Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

4 ene 2011

Viajar al infierno sin pisarlo Una monumental edición discográfica rememora la guerra de Vietnam

Woodstock 1969. El rockero psicodélico Country Joe McDonald canta el estribillo de I-feel-like-I'm-fixin'-to-die [Me siento como si me estuviera preparando para morir]: "¿Para qué luchamos? No hay tiempo para preguntas porque, ¡hurra!, todos vamos a morir...". Poco a poco, el público se une a la mordaz crítica a la guerra de Vietnam, envuelta en una melodía de variété, hasta que miles gritan "Fuck" [Joder] junto al artista, conciso resumen de su rabia por una lucha absurda en un país en el que sentían que EE UU no tenía nada que hacer.




El renacer de Vietnam tras la guerra

Fallece el arquitecto de la guerra de Vietnam, Robert McNamara

El fotógrafo Eddie Adams, testigo del horror de la guerra de Vietnam, muere a los 71 años

El 'agente naranja' de Vietnam sigue vivo

"Mataban a todo el que veían"



'Next stop is Vietnam' contiene 13 discos y un libro de 300 páginas

"Fue de las primeras canciones que trataban la guerra de manera sarcástica. Y choca porque la letra carece de simbolismo", explica McDonald desde California. Tanto es así que frases como "no dudéis en mandar a vuestros hijos a Vietnam porque podéis ser los primeros de la manzana en verlos volver a casa en una caja" siguen impidiendo que salga por la radio en el país de la libertad. "La gente se siente ofendida aunque es humor negro. Desde el 11-S reina la misma corrección política que en 1960", opina el cantante.



8.774.000 soldados estadounidenses sirvieron -de los cuales 58.220 dejaron su vida- en la guerra de Vietnam (1964-1973), cuya sombra persigue no solo a los supervivientes. Next stop is Vietnam. The war on record 1961-2008, una colección de 13 discos completada por un libro de más de 300 páginas con cientos de fotos y numerosos ensayos, explora aquel trauma que polarizó a la sociedad estadounidense a través de su impacto en la música popular. El equipo de la discográfica alemana Bear Family Records, famosa por sus cuidadas reediciones, seleccionó más de 300 canciones, algunas atemorizantes, otras casposas y muchas capaces de provocar un nudo en la garganta.



"Queríamos abarcar todo el espectro, de la izquierda a la derecha más profundas. Lo que me importa es la documentación", explica Richard Weize, fundador de Bear Family. Escuchar las más de 17 horas de material es como viajar al infierno sin tener que pisarlo. Desde la furia hirviente de Eve of destruction, de Barry McGuire, una de las primeras canciones antiguerra en convertirse en éxito comercial, pasando por la horrible Christmas wish, de Becky Lamb, que pide a Santa Claus que para Navidad mande a casa a su hermano muerto en Vietnam, hasta Universal soldier, de Buffy Sainte-Marie, que llama a los soldados a rebelarse, y la recalcitrante respuesta de Jan Berry, Universal coward, que acusa de cobardía a los disidentes.



No faltan grabaciones de los presidentes Johnson y Nixon, ni de la actriz y activista pacifista Jane Fonda o de Hanoi Hannah, la voz en inglés de la propaganda de los Vietcong, que con sus burlas debía desmoralizar a las tropas enemigas. Están los éxitos de The Doors, Bob Dylan, Marvin Gaye o Yoko Ono, aunque conseguir los derechos fue imposible en el caso de Ohio de Crosby, Stills, Nash and Young, sobre el asesinato de cuatro estudiantes por parte de la Guardia Nacional en Ohio.



Único es el material que los mismos soldados grabaron en los campamentos -allá donde fueran, incluida la jungla, los yanquis se llevaban su música, en vinilo y cinta magnética-, y luego como veteranos, que se estrena en dos discos de la antología. Aunque algunas canciones hablan de conflictos recientes, como Don't give us a reason, de Hank Williams Jr., que después de la invasión de Kuwait por Sadam Husein en 1990 advierte a este que el desierto no es Vietnam, la mayoría de los temas de la posguerra giran alrededor de los viejos fantasmas.
Vietnam foreign correspondent, de The Peacemakers Band (2004), recuerda el fotoperiodismo de revistas como Life, Look y Time Magazine, cuyos fotógrafos intentaban "salvar vidas con una Leica en lugar de un M-16". Nunca más los periodistas tendrían ese acceso casi ilimitado a las guerras. "La gente entonces luchaba con armas y guitarras.
No escribiría una canción sobre Irak o Afganistán incluso si fueran las últimas guerras en esta tierra. No tienen nada romántico", apunta Tim Otto, cantante de The Peacemakers Band, que era un niño cuando las tropas estadounidenses despejaban el terreno Vietcong con Agent Orange.



