Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 ago 2013

La ventana indiscreta de Mr. Hitchcock

El joven ilustrador alemán Simon Prades homenajea al director de cine y su película 'La ventana indiscreta' con ilustraciones animadas.

El suspense que una vez proporcionó al público el clásico La ventana indiscreta (1954) que se sumerge en la vida de un hombre, que encerrado en su casa y con una pierna rota dedica su tiempo a observar desde sus vidrieras al vecindario durante un verano en Nueva York, ahora se aprecia en una animación del ilustrador alemán Simon Prades. Se trata de una ilustración que rinde homenaje a Alfred Joseph Hitchcock y a su thriller. En ella, los ojos del director de cine son las ventanas de la casa del protagonista del filme, que en su interior se mueve de un lado a otro.
Prades, de 27 años, alemán, de origen español y graduado en Diseño Gráfico ha trabajado en los últimos años como freelance en The New York Times, New Statesman, The New Republic, Katachimang, Nike, Serviceplan, Joyce y Flyemirates Magazine. Considera que las pequeñas animaciones en este formato van a empezar a aparecer más a menudo en los medios de comunicación. "Combinar algo bastante estático como el periódico, con dibujos o fotos que se mueven dando otra dimensión en Internet. Se remite un poco a las películas de Harry Potter donde todas las imágenes de los diarios se movían".

Homenaje a Hitchcock. / Simon Prades
Las hojas de los árboles de la zona rural de Saarbrücken, donde está afincado, le han valido de inspiración en la muestra Loup sobre tres estaciones del año: primavera, verano y otoño.
 "Este trabajo empezó con un libro Winter in Maine de Gerard Donovan.
 Es un libro sobre un señor joven que vive en Maine al norte de los Estados Unidos y alguien mata a su perro.
 Es una historia bastante violenta pero también muy filosófica.
Y entonces di vueltas por los bosques de aquí al lado, y decidí que quería mostrar un poco el lugar del bosque, el espacio positivo y negativo", explica Prades por teléfono. En dicha serie un lobo explica cómo la vida comienza y termina cada año con la sucesión de estaciones.
"Si se fija bien, en la primera ya se ven los ojos y es como si el lobo saliera de entre los árboles para mostrar la vida de la primavera, después el verano y el otoño de hojas caídas.
 En el tercero mi idea era dibujar lo que se queda después de la vida, entonces hice el rostro de un lobo que estaba echado durmiendo", afirma Simon que se comunica con sus clientes por email ante su imposibilidad de vivir en Estados Unidos, España o Inglaterra, donde según él, convergen los mejores ilustradores. Entre los que destaca, David Foldvari, Tomer Hanuka,Lars Henkel, Victo Ngai, Shaun Tan y Roger Olmos.
Prades trabaja como en los viejos tiempos ya que dibuja los primeros trazos de sus obras con pluma y paciente a que se sequen los trazos.
 De sus viajes a Chile, Bolivia, Argentina y Brasil conserva otro portafolio de imágenes, junto a la animación de Hitchcock, de los sitios que visitó y de la gente que se encontró en su camino.

 

Michelle Phan, la bloguera del millón de euros

Sus trucos en formato vídeo empezaron siendo un mero pasatiempo. Cinco años después, la bloguera de belleza más popular de internet está a punto de lanzar su propio imperio del maquillaje.

michelle-phan-foto
Michelle Phan en una imagen promocional de su próxima línea de maquillaje que la bloguera colgaba recientemente en Instagram. Una red social en la que cuenta con casi un millón de seguidores.
Michelle Phan es la reina de la belleza en internet.
 En tiempos de recorte de gastos y consiguiente boom del háztelo tú mismo, las plataformas gratuitas siguen siendo la alternativa preferida a los expertos tradicionales -profesionales- para aprender o recuperar trucos de todo tipo, especialmente a la hora de ponernos guapas
. Y es que dónde esté el cortarnos el pelo con nuestras propias manos sin riesgo de trasquilones o crear potingues eficientes aprovechando restos de serie caseros, que se quite el aprender a hacer ropa o combinar prendas con gracia.
Al menos eso se deduce de fenómenos como el de Michelle Phan.
 La videobloguera barra empresaria de belleza por excelencia que no tiene parangón en el ámbito de la moda.
 La misma que, de entrada, no necesita presumir de vida glamurosa -algo que sí pasa con las bloggers de mayor tirón en el campo estrictamente del estilo y las tendencias, como Chiara Ferragni, de The Blonde Salad- para afianzar seguidores y, ya de paso, convertirse en millonaria.

