Seguimos con los Suicidios
Valladolid. (Efe).- Un mujer de unos 62 años, cuya identidad no ha sido facilitada, ha sido encontrada muerta a primera hora de esta tarde en Peñafiel (Valladolid), tendida en la calle junto al inmueble donde residía en un tercer piso del que iba a ser desahuciada por el adeudo de varios meses de alquiler.
Varios
jóvenes que se encontraban en un bar próximo al portal del inmueble,
fueron los primeros en percatarse del suceso y en dar la voz de aviso,
poco antes de las 14:00 horas, al Servicio de Emergencias Sanitarias de
Castilla y León (112), que certificó el fallecimiento en el mismo lugar
del percance. La mujer estaba casada, tenía dos hijos y acusaba
periódicos episodios depresivos, ha confirmado esta tarde a Efe
una vecina de la calle Huertas donde ha causado una conmoción este
suceso cuyas causas apuntan, al parecer y según las mismas fuentes, a
una posible caída desde una de las ventanas del domicilio.
Tras una ruenión familiar
El
alcalde de Peñafiel, Roberto Díez, ha confirmado la información y
añadido que el accidente se ha producido después de una reunión
familiar. Díez ha añadido que conoce bien al marido de la fallecida,
jubilado, pero no estaba al tanto de los supuestos problemas económicos
del matrimonio.
La víctima residía junto a su marido en un piso
de alquiler del que iban a ser desalojados en breve, la próxima semana,
por el impago de varias mensualidades al propietario, ha añadido la
vecina.
Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local han acordonado
la zona del suceso, casi en el centro de Peñafiel, hasta que el cadáver
ha sido levantado hacia las 16:00 horas
.Ahora si que no hay solución.
10 dic 2012
Hay que ser un loco, o quizás no, la vida no tiene precio
Se estrella con un Ferrari de 300.000 euros recién comprado
El conductor salió ileso del accidente tan sólo dos horas después de comprar el vehículo, que quedó en siniestro total
Sucesos
|
10/12/2012 - 10:04h
Imagen de un Ferrari 458 Spider
LVD
Barcelona. (Redacción).- Un hombre que acababa de comprar un deslumbrante Ferrari 458 Spider sufrió un aparatoso accidente tan sólo dos horas después de adquirir el vehículo, según informa el Diario de Mallorca.
Sobre las ocho de la mañana había desembolsado los 300.000 euros que costaba el Ferrari y se montó en él junto a su hermano para probarlo. Poco más de dos horas después, el coche era siniestro total después de estrellarlo contra una cuneta en es Murterar.
Por suerte, los dos hermanos resultaron ilesos.
El accidente ocurrió sobre las diez y media de la mañana en el kilómetro 2 de la MA-3470, la carretera que une es Murterar con Alcúdia. Al parecer, el propietario perdió el control del coche.
El potente deportivo, capaz de alcanzar los 320 kilómetros por hora, se le fue de las manos, impactó con violencia contra el guardarraíl y se empotró contra el talud. El Ferrari Spider quedó convertido en un amasijo de hierros. Los dos ocupantes pudieron salir por su propio pie
. El test de alcoholemia dio negativo.
La Guardia Civil de Tráfico ha abierto una investigación para tratar de esclarecer las circunstancias en las que se produjo el accidente, aunque todos los indicios apuntan a que el conductor circulaba a una velocidad excesiva.
No creo que haya que investigar nada, si no llegan a ir en ese coche se hubieran matado, eran dos vidas, a 150.000e cada una. Poderlo contar, no tiene precio.
Sobre las ocho de la mañana había desembolsado los 300.000 euros que costaba el Ferrari y se montó en él junto a su hermano para probarlo. Poco más de dos horas después, el coche era siniestro total después de estrellarlo contra una cuneta en es Murterar.
Por suerte, los dos hermanos resultaron ilesos.
El accidente ocurrió sobre las diez y media de la mañana en el kilómetro 2 de la MA-3470, la carretera que une es Murterar con Alcúdia. Al parecer, el propietario perdió el control del coche.
El potente deportivo, capaz de alcanzar los 320 kilómetros por hora, se le fue de las manos, impactó con violencia contra el guardarraíl y se empotró contra el talud. El Ferrari Spider quedó convertido en un amasijo de hierros. Los dos ocupantes pudieron salir por su propio pie
. El test de alcoholemia dio negativo.
La Guardia Civil de Tráfico ha abierto una investigación para tratar de esclarecer las circunstancias en las que se produjo el accidente, aunque todos los indicios apuntan a que el conductor circulaba a una velocidad excesiva.
