Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

25 jun 2012

Los sabios piden frenar el crecimiento de la población y el consumo voraz

Una piscina abarrotada en una ciudad de la provincia china de Sichuan
Si los habitantes de la Tierra no modifican radicalmente sus hábitos de consumo voraz y la población mundial continúa creciendo de manera descontrolada, las consecuencias para la naturaleza y, consecuentemente, para las generaciones venideras, serán nefastas.
 Es la reflexión que la comunidad científica internacional ha querido llevar a la mesa de negociaciones de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, que ya ha arrancado en la ciudad más turística de Brasil con asistencia masiva de gobernantes, instituciones, organizaciones de diversa índole y corporaciones de medio mundo.
En un documento rubricado por Global Network of Science Academies (IAP), un think tank de la comunidad científica con sede en Trieste (Italia) que engloba a 105 academias de todo el mundo, se alerta por primera vez de los riesgos del consumo en los países del primer mundo y de la falta de control demográfico, principalmente en las naciones en vías de desarrollo.
 “Durante mucho tiempo el doble debate sobre población y consumo ha estado fuera de la agenda debido a sensibilidades políticas y éticas.
Son asuntos que nos afectan a todos, países desarrollados y en desarrollo, y debemos asumir nuestra responsabilidad colectiva.
 Los actores políticos tienen ahora una excelente oportunidad para lanzar esta iniciativa en esta cumbre internacional de Río”, afirman los presidentes del IAP, los profesores Howard Alper y Mohamed Hassan.
“Debemos asumir
la responsabilidad colectiva”, dicen
los científicos
La declaración difundida por la comunidad científica parte de datos tan sangrantes como estos: actualmente por las calles y autopistas de EEUU circulan tres vehículos de motor por cada cuatro habitantes.
 En las últimas cuatro décadas el consumo de alimentos en el planeta ha aumentado un 15 % (en términos de calorías) mientras casi mil millones de personas siguen mal alimentadas.
 La población mundial alcanza hoy los 7.000 millones de habitantes pero, si no te toman medidas urgentes, la previsión es que llegue, en el mejor escenario, a los 9.500 millones en 2050.
“Aunque nos parezca que 2050 está lejísimos, nos queremos adelantar a los acontecimientos e intentar que la voz de los científicos sea oída. Este crecimiento se dará principalmente en los países subdesarrollados y podemos llegar a una población de 11.000 millones de habitantes
. Esto, lógicamente, no es positivo si se tiene en cuenta que esos países no están preparados para resolver sus problemas actuales y que con más población estos problemas no harán más que agravarse”, explica Francisco García Novo, catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla y miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Real Academia de Ciencias.
“Tenemos que presionar localmente para tener comportamientos de consumo más sensatos. ¿Por qué en España tenemos que tener más trenes de alta velocidad que en países desarrollados mucho mayores?, ¿para qué tantos aeropuertos?
Estos excesos son equiparables a las hamburguesas de 800 gramos que tanto les criticamos a los norteamericanos.
 La conclusión del documento del IAP es que no es necesario vivir así. O mejor aun: es necesario no vivir así”, sentencia García Novo.
Buena parte de los
líderes ni siquiera acudirán
a la ciudad brasileña
En la declaración de la comunidad científica se señala que las pautas de consumo exacerbado del primer mundo se están desplazando peligrosamente a los países en vías de desarrollo: millones de teléfonos móviles y toneladas de comida basura que invaden los hogares pobres son indicadores claros de esta problemática
. La ausencia en los países pobres de políticas de planificación familiar o de prevención de embarazos tempranos terminan de configurar un sombrío escenario de sobrepoblación.
“Se trata de dos problemas convergentes que por primera vez analizamos de forma conjunta”, afirma García Novo.
El documento que llega a la mesa de negociaciones de Rio+20 no se limita al análisis de un grave escenario, sino que también plantea varías líneas de acción para conjurar males mayores, como “la inclusión de los factores población y consumo en las políticas de reducción de la pobreza, gobernanza global, educación, salud, igualdad de género biodiversidad y medioambiente”.
“La educación es clave para que las nuevas generaciones entiendan que el actual es un mal modo de desarrollo y un mal modo de vida”.
Este debate, como casi todo el contenido de esta cumbre, llega al Rio+20 en un mal momento.
 En plena crisis, buena parte de los líderes ni siquiera acudirán a la ciudad brasileña.

Una masa de aire cálido y seco pone en alerta a media España, parece ya las 7 Plagas de Egypto, ¿Qué hemos hecho para merecerlas?