Esta bostoniana, de ascendencia vietnamita por parte de padre y madre, colgó su primer tutorial en la red el 20 de mayo de 2007
. Se había abierto un blog un año antes por puro hobby y no daba abasto con las peticiones de unas lectoras adictas a su soltura de estar por casa -y su lenguaje apto para principiantes- a la hora de explicar, por ejemplo, cómo maquillarse sin espejo.
 Desde entonces ha cosechado más de cuatro millones y medio de suscripciones en su canal de Youtube y sus vídeos suman casi mil millones de vistas (¿El más popular? Cómo convertirse en una Barbie, con más de 46 millones de reproducciones).
Un renombre viral que ha trascendido de lo puramente doméstico y de aquello exclusivamente relacionado con cómo mutar en Sailor Moon a golpe de brochazo (Phan ha ejercido también de diseñadora ocasional de joyas). Michelle Phan es a día de hoy una gurú, una prescriptora, una marca.
 O lo que es lo mismo, una exitosa aunque accidental mujer de negocios
. "Mi sueño cuando empecé era que mi madre dejara de trabajar (su madre ejercía de manicurista en una peluquería) y lo conseguí el año pasado.
 Ahora soy yo la que cuida de ella y de toda de mi familia, y eso es lo único que me importa" aseguraba en una reciente entrevista televisiva concedida desde su estudio en la Gran Manzana, si bien vive a caballo entre Nueva York y Los Angeles.

El día 15 de agosto desvelará en exclusiva su propia marca de maquillaje: EM by Michelle Phan.
 Un proyecto en el que lleva trabajando durante los dos últimos años y que ha ido compaginando hasta ahora con su papel de videoartista oficial de Lancôme (firma que, por cierto, la rechazó como dependienta antes de hacerse famosa) y la gestión de FAWN, una red de estilos de vida creada por Michelle en Youtube paralelamente a su web y canal personales. Phan ha venido ejerciendo, además, de videobloguera de excepción en medios como el New York Times o, más recientemente, de cara al próximo septiembre, la revista Vogue.
 Publicación con la que ha colaborado preparando sendos tutoriales de maquillaje inspirados en ocho icónicas figuras extraídas de los archivos de la casa.

Como toda celebridad que se precie, a Michelle, los seguidores y los ceros en el banco le han crecido a la misma velocidad que los enanos
. Sus detractores la acusan de haber pasado por quirófano para hacerse unos retoques, algo que no le perdonan habiéndose hecho un hueco como se ha hecho en esta industria defendiendo la belleza natural. Ahora, independientemente de si se ha afilado o no el mentón y la nariz, a Michelle Phan no hay quien le quite el mérito de haberse hecho rica a costa de enseñarnos cómo hacer un peeling facial con un cepillo de dientes eléctrico o cómo fabricar parches para eliminar puntos negros con gelatina y leche, entre otras cosas.





Fantasías sexuales que solo puedes cumplir en verano


dentro
Sean Connery, un Bond experto en artes amatorias en destinos paradisíacos, junto a Martine Beswicke en el rodaje de Thunderball.
Foto: Cordon Pres

verano

El buen tiempo, los viajes y el mar permiten infinitas posibilidades eróticas. Hay que aprovechar la época estival para poner en práctica ciertas ideas imposibles de realizar con bajas temperaturas. 

Dicen que las fantasías pierden su gracia cuando se convierten en realidad y que, en esa nueva dimensión casi siempre salen bastante desfavorecidas, pero con las sexuales ocurre lo contrario y es la vida real la que adquiere, ya para siempre, un tinte mágico.
 El ascensor en el que hemos tenido un encuentro pasa a ser algo especial y la playa donde llegamos a mayores se grabará automáticamente en el disco duro de nuestra memoria, independientemente de que la experiencia haya sido más o menos placentera.
 Si algunos sueños no deberían realizarse nunca porque son muchas veces lo que nos mantiene vivos, en el terreno sexual me atrevería a decir que la ilusión y la felicidad se incrementan a medida que uno consigue llevar a la practica sus ideas más descabelladas.

