Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 ene 2013

Los enigmas de la alta costura

Una modelo desfila para Jean Paul Gaultier / Martin Bureau (AFP)

La presentación de las colecciones de alta costura primavera/verano 2013 termina, otra vez, con más preguntas que respuestas. Aunque no hay duda más acuciante que esta: ¿qué es la alta costura hoy?
La concepción clásica del sistema de la moda, tal como lo definió Giles Lipovetsky en El imperio de lo efímero, lo articula en dos industrias: la alta costura y la confección industrial en serie, llamada prêt-à-porter.
 La segunda, una suerte de hija que se nutre de la primera. Una jerarquía y autoridad que se vino abajo cuando, a partir de los años sesenta, el prêt-à-porter fue creciendo y ganando músculo gracias al atrevimiento de tipos como Yves Saint Laurent. Así logro independizarse de la madre y revelarse como una opción más moderna, rentable y efectiva. Más adaptada a su tiempo. Pasa en las mejores familias.
En los años noventa la alta costura se marchitaba. Queda mal decirlo, pero los desfiles del una vez moderno Yves Saint Laurent eran interminables y soporíferos. Lo cuentan los que allí estaban, porque quien esto escribe se dedicaba a pelearse con la adolescencia en aquella época. Gianni Versace fue de los primeros en comprender el potencial oculto en aquellos caducos desfiles.
Dado que aquellas colecciones -caras, artesanales y a medida- no tenían ni la menor oportunidad comercial en el mercado, ¿por qué no aprovecharlas para hacer un producto completamente de imagen? Convertirlo en un teatro, que era una de las grandes pasiones de Versace.
Con la llegada de John Galliano a Dior en 1996, el mayor grupo de la industria del lujo se sumó a la idea y alentó a sus jóvenes creadores a tomar aquello como una ocasión para desatar su fantasía y su excentricidad.
 Lo hizo con el británico y también con su compatriota Alexander McQueen en Givenchy. Como si fueran un caro videoclip o un anuncio, las colecciones de alta costura se vieron reducidas a dos clichés muy repetidos en la época: eran un “laboratorio de ideas para otras líneas” y “servían para comunicar un sueño al que luego se accedía comprando productos mucho más baratos”.
Detalle de los guantes del desfile de primavera/verano 2013 de Dior / Yoan Valat (EFE)Una Maravilla
La fórmula funcionó durante un tiempo, pero no para todo el mundo. En 2004, Versace dejó de hacer desfiles de alta costura y en 2002 con la retirada del maestro, Saint Laurent cerró por completo la división. La alta costura volvía a languidecer pero en 2005, Giorgio Armani se tiró al agua dispuesto a nada contra la corriente
. Creó Armani Privé, según dijo, para atender a una demanda real de sus clientas.
Fue la primera vez en mucho tiempo en la que se volvió a hablar del consumidor final de este producto y no solo de de su valor promocional.
Tres años después, mientras las bolsas caían, las casas de alta costura hablaban de un crecimiento récord en sus cifras. Givenchy, que fichó en 2005 a Riccardo Tisci, había aumentado sus pedidos en un 80%. Dior y Chanel, en un 40%. Aquello tenía poco sentido y en 2009 volvió la incertidumbre. Christian Lacroix cerró por bancarrota y la curva volvió a emprender el descenso.
“En este momento de crisis, no estamos insistiendo a las casas para que hagan desfiles”, reconocía Diddier Grumbach, presidente de la Federación Francesa de la Alta Costura, a este periódico. “Lo importante es que sigan recibiendo pedidos. Las presentaciones no son imprescindibles”. “Con la crisis, sufrimos las consecuencias de lo peor que tiene el ser humano: la avaricia. La alta costura, en cambio, muestra lo más bello de lo que es capaz”, me decía entonces el presidente de Dior, Sidney Toledano.
Lo menguante del calendario era una realidad incontestable, reducida a poco más de una decena de firmas, la alta costura quiso engordar con recursos más o menos legítimos. Hace un lustro, para participar en la cita era necesario cumplir con las estrictas condiciones que la cámara sindical imponía para otorgar esa distinción.
 Ante la certeza de que la presunta “semana” iba camino de convertirse en una “jornada” por las bajas, el organismo empezó a relajar sus demandas y a fomentar la entrada de diseñadores de prêt-à-porter. Porque si en la pasarela de alta costura faltaba gente, en la de prêt-à-porter sobraba.
 Lo atestado del calendario de desfiles convencionales hacía muy difícil que los diseñadores menos conocidos captaran el interés de los editores y compradores. De ahí que Alexis Mabille o Bouchra Jarrar estén hoy incluidos en la una cita de costura cuando sus diseños no lo son. Un caso distinto es el de Giambattista Valli, un creador que presentaba prêt-à-porter desde 2005 y que en 2011 añadió una línea de costura para atender a sus célebres clientas.
En todo caso, la zozobra no se disipó del todo y hace tres años convivían dos líneas de pensamiento opuestas.
Por un lado, estaban los que creían que la progresiva sofisticación de algunas firmas de prêt-à-porter, como Lanvin o Balmain, comía el terreno a la costura. Entre ellos, por ejemplo, Óscar de la Renta. “La alta costura se ha vuelto completamente irrelevante”, declaró en 2010 a Wall Street Journal. “Ni siquiera es necesaria para promocionar la marca.
 Los clientes son listos. Saben que un vestido de boda de 10.000 dólares será tan bonito como uno de un millón. Tal vez, no esté igual de bien terminado, pero ¿a quién le importa?”.
