Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 may 2011

Personalidades múltiples

Personalidades múltiples


Por: Álvaro P. Ruiz de Elvira

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Una psiquiatra forense (Julianne Moore) investiga a un paciente (Jonathan Rhys Meyers) con múltiples personalidades, todas relacionadas entre ellas por un oscuro pasado.
 Este es el planteamiento de La sombra de los otros, el nuevo thriller sobrenatural del guionista de Identidad (Otra historia de personalidades múltiples), Michael Cooney.
Al frente en la dirección, los directores suecos Måns Mårlind y Björn Stein. En Versión Muy Original adelantamos en primicia el tráiler en castellano:

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“Este guión es producto de mi fascinación por las múltiples personalidades que adopta la gente en su vida diaria”, ha dicho Cooney, que ha aprovechado su pasión por el misterio para elaborar la trama de la película: “¿Será Cara (la psiquiatra protagonista) capaz de encajar todas las piezas a tiempo de salvar a quienes más le importan?”. “No deja de morir gente a su alrededor porque no consigue desentrañar el misterio.
 Adoro las películas de terror, pero también me crié con películas de Sherlock Holmes y Agatha Christie.
 Me encantan las películas donde hay un enigma que resolver.
Me gusta saber que el escritor sabe exactamente qué dirección va a tomar la historia en todo momento y espero haber conseguido eso en esta película”.



La sombra de los otros se estrena en España el 29 de julio.

Música por una sociedad más justa y una democracia real

El año pasado fui parte del equipo de periodistas que formó parte de la serie Pre-parados. Una serie de reportajes y entrevistas que se acercaba a los problemas de los jóvenes ante un paro juvenil de más del 40%, un mercado precario y unas condiciones y expectativas de futuro nefastas con la crisis económica global y la particular de España.
 Diez redactores de El País intentamos trazar el perfil de una generación, los menores de 30, que se han visto arrasados por la crisis.





Durante el mes y medio que duró la serie, nos llegaron centenares de cartas de jóvenes que expresaban su indignación, su tristeza, su enfado, su lucha o su derrota por el sistema político y económico que les había tocado vivir.
Hice muchas entrevistas, conocí muchos jóvenes, como yo, de mi generación, de una generación mayor y otras más jóvenes.
 Conocí a muchísimas personas que desbordaban sentido común y hablaban un lenguaje muy distinto al que los medios de comunicación estamos acostumbrados a captar a la mínima de cambio cuando se trata de políticos y cargos públicos.



Esos mismos jóvenes de Pre-parados son los mismos jóvenes que hoy llenan la plaza de Sol y tantas plazas en más de 55 ciudades de toda España.
Y son jóvenes acompañados de mayores. Mayores de varias generaciones.
Son todos ciudadanos.
Ciudadanos con sentido común, responsables y conscientes de lo que hacen y lo que dicen. Son ciudadanos que piensan y que tienen pensamiento crítico ante la impostura y el poder de los responsables políticos y económicos. Pensamiento crítico ante la vorágine actual. Como dice José Luis Sampedro, “la cultura occidental tiene una crisis de valores brutal porque ha sustituido los valores por los intereses”. Soy de los que piensan que existe una brecha real entre la realidad creada por los poderosos y la realidad de la calle.






Desbordado por el trabajo de estos días y por problemas personales de causa mayor, no he podido acercarme a este blog antes, pero La Ruta Norteamericana se suma a este movimiento cívico y civil.
La música siempre ha sido inspiración o sonido de acompañamiento en muchas situaciones de la historia contemporánea donde se ha producido esa brecha social y cultural.
Espero que la siguiente lista de reproducción sirva para lo mismo que sirvió en su día a otras generaciones, en otras partes del mundo, pero con el propósito de ser personas y hacerse mejor personas.
Bajo el paraguas de los sonidos raíces que giran en torno a la música norteamericana, el siguiente playlist es música para el cambio, por la revolución pacífica y solidaria y por la promesa de un mundo y una sociedad más justas.