La ola de calor invita a refrescarse en una fuente de Madrid. / Kiko Huesca (EFE)
Una masa de aire cálido y seco, que ha empezado a entrar por el sur peninsular desde el pasado domingo y disparará los termómetros en este inicio de semana, ha provocado que en media España se active la alerta por altas temperaturas, que en algunas localidades alcanzarán los 41 grados.
En concreto, 29 provincias están en alerta por temperaturas extremas este lunes
. En Madrid, Sevilla, Toledo, Córdoba, Jaén, Ciudad Real, Badajoz, Cáceres, Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote, donde el termómetro puede llegar a superar los 40 grados de máxima, se ha activado la alerta naranja (riesgo importante), según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En alerta amarilla permanecen las provincias de Zaragoza, Valencia, Alicante, Murcia, Cádiz, Granada, Huelva, Málaga, Albacete, Cuenca, Guadalajara, Ávila, Salamanca, Segovia, Tenerife, La Palma y El Hierro, donde se podrían registrar hasta 39 grados.
La Aemet indica que no se espera que las temperaturas mínimas desciendan de los 20 grados durante toda la semana en el área mediterránea, centro y sur peninsular. Esta situación dará lugar a que el índice de radiación ultravioleta (UVI) alcance o supere valores de 11 en distintos puntos del territorio nacional.
Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote están también hoy en alerta amarilla por polvo en suspensión, debido a la masa de aire cálido y seco que afectará al archipiélago canario y gran parte de la Península.
La previsión de la Aemet es que esta situación de altas temperaturas se mantenga hasta el jueves, cuando descenderán ligeramente en Galicia y en Canarias, que será más acusado el viernes en el resto de la mitad noroeste peninsular.
En general, este lunes predominarán los cielos despejados, salvo en el norte de Galicia, Asturias, área del Estrecho y Melilla, donde se prevé intervalos nubosos
. Asimismo, se prevé la formación de bancos de niebla matinales en Galicia y Cantábrico.
Por último, los vientos de componente este predominarán en el Estrecho, con intervalos fuertes.
Mientras, en el litoral de Galicia y Canarias soplarán moderadamente los vientos de componente norte y del este en el litoral de Alborán.
La Dirección General de Protección Civil y Emergencias aconseja para la ola de calor que azota España una alimentación ligera y regular, que se tome bebidas y alimentos ricos en agua y sales minerales, así como vestir con ropa adecuada de colores claros, cubriendo la mayor parte del cuerpo, especialmente, la cabeza.
Los expertos también sugieren evitar los ejercicios físicos prolongados en las horas centrales del día y no dejar nunca a niños ni personas mayores en el interior de un vehículo cerrado.
Protección Civil señala que estos consejos deben seguirlos con "especial atención" los colectivos más vulnerables como son los ancianos, enfermos crónicos y niños, y recomienda estar informado a través de los medios de comunicación.