Jean Paul Gaultier con una modelo antes de su desfile / Martin Bureau (AFP)
Por otro, estaban los que confiaban en la llegada de un nuevo cliente procedente de las economías emergentes. En 2010, el 30% de los compradores ya procedían de los Emiratos Árabes.
 Las cifras que las casas proporcionan son imposibles de contrastar, pero para 2011 volvían a ser teóricamente crecientes
. Valentino, con nuevos diseñadores, subió un 80% sus ventas mientras que Givenchy, con Tisci ya muy establecido, se quedaba en un contenido 5%. La estrategia de inflar el calendario dio sus frutos y Grumbach me contaba ufano que incluso se planteaban ampliarlo uno o dos días.
Con este embrollado precedente llegamos a enero de 2013.
 Hay, en efecto, un día más presentaciones; Versace volvió hace un año a mostrar en público sus colecciones; Vionnet celebró su centenario con una nueva línea de “semi costura”;
 Ulyana Sergeenko entrega su segunda colección diriga a una nueva generación rusa; Dolce&Gabbana firmó hace seis mese su primera incursión en el oficio y Elie Saab factura más por este negocio que por el de prêt-à-porter. En cambio, Givenchy, que desde 2010 había exhibido en un formato de presentación estática en lugar de un desfile, se ha dado de baja. Entonces, ¿en qué estado está la costura? Y, sobre todo, ¿qué demonios es la alta costura?
A lo largo de estos tres días en París, se han propuesto varias respuestas. Una bastante generalizada recupera la idea de la alta costura como un espacio mitificado, un edén en el que proyectar sueños y no necesidades reales. Hasta tres de las principales colecciones han tomado como tema el jardín y han explorado el concepto de la feminidad asociada a la naturaleza y en especial a las flores. En Valentino, Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli proponen “un jardín encantado, con el blanco diáfano de un sueño que escapa al momento del despertar dejando sensación de estupor”. En Dior, Raf Simons invocó a la “propia idea de la primavera”. En Chanel, Karl Lagerfeld rodeó de árboles a “damas venenosas y románticas de una belleza irreal”. No es casualidad que El sueño de una noche de verano haya sido la obra más mencionada en estos días cubiertos de nieve.
Detalle del bordado de uno de los vestidos de Chanel / Julien M. Hekimian (Getty)
El jardín más espectacular de los que se han construido estos días fue el de Chanel. Ayer, en un espacio mucho más íntimo los vestidos ofrecían otra respuesta a las mismas preguntas. Los salones de rue Cambon en los que Coco Chanel instaló su apartamento, su firma y sus talleres estaban abriertos a visitas para presentar una colección que la compañía llama Métiers d’art. Se trata de una línea anual que quiere promocionar el trabajo de los ocho talleres artesanales que la firma empezó a comprar en 2001 para asegurar su supervivencia. De paso, se podían contemplar de cerca los trajes de alta costura presentados el día anterio
r. Piezas que confeccionan –para esta casa y para las demás- esos mismos artesanos.
Al acariciar las diminutas lentejuelas blancas que componen un bordado de anémonas sobre un mar negro, uno comprende que la alta costura también son una serie de oficios manuales que se pierden.
La dedicación con la que los bordadores de Lesage y Monteux han confeccionado esos exquisitos motivos se nota en la absoluta perfección del acabado. Esas cuentas tan perfectamente alineadas, esos pétalos de encaje cortados con suma delicadeza en Lemarié para el tejido no se deshaga y mantenga la forma de una hoja… son técnicas y trabajos que no pertenecen a este tiempo tosco y olvidadizo
. El auge del prêt-à-porter hizo desaparecer centenares de estos talleres y hoy quedan pocos más que los que Chanel controla.
En el estudio de François Lesage, el bordador más famoso de París que murió en diciembre de 2011, se guarda un archivo de un incalculable valor histórico: 60.000 muestras de bordados creados para las principales casas de costura durante más de un siglo. En 2008, el apasionado Lesage me decía. “La alta costura es una cultura, una filosofía. Pero el perfume se ha ido, ahora todo el mundo usa colonia. Decidí vender a Chanel para asegurar el futuro del oficio que amo”. Hubert Barrère, el actual director creativo de Lesage, se enfrenta al reto de modernizarlo. “Tenemos que hacer que los grandes creadores del mañana se familiaricen con las técnicas de la alta costura”, contaba el año pasado. “Por nuestra casa y por la moda en general. La transmisión del saber es fundamental”.
El taller de bordados de Lesage en París
Junto a estas dos respuestas, el sueño y la artesanía, hay que colocar la tercera.
 Más obvia y pragmática: la alta costura es un sello
. Un argumento de venta. Con una industria saturada de desfiles, marcas e información es un elemento que permite distinguirse del resto.
 La firma de zapatería Roger Vivier decidió promocionar su cercanía con esta disciplina con la llegada de Bruno Frisoni, desde 2003 su director creativo.
 Después de todo, esta es la marca que calzó el New Look de Dior en 1947.
 Para celebrar el décimo aniversario de Frisoni en la casa, Vivier ha recuperado algunos de sus zapatos más emblemáticos de la era dorada de la alta costura y los ha reinterpretado.
“En los años que llevo en este negocio nunca se ha dejado de anunciar la muerte de la alta costura”, me contaba en una ocasión. “Pero estamos más bien ante una evolución de este modelo, como en el cine”.