El verano se perfila como el momento propicio para tener más experiencias sexuales y escenificar en el mundo real, lo que tantas veces hemos imaginado en nuestra mente.
 Una encuesta Nacional de Tendencias Sexuales que realizó, en 2010, sexología.net –portal informativo– entre más de 2000 usuarios, revelaba que las parejas tienen tres veces más relaciones durante los meses calurosos que en invierno
. Los solteros triplican su actividad sexual y las mujeres sin pareja tienen el doble de encuentros. El 40% de los encuestados admitía que le gustaría ser infiel a su pareja y la fantasía sexual más común para la temporada veraniega –por encima de formar un trío o hacérselo con un desconocido– era la de practicar sexo en el agua.

La tendencia underwater es la preferida por el gran público, no solo porque disfrutar del mar o de un río solo es posible en esta época del año –a no ser que se utilice un traje de neopreno y eso dificulta bastante la penetración, además de restar sensualidad al acto–, sino porque la menor gravedad del medio acuoso permite posturas complicadas y hasta imposibles en tierra.
 Los hombres además, pueden realizar otra de sus fantasías, bastante común entre el género masculino, que es la de sostener en peso a la mujer mientras la penetran.
 A no ser que la pareja sea muy delgadita o él esté muy cachas, intentarlo puede hacer que se acabe, en el mejor de los casos, en la consulta del traumatólogo.
Dentro del agua la cosa cambia y permite que él se sienta como Schwarzenegger y ella tan ligera y manejable como Audrey Hepburn, y así todos contentos
. Montárselo en la playa aúna también el morbo de hacerlo en público o el riesgo añadido de que te pillen, si se elige una cala solitaria o una zona apartada de las hordas de veraneantes.
 Sin contar con todos los accesorios implícitos a la costa: piraguas, barcas, pedaletas… que ofrecen infinitas posibilidades.
 Estás últimas siempre han sido mis preferidas, claro que eso era cuando uno podía alejarse lo suficiente de la arena y la seguridad no estrangulaba aún nuestras vidas.
 Ahora las boyas limitan la salida a unos 200 metros de la playa y eso te pone en el punto de mira del gran público y del socorrista incluido.
 Una cosa es tener sexo en lugares públicos y otra salir en Google Earth.
 Allá ustedes.

Lo que si hay que tener en cuenta a la hora de montárselo en el mar es que se necesita más lubricación, si se utiliza preservativo, hay que ponérselo antes de entrar en el agua y que la sal o el cloro de las piscinas pueden provocar irritaciones
. Teniendo en cuenta estas observaciones, hay todo un mundo de posibilidades que explorar.
 Webs como sexunderwater, a medio camino entre el porno y un documental de Cousteau sobre el apareamiento de alguna especie marina –¿por qué la pornografía bajo el agua resultará más científica y menos guarra?–, pueden ser muy instructivas, aunque una siga sin entender cómo los actores aguantan tanto sin respirar o como practican sexo oral sin tragar una sola gota de agua.

Además de los partidarios de la playa, están también los adictos a la montaña y el campo, que no son pocos.
 Para los más valientes dos lugares inquietantes: los cementerios y los inocentes campos de maíz, que el cine de terror ha revestido de un halo siniestro.
 No crean, este emplazamiento cuenta con su legión de fans y en EEUU, Fiala Farms, en Oregón, proponía hace dos años para San Valentín perderse con la pareja en un campo de maíz y que fuera lo que Dios quisiera.
emmanuelle
Sylvia Kristel ofreció un recital en 'Emmanuelle' sobre cómo hacer el amor en pleno vuelo sin mantas de por medio.
Foto: Cordon Press
Otra de las fantasías sexuales relacionadas con el calor es la del exhibicionismo.
 Enseñarlo todo, y no precisamente en una playa nudista, es el anhelo de muchos
. Ha llegado el momento de hacerlo.
 Si uno es inglés y vive en un barrio periférico, tiene ocasión de poner esto en práctica cada fin de semana en el pub de la esquina, así que en verano ya no hay quien los pare.
 Cuando vivía en Mallorca, en los bares de Magaluf ellos acababan siempre enseñando sus partes y las chicas sus tetas.
 Ahora prefieren tirarse por los balcones, lo que demuestra una vez más que la raza no mejora sino que está en franca degeneración
. Los destinos de playa más horteras posibilitan esta fantasía con sus concursos de camiseta mojada, pole dance o fiestas de la espuma, así que quien no se atreva es porque no quiere.
 De todas formas no hay que presionarse y si se ve que no ha llegado el momento, no importa, se puede esperar
. Para este tipo de eventos no suele haber límite de edad y además, los viajes del Inserso incluyen ya concursos de streaptease para distraer a los abuelos y algunos de los cuales no se cortan un pelo.

