Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

15 mar 2012

Carla Bruni critica la publicación de unas fotos robadas de su hija Giulia

Portada de la revista francesa 'Paris Match'
Carla Bruni ha vuelto a pedir que se respete su derecho a tener privacidad. Una vez más, la primera dama francesa ha sentido pisoteada su intimidad al encontrarse en los quioscos este jueves con la portada de la revista Paris Match, que publica una foto suya captada por paparazos con su hija Giulia, de cinco meses, en los brazos.
"En nombre de la libertad de prensa, siempre he aceptado sin quejarme la publicación de fotografías robadas o de información, incluso erróneas sobre mi vida privada, pero no puedo aceptar y nunca aceptaré que se pisotee el derecho de mis hijos a vivir libres y en el anonimato, sea periodo electoral o no", ha escrito Bruni, en una declaración publicada en su página web.
En el comunicado, la primera dama de Francia ha añadido que es "habitual" que algunos medios publiquen imágenes suyas sin su autorización, pero que lo que esta vez le ha molestado es que las fotografías "dejan entrever la cara" de su hija y que se tomaron "sin ningún consentimiento".
 La foto se hace pública cuando las encuestas en Francia dan una ligera ventaja al candidato socialista François Hollande frente al actual presidente.
El reportaje del semanario francés se titula La fuerza íntima de Sarkozy y cuenta la forma en que la primera dama compagina su papel de madre con el que lleva a cabo apoyando a su marido en plena campaña electoral. Además, muestra una foto de la exmodelo y cantante de origen italiano sosteniendo a Giulia, que tiene el rostro pixelado.
Las únicas fotografías que se habían publicado de la hija del matrimonio presidencial francés fueron captadas el 1 de noviembre pasado, cuando la niña aún no cumplía medio mes de vida y aparecía en una mochila portabebé junto a sus padres paseando por unos jardines parisienses.
Días después del nacimiento, el pasado 19 de octubre, la única concesión pública que hizo la familia Sarkozy fue comunicar el nombre de la niña.
 Durante el embarazo, la primera dama hizo hincapié varias veces en que protegería a su futuro hijo de crecer rodeado de los medios de comunicación.

Josep Font diseña para Jesús del Pozo


Josep Font antes de un desfile en París en 2007. / Daniel Mordzinski
El diseñador catalán Josep Font es el nuevo director creativo de la firma Jesús del Pozo, propiedad desde hace menos de un mes de Perfumes & diseño, S.A., la empresa que produce las fragancias del modisto desde su lanzamiento en 1992.
Tras la muerte el pasado agosto de Jesús del Pozo, su marca ha seguido adelante y presentado dos colecciones en la Madrid Fahion Week elaboradas por el mismo equipo creativo que le acompañó durante años
. Pero, según revelan fuentes de la firma, la entrada de Perfumes y diseño ha traído consigo un cambio de estrategia orientado al reposicionamiento internacional de la marca.
Desde la empresa cuentan que se valoraron diferentes candidatos antes de decantarse por Font, que desfiló durante tres temporadas en la Alta Costura de París.
 "Su talento es incuestionable. Además, su experiencia y prestigio internacional puede aportarnos mucho, en esta nueva etapa", explica Pedro Trolez, presidente de Perfumes y Diseño.
El equipo de Jesús del Pozo está "emocionado y motivado" por esta nueva etapa, según asegura la directora general de la marca, Ainoha García.
 "Compartimos una misma visión y un mismo proceso de trabajo que nos ayudará a mantener los valores más esenciales de la firma", argumenta.
Ana García es la diseñadora de la firma Josep Font.
 Y,  ahora, Josep Font lo es de la marca Jesús del  Pozo
Por su parte, Font, que fue director creativo de la firma que lleva su nombre desde 1991 hasta 2009, considera "todo un honor colaborar en la conservación del legado de Jesús del Pozo".
El modisto catalán rompió hace tres años su relación contractual con la sociedad capitalista Gabriela, propietaria de la marca que lleva su nombre.
Desde entonces, Ana García es la diseñadora de la firma Josep Font. Y, a partir de ahora, Josep Font lo es de la firma Jesús del Pozo. Ironías del mundo de la moda.

Cuando no podíamos saber todo

A finales del siglo XIX, varios editores lanzaron enciclopedias universales para compilar todo el saber humano.

