Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 abr 2012

Hay vida al final de la pasarela

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Nieves Álvarez, el 11 de mayo de 2011, en el Festival de Cannes. / CALO-OLLIVIER (GTRESONLINE)
¿Qué tienen en común Claudia Schiffer, Gisele Bündchen y Bar Refaeli? Que las tres han caído en la tentación de convertirse en diseñadoras.
La exmodelo alemana se ha decantado por las prendas de cachemir; la brasileña por las sandalias florales y con motivos metálicos, y la israelí por la lencería cómoda en una línea íntima llamada 'Under me’.
 Ahora, la top española más internacional, Nieves Álvarez (Madrid, 1974), ha seguido el camino marcado por ellas y acaba de estrenar su marca de ropa infantil N+V.
Sin embargo, este no es el único debut de la que fuera musa de Yves Saint Laurent.
 Está a punto de abrirse paso en televisión. Y será en el magacín Solo moda, que ofrecerá La 1 los fines de semana a partir del 12 de mayo (14.00), heredero de un espacio de reportajes del mismo título que llegó a La 2 en 2011 sin periodicidad fija y sin presentador.
En esta nueva etapa se ha decidido apostar por una cara conocida que ejerza de maestra de ceremonias. Después de un exhaustivo cásting, Álvarez fue la elegida porque “conoce perfectamente el mundo del que habla”, según la cadena pública, que confía sin fisuras en la modelo.
 “Lo va a hacer muy bien”, añaden.
Lo que está claro es que en Solo moda, esta mujer de 38 años se moverá como pez en el agua dentro de unas aguas que conoce de primera mano.
 Los nombres más importantes y los creadores más vanguardias; la alta costura y el prèt-â-porter; las últimas tendencias y lo que esconden las pasarelas de Madrid, Nueva York, Milán o París; las prendas fetiches de los famosos o las alfombras rojas sobre las que posan sus manolos las celebrities no tienen secretos para Álvarez, asidua en revistas como Glamour y Elle, además de desfilar para Christian Dior, Hermès y Armani, entre otros.
Y eso que de adolescente detestaba su estatura, 1,79 metros, y su boca, demasiado grande y sensual.
 Pero lo que una jovencísima y acomplejada Nieves Álvarez consideraba defectos fueron años después sus bazas infalibles.
Casada con el fotógrafo italiano, Mario Severini, y madre de tres hijos, Adriano y los mellizos Brando y Bianca, ganó en 1992 la edición española del concurso Look of the year, organizado por la agencia Élite.
 Es la primera modelo que ha reconocido haber sufrido anorexia.
 Desde entonces ha realizado numerosas campañas para concienciar a las jóvenes del peligro que supone este trastorno alimentario. Su experiencia quedó plasmada en el libro Yo vencí la anorexia.
“Las modelos tenemos mucho que decir, porque hay adolescentes que quieren seguir nuestros pasos
. No se tienen que dejar engañar por mensajes sobre que la delgadez es belleza. Eso es falso”, ha dicho.