La marca de la posesión machista

Miles de mujeres son atacadas cada año con sustancias corrosivas

Los agresores intentan condenarlas al ostracismo social

  • Cuando Elena se mire al espejo
  • Caras abrasadas por ácido 
  • El 80% de las personas agredidas con ácido son mujeres.
    Son agresiones con una altísima carga simbólica.
     Pretenden marcar de por vida. Dejar en el rostro desfigurado y en el cuerpo de la víctima la estampa de su crimen, de sus celos, de su odio.
    Una huella imborrable y dramática.
    El ácido y otras sustancias abrasivas son utilizadas en muchos países como un arma que no solo pretende causar un sufrimiento físico enorme —o, incluso, la muerte—, sino también para imponerle una condena social que la acompañará de por vida.
    Al mirarse al espejo, al observar las reacciones de los otros.
     Es la marca de la posesión.
    Una firma ardiente que lastra la vida, o lo que queda de ella, de miles de mujeres en todo el mundo.
    Las cicatrices en su cara, abrasada, las hacen perfectamente reconocibles; pero no existen estadísticas que digan cuántas personas sufren ataques con ácido u otros productos de este tipo en el mundo. Acid Survivors Trust International (ASTI), una organización especializada que trabaja con Naciones Unidas, calcula que al año se producen al menos 1.500 agresiones, más del 80% a mujeres
    . La mayoría localizadas en países del sureste de Asia, África subsahariana, India occidental y oriente medio; aunque se contabilizan cada vez más casos en América Latina.
    Como en Colombia, donde la proliferación de ataques con químicos abrasantes ha llevado a las autoridades a revisar la ley para endurecer las penas contra los agresores que empleen este instrumento de terror. El 90% de los atacantes son hombres; casi siempre conocidos o con alguna relación con la agredida; un patrón común en todos los lugares.
    Una organización que trabaja para la ONU cifra en 1.500 las agresiones al año
    Pretenden destruir la vida de la mujer a través de lo que la ONU considera una forma “devastadora” de violencia de género. Como la que cegó a la iraní Ameneh Bahrami, a quien un pretendiente despechado lanzó ácido y desfiguró hasta hacerla irreconocible cuando tenía 23 años.
     O a la joven camboyana Ponleu, atacada con un líquido corrosivo por su marido al que había pedido el divorcio tras cuatro años de malos tratos
    . En Europa, estas agresiones son anecdóticas, pero ocurren.
     Hace cuatro años, el exnovio de Katie Piper contrató a un hombre para que le rociase con un líquido corrosivo.
     La joven, de 24 años, modelo, sufrió lesiones severas.
     Hoy, tras decenas de operaciones, las huellas del terror que le surcan el rostro no se han borrado del todo.
     En Madrid, el pasado martes, María Ángeles, de 29 años, fue atacada en plena calle por un desconocido que le arrojó ácido.
     La policía investiga el caso y el entorno del marido de la chica, del que se está separando.
    El uso de productos como el ácido sulfúrico —que se extraen muchas veces del motor de los coches o motocicletas— es un acto premeditado con el que el agresor persigue un objetivo claro:
    “Tienen la intención de desfigurar permanentemente a la víctima, de causarle daños físicos y psicológicos brutales, de provocarle graves cicatrices y condenarla al ostracismo”, explica Meryem Aslan, responsable del Fondo Fiduciario de Naciones Unidas.
     Un crimen cometido la mayoría de las veces por aquellos a quien la agredida ignoró o rechazó.
    “Los motivos más frecuentes para estos ataques son el rechazo por parte de las mujeres de las insinuaciones sexuales o las ofertas de matrimonio”, dice John Morrison, director de ASTI. O de maridos contra sus esposas, a las que pretenden repudiar o castigar.
     A veces, escudándose en acusaciones de supuestas infidelidades o comportamientos para ellos indecorosos.
     “También se ven ataques así de vez en cuando en los casos de violencia doméstica, por parte de las familias políticas; o son provocados por disputas comerciales o de tierras entre distintos clanes”, explica. Situaciones en las que los agresores atacan a la parte más vulnerable y sensible de la familia: una mujer joven en edad casadera o una niña que quedará marcada toda la vida.
     “Con la agresión le arrancarán su capital social, su aspecto; y el capital económico de su familia, que muchas veces se ve obligada a vender sus posesiones y, por supuesto, las tierras en disputa, para pagar los cuidados médicos de la menor”, enumera el director de ASTI, una organización que trabaja en países como Nepal, Uganda, Camboya o India.
     

Cabalga, caballero oscuro, cabalga por Carlos Bollero

Orson Welles respondió rotundamente sobre el significado del cine: “John Ford, John Ford y John Ford”. Y John Wayne, ángel o demonio, o ambas cosas a la vez, fue uno de los grandes. Ahora, 'Centauros del desierto' se exhibe restaurada.

