Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

3 may 2013

LA MUJER DE LOS OCHO MILLONES DE LIBROS Kate Morton: “Escribo versiones para adultos de Enid Blyton”

La escritora australiana publica 'El aniversario secreto', con el que sigue su imparable ascenso como una de las autoras más destacadas de la nobleza del 'best-seller'

  • Tras el secreto de Kate Morton 
  • La escritora australiana Kate Morton en Barcelona. / CARLES RIBAS
    Kate Morton tiene un secreto, seguro, aunque no lo aparente: bella, afable, felizmente casada, dos niños pequeños y una de las escritoras de mayor impacto internacional hoy, con ocho millones de ejemplares vendidos de sus tres novelas en 38 países. En cambio, en esas obras (La Casa de Riverton, El jardín olvidado, Las horas distantes) suelen aparecer huérfanos, niñas adoptadas o abandonadas y, por lo general, late una tragedia del pasado que hipoteca el presente de los protagonistas. “Todas las familias guardan un secreto; todas las vidas tienen altibajos aunque no los dejen traslucir; sí, me atrae el lado oscuro de las experiencias humanas e igual escribo para exorcizarlo, para alejar a mis propios hijos de ello o hacerles conscientes de que las cosas podrían ser de otro modo”, dice tras su flequillo casi cortado con cartabón y con una expresión corporal que desvela sus antiguas clases de arte dramático.
    Los lectores de Morton (Berri, Australia, 1976) estarán felices porque su cuarta obra, El aniversario secreto (Suma), sigue ahondando en esas obsesiones, ahora a partir del día en que la preadolescente Laurel ve por azar un misterioso asesinato, cuyo tortuoso recuerdo no se sacudirá hasta atreverse a investigarlo y a hablar con su madre, Doll, casi medio siglo después. “Doll es una mujer egoísta, que aspira socialmente a mucho más y quiere más y más, pero siento cariño por ella porque lo hace cuando es joven e inocente y tanto en los personajes como en la vida suelo perdonar con esos atenuantes”. En cualquier caso, el de la novela es un planteamiento, de nuevo, que lleva a pensar que lo único importante que ocurre en la vida ha pasado en nuestra infancia. “Creo que es así; además, la mirada y la voz de los niños suele ser muy auténtica; esa fue la clave de El jardín olvidado; y El aniversario… no acabó de funcionar hasta que puede escribir el capítulo de la infancia de Vivian, una de las mujeres clave en la trama”.
    La inacción y la culpa de los padres en la vida de sus hijos subyacen en la novela. “Sí, Laurel debía quizá haber intervenido cuando el crimen... Lo peor que podemos hacer en la vida es no hacer nada y abandonar luego esos secretos en el armario dejando que se pudran; esos secretos me estimulan y suelo ligarlos a la figura de un padre o una madre que revisita la historia de diversas generaciones; me interesa el impacto del pasado y sus tentáculos; seguramente, nunca nos lo podemos sacar de encima, lo llevamos marcado de una manera emocional, simbólica y genética”, reflexiona entrelazando apenas sus largos brazos y dedos. Mira un poco teatralmente al techo y prosigue: “Pero a veces le echamos demasiado la culpa a los padres; en mis libros, es cierto, la frontera de dónde empiezan y acaban las responsabilidades de unos y otros casi no existe”.
    Admite Morton que sus lectores (398.000 el año pasado sólo en España) son mayormente mujeres (“cada vez más se incorporan hombres; lo sé por los emails que recibo”), pero que esa no es la causa del particular matriarcado que predomina en sus novelas y del papel secundario de los hombres. “Crecí en un entorno femenino: nosotras éramos tres hermanas, mi madre también eran tres hermanas y mi abuela, seis… Conozco bien esa voz; yo ahora tengo dos hijos y quizá venga un tercero y puede ser que dentro de unos años la presencia masculina crezca; casi seguro que será así”. Tampoco es oportunismo ante el papel creciente de la mujer en la sociedad. “Es maravilloso que eso sea así; es evidente que nuestra mirada sobre el mundo es distinta y necesaria para dar un vuelco a la situación de hoy; la presencia es cada vez más fuerte: incluso, como mínimo en Australia, la educación infantil se adapta hoy más y mejor al estilo femenino que al masculino; ahora que tengo niños varones, me doy cuenta de ello”.
