Nadar desnudas, de Carla Guelfenbein y editada por Alfaguara, es su novela más sensual.
“Sutil, lúcida y compasiva”. J.M Coetzee – Premio Nobel de Literatura
Sophie nunca se ha sentido tan protegida y feliz como en su amistad
con Morgana.
Estas jóvenes, a quienes el destino reúne en el
convulsionado Chile de principios de los 70, descubren que es mucho lo
que comparten, pero que por sobre todo las hermana su sensibilidad por
el arte y la poesía. Juntas forman un núcleo con códigos propios, que
sienten indestructible. También están profundamente vinculadas por un
mismo amor, Diego, el padre de Sophie.
Sin embargo, la pasión fulminante entre él y Morgana traspasará la
frontera de lo prohibido, quebrando el único ámbito de estabilidad de su
hija.
Casi treinta años después, los eventos del 11 de septiembre de
2001 remecen a una Sophie ya consagrada como artista plástica.
A su
mente regresa otro 11 de septiembre, ese que truncó la vida de su
familia, de la cual ella nunca más quiso saber.
Ahora, por primera vez, se arriesgará a abrir un pequeño espacio a
ese pasado que bloqueó en un intento por recuperar lo perdido
. Nadar
desnudas confirma a Carla Guelfenbein como una autora que sabe
desentrañar lo más profundo del alma humana, a través de una escritura
delicada, de imágenes sensuales y provocadoras, que conmueven al lector
al evidenciar las profundas fisuras que esconden sus personajes.
Carla Guelfenbein
Nació en Santiago de Chile. Estudió Biología en la Universidad de
Essex, Inglaterra, con especialización en genética de población. Más
tarde, estudió diseño en el St. Martin’s School of Art. De vuelta a
Chile trabajó en BBDO y también fue directora de arte y editora de moda
de la revista Elle.
Es autora de las novelas El revés del Alma (2003),
La mujer de mi vida (2006) y El resto es silencio (2008).
Su obra ha
sido traducida a dieciséis idiomas por las editoriales más prestigiosas
de Europa, con gran acogida del público y de la crítica nacional e
internacional.
19 ene 2013
Mujeres que luchan contra Padre o Marido, y por extraña razón acaban internadas en un manicomio, cuando esoshombres son más locos que ellas.
Suave es la noche de Francis Scott Fitzgerald:
El estadounidense Francis Scott Fitzgerald es, sin duda, el gran cronista de los locos años veinte y de los no menos enloquecidos y más sombríos años treinta. Su enorme talento, su sensibilidad y capacidad de observación han dejado una profunda huella en sus millones de lectores. Piénsese que a los 24 años de edad publica su primera novela, A este lado del paraíso, y con ella alcanza un éxito espectacular. ('Un autor debería escribir para los jóvenes de su generación, para los críticos de la siguiente y para los profesores del futuro', afirmó rotundamente a los 24 años). Cinco años después -es decir, antes de cumplir los 30 años- publica El gran Gatsby y consigue la consagración absoluta. El joven escritor, hijo de familia burguesa y católica, estudiante universitario en Princeton, mimado por la crítica y el público, vi-ve intensamente unos años intensos y nadie mejor que él para narrarlos. Steinbeck y Hemingway, sus coetáneos, se vanaglorian de su amistad. Es juez y parte de los círculos sociales más ricos y poderosos de Estados Unidos. Se instala en Francia y, naturalmente, describe la sociedad más sofisticada y exquisita: aquella que ha convertido la Riviera, la Costa Azul, en el epicentro del mundo.
Ése es el gran tema de Suave es la noche, su última gran
novela, publicada a los 38 años. Ya había visto y vivido casi todo. Era
un maestro de su oficio y había comenzado su declive. Todo lo vivió
intensamente. La gloria y el derrumbe. Murió en Hollywood a los 44 años.
Se dice que la escribió su mujer Zelda.
La verdad en esos años hay grandes hombres escritores que viven en una auténtica locura, hombres amados por otras mujeres, y mujeres amadas por otros hombres o mujeres, pero siempre son ellas las que acaban en un Manicomio.....¿Raro verdad?.