Retrato de una dama

Como casi todos los espacios mitificados, el apartamento de Coco Chanel en París resulta sorprendentemente angosto cuando uno lo visita por primera vez.
Bien es cierto que para estar a la altura de cuanto se ha escrito, fabulado y arañado de él debería ser más del tamaño de un estadio de fútbol que del de una vivienda.
 La firma que lleva el nombre de la diseñadora entrega ahora un nuevo y ambicioso homenaje al legado que se gestó en ese edificio de Rue Cambon. Karl Lagerfeld, director creativo de la firma, se alía con la estilista Carine Roitfeld para inmortalizar a variopintos personajes en un libro, La petite veste noire, editado por Steidl, que analiza la perdurabilidad y flexibilidad de una de sus prendas más características: la chaqueta.
La pieza, que Chanel (1883-1971) desarrolló en los años cincuenta a partir del uniforme de los camareros de un hotel austriaco, se convirtió en un símbolo.
 De su vida y de su contribución a la historia de la moda. Chanel llevaba un modelo en blanco y negro cuando posó para Douglas Kirkland en 1962.
 De ahí salió uno de sus retratos de madurez más célebres, aunque la serie completa no se publicó hasta 2008
. En esa secuencia se puede comprobar por igual el vigor de Coco a los 79 años y el de la chaqueta que nos ocupa. “La elegancia de esta prenda está en la libertad de movimiento”, argumentaba.
 Un objetivo que persiguió con un diseño recto, cerrado de arriba abajo, despojada de hombreras y cortado para ganar flexibilidad sin perder apresto.
Desde que abandonara la dirección de la edición francesa de Vogue a final de 2010, Carine Roitfeld se ha convertido en una de las más importantes colaboradoras de Karl Lagerfeld. “Carine Roitfeld es, en cierto sentido, una especie de Coco contemporánea”, sostiene el septuagenario diseñador, que aquí ejerce también de fotógrafo. “Su personalidad no tiene nada que ver, pero deja su sello en lo que toca. Y, como Chanel, es una inspiración para los demás”.
Tras décadas de modificaciones, Lagerfeld y Roitfeld vuelven al origen de la chaqueta para su experimento de resistencia al tiempo y el género. Optan por “el modelo más clásico y parecido al que creó Mademoiselle Chanel”, y con él retratan a hombres y mujeres de varias generaciones: Uma Thurman, Lauren Hutton, Riccardo Tisci, Jane Birkin, Kanye West, Charlotte Casiraghi, Sarah Jessica Parker, Yoko Ono… Las 113 fotografías se presentaron en Tokio en una muestra que viajará a otras ocho ciudades y que también tiene una versión digital (thelittleblackjacket.chanel.com). “Esta chaqueta es como una segunda piel, lo que la coloca en un lugar ajeno a las épocas y a las modas”, reflexiona la artista china Yi Zhou. “Me parece genial la idea de este libro, porque inventarse una segunda piel es un tema existencial que va más allá de la chaqueta. Vivimos en una sociedad en la que podemos reinventarnos cada día a través de las redes sociales. Inventarse una segunda piel es un poco como protegerse de la sociedad de la omniinformación”.
“El estilo de Coco era particularmente duradero”, apunta la actriz estadounidense Kirsten Dunst.
 “Esta chaqueta ha representado desde sus orígenes la elegancia cómoda y es el primer blazer que se hizo para la mujer”
. Precisamente, la cuestión del género es uno de los aspectos más esgrimidos en el libro para explicar la longevidad de la pieza. Se trata de una chaqueta masculina importada al armario de las mujeres y que allí se convirtió en un emblema de una nueva feminidad. “Es andrógina, como un ángel de elegancia imposible de definir”, ofrece Inès de la Fressange.
“Con una forma tan sencilla que se vuelve bíblica; digna de asociarse con todo: vaqueros, faldas, nuevos ricos, estrellas de cine, mujeres mayores, caniches…
 Es una página en blanco sobre la que se pueden desplegar todas las fantasías”.