    Morton no sabe, dice, lo que es el género del landscape (dos o tres escenarios en espacios donde predomina el campo; viajes continentales; el juego simultáneo del pasado-presente; cierta querencia por el glamour…) bajo el que, junto a autoras como Sarah Lark, se la ha clasificado. “Es difícil encasillarme. Es culpa mía, en parte: en el par de manuscritos que me rechazaron las editoriales –y que por cierto no sé dónde están (medio sonríe mirando de nuevo al techo)–, yo no tenía claro el género de lo que estaba escribiendo; por ello, antes de abordar otro elaboré una lista con todos los géneros que me gustaban y me propuse hacer una novela que los contuviera; como creí que nunca se publicaría, no me importaba que pudiera salir: quería glamour, un poco de misterio y aventura, una mirada romántica… Mi alma es romántica”, admite sin tapujos.
    Uno de los mayores retos de la narrativa de Morton está en ir saltando de pasado a presente y en coordenadas geográficas y sociales muy distintas. “Mantener una sola línea narrativa es pobre para mí, me aburre incluso, y el juego temporal es como hacer un puzzle conmigo misma a partir de las notas que tomo en libretas, los mapas que tengo que hacer con gráficos y líneas… Luego la intuición me da la voz y lo ensambla todo en mi cabeza”, expone como método. Tan particular es su género que es muy normal encontrar en sus libros referencias literarias bien inusuales en un best-seller como ocurre en El aniversario secreto, salpimentado de Harold Pinter, Alan Sillitoe, John Steinbeck, Kingsley Amis… “Soy una lectora muy ecléctica: entre mis títulos preferidos los hay desde Ian McEwan a Jeffrey Eugenides, pasando por Ruth Rendell, Daphne du Maurier, Evelyn Waugh... Son mi paleta de lecturas y los que me han dejado huella; que mi lector no los pille no les afectará al sentimiento o a la compresión de mi obra”, dice la licenciada en filología inglesa y arte dramático.
    También está el influjo de Enid Blyton: “Las aventuras de Los Cinco fueron los primeros libros que leí por mí misma y me enseñaron que era posible abrir un libro y desaparecer en otro mundo; ahora se los leo a mis hijos: esas cabañas ocultas en el bosque, esos árboles que susurran, esos secretos… Creo que lo que yo hago en mis novelas son variaciones para adultos de Enid Blyton… Ellos me llevaron a ese regusto por el mundo inglés, vital en una australiana como yo”.
    La crítica prefiere hablar en su caso, sin embargo, de la influencia de las hermanas Brönte, de Dickens o de Jane Austen.
    “Sí, dicen que tengo una prosa victoriana, por ese deleitarse en los detalles, una escritura lenta en ese sentido; pero a mí me encanta escribir dando una capa y otra y otra, como hacían ellos, aunque sé que se me critica por ello”
    . ¿Y cómo puede triunfar eso en tiempos de literatura de frase breve y argumento directo y mucha acción? “
    Las historias nunca pasan de moda, la gente quiere que le expliquen historias y que la transporten a un mundo que sea muy creíble y real y que difumine el mundo en el que estás ahora”. ¿Escapismo?
     “No, escribo para viajar, ir a otro lugar, no para huir de nada”.
    El bolso de Morton va un poco cargadito; parece que, como sus personajes, guarda muchas cosas. “Me encanta acumular objetos; es influencia de mi madre, anticuaria; me encantaba moverme entre cajas y ropas viejas y cuando me encontraba un billete de autobús viejo en uno de los bolsillos me gustaba imaginarme por qué debió comprarlo, hacia dónde iba y por qué…
     Sí, lo sé, muy romántico”.
     En el bolso lleva una libreta muy grande, tamaño folio, cargado de notas con una letra redonda y grande de aire adolescente.
     “Son las notas de mi próxima novela. Lo anoto todo; estos días apunto lo que veo y pienso, como que uno de mis personajes tiene que haber pasado por Barcelona; anoto que he visto un gato en el balcón; una persiana cerrada de una casa cerrada…
     Acabaré la novela con 10 de esas libretas, como mínimo”.
    A pesar de su aire juvenil (jersey a rayas negro y rojo; falda amarilla; collar de perlas grande; uñas arregladas pero sin pintar), se ve que ha sido y es una alumna aplicada: lo absorbe todo
    . Todo lo aprovecha. Incluso cuando hacía de camarera en el negocio de éxito de sus padres, que compraron una capilla antigua para instalar una tienda de antigüedades pero que acabaron convirtiendo en un lugar para celebrar bodas.
    “De ahí sacaba mucho material: comportamientos, emociones…
     Recuerdo los papeles con las notas de los discursos de los padrinos, que tanto esfuerzo veías que les costaba. Al final, al barrer los encontrabas en el suelo, junto con el confetti”.
    El alma romántica de Morton.
     

