisis e interpretaciones, pero hay dos que me gustaría plantear.
Un primer análisis gira sobre la idea, ya comentada en otro post, que se tiene en los sectores de la derecha sobre el poder como un estado natural en ellos, lo cual lleva de manera directa a que haya determinadas personas que crean que son ellas las que se merecen estar en el uso del poder y no otras, de manera que cuando su pensamiento no coincide con la práctica se produce el conflicto.
La otra está directamente relacionada con el uso que se hace del poder. 
 Si alguien se pelea por el poder dentro de una misma organización durante su ejercicio, lo que demuestra es que el proyecto común no existe o no importa, y que lo que se busca son los beneficios particulares, del tipo que sean, que se pueden obtener para uno mismo o los suyos.
La izquierda parte de la situación contraria, la idea que se tiene en un sector de la sociedad es que son unos intrusos en el poder, una especie de ocupas, y por ello desde la propia izquierda se evitan las fisuras que puedan debilitar su ejercicio.
Pero quizás lo más destacado es la otra consecuencia
. Al no partir de la idea preconcebida de que el poder pertenece a ciertos elementos, tampoco hay una clara concepción de que determinadas personas son las que han de desarrollarlo, se piensa que unos pueden hacerlo mejor que otros, pero no en términos de merecimiento.
Esta forma de entender la situación hace que las primarias faciliten este debate y que sea el conjunto de la organización el que decida, no que una persona imponga a otra a partir de esa idea de que “el poder soy yo e invisto a quien considero”.
La situación que se deduce de estas circunstancias es que en la izquierda pesa más el proyecto común y el interés social que el beneficio particular, de ahí las importantes diferencias que se observan en uno y otro partido.
El problema básico que se observa en el fondo de la situación comentada es que en la práctica ni el PP ni el PSOE obtienen el poder, sino tan sólo una parte de él, aquella que corresponde al ejercicio de las funciones de gobierno, con todas las relaciones que se establecen con otros ámbitos de poder.
Esto hace que a la postre se busque contentar a esos otros espacios de poder, y que en ocasiones la izquierda renuncie de manera voluntaria  a algunos de sus compromisos para mantener al poder contento y en armonía, o que, incluso, reproduzca actitudes y tome derivas similares a las de la derecha.
No por casualidad se dice que el PSOE se derechiza cuando desarrolla una segunda legislatura, y no es casual tampoco que una parte de la sociedad diga que PP y PSOE son lo mismo.
Está claro que no lo son, pero además de no serlo, no deben parecerlo, ni dentro ni fuera del ejercicio del poder
. Cuando todo se mezcla todo se confunde, y mientras que la derecha no se desgasta por mostrarse tal y como es, la izquierda no sólo queda en evidencia, sino que además queda deslegitimada.

¿Dónde están las artistas españolas de ARCO?....................................Lola Hierro....................................Del Blog Mujeres

¿Dónde están las artistas españolas de ARCO?