EE UU ha vuelto a la polarización, pero no solo sus guerras son distintas. "Nuestra música era rock and roll y eléctrica, controvertida en sí misma: la gente la odiaba", cuenta McDonald, cuya famosa canción, por cierto, es una de las favoritas de los veteranos de Vietnam.

Las revistas despiden 2010

Arantxa Sánchez Vicario brinda en su casa con su familia e Isabel Preysler celebra el fin de año con Clive Owen en casa de Carlos de Gales .
Como todos los años, Isabel Preysler se despide en diciembre asistiendo a la lujosa fiesta de Porcelanosa, que en 2010 le ha tocado celebrar nada menos que al príncipe Carlos de Gales. La ex de Julio Iglesias viajó con su hija menor, Ana Boyer, a Escocia, para visitar la lujosa mansión de Dumfries House, donde coincidió nada menos que con el actor Clive Owen, con quien posa en la portada de ¡Hola!, y con Carlos Baute y su novia, la venezolana Astrid Klisans, que también estaban invitados.




Paulina Rubio presenta a su hijo

Las famosas abren sus casas en Navidad

Princesas y otras que lo intentan

¿Intercambio de ex esposas entre toreros?

Lo mejor, en el interior

De reinas y príncipes

Letizia, una princesa rockera


Lecturas, mientras tanto, elige una exclusiva con Arantxa Sánchez Vicario y su marido, el empresario Josep Santacana, quienes, junto a su pequeña hija Arantxa, de dos años, abren las puertas de su hogar para brindar por Nochevieja y, de paso, contar que encargarán un hermanito para la niña a los Reyes Magos. Además, la revista muestra unas fotografías de las infantas Elena y Cristina con sus hijos e Iñaki Urdangarín en Baqueira, esquiando felices tras celebrar la Navidad en Madrid.



Todos los demás temas de las revistas de esta semana son comunes, además de los típicos y esperables especiales de fin de año. Diez Minutos y Semana recogen los nacimientos de 2010, al igual que las bodas, las rupturas y, en general, todos los momentos estelares del año. Lecturas hace además un resumen de los idilios que se confirmaron en el año y Diez Minutos recuerda también a los famosos que nos dejaron en estos últimos 12 meses.



La reina con sus ocho nietos en el partido solidario entre Nadal y Federer aparece en todas las cabeceras, igual que la celebración del centenario del nacimiento de la madre del rey, donde también asistió la familia real al completo. Claro que las hijas de los príncipes, según confirma Lecturas, no han seguido compartiendo con todos sus demás primos, que se encuetran esquiando en Baqueira. Los miembros de la corona británica y sus celebraciones navideñas también son denominador común, al mismo tiempo que Sara Carbonero apoyando a Iker Casillas en un partido benéfico, Penélope Cruz y Javier Bardem en el encuentro de los Lakers y no mucho más.



En definitiva, un 2010 que se despide esperando nuevas y frescas noticias del corazón para el próximo año.

Méritos DAVID TRUEBA

.El año comienza con una sacudida al concepto de partido político. Siempre se critica la férrea disciplina de los aparatos oficiales, la sumisión como único mérito para ascender en el escalafón. Pero cada vez que alguien se sale de la horma oficial de las siglas, entonces la lluvia de descalificaciones viene desde la óptica contraria: chaqueteros, traidores, aprovechados.
Una vez más se confirma que a ojos del escrutinio público la carrera política solo permite el viaje desde mal hacia peor. Como en un documental de la naturaleza, la vida dentro del partido es dura, pero la supervivencia fuera de él, imposible.