No creo que haya que investigar nada, si no llegan a ir en ese coche se hubieran matado, eran dos vidas, a 150.000e cada una. Poderlo contar, no tiene precio.
Rescate urgente
El coste de financiación de la deuda pública, y su consecuencia
natural, el elevado coste de la financiación privada, constituyen hoy el
estrangulamiento principal de la economía española.
Si no se reduce con urgencia la prima de riesgo, que es la medida objetiva de dicho estrangulamiento, seguirá la desconfianza de los inversores hacia España y la salida de la recesión será insegura y tardía, quizá más allá de 2014
. Ésta es una conclusión en la que coinciden todos los analistas económicos, las instituciones nacionales e internacionales y, en privado, el equipo económico de Mariano Rajoy.
Pues bien, a pesar de este diagnóstico unánime, el Gobierno se resiste a aplicar el remedio más rápido y eficaz para reducir ese coste financiero asfixiante, que es el de solicitar la intervención del Banco Central Europeo (BCE) en el mercado de deuda. Ésta intervención dista mucho de ser un rescate tradicional, como el de Grecia, Irlanda o Portugal.
El Gobierno sabe y los ciudadanos también que la petición de asistencia al BCE se producirá tarde o temprano.
Porque la estabilidad de la prima de riesgo española durante las últimas semanas es un espejismo, como ha demostrado el repunte del diferencial en cuanto se han anunciado peores perspectivas económicas en la eurozona; porque con los costes financieros actuales, insoportables a corto y medio plazo para los Presupuestos, la tasa de paro puede crecer hasta niveles insostenibles para la estabilidad social y porque es un pésimo mensaje a los inversores conformarse con una prima de riesgo en torno a los 400 puntos. Si esta fuera la perspectiva financiera española en el horizonte de un año, cualquier proyecto de inversión se desviaría a otro país casi con total seguridad.
En resumen, aplazar la petición de rescate equivale a condenar a la economía española a una recesión prolongada y dolorosa.
El presidente del Gobierno no ha explicado de forma clara cuales son las razones por las cuales no se ha pedido hasta ahora la intervención del BCE. Cabe deducir que Rajoy espera el visto bueno de Alemania para dar el paso; o que no quiere solicitar una ayuda cuya contrapartida casi segura sería la exigencia por parte de la troika (Bruselas, BCE y Fondo Monetario Internacional) de una reforma de las pensiones.
Pero si fueran ésas las razones de una inhibición tan perjudicial para España, habría que replicar que lo más conveniente para recuperar la economía y reducir el paro en España no puede depender de la aquiescencia de otro país. Por otra parte, dada la inevitabilidad del rescate, una reforma a fondo del actual sistema de pensiones para asegurar su sostenibilidad habrá de producirse de igual modo.
El temor a la pérdida de votos que causaría un rescate es un reflejo exagerado. Además de que el horizonte está despejado de elecciones, la línea de crédito concedida por las autoridades europeas para recapitalizar los bancos españoles y el cumplimiento de las exigencias definidas en el Memorando de Entendimiento ya constituyen un rescate en toda regla, por más que se circunscriba al sistema financiero. Con ello, el Gobierno español ha perdido autonomía. Está de más fingir ahora que no desea entregar otras áreas de decisión cuando, además, se ha venido reclamando al BCE una intervención en el mercado de deuda para bajar la presión sobre los costes del Tesoro.
Las reglas del juego son conocidas: cada ayuda pública europea, sea una intervención directa o en el mercado de deuda, acarrea contrapartidas de ajustes y reformas que tiene que cumplir la economía socorrida. Siempre hemos defendido que todo ello no supone en modo alguno una pérdida de soberanía, sino el ejercicio compartido de ésta en un contexto de creciente integración europea.
Lo que no resulta aceptable es aplazar la recuperación económica y contribuir así al sufrimiento social con más paro.
Si no se reduce con urgencia la prima de riesgo, que es la medida objetiva de dicho estrangulamiento, seguirá la desconfianza de los inversores hacia España y la salida de la recesión será insegura y tardía, quizá más allá de 2014
. Ésta es una conclusión en la que coinciden todos los analistas económicos, las instituciones nacionales e internacionales y, en privado, el equipo económico de Mariano Rajoy.
Pues bien, a pesar de este diagnóstico unánime, el Gobierno se resiste a aplicar el remedio más rápido y eficaz para reducir ese coste financiero asfixiante, que es el de solicitar la intervención del Banco Central Europeo (BCE) en el mercado de deuda. Ésta intervención dista mucho de ser un rescate tradicional, como el de Grecia, Irlanda o Portugal.