Por:
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Dos mujeres trabajan en uno de los espacios de ARCO 2014. / Luis Díaz
Un breve paseo por los pasillos de la feria de arte contemporáneo ARCOMadrid 2014 es más que suficiente para atestiguar una obviedad: a las mujeres les interesa el arte.
 Jóvenes, ancianas, profesionales, aficionadas, solas, acompañadas, con y sin hijos a cuestas, modernas, clásicas...
 Están ahí, interesándose por esta o aquella obra, discutiendo, comprando en algunos casos o fotografiando todo lo que les llama la atención. No hay datos sobre cuántas mujeres han acudido a esta 33 edición del evento más importante de arte contemporáneo de nuestro país, pero sí las hay de la presencia de artistas españolas en las galerías participantes: 68, un 4,8% de los 1.400 creadores expuestos
. Si contamos a las extranjeras, la presencia femenina sube a un 23% con 256 más
. En la práctica, esto se traduce a que encontrar un cuadro, fotografía o cualquier otra intervención visual firmado por una española es como buscar una aguja en un pajar. ¿Dónde están las españolas en ARCO?
El colectivo Arte y Cultura visual publicó un informe en 2013 en el que denunciaba que el porcentaje de mujeres españolas se está reduciendo un poco más cada año, y puso como ejemplo el paso del 7% en 2010 al 4,4% de la edición anterior, casi el mismo que en esta.
 En el texto, critican el cese del avance de la representación y apreciación de las artistas españolas pese a que la mayoría de los estudiantes formados en carreras encaminadas a la creación sean mujeres.
 Según datos recopilados por esta organización, en la carrera de Bellas Artes ellas suponen un 65% del total de alumnos, y un 74% en Historia del Arte.
¿A qué se debe esta minúscula presencia femenina en ARCO? ¿Están las españolas discriminadas o es que su obra no es lo suficientemente buena?
"Se debe, esencialmente, a que las artes plásticas tienen una tradición masculina", explica Rafael Doctor Roncero, uno de los más importantes gestores culturales del panorama español.
 “En la historia del arte son anecdóticas las mujeres que aparecen y, si han existido en otras ocasiones, se han tapado. Desde el siglo XIX la mujer burguesa empieza a pintar como pasatiempo y a partir de ahí se va introduciendo en un circuito exclusivamente masculino”, añade.
A esto hay que sumar que ARCO acoge muchas galerías centradas en la obra de artistas no actuales del siglo XX y de las vanguardias, un momento histórico en el que había muchas menos mujeres dedicándose a ello.
 "La situación ha empezado a revertir hace 25 años. Hay que revisar a todas las artistas de los primeros 70 años del siglo XX que han quedado ocultas, y entonces irán apareciendo en estas galerías", complementa Javier Fuentes, director del Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo (CENDEAC).
Un ejemplo de esta minoría se plasma observa en el espacio del barcelonés Marc Domènech, que representa en ARCO a 35 artistas y solo una, la pintora lusa María Helena Vieria da Silva (1908-1922), es una mujer.
 Su galería se dedica a la vanguardia histórica y, en ese periodo de tiempo, Domènech encuentra menos mujeres entre las que elegir.
"En ese momento no se apreciaba tanto el arte de esas mujeres. Muchas igual empezaron una carrera artística y no la acabaron, pero eso ya no ocurre", explica.
Si existe discrminación, no obstante, no es tanto en la valoración de una obra sino en la relación laboral entre artista y galerista. Así lo ve Fuentes, que aporta otro punto de vista que complementa su reflexión anterior.
 "Suena a tópico pero creo que hay una dimensión indudable, de herencia muy antigua, por la cual la atención que se presta a los hombres a la hora de establecer relaciones profesionales es mayor; eso se reproduce también en este sector
. Hay un cierto magma inconsciente por el cual la relación no es horizontal, de tú a tú; pero es a nivel laboral, no es que el valor de la obra se juzgue peor.
 Creo que esa etapa la hemos superado".
No está de acuerdo Juana de Aizpuru, una de las más prestigiosas galeristas españolas y una de las pocas que ha contado con una más féminas patrias en su muestrario para ARCO: nueve nombres de 24 entre los que se leen algunos tan ilustres como Cristina García Rodero, Pilar Albarracín o Montserrat Soto.
 Sin embargo, ella afirma que se ha debido al azar:
 "Tengo más mujeres españolas que hombres porque ha dado la casualidad, no porque piense que las pobrecitas están discriminadas y les vaya a dar una oportunidad", asegura. "Si una chica me dice que no la exponen porque es mujer, no me lo creo.
 A lo mejor es que su obra no gusta y no quiere aceptarlo, pero no es una cuestión de discriminación. ¿Para qué vamos a inventarnos un problema que no existe?".
Otra de las claves que podrían explicar el descenso de participación de las españolas viene de la mano de Javiera García Huidobro, responsable de la galería chilena Isabel Aninat, que expone una única obra de Mónica Bengoa creada expresamente para este esta edición de ARCO. "Una galería seria se preocupa de que el artista que representa se mantenga activo trabajando. Muchas mujeres interrumpen el proceso porque se dedican a la maternidad
. No ocurre mucho, pero ocurre", asegura.
La propia Bengoa se confiesa sorprendida ante la baja participación femenina
. "Me parece lamentable porque la producción contemporánea de la mujer es muy importante, ya hay una gran cantidad de muestras que incluyen a mujeres muy relevantes", asiente.
No solo la maternidad interrumpe en ocasiones la carrera profesional de las mujeres: ellos y ellas también se desvían hacia otros procesos creativos fuera de las artes visuales. "En los primeros cinco años después de la universidad muchos se acaban dedicando a hacer paginas web, publicidad, orfebrería o joyas de autor…
Se salían de las artes visuales
. Como galería, era complicado representarlos. Por eso nos fijamos en artistas que tienen un tiempo de resistencia y han madurado un cuerpo de trabajo", aclara García Huidobro.
A pie de calle, jóvenes aficionadas como Arantza Ozaeta, encuentran sorprendente una cifra tan desigual. "No quiero llegar a pensar que sea el filtro de las galerías, no me parecería justo", advierte esta estudiante de arquitectura que tiene muy claros sus gustos.
"De las obras que hoy me han llamado más la atención, muchas estaban firmadas por mujeres. Si no la mitad, casi.
 No me parece que esas cifras sean una traducción directa de la actividad artística española".