Las tertulias políticas están llenas de antiguos militantes o marginados de la dirección de turno que atacan con fiereza a sus partidos de toda la vida. A los profesionales de la política les sucede con respecto a su partido algo muy parecido a lo que le pasa a los ex fumadores: da igual que fueras el que más humo hacías, cuando lo dejas, te conviertes en un cruzado antitabaco.



La salida de Cascos, pasado el berrinche regado en sidra navideña, deja al PP, que tanto ridiculizó las primarias madrileñas, con un roto en el calcetín.
 Rajoy suele actuar por omisión y el calendario le resuelve los conflictos como el árbol deja caer sus hojas por el otoño. Álvarez-Cascos, en cambio, calculaba que los años de distancia con su penosa gestión como ministro le concedían una nueva primavera en la patria chica, pero los partidos, y más cuando huelen el poder, se cierran como club privado con un carísimo derecho de admisión o, en este caso, readmisión.



Artur Mas, al nombrar un consejero de cultura de raíz socialista, pone distancias entre la labor de gobierno y las fidelidades partidistas. Un acierto rotundo como imagen de inicio de mandato.
Ferran Mascarell abandona el barco del PSC. Sus comparecencias mediáticas aspiran a contrarrestar las sospechas morales, primando los valores de gestión sobre los límites ideológicos o la fidelidad a unas siglas.
Es bueno que los partidos sean zarandeados por dentro y por fuera, lo pedimos siempre y es hipócrita renegar ahora.
Cuanto más públicos sean los méritos que aúpan a los políticos, menos sospechosa para el consumidor será su tarea y los avatares de su carrera.

Adiós gobernador, hola Terminator

Ha sido el papel más largo de su vida y asegura que no habrá segunda parte. A sus 63 años, Arnold Schwarzenegger descarta seguir en la política activa a corto plazo.
Dice que no tiene interés en el Senado y a la presidencia no puede presentarse ya que nació en Austria. Descartada la política, sus admiradores ya sueñan con verle enfundado en la chaqueta de cuero de Terminator o con el taparrabos de Conan. Según ha asegurado en numerosas entrevistas, Schwarzenegger está considerando regresar al cine si encuentra un guión adecuado.




Schwarzenegger se relaja antes de su adiós al poder político

Schwarzenegger vuelve al cine bajo las órdenes de Stallone

Schwarzenegger resucita a 'Terminator'

Schwarzenegger se convierte en gobernador de California y promete hacer "grandes cosas"

La peculiar manera de recortar el gasto de Schwarzenegger




Pero su adiós como gobernador está rodeado de polémica. Su última decisión fue firmar la reducción de sentencia, de 16 a siete años, de Esteban Núñez, un reo que se había declarado culpable del homicidio de una mujer de 22 años en San Diego en 2008. Núñez es hijo de uno de los políticos más destacados del Partido Demócrata californiano, Fabián Núñez, que fue presidente de la Cámara de Representantes de aquel Estado entre 2004 y 2008. Sin nada ya que perder -ha agotado el máximo de dos legislaturas en el Gobierno de California- Schwarzenegger ha hecho oídos sordos a las críticas.



Sus índices de aprobación rozan el 23%, una cifra muy pobre comparada con el 65% del que gozó al acceder al Gobierno de California en 2003. La deuda pública que deja en su Estado es, en contraste, inmensa: 21.000 millones de euros. El partido por el que se presentó a las elecciones se despide de él sin grandes homenajes.



Los republicanos le acusan de haber facilitado el regreso de los demócratas al Gobierno del Estado, en un año de grandes victorias republicanas en el resto del país. Calladamente, el actor ha favorecido medidas progresistas, como imponer límites a los gases contaminantes y a la tenencia de armas, y ha apostado por legalizar el matrimonio homosexual.



Al fin y al cabo, Schwarzenegger está casado con una Kennedy: María Shriver, presentadora de televisión y sobrina de John Kennedy. Incluso el momento en que anunció su candidatura a las primarias republicanas de las elecciones de 2003 hizo bromas al respecto. Fue en el programa The Tonight Show: "Fue la decisión más difícil que he tomado en toda mi vida. Bueno, a excepción de aquel día en que decidí depilarme las ingles en 1978". Su socarronería le valió para ser elegido Gobernator (así le llamaban sus admiradores, en referencia a la saga de películas que le hizo célebre).