La semana de Bob Dylan. El "capricho de John Hammond"

El capricho de John Hammond




Todos le conocían como el “capricho de Hammond”. A pesar de que era un joven e interesante músico folk en la escena de Greenwich Village, nadie creía en Bob Dylan por los pasillos de Columbia Records, excepto John Hammond. Según George Avakian, un productor prestigioso del sello que había convencido a Miles Davis a dejar la heroína, ese chico era una estafa. El poderoso Mitch Miller, director de la sección de discos pop de Columbia, contó en el documental No Direction Home que “como salía tan barato que dejábamos que John se lo permitiese”. Cierto: el primer álbum de Dylan, producido por Hammond, costó 402 dólares, calderilla para el mayor sello discográfico de Estados Unidos a principios de los sesenta. Pero, ¿quién se atrevía a negar este capricho al mismo hombre que había descubierto e impulsado las carreras de Count Basie, Benny Goodman, Billie Holiday o Aretha Franklin?



Hammond acababa de reincorporarse a Columbia y Dylan fue su apuesta personal. Tanto que, de no haberse cruzado en su camino, tal vez, la historia sería otra. Recién llegado a Nueva York en 1961, el músico entró pronto en contacto con la escena folk del Village, donde entabló amistad, entre otros, con Fred Neil, Pete Seeger o Ramblin’ Jack Elliot. No tuvo problemas en darse a conocer sobre un escenario pero la misma suerte no la corrió para conseguir un contrato discográfico. Fue rechazado por lo sellos Elektra, Folkways y Vanguard, que, en cambio, sí fichó a Joan Baez. Pero Hammond supo ver en él lo que otros no vieron.



No es de extrañar, por tanto, que en Crónicas, el primer volumen de sus memorias, Dylan empiece hablando de él: “Jamás se interesarían en alguien como yo salvo en circunstancias extraordinarias, pero John era un hombre extraordinario”. Sin duda, Hammond tenía una virtud al alcance de muy pocos: una intuición musical que se anticipaba a los tiempos. En palabras de Dylan: “Tenía olfato y visión... captaba mis pensamientos”. En la historia de la música popular, tan sólo gente como Sam Phillips, los hermamos Chess, Ahmet Ertegun, Jerry Wexler o Jim Stewart, formaron parte de su misma elite de hombres de honor que Hammond sin haber cogido nunca un instrumento.



Al igual que el apasionado descubrimiento de Woody Guthrie fue esencial en la obra de aquel chico de Duluth, Hammond fue determinante en el porvenir de su carrera. Le consiguió su primer contrato, le enseñó a manejarse en un estudio de grabación, le impulsó a apostar por su instinto e incluso le influyó en su concepción social. Hammond era un gran defensor de los derechos civiles que se había empeñado en tener a Pete Seeger en Columbia pese a ser investigado por el comité de actividades anticomunistas del senador McCarthy. Ambos se encontraron por primera vez en el apartamento de Carolyn Hester, una cantautora que invitó a Dylan a tocar la armónica en una audición que tenía apalabra con Hammond.



El productor invitó al joven músico a tocar algo en el estudio de grabación y este respondió con una de sus pocas composiciones propias, <>. Hammond quedó prendado. Como él mismo reconocería, captó su pellizco blues, sintió que era una especie de enlace con la tradición blues que él tanto admiraba y había hecho por difundir. En ese momento le ofreció un contrato y le regaló el disco reeditado de Robert Johnson King of the Delta Blues Singers.



Dylan grabó en el estudio A del 799 de la Séptima Avenida en noviembre de 1961. La mayoría era material ajeno. Dave Kapralik, jefe ejecutivo de Columbia, contempló dejar a Dylan en la cuneta. Según su visión, ese chico era un fraude. Pero Hammond luchó por su apuesta.
 El disco salió en marzo de 1962. El instinto de Kapralik no falló: el disco funcionó fatal en ventas. Pero tampoco falló el de Hammond, que produjo también Freewheelin’ Bob Dylan: ese chico era mucho más que un producto.
Era una voz, un genio a punto de explotar.

Bob Dylan - Tangled Up In Blue