29 mar 2011
Dicen que una obra de arte, si lo es en verdad, es intemporal (no eterna), aunque haya sido producida en la Grecia Clásica, en el Barroco o en el siglo XXI.
No estoy muy de acuerdo con esta afirmación que tanto se prodiga, sobre todo si se refiere a literatura, si bien hay algunas obras que mantienen su vigencia porque son origen de mitos que se adaptan a los tiempos (Edipo, Don Quijote, Hamlet...) Otras, la mayoría, aun contando con su extraorinaria calidad y habiendo sido pilares de la cultura de una época, han de ser leídas teniendo en cuenta siempre su contexto, es necesario por tanto tener una idea aproximada de la sociedad en que nacieron.
Pero hoy lo que manda no es el discurso, sino la necesidad de éxito inmediato. Y nacen las modas.
De unos años a esta parte son superventas novelas históricas, novelas de detectives que ahora les ha dado por decir que son del género negro sin serlo y relatos que rocen lo esotérico.
Es evidente que entre tanta edición hay buenos textos, porque una novela tiene que ser ante todo literatura, pero el éxito sobreviene por la presión de los editores y los medios afines, que se han empeñado en que se ha de escribir en esos géneros, que son los que venden.
Ahora todo el mundo habla de cátaros, el Santo Grial, las profecías de Nostradamus (por cierto, ahora hasta Newton se ha vuelto adivino), los extraterrestres en la antigüedad, el Arca de Noé... Y así se construye una novela de éxito.
Pues venga, a escribirla.
No estoy muy de acuerdo con esta afirmación que tanto se prodiga, sobre todo si se refiere a literatura, si bien hay algunas obras que mantienen su vigencia porque son origen de mitos que se adaptan a los tiempos (Edipo, Don Quijote, Hamlet...) Otras, la mayoría, aun contando con su extraorinaria calidad y habiendo sido pilares de la cultura de una época, han de ser leídas teniendo en cuenta siempre su contexto, es necesario por tanto tener una idea aproximada de la sociedad en que nacieron.
Pero hoy lo que manda no es el discurso, sino la necesidad de éxito inmediato. Y nacen las modas.
De unos años a esta parte son superventas novelas históricas, novelas de detectives que ahora les ha dado por decir que son del género negro sin serlo y relatos que rocen lo esotérico.
Es evidente que entre tanta edición hay buenos textos, porque una novela tiene que ser ante todo literatura, pero el éxito sobreviene por la presión de los editores y los medios afines, que se han empeñado en que se ha de escribir en esos géneros, que son los que venden.
Ahora todo el mundo habla de cátaros, el Santo Grial, las profecías de Nostradamus (por cierto, ahora hasta Newton se ha vuelto adivino), los extraterrestres en la antigüedad, el Arca de Noé... Y así se construye una novela de éxito.
Pues venga, a escribirla.
Suelo quedar dormido. Félix Francisco Casanova
Suelo quedar dormido. Félix Francisco Casanova
Suelo quedar dormido
mirando la luz de una vela,
en mis sueños la llama incendia la noche
que cae como el telón al final de una tragedia,
el fuego sigue creciendo como un niño interminable,
en el sótano perecen los fantasmas olvidados
y en las calles sin salida
mis amigos se agolpan temblorosos.
Esa música crujiente
que avanza como un ejército de muertos,
el viento inflamable que destroza las estaciones
como la coz de un caballo en libertad,
así de fuerte es mi venganza,
así me ahorco con la soga del campanario
para que os persiga la música de metal
que mata.
Y nunca más haréis el amor
ni oleréis ese manjar que es el agua.
Pero cuando el tren del sueño
se detiene, es imposible describir
la tristeza que retorna a mis ojos,
testigos ridículos de ese trozo
de cera que se está consumiendo.
Félix Francisco Casanova
de La memoria olvidada. (Hiperión, 1990)
Felix y su novia, era tan bello tan joven, y era un muchacho alegre al que le gustaba el ROCK,te fuiste demasíado pronto.
Felix Francisco Casanova
De Félix Francisco Casanova (Santa Cruz de la Palma, 28-9-1956; Santa Cruz de Tenerife, 14-1-1976) han dicho que fue un Arthur Rimbaud o Lautréamont español.
Tal y como señala Francisco Javier Irazoki uno de los poetas más empeñados en rescatar la obra de este canario (un mito en las islas, donde hasta hay un premio juvenil que lleva su nombre, y un desconocido fuera de ellas), aunque Casanova murió a los 19 años (oficialmente, su muerte se debió a un escape de gas mientras se bañaba en su casa), nos dejó una obra de sorprendente madurez.
Hijo del poeta Félix Casanova de Ayala, con quien escribió el libro Cuello de botella, a los diecisiete años obtuvo, por su libro El invernadero, el premio “Julio Tovar”, considerado entonces el principal de los galardones de poesía en Canarias.
Un año después, ganó el premio “Pérez Armas” con la novela El don de Vorace. Un mes antes de morir, su poemario Una maleta llena de hojas sería premiado por el periódico “La Tarde”.
Es autor de un diario que se titula Yo hubiera o hubiese amado. La editorial Hiperión publicó, en 1990, la poesía completa de Félix Francisco Casanova: La memoria olvidada (Poesía 1973-1976).
Tal y como señala Francisco Javier Irazoki uno de los poetas más empeñados en rescatar la obra de este canario (un mito en las islas, donde hasta hay un premio juvenil que lleva su nombre, y un desconocido fuera de ellas), aunque Casanova murió a los 19 años (oficialmente, su muerte se debió a un escape de gas mientras se bañaba en su casa), nos dejó una obra de sorprendente madurez.
Hijo del poeta Félix Casanova de Ayala, con quien escribió el libro Cuello de botella, a los diecisiete años obtuvo, por su libro El invernadero, el premio “Julio Tovar”, considerado entonces el principal de los galardones de poesía en Canarias.
Un año después, ganó el premio “Pérez Armas” con la novela El don de Vorace. Un mes antes de morir, su poemario Una maleta llena de hojas sería premiado por el periódico “La Tarde”.
Es autor de un diario que se titula Yo hubiera o hubiese amado. La editorial Hiperión publicó, en 1990, la poesía completa de Félix Francisco Casanova: La memoria olvidada (Poesía 1973-1976).
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