Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

22 oct 2012

Lo que el ‘arte tribal’ y actual le debe a Man Ray

Máscara de metal. 1930-1940. Gelatina de plata. Sello Man Ray Photographs. Tiraje de época. 4.000 euros. / MAN RAY
Pasa por ser una de las colecciones privadas de fotografías de Man Ray más completas que existen. Durante 30 años, el florentino Camillo d’Afflitto adquirió, una tras otra, las imágenes que dan a conocer los múltiples intereses de este artista dadaísta y surrealista convertido en uno de los mejores fotógrafos del siglo XX: retratos, objetos, fetiches, aficiones, arquitectura y naturalezas muertas. Algunas, auténticos iconos como Negro y Blanco, de 1926, que fue portada de revistas de moda, pero también hay imágenes de objetos de arte no occidental, todas realizadas entre 1920 y 1970. La sala Soler y Llach organiza para el día 30 de octubre la subasta Man Ray. Colección Camillo d’Afflitto. Nueva York, en la que vende 144 de las fotografías, todas vintageo tiradas de época, en la que está considerada la mayor venta que se produce de este fotógrafo desde 1995.
Man Ray trabajaba sus contactos con sumo cuidado. Las imágenes reunidas por Afflitto proceden de estos primeros contactos, por lo que muestran a un Ray más puro. Así lo ve la crítica de arte y comisaria Pilar Parcerisas, que durante años ha sido la conservadora de esta colección y la encargada de divulgarla y pasearla por varios países europeos.
Para Parcerisas, la colección es fundamental por abarcar todos los temas de la obra fotográfica de Ray: los retratos de surrealistas como Erik Satie, Tristan Tzara, Paul y Nusch Éluard o Juan Gris; los objetos manipulados que él llamó Objects of my affection; la belleza mestiza de su amante Ady Fidelin, las naturalezas muertas, los interiores misteriosos o el ajedrez
. Pero, sobre todo, la colección destaca, según la experta, por el conjunto de imágenes que realizó de obras de arte no occidentales, sobre todo africanas, que ayudaron a que el arte tribal dejara de ser considerado un arte menor y pasara a ser considerado arte moderno.
 Un papel que se ha reivindicado recientemente en varias exposiciones americanas. Negro y blanco, de 1926, en la que enfrentó un rostro blanco con una máscara africana baule, no es una excepción. Fotografió objetos de colecciones como la Kjersmeier y las de obras del Museo del Hombre de París de los años treinta.
Juan Naranjo, director del departamento de fotografía de Soler y Llach, destaca la importancia de la subasta “por el número de imágenes y la amplia visión de la obra de este artista, que le hace tener al conjunto un carácter pedagógico por mostrar facetas menos conocidas como las imágenes de arte tribal”.
En cuanto a los precios, a partir de 2.000 euros, Naranjo asegura que son muy razonables. La más cara es Negra y blanca, que parte de 150.000 euros, “ha salido a la venta muy pocas veces, y eso hace que se mantenga su cotización”
. Durante años fue la imagen más cara, tras comprarla Elton John por unos 400.000 dólares. Según Naranjo, el valor de toda la colección supera el millón de euros.
A pesar de la crisis, y tras presentarlas en Madrid la semana pasada y hoy lunes y mañana en París, esperan vender las fotografías sin problemas.
 Según explica Naranjo, “los jóvenes sienten atracción por la obra de Man Ray porque sirve para entender la producción contemporánea”. Por eso, los clientes suelen ser “público internacional de entre 30 y 50 años”. Para Naranjo, la crisis hace que sea un buen momento para comprar fotografías:
 “Hay muchas piezas interesantes a muy buen precio, y aunque en España sea difícil conseguir clientes por la mala situación económica que atravesamos, si haces una buena labor, el mercado del arte internacional funciona”, mantiene Naranjo.
 Una de las últimas voluntades del coleccionista Afflitto fue que su colección tuviese salida desde España. Con la venta del día 30 se verá cumplida.