El Gobierno sabe y los ciudadanos también que la petición de asistencia al BCE se producirá tarde o temprano.
Porque la estabilidad de la prima de riesgo española durante las últimas semanas es un espejismo, como ha demostrado el repunte del diferencial en cuanto se han anunciado peores perspectivas económicas en la eurozona; porque con los costes financieros actuales, insoportables a corto y medio plazo para los Presupuestos, la tasa de paro puede crecer hasta niveles insostenibles para la estabilidad social y porque es un pésimo mensaje a los inversores conformarse con una prima de riesgo en torno a los 400 puntos. Si esta fuera la perspectiva financiera española en el horizonte de un año, cualquier proyecto de inversión se desviaría a otro país casi con total seguridad.
En resumen, aplazar la petición de rescate equivale a condenar a la economía española a una recesión prolongada y dolorosa.
El presidente del Gobierno no ha explicado de forma clara cuales son las razones por las cuales no se ha pedido hasta ahora la intervención del BCE. Cabe deducir que Rajoy espera el visto bueno de Alemania para dar el paso; o que no quiere solicitar una ayuda cuya contrapartida casi segura sería la exigencia por parte de la troika (Bruselas, BCE y Fondo Monetario Internacional) de una reforma de las pensiones.
Pero si fueran ésas las razones de una inhibición tan perjudicial para España, habría que replicar que lo más conveniente para recuperar la economía y reducir el paro en España no puede depender de la aquiescencia de otro país. Por otra parte, dada la inevitabilidad del rescate, una reforma a fondo del actual sistema de pensiones para asegurar su sostenibilidad habrá de producirse de igual modo.
El temor a la pérdida de votos que causaría un rescate es un reflejo exagerado. Además de que el horizonte está despejado de elecciones, la línea de crédito concedida por las autoridades europeas para recapitalizar los bancos españoles y el cumplimiento de las exigencias definidas en el Memorando de Entendimiento ya constituyen un rescate en toda regla, por más que se circunscriba al sistema financiero. Con ello, el Gobierno español ha perdido autonomía. Está de más fingir ahora que no desea entregar otras áreas de decisión cuando, además, se ha venido reclamando al BCE una intervención en el mercado de deuda para bajar la presión sobre los costes del Tesoro.
Las reglas del juego son conocidas: cada ayuda pública europea, sea una intervención directa o en el mercado de deuda, acarrea contrapartidas de ajustes y reformas que tiene que cumplir la economía socorrida. Siempre hemos defendido que todo ello no supone en modo alguno una pérdida de soberanía, sino el ejercicio compartido de ésta en un contexto de creciente integración europea.
Lo que no resulta aceptable es aplazar la recuperación económica y contribuir así al sufrimiento social con más paro.
Navidades sin paga extra
El
paro es un mal aliado para el consumo navideño. 840.000 personas en
Cataluña con un ojo puesto en un bolsillo que lleva tiempo sufriendo.
Pero no solo el paro amenaza la campaña de Navidad: la subida del IVA, el impago de bonus o variables, y la ausencia de paga extra para los 230.000 empleados públicos (y muchos de empresas privadas) añaden leña a las malas perspectivas ante unas semanas en las que el comercio se juega el 20%-25% de la facturación del año.
“Será una campaña dura, y ya venimos de caídas del 10-12% interanuales”, señala el presidente de la Fundació Barcelona Comerç, Vicenç Gasca, que precisa que a los comerciantes les tocará “ajustar mucho en gestión: comprar de acuerdo al escenario real, contrataciones mínimas y hacer ofertas”.
El gasto medio por hogar ha caído sin parar desde 2007, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (ha pasado de 32.000 a 29.482 euros). La cifra ni siquiera alcanza los 20.000 euros en el caso de los parados.
Además, la compra de artículos relacionados con los gastos navideños es la que más desciende desde el inicio de la crisis. El gasto en objetos como los equipos audiovisuales o la joyería ha caído en torno al 30%; en electrodomésticos y vestir, un 25%; en librería y calzado un 20; y en comida fuera del hogar, un 15%.
En cambio, no cae el desembolso en cuestiones básicas, vivienda, educación o salud.
Ante este panorama, los estudios y los expertos coinciden en que asistiremos a una campaña de Navidad en la que las familias prescindirán antes de salir de restaurante y de viaje que de las comidas en casa; en las que harán menos regalos pero más inteligentes y útiles (mirando más en qué gastan —adiós a los regalos inútiles—); y en las que los niños serán el único colectivo que se salvará del apretón de cinturón. Aunque sus regalos se concentrarán en Reyes: se acabó el triple derroche Tió-Papa Noel-Reyes. Lo explica el secretario general de la Confederación del Comercio, Miquel Àngel Fraile.