La paradoja es esta: mientras más sabemos menos podemos saber.
A través de los milenios, hemos acumulado conocimientos a un ritmo espeluznante.
 Mientras que en el siglo I, Plinio el Viejo se jactaba de poder redactar una Historia Natural con todo lo conocido hasta entonces, a partir del Siglo de las Luces la empresa ya no estaba al alcance de un solo hombre, y si bien Diderot concibiera el proyecto de una enciclopedia total, requirió para llevarlo a cabo la contribución de docenas de amigos y expertos.
Por supuesto, las enciclopedias colectivas existieron desde mucho antes, desde los catálogos y glosarios de la Mesopotamia antigua a los mil capítulos del Taiping yulan compuesto por orden de un emperador chino a fines del siglo X, pero el caso es que a partir del siglo XVIII nadie osa afirmar, como Pico de la Mirándola en el siglo XV, que lo sabe todo.
Para remediar esa flaqueza, y con un ojo en el bolsillo, a fines del siglo XIX varios editores decidieron lanzar la moda de las enciclopedias universales.
 Ofreciendo de puerta en puerta, o por correspondencia, los imponentes volúmenes de las enciclopedias Chambers, Brockhaus, Montaner y Simón, Britannica y tantas otras, estos nuevos misioneros quisieron hacer creer a quienes se sentían apabullados por la inmensidad de lo que no sabían, que ahora tendrían un acceso privilegiado (la frase es una publicidad para la enciclopedia Larousse) “al Parnaso de las Artes y las Ciencias”.
Tener una enciclopedia en casa creaba la ilusión de que allí, al alcance de la mano y en orden alfabético, estaba todo lo que uno quisiera y pudiera preguntar, sin por lo tanto llegar a saber todo.
Mi generación fue quizás la última que se crió entre enciclopedias.
 Primero El Tesoro de la Juventud, con sus cubiertas sedosas y azules, donde leí por primera vez, en versiones resumidas, las aventuras de Don Quijote y de Ulises; la Junior Enciclopedia publicada por Columbia, en cuyos mapas coloreados aprendí que existía un mundo más allá de Europa y Argentina; la casi infinita Espasa Calpe que tronaba en el último anaquel de la biblioteca de mi padre, en cuyos escalofriantes artículos sobre órganos sexuales y enfermedades venéreas obtuve mi primera educación sexual. Consultábamos la enciclopedia para obtener un dato preciso, pero nos demorábamos en los artículos precedentes y posteriores, pasando con voluptuosa curiosidad de las medidas cretas de los Alpes a las campañas de Alejandro Magno y a la ética altruista que Hobbes se dedicó a negar.
 Las miles de páginas por descubrir nos fascinaban.
Con la decisión de no publicar más la Enciclopedia Britannica (cuya undécima edición Borges consideraba una obra maestra literaria) se cierra una era en la que trocitos de saber universal estaban a nuestro alcance en nuestros anaqueles.
 Lo cierto es que recorrer un tomo cualquiera, perdernos en el camino y detenernos donde sea, no es igual a teclear una pregunta y recibir la respuesta inmediata.
 La enciclopedia virtual es sin duda más veloz, más fehaciente, más al día (un intrépido explorador de la Red afirmó que la Wikipedia contiene diez veces menos errores que la venerada Britannica).
 Sin embargo, hay en la lectura demorada, en la curiosidad sin prisa, en la vista material de las riquezas que la vasta enciclopedia de papel prometía, algo que no puede remplazarse con mera eficacia electrónica.
 Quizás sea la nostalgia de saber que no podíamos saber todo.

 

 

14 mar 2012

Loewe y los 'superguays'

A Loewe le ha salido el tiro por la culata (o no). La firma de lujo ha lanzado un vídeo promocional, protagonizado con una docena de fashionistas pretendidamente vanguardistas y modernos, que ponen sobre el tapete los temas que, supuestamente, preocupan a la gente que ronda los 25 años.
 El problema es que Twitter y sus millones de usuarios no opinan lo mismo.
 Las perlas que escuchan en la grabación son del tipo: “Estar enamorada es algo superguay”. Todo ello ha hecho arder las críticas y condenas en la red social, que se ha volcado en contra del gigante de la moda en tiempos de crisis.
“Es un rollo esto de hacerse mayor”, proclama una de las hermanas Cuesta (sobrinas de Ana Belén) en el vídeo, el primero de la campaña Loewe Oro Collection 2012, que tiene por objetivo acercarse al público joven y "reflejar el nuevo espíritu de Madrid"
. Los doce participantes son la imagen de la colección primavera verano de la firma española y varios de ellos son hijos o familiares de los protagonistas de la escena cultural de los setenta y los ochenta, de la llamada movida madrileña.
El actor Martín Rivas (hijo de Manuel Rivas), la hija de Verónica Forqué (María Forqué) y la arpista María Rosenfeldt, hija de Ouka Leele, son los rostros más conocidos.
Pero en el grupo se encuentran fotógrafos, músicos, estudiantes, ilustradores, etc., que pretenden identificar a una generación que, hoy por hoy, es víctima principal de la crisis económica. Así lo están demostrando desde primera hora de la mañana las principales redes sociales, que echan humo.
Bajo la etiqueta #Loewe, que se ha convertido en trending topic (el tema más comentado) en Twitter en España, los ‘tuiteros’ han criticado distintos aspectos del anuncio. “¿Queréis reíros un rato y/o sentir vergüenza ajena? Ved el nuevo anuncio de #Loewe”, decía @pathernando;
“Está muy bien el documental sobre educación especial de Loewe”, ironizaba @cot_julia. Sin embargo, también había quien destacaba que la publicidad ha conseguido su objetivo:
“Todos detestáis el anuncio de Loewe, pero todos habláis del anuncio. ¿Sabéis qué significa "marketing viral"?, criticaba @October__Lee.
 Lo cierto es que, para bien o para mal, casi todo el mundo hablaba de la marca.
Lucía y Helena Cuesta, las sobrinas de Ana Belén. / LOEWE
Luis Venegas, director creativo de la campaña opina desde París que se trata de “una campaña acorde con los tiempos”. “¿Qué hacemos con lo que está pasando? ¿Nos dejamos invadir por la depresión?”, se pregunta. “Se trata de una campaña alegre”. Para Venegas, los protagonistas de esta campaña “representan a un amplio sector de la juventud española”.
Pero Twitter sigue en desacuerdo con que frases del tipo: “Lo más guay de España, que no tiene otro país, son las españolas” sean representativas de la juventud.
Y es que un bolso de Loewe vale más de mil euros de media.