Una aventura japonesa

La compañía Provisional Danza estrena hoy una coproducción con bailarines nipones en la Sala Cuarta Pared de Madrid.

 

Carmen Werner en un ensayo de 'Recuerdo'. / Saki Matsumura

“La memoria es una función del cerebro y, a la vez, un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar información.
 Surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales (la llamada potenciación a largo plazo)
. En términos prácticos, la memoria (o, mejor, los recuerdos) son la expresión de que se ha producido un aprendizaje.
De ahí que los procesos de memoria y de aprendizaje sean difíciles de estudiar por separado”.
Con este texto quizás frío y técnico, la coreógrafa Carmen Werner propone su estreno “Recuerdo”, “una propuesta donde se plantean los recuerdos buenos y malos, las mecánicas aprendidas, los momentos agradables que se guardan en la memoria”.
 La artista madrileña explora las reacciones de los intérpretes a partir, en cada uno de su respectivo poso vivencial: “El ser humano vive de recuerdos la mayor parte de su vida y, cuanta más vida tiene, más recuerda y más se deleita en sus buenos recuerdos.
 Es una forma de evasión y, a veces, de supervivencia”.
Recuerdo es una coproducción de Provisional Danza con la compañía japonesa Shun-Project a través de la Fundación Carmen Werner para la Danza Contemporánea.
La banda sonora cobra esta vez una importancia protagonista.
 Junto a fragmentos de Frederic Chopin encontramos a Loscil, el nombre para la música electrónica experimental del músico canadiense de Vancouver Scott Morgan. “Loscil” hace referencia a la función Looping oscilator, un módulo que parece estar presente también en el estilo de la coreógrafa. Morgan, que ha pasado de tocar la batería en el grupo Destroyer, muestra una iniciativa temática que lo distingue claramente (y en positivo) de los músicos de su cuerda, una poética que ya estaba en A New Demonstration of Thermodynamic Tendencies.
La banda sonora de Werner toma peso con la presencia de Arto Lindsay (Richmond, Virginia, 1953), el prestigioso compositor experimental de influencias brasileñas (en un momento llegó a estar producido por Brian Eno) y el alemán Nils Frahm (Berlín, 1982), figura enigmática y singular del piano contemporáneo donde respiran los ecos de su sólida formación original.