Yo me quedé cuando Robert Redford, se convirtió en el Gran Gastby y todas sus películas se pararon en aquella, misterioso, distante, silencioso, siempre vestido como un maniquí en tonos beigs, esas miradas como si siempre estuviera fuera del Presente. Y Nombrar a Fizgerald no puedo evitar ver al actor, que su momento de gloria fue lavarle la cabeza a Meryl Strepp en aqueya película, "Memorias de Äfrica", nunca más dió algo nuevo.
La otra cara de Zelda Fitzgerald: Alabama Song
La otra cara de Zelda Fitzgerald: Alabama Song
Zelda Fitzgerald había nacido Zelda Sayre, que según explican en la Wikipedia debe pronunciarse rimando con fairy,
en el sur de Estados Unidos
. Tuvo muchos pretendientes, pero ninguno
acababa de convencerle, aunque se divierte todo lo que puede.
Estamos 1918 y la I Guerra Mundial está
dando sus últimos coletazos.
En Montgomery, donde Zelda es la hija del
juez
. Podría haberse casado con cualquiera, pero escogió a un joven no
muy acomodado del norte, un yanki de origen irlandés con algunos
problemas con la bebida.
Se llamaba Francis Scott Fitzgerald e iba a ser
un gran escritor. Aunque nunca lo hubiese sido quizás sin Zelda.
La relación entre la señorita del sur y el escritor del norte es lo que Gilles Leroy cuenta en Alabama Song, la novela ganadora del Goncourt de 2007.
Leroy consigue evocar desde la vida ligeramente hastiada de la Zelda de
1918 hasta la desenfrenada que vive en Europa con su marido
. Sus sueños
de bailarina (llegó a tomar clases, decidida a ser una estrella de
ballet, aunque ya tenía casi 30 años) y su trágico final, recluida por
su marido por loca (aunque ninguno era realmente más cuerdo que el
otro) y fallecida en el incendio del hospital en el que vivía.
Leroy le cede a Zelda la palabra en una narración en primera persona bastante descarnada
.
Aunque el autor deja claro que se trata de ficción y no se debe leer
como una biografía de su protagonista, encumbra todavía más a Zelda
(sobre la que se dice que es el punto de inspiración de muchos
personajes de su marido) y despierta muchas incógnitas sobre las
personas reales que se han disfrazado aquí en la ficción.
“Tengo derecho: aquí soy yo el escritor y el jefe”, le dice en un momento de la novela el falso Francis Scott Fitzgerald a la falsa Zelda, que acaba de publicar una novela Resérveme el vals, que es muy parecida -demasiado- a Suave es la noche.
La Zelda de mentira recuerda los primeros cuentos publicados con el
nombre de la pareja, aunque era ella la autora mientras su marido sufría
de desinspiración. Y los cuentos de ella publicados con el nombre de él… porque eso era lo que vendía.
A Zelda su propio marido y su propia existencia la habían encumbrado como la flapper por excelencia, una chica liberada, desinhibida y frívola
. Una tontita.
Intentó ser bailarina y luego escritora, para tener una voz propia
frente a su marido (no debe ser fácil ser la pareja del gran autor de tu
tiempo), y al final acabó siendo pintora, mientras estaba encerrada en
un psiquiátrico.
Y murió convertida en mito, en la malvada esposa loca
del genial escritor.
La novela de Leroy es estupenda, porque intenta ser lo más sincera posible con sus personajes.
Y lo consigue.
*Alabama Song está editado en Mercure
de France.
En castellano, por RBA
. La obra de Zelda se ha quedado
olvidada con el tiempo: Save me the waltz fue un fiasco en su época.
Casi no vendió nada y quedó oscurecida por Suave es la noche, publicada –
y al parecer acabada – después. En inglés algo queda (se lo pediré a Amazon en mi próximo pedido) y en castellano, según explica esta crónica de El País, se han publicado algunos cuentos.
18 ene 2013
El extesorero dispone de una sala de trabajo en Génova que sigue usando
Bárcenas visitaba la sede del PP, al menos hasta el miércoles, con la
frecuencia que quería. Se encontraba por los pasillos con dirigentes,
les pedía cosas, trataba de buscar ayuda para asuntos judiciales y
actividades económicas. Antes de dejar el cargo, pagaba sobresueldos en
dinero negro a cargos del partido, según fuentes de su entorno.
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