Cuando los cuentos se apoderan de la pasarela

Un diseño de Alexander Mcqueen.
Se ha abierto una grieta en la aséptica fachada que la moda femenina ha ofrecido en las últimas temporadas. Por ella, se escapan coloristas y pintorescas representaciones de heroínas de cuento.
Algunas corresponden a relatos tradicionales, otros son completamente originales.
 En la ropa para primavera/verano 2012, el folclore se mezcla con la fábula y los atuendos se muestran mucho más fantasiosos de lo que el minimalismo —estrechamente ligado a la incertidumbre económica— ha impuesto.
¿Qué? Largos vestidos bordados que no desentonarían en el armario de Blancanieves (Valentino), capas de las que podría servirse una nueva Caperucita Roja (Miu Miu) y trenzas capaces de competir con las de Rapunzel (Rodarte)…
Estas son algunas de las referencias más obvias a célebres personajes de la literatura infantil, pero también desfilan por las pasarelas internacionales múltiples criaturas de nuevo cuño.
En general, se nota un retorno a la intención narrativa y literaria en las colecciones.
Ya no se trata solo de ofrecer prendas eficaces que mantengan el negocio en marcha. Además, se trata de recuperar la capacidad de la moda para fabular, para concebir caracteres y para contar sus historias.
En Lanvin, Alber Elbaz imagina ángeles caídos y juega con toda su iconografía adyacente. Raf Simons escribe en Jil Sander un relato de mujeres reunidas en un salón de belleza de los años cincuenta con jerseys picassianos.
 Marc Jacobs sube Louis Vuitton a un carrusel de colores azucarados en pleno Louvre y, en Madrid, Maria Escoté explora los límites entre el bien y el mal en una catarsis de cowboys y erotismo titulada El ansia.
Propuesta de la diseñadora española María Escoté. / L'ESTROP
¿Dónde? Realmente, cuesta encontrar un diseñador que esta temporada no haga alguna concesión a su faceta más cuentista.
Desde la proliferación de la teatral silueta peplum —que apareja un gran volante a la cintura de faldas o chaquetas— hasta el dominio de técnicas como la broderie anglaise y de los colores pastel, todo parece una invitación al romanticismo y la ensoñación más que al sentido práctico del vestir. Una idea no exenta de peligros.
Viktor&Rolf transforman a sus modelos en agigantadas muñecas. Pero para que la tendencia funcione no solo hay que abrazar la estética propia de la biblioteca infantil. Conviene insuflarle un relato universal —y, por lo tanto, también adulto— para no sucumbir ante un exceso de ingenuidad. Así, Elisa Palomino recrea las hadas florales de la era victoriana con un desfile que empieza oscuro y rígido y progresa hasta un estallido de ninfas cargado de sensualidad.
¿Por qué? Decía Roland Barthes que no tiene demasiado mérito adivinar lo que la moda impondrá en el futuro, ya que esta sigue una secuencia exacta de negación de lo inmediatamente anterior que la lleva a volver una y otra vez al mismo punto. Es cierto que el modelo soporta la repetición de una idea solo durante un tiempo limitado. En 2009, Phoebe Philo impuso un nuevo pragmatismo en Céline del que muchos se contagiaron. Casi tres años después, la necesidad de algo distinto resulta evidente y el quiebro hacia las fábulas no es, en el fondo, particularmente sorprendente. La moda defiende a menudo su capacidad para incorporar algo de sueño en la pegajosa sustancia gris de lo cotidiano. Es una declaración de intenciones que amalgama sensibilidades tan dispares como las de John Galliano o Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, actuales directores creativos de Valentino. En este sentido, el éxito de visitantes de la exposición en el museo Metropolitan de Nueva York dedicada a Alexander McQueen —uno de los grandes escritores de la moda contemporánea— ha demostrado una vez más el enorme poder de seducción que tiene un buen relato en esta disciplina. En todo caso, la industria no está sola en su hambre de recuperar leyendas: casi al mismo tiempo, Charlize Theron y Julia Roberts se han convertido en la madrastra de Blancanieves en dos películas distintas y Peter Pan ha acampado en La Casa Encendida en un ciclo de coloquios y cine.
¿Cómo? Trasladar cuentos de hadas a la vida real no es fácil, ni para vivir ni para vestir. Hay que estar dispuesto a asumir cierta cuota de excentricidad, frustración y desencanto.
Pero es curioso observar cómo un grupo de jóvenes estilistas, diseñadoras y empresarias rusas se ha convertido en el núcleo humano más fotografiado en la puerta de cualquier desfile.
 Precisamente, gracias a sus maniobras estilísticas para conciliar la fantasía, el folclore y lo contemporáneo.
Es muy posible que sus nombres no le digan nada, pero Vika Gazinskaya, Miroslava Duma, Anya Ziourova, Elena Perminova y Ulyana Sergeenko copan ahora mismo las revistas de moda del planeta. Resulta apropiado que procedan de un país tan rico en cuentos y tradiciones literarias.
 Acaso por eso saben mejor cómo manejarlas.
¿Vale la pena? La perspectiva de abrir la ventana y que entre un soplo de fantasía en la terca y plomiza realidad en que vivimos es tentadora. Pero cruzar el umbral que separa ambas esferas entraña sus riesgos y puede convertir el sueño en una pesadilla.
No se puede negar que hay abundante bibilografía al respecto.
 

1987 DEL LIBRO: TELEGRAMA A UNA ESTRELLA.

TELEGRAMA A UNA ESTELLA

de José Miguel Junco Ezquerra, el Martes, 17 de abril de 2012 a la(s) 11:24 ·
    DESPUÉS LLEGASTE TÚ

Estaba yo soñando Nicaragua,
atrapado en los giros de otro idioma,
reconociéndome en las expresiones
de los niños que en los faros rojos
rompen los parabrisas y los nervios.

Después llegaste tú.

Estaba yo,... ¿cómo decirte?,...
alunizando en la enorme barriga de Teresa,
observando sus gestos de pingüino perdido,
mirándole su esmero, su cariño,
el modo en que te quiso para siempre.

Después llegaste tú.

Estaba yo, y tu madre, comentando
qué hacer cuando tus ojos se atrevieran,
en qué lugar ponerte, qué mundo fabricarte,
a quién dejar que te velara el sueño.

Después llegaste tú.

Estaba yo y no estaba de repente,
Teresa me observaba y sin decirlo
encontraba algo extraño en mi mirada,
soñaba presintiéndote las manos.

Después llegaste tú.


Estaba yo con el abuelo hablando
sin que él pudiera contestarme apenas,
pasando y repasando por las nubes
siglos entre el combate y la ternura.

Después llegaste tú.

Y los muchachos de los faros rojos
ya no asaltaban a los parabrisas,
ni yo estaba soñando Nicaragua,
ni atrapado en los giros extranjeros.

Después llegaste tú.

Y la voz del abuelo resonaba
rotunda como siempre,
y Teresa buscaba en la barriga
explicaciones imposibles,
el mundo se quedaba para siempre
abrigado, durmiendo en una cuna.

Yo encontraba en tus ojos los matices
que me advertían de la vida.