'Bomber boys': Spielberg y Hanks vuelven a la II Guerra Mundial

Por: | 24 de enero de 2013
Eigth
Salvar al soldado Ryan (es citarla y siempre se me viene a la cabeza esa espectacular y acongojante primera media hora de desembarco en Normandía), supuso el origen de una de las mejores miniseries que hemos visto en el últimos tiempos: Hermanos de sangre (2001).
 Steven Spielberg y Tom Hanks, director y protagonista de la película, produjeron la serie para HBO: 10 episodios redondos que contaban la historia de la compañía Easy, capitaneada por Richard Winter (Damian Lewis, el Brody de Homeland). Luego llegó The pacific (2010), más floja si se compara con su hermana mayor y con un inicio más lento pero visualmente muy buena (tiene la etiqueta de ser la serie más cara de la historia) y con un transfondo muy interesante
. Para reponernos del sabor agridulce que dejó la segunda entrega, esta semana la HBO ha confirmado (ya en octubre avisó de que tenían muy presente el proyecto) que Spielberg y Hanks trabajan ya en una tercera temporada en la que la trama vuelve a Europa y a la presencia estadounidense allí con su Octava Fuerza Aérea.
Los bomber boys, como se conocía a los aviadores de esa fuerza aérea, serán los protagonistas de esta nueva miniserie, que estará basada en el libro Masters of the Air, del experto en la Segunda Guerra Mundial Donald L. Miller
. El autor describe, a través de varios testimonios e historias personales, la vida de los integrantes de una fuerza aérea que llegó a ser conocida como la Poderosa Octava (the Mighty 8th).
 Esta fuerza llegó a Inglaterra en 1942 con el objetivo de liderar las misiones de bombardeo sobre la Europa ocupada por los nazis.
En 1944, por la Octava ya habían pasado unos 350.000 soldados estadounidenses. Según datos del Museo de la Poderosa Octava Fuerza Aéra, en su mejor momento podían llegar a usar más de 2.000 bombarderos de cuatro motores (B-17, la fortaleza del aire y B-24) y 1.000 cazas en una sola misión. Bombardearon Leipzig y Berlin y fueron clave en la misiones previas al desembarco de Normandía para debilitar el frente alemán y para acabar con puntos estratégicos de combustible. En el tramo final de la guerra la base de la Octava se trasladó a Okinawa, pero el conflicto terminó antes de que pudieran tomar parte de los enfrentamientos en el Pacífico.
 Durante su intervención en Europa, la Octava sufrió la mitad de las bajas de las fuerzas aéreas estadounidenses en la guerra: 26.000 muertes.
A la espera de más detalles de la miniserie, de conocer su reparto y fecha de rodaje, os presentamos una película rodada por el Ejército de EE UU en 1944 con metraje de sus bombarderos y la explicación de cómo se preparó una de las operaciones de la Octava:
 
Y extractos del libro de Miller (en inglés) que podéis encontrar en Google Books:

No hagan Olas.....

Un exconsejero de Aguirre también ocultó dinero en Suiza y lo regularizó.Todos con la boca cerrada para que no les salpique todos los hechos corructos, hay donde elegir, no solo está Bárcenas pueden detenerse en GÜRTEl, pueden mirar a Bankia, como poder pueden decir y a Garzón lo echan de su judicatura por poner escuchas en cualquiera de esos casos y se olvidan de ël?