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John Wayne y Jeffrey Hunter, en una imagen de 'Centauros del desierto' (1956), de John Ford. / WARNER BROTHERS / ALBUM
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Llego descorazonado, guiado por la rutina profesional, huyendo del calor, sin haber consultado la cartelera, sin esperanza de encontrar esa película milagrosa que cura durante un rato todos los males del alma, a las puertas de los cines Verdi de Madrid.
 Pero noto un sobresalto cuando veo el anuncio en la taquilla de que van a exhibir a partir del viernes una película que se rodó hace 56 años, en una copia remasterizada y en alta definición. Se titula Centauros del desierto.
Y no sé lo que sentiría Proust al mojar la magdalena ni lo que evoca exactamente el ciudadano Kane al susurrar obsesivamente “Rosebud”, pero puedo explicar el efecto que me provoca noticia tan venturosa.
Vi esa película cuando era muy pequeño, quiero imaginar que en un programa doble de cine de barrio, con mis padres, cuando no sabía que los directores eran los autores de las películas, ni que las películas del Oeste eran westerns y los tebeos cómics, ni que Steven Spielberg la consideraría muchos años más tarde como la mejor película de la historia, que Scorsese decidiría hacer cine por la conmocionante impresión que le causaron Centauros del desierto y La ley del silencio, que a la complicada pregunta sobre el significado del cine, el egocéntrico Orson Welles lo tendría tan claro como para dar esta rotunda respuesta: “John Ford, John Ford y John Ford”.
 Pero sí recuerdo haberme colgado inmediatamente de un tío que tenía unos andares muy chulos, que inspiraba seguridad, con los inconfundibles rasgos de los auténticos héroes, alguien que no parecía interpretar sino que era así, del que te gustaba su forma de hablar, de reírse, de pelear, de sufrir, de escuchar, de encabronarse, de beber, de subir al caballo.
Esas reflexiones, por supuesto, fueron posteriores, pero la fascinación hacia ese personaje cuando eres un crío y no puedes, ni quieres, ni sabes analizar por qué alguien te gusta o te desagrada, fue tan inocente como inmediata. Acercándome a la vejez, el magnetismo que me provoca ese actor permanece intacto.
Se llamaba John Wayne, aunque Ford se refería a él con tono entre burlón y cariñoso como “ese pedazo de carne”. Cuentan que era profundamente facha (él prefería considerarse patriota), que era el símbolo de la Legión Americana, que se ponía muy nervioso cuando olía rojerío, pacifistas, opositores a la guerra de Vietnam
. Pero cuando aparece en la pantalla, llenándola con su personalidad como solo pueden hacerlo los grandes, sabiendo que estás ante alguien tan fuerte como legal, que sería una suerte que este tipo te adoptara como amigo o que asumiera la jefatura en cualquier situación peligrosa, me da lo mismo que el ciudadano Wayne fuera un ángel o un demonio, o ambas cosas a la vez. El actor Wayne fue una de las mejores cosas que le ocurrieron al cine. Es normal que Ford y Hawks le utilizaran frecuentemente en películas imperecederas como el transmisor ideal de su mundo.
Después de aquella gozosa iniciación de infancia acompañando a los centauros del desierto (por una vez me resulta más poético y evocador el título español que el original, prefiero centauros a buscadores) he seguido en su compañía muchas veces, pero pocas en su espacio natural, en una sala oscura, sino a través de la televisión, el vídeo y el DVD.
 Pero siempre me quedo flotando, con sensaciones contradictorias ante la trágica odisea del complejo Ethan Edwards buscando bajo el sol, la lluvia y la nieve a su secuestrada sobrina.
Qué personaje tan chungo, legendario, sombrío, racista, compadecible, solo, feroz, profesional, obsesivo, atormentado, odioso, querible, admirable.
¿Quiénes son los buenos y los malos en este western tan raro como grandioso?
 Hace muchos años que su hermano, su enamorada cuñada, sus sobrinos y el chaval mestizo que adoptaron no ven a ese hombre de gesto orgulloso y cansado, sin estrella que le proteja, ataviado con un capote sudista y un sable que ya parece inservible, ese hijo pródigo y perdedor, que se acerca a la casa familiar buscando calor y sosiego. La guerra terminó hace años y él solo aclara que ha pasado ese tiempo dando vueltas.
No acepta la rendición y está convencido de que un hombre solo puede hacer un verdadero juramento a lo largo de su vida. Él juró ser fiel a la Confederación. Y besa a su cuñada en la frente.
Y no verá cómo ella acaricia su abrigo cuando cree que nadie la mira.
Y disfrutará observando el crepúsculo desde el pórtico de la casa mientras toma café. Pero los refugios para él siempre son profesionales.
 Un comanche llamado Scar se ha propuesto vengar a asesinados hijos coleccionando cabelleras de hombres, mujeres y niños blancos. Extermina a la familia de Ethan, aunque es probable que haya respetado la vida de la sobrina pequeña para transformarla en comanche
. Ethan ya tiene una razón para sobrevivir. Seguir el rastro de esa niña. Y sobre todo, odiar. A los indios, a sí mismo por no haber evitado la masacre, al género humano.
 Con alguna excepción, como la de un viejo loco que solo anhela poseer alguna vez un techo sobre su cabeza y una mecedora junto al fuego.
 Es tan cabrón el rocoso y desamparado Ethan Edwards que después de matar indios, les dispara en los ojos para que nunca puedan encontrar el cielo, para que tengan que vagar eternamente a través del viento.
¿Cuántas páginas se han escrito (algunas memorables, otras fatigosas, obvias, repetitivas) sobre el simbolismo poético de esa puerta que se abre al comienzo y se cierra al final, destinando a Ethan a seguir más solo que la una, como ha estado siempre, pero sin nadie ya a quien rescatar? Ford, tan íntimamente consciente de su arte como públicamente desdeñoso con él cuando trataban de analizarlo y etiquetarlo, le respondía al inquisitivo y profundo Peter Bogdanovich: “Tonterías, Peter, tonterías. Solo son puertas que se abren y se cierran. De alguna forma había que comenzar y terminar”.
Mi transcripción no es literal, pero algo parecido dijo Ford, o quiero imaginarlo.
También le parecería casual o anecdótico a Ford que la canción que despide a ese tío bajo el sol del desierto que ya no sabe dónde ir asegure: “Un hombre busca su alma y su corazón.
Sabe que encontrará paz interior. ¿Pero dónde, señor? Cabalga, cabalga”.
Muchos años después, James Caan le ofrecerá el mismo consejo a John Wayne en El Dorado recitándole a Poe, narrando la historia de un caballero joven y audaz que viajó incansablemente a través del Valle de las Sombras y se hizo viejo sin haber podido encontrar El Dorado.
 Pero seguía cabalgando.
Centauros del desierto (The searchers). John Ford, 1956. Versión remasterizada y en alta definición. Cines Verdi. Madrid. www.cines-verdi.com.