Se busca un presidente para El Prado

El relevo al frente del patronato se retrasa por un cúmulo de razones, entre ellas las políticas

Carlos Zurita y José Pedro Pérez Llorca suenan como posibles opciones.

Traslado de 'Los fusilamientos del 3 de mayo', de Francisco de Goya, para una exposición después de su restauración en 2008. / CRISTÓBAL MANUEL
A la delicada situación económica como consecuencia de los recortes, de la subida del IVA y de la demostrada incapacidad del Gobierno para materializar la prometida nueva Ley de Mecenazgo, y a la subsiguiente imposibilidad de grandes alegrías en cuestión de exposiciones o adquisiciones, el Museo del Prado suma en estos tiempos una anomalía, en la que no es descartable la intervención de factores extramuseísticos —véase políticos— y que, en cualquier caso, debería quedar resuelta este mismo jueves por bien de la paz social en el Edificio Villanueva: la ausencia, desde el pasado mes de mayo, de un presidente en el Real Patronato del museo.
Fue el 24 de mayo cuando el hasta entonces presidente, Plácido Arango, dejó el órgano colegiado de gobierno que asesora y rige los destinos de la pinacoteca. Arango, mexicano de origen asturiano, empresario de fuste (fundador del grupo VIPS) y propietario de una de las más importantes colecciones de arte privadas de España, anunció su decisión irrevocable de no repetir mandato
. Lo había asumido en 2007 y llegaba legalmente a su fin, ya que los estatutos del Prado marcan una presidencia de cinco años. El director del Prado, Miguel Zugaza, trató de convertir lo irrevocable en revocable, consciente de la dificultad que supondría organizar el relevo de una personalidad de tanto prestigio y consenso. No pudo ser y el también patrón del Reina Sofía y del Metropolitan de Nueva York anunció que no seguiría.
Es difícil sustituir a Plácido Arango”
Miguel Zugaza, director del museo
Desde entonces, y con Amelia Valcárcel como presidenta en funciones en su calidad de vicepresidenta, todo han sido elucubraciones sobre el posible candidato o candidata
. La cuestión tenía que haber quedado resuelta en julio. Para Valcárcel, la designación de un presidente es una cuestión de urgencia: “Esto se tenía que haber solucionado mucho antes, necesitamos ya contar con una voz articulada para defender nuestra institución cultural más importante. Vivimos un momento muy complicado por el recorte del presupuesto. El Prado necesita un apoyo decidido del Estado.
 No es normal que el Louvre cuente con 100 millones de euros de aportación pública y El Prado tenga 11,5”. Es, de hecho, la opinión del director del museo: “Es difícil encontrar un sustituto a Plácido Arango, y más en estos momentos; nuestra mayor preocupación es resolver la situación creada por el severo recorte de los presupuestos”.
De entre todas las hipótesis, hubo quienes volvieron a pronunciar el nombre de Javier Solana. Su candidatura ya había saltado a la palestra antes del verano de 2011, apoyada por la entonces ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde
. A la sazón, Solana era, sin duda, un candidato que contaba con un sólido prestigio como gestor cultural. Fue ministro de Cultura en el primer gobierno socialista de Felipe González, y durante su mandato se firmó el acuerdo definitivo para la instalación en Madrid de la colección Thyssen.
Desde la izquierda, José María Lassalle, Plácido Arango, Íñigo de Arteaga y Miguel Zugaza. / MUSEO DEL PRADO
Sin embargo, la opción Solana quedó descartada y sigue descartada.
 Hoy, con el Partido Popular en el Gobierno, parece inviable que un socialista con las responsabilidades políticas que ha tenido Javier Solana pudiera sentarse en la presidencia del Prado.
 Y lo mismo, con toda probabilidad, habría ocurrido a la inversa.
Sin embargo, el nombre de Solana no sonaba mal en el Partido Popular, como recuerdan algunas fuentes conocedoras de los movimientos en favor del exministro.
 La que fue principal impulsora de su candidatura, Ángeles González-Sinde, reconoce que Solana fue desde el principio su candidato.
 “Lo hablé con él y le gustaba mucho la idea, yo creo que para él era un proyecto muy querido, y era una opción muy bien vista en Moncloa, una opción de consenso.
 Era perfecto para sustituir a un presidente de patronato tan extraordinario como Plácido Arango”.
La opción Javier Solana ha quedado definitivamente descartada
Un nuevo nombre empezó después a corretear por algunos mentideros: José María Aznar. La nueva alternativa era, nadie lo negará, jugosa y morbosa. Alejado de la primera línea del fuego político y de su sueño eterno de presidir el Real Madrid, el innegable carnet de baile en cuestión de agenda internacional de Aznar —como la de Solana— parecía un argumento en su favor para aterrizar en El Prado.
 Su absoluta desconexión del mundo de los museos era sin duda un argumento en contra. Al final, el expresidente no pasó de ser eso: carne de confidencial.
El principal elemento de debate en el seno del patronato es si su presidente ha de ser de forma prioritaria alguien procedente del mundo del arte y los museos —como Arango— o si alguien externo por completo a él puede desempeñar la función con la misma eficacia.
 En ese sentido, dos nuevos nombres se han dejado oír recientemente.
 Y esos dos nombres se han acabado convirtiendo en los favoritos para las (imaginarias) casas de apuestas de cara a la reunión de este jueves. El primero de ellos casa a la perfección con la primera de las casuísticas mencionadas.
Se llama Carlos Zurita, duque de Soria, presidente de la Fundación de Amigos del Museo del Prado, vocal del patronato y tiene un plus: es cuñado del Rey, condición nada baladí en un cargo como presidente del Real Patronato del Prado. El segundo es la quintaesencia de la segunda casuística.
 Se llama José Pedro Pérez Llorca, fue uno de los siete padres de la Constitución, varias veces ministro en los gobiernos de Adolfo Suárez, abogado en ejercicio, profesor de Derecho Constitucional y ajeno del todo al universo artístico-museístico.
 Y también tiene un plus: es la apuesta de Moncloa para este cargo.
No es un cargo simbólico: de él depende conseguir recursos propios
Uno de los patronos, el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Antonio Bonet Correa, lo tiene claro en este debate: “El presidente del patronato tiene que ser alguien del mundo del arte, o coleccionista, o mecenas, o historiador del arte… Debe tener prestigio internacional en cuestiones artísticas. En ese sentido, creo que tanto Javier Solana como Carlos Zurita serían candidatos perfectos”. Parecida es la opinión de Amelia Valcárcel (“Si alguien conoce el día a día del museo es una gran ventaja”), aunque se muestra pragmática y concluye: “Es evidente que quien presida el patronato ha de contar con la confianza del Gobierno”.
 En el mundo del arte, según fuentes consultadas por este periódico, coinciden en señalar la opción de Carlos Zurita como la más adecuada para el futuro del museo.
Un miembro del patronato, que prefiere mantener el anonimato, afirma con contundencia: “Preferimos a alguien de dentro de la vida del museo para presidir el Prado.
 Desde el Gobierno nos aseguraron que iba a ser así”.
El jueves se sabrá si hay fumata blanca o negra en el Edificio Villanueva
La presidencia del Real Patronato del Museo del Prado es todo menos un cargo simbólico.
 De este puesto dependen un sinfín de decisiones relativas, por ejemplo, a la consecución de recursos propios del museo y su financiación.
Este jueves se sabrá si hay o no fumata blanca en el Edificio Villanueva. Si es blanca, el ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, podrá nombrar al nuevo presidente a propuesta del patronato, como marcan los estatutos.
 Si es negra, Wert habrá sumado un nuevo fracaso a su gestión.

 

21 oct 2012

La Niebla.............Por Jose Carlos Cataño

En la incierta hora de este amanecer, la niebla toma el resplandor húmedo de las avenidas.
¿Puedo llamarla desgarrada, a la niebla? ¿O puedo decir que se ensaña con lo poco que emerge de la ciudad?
Un coche gira en torno a la Plaza. "¡Dejadme gritar de alegría!", exclama una voz joven mientras el vehículo acelera calle arriba.

Feijóo amplía su mayoría absoluta y Beiras irrumpe con fuerza

Pues que luego no se quejen. Si así votaron no nos fastidien a los demás.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, revalida para el PP la mayoría absoluta en Galicia, según los datos del escrutinio oficial. Con el 75% ya analizado, el PP amplía su poder en la Cámara gallega y se sitúa en 41 diputados.
El escrutinio  también apunta a un fuerte descalabro del PSOE que, de sus 25 años actuales, pasa, de momento, a 18. Además, se confirma el enorme éxito de la coalición entre el exlíder del BNG y Esquerda Unida, Alternativa Galega de Esquerda (AGE), una fuerza que se creó hace apenas un mes y que está ya en 9 escaños. Según esta la página oficial de la Xunta, Beiras superaría incluso a su antigua formación, el Bloque, que se queda ahora mismo en 7 diputados. El escrutinio apunta a que el hundimiento de los socialistas se puede producir en la provincia que tradicionalmente le ha sido más fiel, la de A Coruña, donde perderían hasta tres de los ocho diputados con que contaban. En esa circunscripción es en la que el PP muestra una tendencia a crecer más, así como la coalición que encabeza Beiras, que tanto allí como en Pontevedra puede alcanzar hasta cuatro diputados.
La Xunta estuvo informando durante todo el día de una fuerte caída de la participación, de más de seis puntos porcentuales respecto a 2009. Todo indica que el Gobierno gallego estuvo comparando datos no homogéneos, incluyendo en los resultados finales de los anteriores comicios los votos de la nutrida colonia gallega en el extranjero. De otro modo no se entiende el brusco cambio en las cifras facilitadas por el Gobierno autónomo durante todo el día y las del escrutinio, que hablan de un leve descenso de la afluencia a las urnas, de apenas un punto porcentual.
Las elecciones en Galicia se han planteado casi como un plebiscito a la política de recortes del PP. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, fue, desde el primer día de su Gobierno, un precursor de la política de austeridad, y, de hecho, presenta los mejores datos de déficit público entre todas las comunidades españolas. Pero la oposición a los populares también trataron de meter en la batalla las impopulares medidas tomadas por el Gobierno central y los reiterados incumplimientos de las promesas electorales por parte de su presidente, Mariano Rajoy.
El PSOE, que ha llegado a estos comicios en muy difíciles circunstancias, por sus crisis internas en Galicia y por los daños que ha sufrido en toda España tras perder el Gobierno, el pasado noviembre, ha hecho todo lo posible por transmitir a los gallegos que el voto al PP abriría la puerta a recortes más duros del Gobierno de Rajoy. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Ruibalcaba, se ha volcado como nunca en la campaña gallega, lo que permite aventurar que los resultados también serán un examen para el actual líder de la oposición.
Los nacionalistas han acudido a estos comicios divididos tras las escisiones sufridas por su partido matriz, el BNG. Esta última formación, que presentaba como su candidato a Francisco Jorquera, su portavoz en el Congreso de los Diputados hasta hace unas semanas, ha afrontado la fuerte competencia con la Alternativa Galega de Esquerdas, una coalición formada a última hora entre el exlíder del BNG Xosé Manuel Beiras y Esquerda Unida, la marca gallega de IU. El veterano Beiras ha sido a los 76 años la gran sorpresa de la campaña. Sin apenas tiempo, dinero ni infraestructura organizativa, todo indica que va a tener un resultado notable y que ha logrado recoger los votos del desencanto entre la izquierda.