Las posibilidades de hacerlo con un desconocido aumentan en verano gracias a los viajes. ¿Quién no ha pensado durante las 12 horas de un vuelo transoceánico en hacérselo con el pasajero de delante, que está como un queso, en los baños del avión mientras todo el mundo duerme?
 Una amiga azafata me comentaba que el sexo en el aire ocurre más a menudo de lo que parece y, si uno es discreto, tiene bastantes posibilidades de éxito.
 Otra opción menos arriesgada es meterse mano tras las mantas, ya que la temperatura simula la de Helsinki por el aire acondicionado.
Siempre me han gustado los aviones y los vuelos largos, en los que uno parece tener que llevar a cabo una misión importante, así que espero poder realizar esta fantasía algún día.
 De momento aconsejo que vean la escena del avión de la película Emmanuelle (1974), en la que Sylvia Kristel se enrolla en plena cabina y sin mantas de ningún tipo, con un pasajero para después rematar con otro que, directamente y sin mediar palabra, la coge en brazos y la lleva a los baños.

Cuando el problema es que uno está solo y no encuentra a nadie para secundarle en sus aventuras, siempre puede recurrir a la autosuficiencia.
 La web The Frisky propone masturbarse con el sistema de riego automático –¿No será demasiado fuerte?– y con polos redondos para refrescarse a fondo.
 Además de un jueguecito para el que se necesita a la pareja y que consiste en practicarle sexo oral con la boca llena de cubitos de hielo y un ventilador enfocado hacia la cara de la chica por dos importantes razones: para refrescarla en su dura tarea y para que tenga el pelo al viento, como en los vídeo musicales, lo que hará que esté todavía más sexy.

 

Por un beso del camarero...................Del Blog EROS

Por: | 16 de agosto de 2013
... daría lo que fuera, diríamos, parafraseando aquel hit melosón de Jarabedepalo
. La métrica se nos pone difícil cuando sustituimos a "la flaca" por "el camarero", así que podríamos probar en argentino: "por un beso de-el mozo..." ( y de paso, entablamos complicidad con los guapísimos mozos argentinos).
Por cierto, ¿en qué país se utiliza la palabra "mesero"? ... porque también cabe el vocablo en el verso.
El elogio al camarero podría hacerse extensivo a todo el personal de hostelería, especialmente a los pinches de cocina, que pueden tener tiempo libre entre plato y plato para dedicárselo a algún comensal; dedicar al cliente/a, aunque más no sea, una sostenida mirada de deseo
. Eso sí, el terreno de roces y besos lo comanda, en exclusiva, el camarero.
  KISS_galerie
Qué beso: impecable la obra de la artista norteamericana Betty Tompkins. Vía Galerie Rodolphe Janssen.
Esta es una oda a los camareros, sí, estáis en lo cierto.
 Tengo hermosos recuerdos de affaires efímeros y algo más duraderos dentro de la industria hostelera, pero fue un lector del blog, Carlos, quien me empujó a tratar el asunto.
 En su insistente lamento, intuyo que con buen sentido del humor, Carlos escribe: "... a la hora de la verdad, solo liga el camarero, como siempre".
Le doy la razón. Sin embargo, como en el chiste del fútbol, a veces resulta que ganan los que no son alemanes.
 Así es que nadie, en ningún bar del mundo, debería desfallecer en sus intentos de seducción... sobre todo porque 'ganarle' una chica al camarero representa un premio gordo.
No vamos a negar que las mujeres a veces se aburren con sus maridos cuando ambos salen solos a cenar. Y así es como suele comenzar el habitual deporte de mirotear al camarero sin parar hasta conseguir que él repare en ellas.
 Al parecer, no todos los hombres/novios tienen tan afilado el ojo observador, por lo que muchos no advierten el juego.
 Podemos suponer que Carlos sí que ha aceitado su mirilla: "(...) en realidad no nos comemos un colín, precisamente por ir pegados constantemente a la pareja.
¿Y qué pasaría si hubiera un hueco en la pareja de unas horas?. Pues lo de siempre, el rosco se lo comería el personal de hostelería. El portero, el camarero, etcétera..."
Waiter_perhaps_Hill Creek Pictures_uppercut images_Getty
Hill Creek Pictures (Getty Images).
Una noche, mientras transcurría una aburridísima cena de trabajo en un bistró, descubrí que, por la ventana que conectaba el salón-comedor con la cocina, un chico inmóvil, de inmaculado blanco (gorro y chaqueta), guapísimo, me miraba sin pestañear.
Supongo que el chico de la cocina intentaba contagiarme su deseo, algo que consiguió con solo sostener su mirada durante unos buenos largos minutos, mientras yo departía con otra gente y, por supuesto, toda vez que volvía mis ojos hacia él. De repente, la cena se tornó pícara y llevadera.
 En mi humilde parecer, el juego de las miradas resulta altamente recomendable y sin efectos secundarios.
 En ocasiones hay que saber dejarlo ahí... pero sucedió que volví a ir a ese restaurante unas semanas después, esta vez al mediodía, con una amiga, y cuando el chico pasó a mi lado, en su trasiego de enseres, volvió a sostener aquella mirada; entonces, le dije "hola" y provoqué el abrupto final de aquella historia: el chico se puso rojo, balbuceó algo y se alejó.
Además de hacer el amor con los ojos, tanto solteras como casadas pueden practicar el frota-frota, un juego de equívocos muy socorrido en bares llenos de gente: solo el camarero nota que los roces ocurren con toda la intención.
Esta modalidad puede ampliarse hacia el ligoteo franco con el camarero
. Aunque no hace falta tocarse: desabrochando un botón más del escote, y con una sonrisa cómplice, también habrá oportunidad para una primera conversación. ¿Quién no recuerda cómo se conocieron Samantha y Jerry (Jason Lewis) en Sexo en Nueva York?
 
A mí me ocurrió en una época solitaria, de post-separación... hablo de esos tiempos que no son ni tristes ni muy agitados y en los que uno deambula, a menudo sola, del cine a la cafetería
. Un domingo a la noche y otro, así empecé a frecuentar un bar de esos con decoración aceptable, buena música y lindos camareros.
 Iba a la salida del cine, sola, o con amigas que se tomaban ahí la última cerveza del fin de semana, siempre en la barra
. El chico que ponía las copas tenía una larga década (década y media) menos que yo y que mis amigas y era realmente atractivo (una suerte de Mick Jagger veinteañero).
 Y ocurrió, ocurrió una noche en la que él no paraba de mirar, que un impulso me llevó a decirle, al oído: "tu boca me mata".
 Su osada respuesta fue: "entonces, te doy un beso", tras lo cual cruzó su cuerpo sobre la barra y me besó hermosamente.
Desde entonces, solo nos saludábamos con besos efusivos y rellenos, cada vez.
 Aquel era nuestro agradable ritual semanal (al margen del Cosmopolitan que me preparaba con todo el amor que allí cabía y no me cobraba).
 Pero un día decidimos que queríamos un poquito más de besos y fuimos al servicio, de damas.
 La verdad es que en el cubículo duramos apenas unos minutos, porque había un único wc destinado a las señoras y fue entrar y armarse, en la puerta, una larga cola y protestas: "deje/n entrar", escuché a una mujer enfadada.
 Él, como buen camarero solícito, salió raudamente del baño, pero yo, que no sabía cómo enfrentarme a la turba femenina embravecida, demoré un ratito más en quitar el cerrojo a la puerta y abrirme paso con la mejor sonrisa de 'yo-no-fui'.
Luego vinieron más días pero la magia acabó esa noche.
Ya no hubo domingos de madrugada esperando a que sacara los cubos de basura ni hubo más fantasías compartidas
. Nos quedaron a cada uno sus ratones, que son excelentes para sonreír por muchos años más.
Betty Tompkins_