El profesor de mercadotecnia de IESE, Julián Villanueva, no duda en afirmar que “será una mala campaña”, y recuerda que el índice de confianza de los consumidores está en un 48% (más de 100% se considera optimismo, aclara). Villanueva cree que la caída del gasto se traducirá en “mayor búsqueda de gangas", a través de portales de ofertas:
“Esta compra es buena para ellos pero a largo plazo es mala para las marcas, porque el consumidor se acostumbra a comprar barato”. El experto también explica que la crisis lleva a un aumento de la compra de marcas blancas, que han alcanzado un 43% de la cuota de mercado, según la consultora IRI; a rebajas más masivas y a la extensión de la compra de regalos en grupo
. En el caso de los consumidores que tienen trabajo, el profesor Villanueva indica que la clave de su comportamiento es el miedo.
“Quienes están parados no compran porque no tienen margen, pero los que sí tienen, tienen miedo a perderlo”. El estudio de la consultora Deloitte sobre consumo navideño se titula Navidades Low Cost y confirma las palabras de Villanueva: el 94% de los compradores tendrá en cuenta el precio de lo que compre y serán artículos más útiles, para menos gente y con mayor presencia de marcas blancas.
El estudio Navidades Low Cost fija el gasto en 680 euros, un 4% menos que en 2011. De éste, los niños se llevarán el 44% del presupuesto, afirma el informe de la consultora, en el que se pregunta a 18.000 consumidores de 18 países.
Hace solo unas semanas, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes explicaba que sus ventas caerán un 10%, un porcentaje que esperan compensar con ventas a países como Rusia o Estados Unidos.
La socia de Deloitte Victoria Larroy subraya que pese a las caídas, España es de los países que más gastan de Europa: “A pesar de todo, aquí las Navidades tienen un componente muy sentimental y de cierto descontrol”
. El estudio de Deloitte también revela que el regalo más deseado es el dinero, aunque todavía no despega porque se asocia a algo muy frío y poco emotivo.
“La gente pide dinero, pero le da reparo regalarlo, es poco emotivo”, dice, y apunta que la alternativa son las tarjetas regalo.
En el informe anual que ESADE presentará en breve, la escuela de negocios diferenciará entre la mitad de la población que puede permitirse celebrar la Navidad (aunque de forma más racional) y el 25% que no se lo puede permitir.
“Son los que lo celebrarán en casa, con mesura hacia los niños y con la ayuda de los abuelos”, precisa el profesor de mercadotecnia Gerard Costa. El 25% restante son “otros”, de la parte muy alta o muy baja de la pirámide.
Costa revela cuestiones que han detectado en el estudio, de carácter muy cualitativo, como el incremento de familias que celebran “amigo invisible”; o de hermanos que se agrupan para regalar a uno solo (no todos a todos); o de personas que incluyen el tíque en el regalo porque “en el fondo regalas dinero, y se entiende que si no lo necesitas te lo cambiarás”.
Pese a este escenario tan duro y a lo que pueda parecer, desde la Confederación del Comercio, Miquel Àngel Fraile, asegura que el pequeño comercio resiste mejor la crisis que las grandes superficies.
“Lo nuestro es guerra de guerrillas, capacidad de adaptación. Se está recuperando el comercio de proximidad, la gente compra más cerca, los mercados recuperan clientes porque se compra lo que se necesita…”, asegura.
Y, con todo, Fraile da lugar a la autocrítica: “Esta es una crisis de ricos, el exceso de oferta que había en 2007-2008 se ha ajustado
. En comercio ha habido burbuja como en otros sectores”.
Pero no solo el paro amenaza la campaña de Navidad: la subida del IVA, el impago de bonus o variables, y la ausencia de paga extra para los 230.000 empleados públicos (y muchos de empresas privadas) añaden leña a las malas perspectivas ante unas semanas en las que el comercio se juega el 20%-25% de la facturación del año.
“Será una campaña dura, y ya venimos de caídas del 10-12% interanuales”, señala el presidente de la Fundació Barcelona Comerç, Vicenç Gasca, que precisa que a los comerciantes les tocará “ajustar mucho en gestión: comprar de acuerdo al escenario real, contrataciones mínimas y hacer ofertas”.
El gasto medio por hogar ha caído sin parar desde 2007, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (ha pasado de 32.000 a 29.482 euros). La cifra ni siquiera alcanza los 20.000 euros en el caso de los parados.