El juez Ruz rastrea en Suiza el dinero del 'caso Gürtel' / ATLAS
Alberto López Viejo, exviceconsejero de Presidencia y exconsejero de Deportes de Esperanza Aguirre imputado en el caso Gürtel por, presuntamente, amañar contratos públicos de la Comunidad de Madrid en favor de Francisco Correa y cobrar a cambio cohechos de la trama, poseía cuentas opacas en Suiza, según un informe de las autoridades helvéticas que obra en el sumario de dicha causa. López Viejo era el hombre de confianza de la presidenta madrileña. Le organizaba todos sus actos publicitarios o electorales con las empresas de Francisco Correa.
López Viejo abrió las cuentas en Ginebra con su esposa el 31 de mayo de 2002, en el banco Mirabaud. Y llegó a mover 1,6 millones de euros hasta 2009, según una ficha bancaria, si bien personas próximas al interesado reducen a “mucho menos de la mitad de tal cifra” el dinero que ocultaba en Suiza.
Paradójicamente, según las mismas fuentes, al igual que el también imputado Luis Bárcenas, López Viejo regularizó su dinero opaco de Suiza con el fisco español el año pasado. Por tanto, son dos ya los encausados en Gürtel que, mientras los inspectores de Hacienda adscritos a la Fiscalía Anticorrupción, en conexión con la Agencia Tributaria, rastrean el patrimonio oculto en España y el extranjero de los imputados, ellos afloran ante el fisco sus fondos opacos en Suiza para eliminar el posible delito, pero a espaldas del sumario donde se investiga, por encima de la posible irregularidad fiscal, el presunto origen delictivo de los ingresos de los sospechosos vinculados a la trama de Correa.
El exconsejero era la persona de confianza que le organizaba los actos
Personas próximas a López Viejo dan la siguiente versión sobre el origen de su cuenta opaca: “El origen del dinero nada tiene que ver con Gürtel. Eran unos ahorros de su esposa que quería poner a salvo de una estafa de un empresario americano, y por eso se abrió la cuenta en Suiza. No tuvo ingresos más que al abrirla. Y se regularizó el pasado año ante el Ministerio de Hacienda, pero conforme a la ley tributaria ordinaria, sin acogerse a la amnistía fiscal. Lo hizo personalmente López Viejo. No utilizó ninguna empresa interpuesta”.
La regularización, a la que aparentemente no puso trabas la Agencia Tributaria, choca con el hecho de que López Viejo, cotitular de dichas cuentas, estaba plenamente investigado por Hacienda en el seno de las pesquisas de Gürtel. Al contrario que en el caso de Bárcenas, que tenía sus inversiones suizas a nombre de empresas, argumento que esgrime Hacienda para alegar que ignoraba si amnistió fiscalmente al extesorero el año pasado, aquí sí figuraban López Viejo y su esposa como actores directos de su regularización fiscal por dinero opaco en Suiza. Por tanto, cuando el año pasado el exconsejero de Aguirre, como persona física, quiso aflorar sus fondos suizos, la Agencia Tributaria pudo haber hecho coincidir ese dato con las pesquisas que desde hacía años llevaban los inspectores de Hacienda adscritos a la Fiscalía Anticorrupción en el sumario sobre la trama corrupta del PP. No en vano la justicia había recabado desde el inicio a la Agencia Tributaria todo el patrimonio oculto de López Viejo.
En su ficha bancaria se explicaba lo siguiente en 2002: “Fondos provenientes de su actividad profesional. Deben llegar en francos suizos 2 millones”, unos 1,6 millones de euros. Como administrador de sus fondos opacos situaba a un gestor habitual para tales menesteres en Gürtel, Arturo Fassana.
Su entorno afirma que el dinero de Suiza eran fondos de su esposa
En la cartera de valores de López Viejo, que poseía desde Suiza, al igual que en la de Luis Bárcenas, se lee un amplio listado de valores bursátiles (BBV, Telefónica...) que le rentan a espaldas del fisco español. El 22 de enero de 2008, López Viejo pide al banco suizo la retirada de unos 500.000 francos suizos, unos 400.000 euros. Y en la ficha bancaria se lee la siguiente indicación sobre ese movimiento de su cuenta opaca en Suiza: “Sí, el cliente tenía intención de repatriar una parte de sus haberes de una forma discreta”. El fin alegado para recuperar su dinero de la cuenta suiza era el pago de una hipoteca.
La cuenta seguía viva en julio de 2009, muchos meses después de que dimitiera como consejero de Deportes tras ser implicado en Gürtel. Personas del entorno del exconsejero añaden: “La cuenta no llegó a mover más de medio millón de euros.......mmmmmmmmm !No hagan Olas!!!!