Una letra inédita de Bob Dylan saldrá a subasta por 30.000 euros

El manuscrito de 'Go away you bomb', alegato contra el desarrollo nuclear compuesto en 1963, llevaba décadas guardado en un cajón.

Bob Dylan, en una imagen de 1962. / JOHN COHEN (REUTERS)

El manuscrito de la canción Go away you bomb, compuesta por Bob Dylan en 1963 e inédita hasta la fecha, será subastada por Christie's de Londres el 26 de junio.
La casa estima su valor en alrededor de 30.000 euros. La letra de la canción, escrita en máquina de escribir y corregida a mano, ha permanecido durante décadas guardada en un cajón en Suecia.
La canción, contraria al desarrollo nuclear, fue compuesta por el cantautor en su primera etapa, mientras trabajaba en el disco The Freewheelin' Bob Dylan, época en la que sus canciones tenían un mayor contenido político
. El destinatario de Go away you bomb era Israel Izzy Young, personaje emblemático del mundo del folk estadounidense y por entonces dueño del centro de Folclore de Greenwich Village de Nueva York, epicentro por donde se movían los cantautores más influyentes de la época. Dylan escribió sobre él y la institución que dirigía en la canción de 1962 Talking Folklore Centre.
El propio Izzy Young le pidió "a todo el mundo que conocía" que escribiera una canción sobre la bomba. "Bob Dylan vino literalmente al día siguiente y me dio esta letra", ha afirmado Young en una entrevista a la edición estadounidense de Rolling Stone.
En los años setenta Izzy Young, que ahora tiene 85 años, se mudó a Suecia.
 Su familia ha decidido sacar ahora el material a subasta, que se espera pueda alcanzar un precio entre los 29.500 y los 41.300 euros, por razones financieras. "Mi hija, que tiene 39 años, se me acercó y me dijo 'papá, estoy cansada de que vivas de milagros.
 Tienes que vender esa canción de Bob Dylan", ha contado el hasta ahora dueño del manuscrito. En la actualidad es el responsable de un centro en Estocolmo de características similares al que funcionaba en el Greenwich Village en los años sesenta.
 A pesar de las dificultades financieras, ha admitido que el dinero le ayudará a seguir operando esta institución. Young también ha cedido a la casa de subastas el programa de un concierto de Dylan en el Carnegie Hall neoyorquino de 1961, por el que espera recaudar entre 1.100 y 1.700 euros.

 

Vida Mia

Vida mía, entre la indolencia y la pérdida que no advierto, el mirlo escarba en la hierba en busca de orugas, y los vencejos imitan a veces sobre los árboles la rotación de la tierra que me ignora. 
No hay nada más sobre esta estampa
. La luz de plata del día en su final. 
Y tú, vida mía sin mí, sin norte ni levante.
 
 
Del Diario Virtual de Jose Carlos Cataño

“Hay bromas que no se pueden permitir en un medio de comunicación”

La cadena defiende la expulsión de 'Gran Hermano' de Argi, la concursante que pidió perdón por bromear sobre la vuelta de ETA

El padre de Marta del Castillo se ve envuelto en la polémica por bromas de otros concursantes sobre la desaparición de su hija.

Este año parece que llos concursantes de G.H.14 son tontos a las finas Hierbas. ¿Como hablan, como se expresan, como se magrean para decir tocamientos y algo más, son idiotas, y Pienso que GH el año pasado debia haberse terminado.

Este no da más de si, ni con pollito volador gili, ni la Miriam y ese Igor muy espabiladitos los dos, y muy simplona la Canaria....

Argi, exconcursante de 'Gran Hermano'. / EL PAíS

Anoche, Frank Blanco presentador de El debate de Gran Hermano ejercía como portavoz de Mediaset para anunciar la expulsión disciplinaria de Argi Gastaka, la concursante que bromeó con la vuelta de la banda terrorista ETA: "Yo solo he ido a la manifestación para que vuelva ETA". "Mediaset no puede quedarse indiferente ante este tema", dijo el presentador.
Esta mañana, fuentes del grupo no se movían ni un milímetro de la versión: "Hay bromas que no se pueden admitir en un medio de comunicación".
 Las mismas fuentes no han querido entrar en las múltiples polémicas que desde anoche inundan las redes sociales y que hablan de que otros concursantes, por ejemplo, los gemelos Montoya, que han bromeado con el caso Marta del Castillo y siguen en la casa.
Tan grande se está haciendo la bola de nieve en las redes sociales que  Antonio del Castillo, el padre de la menor asesinada -que ha retuiteado varios comentarios que piden la expulsión de los gemelos-, emitirá mañana un comunicado de prensa sobre este asunto: