Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 jul 2012

Otro cigarrillo de Andrea...........de Boris Izaguirre


La diputada del PP Andrea Fabra, a su llegada a la sesión de control en el Congreso el miércoles. / GORKA LEJARCE
Antes de decir su frase, “que se jodan”, An­­drea Fabra era una hija de papá que había sido elegida diputada, bien casada con otro dirigente popular de sanísima cabellera como ella.
 No siempre es fácil superar a los progenitores, y Andrea Fabra estaba ya casi hecha a la idea de que su paso por el Congreso no tendría mayores razones para ser recordado.
 Pero, de pronto, llegó esta crisis que nos ha cambiado a todos. Rajoy enumeraba los grandes recortes con los diputados populares ovacionándolos olímpicamente hasta 14 veces, y Andrea pudo darse cuenta de que era allí o nunca, en el lugar menos adecuado, pero en el momento más apropiado, cuando podía hacer algo por cambiar su destino
. Aunque ahora intente convencernos de que se sintió impropia, en ese instante en que sabía que cruzaba la frontera de la inmortalidad, debió de sentirse aliviada y única haciendo finalmente algo que la reivindica como individuo, no más esa hija de papá, esa esposa de o diputada por. Al fin, Andrea “Que se jodan” Fabra.
 Algunos de los dirigentes del PP decidieron acompañarla para que ella encendiera un cigarrillo.
 Parecían cobijarla porque, por encima de todo, Andrea “Que se jodan” Fabra es hija de un amigo y hombre influyente en el partido
. Lo fascinante de la foto es lo impúdica que se muestra también Andrea con la adicción, a la nicotina y al poder de su padre
. Y no hace más que indicar que Andrea hace siempre lo que quiere, sin importarle quién la ve ni quién la juzga. Ese gesto típico de saberse protegida por papá, y sus amigos, tenga o no la razón.
 Sí, fumo, ¿y qué? Con sus humos puede incluso que nos haya dicho una gran verdad: “Estamos jodidos”.
Al mismo tiempo, vemos nuestra delegación olímpica estrenando sus exóticos equipamientos.
 En este debate es complicado ser árbitro, ni de moda, ni de deporte. Es un estridente problema de vestuario que se ha convertido en uno de imagen del país. Tan llamativa es la equipación como nuestro sentido del ridículo. Importa casi más que las medallas y el buen deporte. Nuestro equipo no es el único con problemas de look. Los británicos afean a Stella McCartney, otra hija de papá que ha luchado por su propio reconocimiento, el haberse olvidado del rojo de la bandera británica.
 Y ella se ha defendido diciendo que quiso hacer una reinterpretación de su insignia. Ella puede, es hija de otro icono nacional.
 Los americanos ven como una ofensa que Ralph Lauren haya fabricado los uniformes en China, y los italianos creen que a Armani se le ha ido la cabeza con los tejidos.
 Ahora, tras la ausencia de Nadal, con el relevo de Gasol, tendremos más cuerpo y cobertura para apreciar al detalle estas fantasías zíngaras como de discoteca ibicenca.
 Solo el medallero dejará planchado el asunto.
Asistimos a un verano de manifestaciones. Y la creación de un cierto club de hijos de papá, a los que hay que sumar a Kim Jong-un, el nuevo líder de Corea del Norte, esa extravagante dictadura comunista y hereditaria.
Asistimos a un verano de manifestaciones.
 Y la creación de un cierto club de hijos de papá, a los que hay que sumar a Kim Jong-un, el nuevo líder de Corea del Norte, esa extravagante dictadura comunista y hereditaria. Jong-un, quizá siguiendo la ola del gran ajuste en España, ha decidido iniciar una tímida abertura: ha destronado a uno de los más poderosos ministros de su padre y acude a los desfiles militares con una posible amante.
 Y, lo más radical, ha facilitado la presencia de Mickey Mouse en un espectáculo público en su Pyongyang, esquivando el pago de los derechos de imagen a la Walt Disney Corporation.
 Y es que los hijos de papá nacen con ese “Que se jodan” en la boca, como un chicle, y no hacen más que masticarlo.
 Incluso a veces consiguen hacer un globo que les divierte estallar en la cara de otros.
El verano de la infanta de Urdangarin se adentra en un mar donde las mejores palabras a las que asirse son presunto y probable. Lo relacionado con su marido es presunto, menos la prórroga del contrato con Telefónica
. Y en cuanto a sí misma, es probable que su madre, la Reina, la reciba en Marivent con un susurro capaz de convertirse en demanda: ‘¡Replantea tu matrimonio!’
. En Telecinco insisten en que abogados próximos a la pareja rechazan tal posibilidad, pero se deja flotar la idea de que para estos espacios la noticia sería un subidón con vistas a septiembre.
La presencia de la duquesa de Palma en Palma llega en un verano en el que el Rey no va estar muy presente en la isla.
Y también hay malestar entre los empresarios porque, al parecer, las infantas Leonor y Sofía no acudirán a los cursos infantiles de vela.
 Todo naufragando de una manera nada sutil. Y para hacerlo más cruel, en otra familia, la televisiva de Sálvame, amenaza tormenta: uno de sus miembros clave es invitado a abandonar el barco. Rosa de Benito, esa cuñada, madre coraje y esposa superviviente se lió de manos con el exchófer de Rocío Jurado en el programa.
 El momento televisivo parecía en cierta manera imitar el jaleo del Congreso, solo que un pelín mas caníbal, porque el plató es más pequeño y la audiencia más grande.
 Su estrambótica visión termina por demostrar que el “Que se jodan” de Andrea es lamentablemente otro símbolo nacional.

Pensamientos al final de la tarde, de Jose Carlos Cataño.

Me meto en el Okay al final de la tarde.
 En el vestíbulo, al aire libre, está el amigo Ayamonte. Yo más bien no tengo ganas de hablar
. Confiaba en que sentado a la mesa no hubiera nadie, para así poder mirar al sol sobre las colinas sin abrir la boca. Ayamonte me pone su cara más tierna y por fin se decide. "Invítame a una cerveza", suplica
. Le invito a una cerveza y le dejo para la siguiente. Detrás de la barra hay una china nueva, alta, bastante rotunda. A saber qué traspasos se han hecho entre ellos los chinos, porque ya he visto a muchos, y a muchas también altas y bien asentadas como la nueva, y a tantos desaparecer del local.

En algún punto de China debe de haber mujeres altas, de caderas anchas, bien distribuido el cuerpo, los pómulos altos y los labios contorneados
. Mujeres de alguna belleza en la cara, belleza ruda, descreída, aunque la hermosura de sus cuerpos para mi gusto es indudable.

De pie, apoyado en la puerta de entrada, me acabo mi agua mineral.
 El sol es salvaje sobre el toldo. Todavía hay autocares de turistas en el parque Güell
. De repente Ayamonte se arranca con un fandanguillo.
 Antes me ha preguntado que cómo me van las cosas. La letrilla gitana habla de un poeta. Sonríe con la boca abierta, las cejas alzadas por el misterio de su vida. No hace mucho, un mediodía, me contó cómo peinaba todos estos collados a la vista de caracoles y espárragos trigueros y así se ganaba el sustento. Otro día me habló de sus heridas en la guerra de la antigua Yugoslavia. Heridas mentales, se entiende. Le sorprende que uno sea buena persona, educada y desprendida
. A mí el dinero me quema en las manos. Nunca tendré dinero ni para comprar una casa en Tenerife. El mundo te absuelve a través de personas como Ayamonte, los pocos dientes riendo con el sol de la tarde.

20 jul 2012

tengo el corazón contento

“Todavía sueño que esnifo cocaína”

Elton John cuenta sus secretos de 50 años de vida entre drogas, alcohol y sida.

Elton John se sube a una lancha en Saint Tropez (Francia). / GTRESONLINE
Durante el más de medio siglo que sir Elton John lleva sentado frente al piano, el cantante, además de éxitos musicales, ha ido acumulando otras muchas experiencias vitales que ha recopilado en su primer libro de memorias El amor es la cura [Love is the Cure].
 Estos días ha estado promocionando su biografía en Estados Unidos y no hay entrevista en la que no aborde su adicción a las drogas, el sida o su relación con su hijo —que nació en diciembre de 2010 fruto de un vientre de alquiler—, asuntos que nunca ha rehuido comentar pero que ahora trata desde otra perspectiva.
"Soy muy afortunado por no tener sida”, contó John en programa de televisión Today de la cadena NBC, tras reconocer que en los primeros años de conocerse la enfermedad, cuando la pandemia se cebaba con la comunidad gay, no tomó precauciones a la hora de mantener relaciones sexuales. “Cuando mezclas el alcohol y las drogas te sientes invencible”, explicó la estrella británica.
Los problemas con las drogas del cantante son un asunto recurrente del que él no solo no se escabulle sino que recuerda casi constantemente.
 “Todavía sueño un par de veces a la semana que estoy esnifando cocaína”, reconoció a la cadena de radio NPR. Lo que más parece lamentar John de su adicción es que le mantuviera insensible a la muerte de sus amigos, víctimas del sida.
 “Desperdicié una gran parte de mi vida. Era un drogadicto y solo pensaba en consumir.
La gente, mis amigos, no paraban de morirse a mi alrededor y, sin embargo, yo no hice nada por parar y cambiar mi vida”, desveló en su entrevista a Today.
El punto de inflexión que le determinó a desintoxicarse fue la muerte de Ryan White, un adolescente seropositivo al que conoció en Indiana.
 De acuerdo con sus memorias, la muerte del joven le llevó a reflexionar sobre el hecho de que mientras él estaba pendiente de conseguir cocaína, no había hecho nada para ayudar a otras personas portadoras del VIH. Algo que ha compensado con creces a través de su fundación para la lucha contra el sida con la que ha recaudado más de 224 millones.
El cantante también recuerda el momento en el que declaró su homosexualidad desde la portada de la revista Rolling Stone en 1976.
 “Honestamente, tuve un poco de miedo de las consecuencias para mi carrera porque en EE UU empezaron a quemar varios de mis discos y las radios me vetaron.
Sin embargo la repercusión fue bastante menor que la que lograron las Dixie Chiks, cuando se manifestaron en contra de la guerra de Irak”, reconoció.
Desde diciembre de 2010, su marido, David Furnish y él, son padres de Zachary, fruto de un vientre de alquiler, y la experiencia es tan gratificante que John comentó en el programa de televisión que esperaba tener más hijos en el futuro.
“No he visto un niño más feliz, ni unos padres tan orgullosos como nosotros”.
 Eso sí, el cantante reconoció que teme el día en que su hijo le pregunte por qué no tiene una mamá.
Seguro que, como el resto de los acontecimientos que han marcado su vida, él mismo relatará a la prensa cuál fue su reacción, si es que no la traduce en música primero o la escribe en su segundo volumen de memorias.