Además, la compra de artículos relacionados con los gastos navideños es la que más desciende desde el inicio de la crisis. El gasto en objetos como los equipos audiovisuales o la joyería ha caído en torno al 30%; en electrodomésticos y vestir, un 25%; en librería y calzado un 20; y en comida fuera del hogar, un 15%.
En cambio, no cae el desembolso en cuestiones básicas, vivienda, educación o salud.
Ante este panorama, los estudios y los expertos coinciden en que asistiremos a una campaña de Navidad en la que las familias prescindirán antes de salir de restaurante y de viaje que de las comidas en casa; en las que harán menos regalos pero más inteligentes y útiles (mirando más en qué gastan —adiós a los regalos inútiles—); y en las que los niños serán el único colectivo que se salvará del apretón de cinturón. Aunque sus regalos se concentrarán en Reyes: se acabó el triple derroche Tió-Papa Noel-Reyes. Lo explica el secretario general de la Confederación del Comercio, Miquel Àngel Fraile.
El profesor de mercadotecnia de IESE, Julián Villanueva, no duda en afirmar que “será una mala campaña”, y recuerda que el índice de confianza de los consumidores está en un 48% (más de 100% se considera optimismo, aclara). Villanueva cree que la caída del gasto se traducirá en “mayor búsqueda de gangas", a través de portales de ofertas:
“Esta compra es buena para ellos pero a largo plazo es mala para las marcas, porque el consumidor se acostumbra a comprar barato”. El experto también explica que la crisis lleva a un aumento de la compra de marcas blancas, que han alcanzado un 43% de la cuota de mercado, según la consultora IRI; a rebajas más masivas y a la extensión de la compra de regalos en grupo
. En el caso de los consumidores que tienen trabajo, el profesor Villanueva indica que la clave de su comportamiento es el miedo.
“Quienes están parados no compran porque no tienen margen, pero los que sí tienen, tienen miedo a perderlo”. El estudio de la consultora Deloitte sobre consumo navideño se titula Navidades Low Cost y confirma las palabras de Villanueva: el 94% de los compradores tendrá en cuenta el precio de lo que compre y serán artículos más útiles, para menos gente y con mayor presencia de marcas blancas.
El estudio Navidades Low Cost fija el gasto en 680 euros, un 4% menos que en 2011. De éste, los niños se llevarán el 44% del presupuesto, afirma el informe de la consultora, en el que se pregunta a 18.000 consumidores de 18 países.
Hace solo unas semanas, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes explicaba que sus ventas caerán un 10%, un porcentaje que esperan compensar con ventas a países como Rusia o Estados Unidos.
La socia de Deloitte Victoria Larroy subraya que pese a las caídas, España es de los países que más gastan de Europa: “A pesar de todo, aquí las Navidades tienen un componente muy sentimental y de cierto descontrol”
. El estudio de Deloitte también revela que el regalo más deseado es el dinero, aunque todavía no despega porque se asocia a algo muy frío y poco emotivo.
“La gente pide dinero, pero le da reparo regalarlo, es poco emotivo”, dice, y apunta que la alternativa son las tarjetas regalo.
En el informe anual que ESADE presentará en breve, la escuela de negocios diferenciará entre la mitad de la población que puede permitirse celebrar la Navidad (aunque de forma más racional) y el 25% que no se lo puede permitir.
“Son los que lo celebrarán en casa, con mesura hacia los niños y con la ayuda de los abuelos”, precisa el profesor de mercadotecnia Gerard Costa. El 25% restante son “otros”, de la parte muy alta o muy baja de la pirámide.
Costa revela cuestiones que han detectado en el estudio, de carácter muy cualitativo, como el incremento de familias que celebran “amigo invisible”; o de hermanos que se agrupan para regalar a uno solo (no todos a todos); o de personas que incluyen el tíque en el regalo porque “en el fondo regalas dinero, y se entiende que si no lo necesitas te lo cambiarás”.
Pese a este escenario tan duro y a lo que pueda parecer, desde la Confederación del Comercio, Miquel Àngel Fraile, asegura que el pequeño comercio resiste mejor la crisis que las grandes superficies.
“Lo nuestro es guerra de guerrillas, capacidad de adaptación. Se está recuperando el comercio de proximidad, la gente compra más cerca, los mercados recuperan clientes porque se compra lo que se necesita…”, asegura.
Y, con todo, Fraile da lugar a la autocrítica: “Esta es una crisis de ricos, el exceso de oferta que había en 2007-2008 se ha ajustado
. En comercio ha habido burbuja como en otros sectores”.
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