Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 mar 2010

Arturo Pérez Reverte

#32 - El 16/3/2010 a las 19:45, Dumi dijo:

Sr. Arturo Pérez Reverte: anoche escribí algo sobre ese acto y la bola de Nieve , nombrando a amigos y colegas suyos ,que para nada son Honrados Mercenarios como lo fue usted de Corresponsal de Guerra con aquel chaleco verde caqui, he estado en presentaciones de libros suyos en Las Palmas de Gran Canaria con D. Juan Cruz que sí fuimos muy honrados mercenarios en la Universidad de la Laguna, y me fijaba que siempre lleva usted los zapatos impolutos, embetunados como decimos aqui y de cordones perfectamente atados.
Le quería comentar, si es que usted lee esto, que estando en la RAE estará con D. Gregorio Salvador Caja, aunque no sé por la edad si en la RAE jubilan o no, Caja como le llamamos en La Laguna fue Decano de la Facultad de Filosofia y Letras, y seguro que usted le dice mi nombre y se acordará.
Momentos de Movimientos Universitarios, Guerra del Vietnam y muchas tardes le quemamos delante del decanato una Bandera Yanky ¿Qué por qué a él? pues porque era la que más cerca teníamos y además el Rector D. Benito, siempre defendió a sus estudiantes y no ibamos a dejarle el rectorado hecho un asco, y Caja que estaba en circunstancias de no querer saber nada de nosotros le caía el mochuelo. Pero sus exalumnos nos acordamos de él porque nos enseñó a estudiar Lengua de otra manera, eso si, siempre en plan desafiante. No sé que haría él en el titanic, músico no me lo imagino, pero director de orquesta si, y creo que se iría al fondo del Mar Helado con sus músicos. Preguntele a ver que le dice, es o era muy serio pero tb era muy irónico. y le da recuerdos. Saludos esta vez desde tierra Firme una vez llegada del Titanic,. Saludos señor Arturo y venga a Las Palmas a presentar el Asedio que no sabe usted el éxito que ha tenido y tiene.

El Titanic. Arturo Pérez Reverte

#18 - El 15/3/2010 a las 22:08, Dumi dijo:

Me parece muy bien que haga un artículo de una comida y café y puro, digo me parece porque total si le invitan pues está muy bien, me encanta ese regalo suyo de una bola de cristal que se agita y tiene nieve y dentro al Titanic, no deja ser una hipérbole, un barco como el Titanic encerrado en una bola que cabe en su mano.
Lo de la Orquesta que muere tocando me parece que tiene una magía tremenda, hombres que se pasan su vida entre música afrontan la muerte con ella, y no veo que sea nada esperpéntico querer poner una BSO al final de un Hecho tan tremendo como la Muerte.
Lo que diga Armas Marcelo, soy canaria como él, utilizando sus palabras Sr Arturo que soy very very fan suyo, pues eso lo que diga Armas Marcelo me la trae al pairo como diría usted de otra persona, es un pedante de las letras y habla sin decir nada, sorry porque su amigo Javier Marias tb es un baboso de las letras y me pregunto D. Arturo yo que por usted iría con los Tercios de Flandes a donde me enviara, que encuentra usted que es recio, tajante, poco o nada dado a hacer la pelota, a nadie está entre esos personajillos que van de sombra de un ciprés alargado, ya que nos dejó Delibes. Yo a usted le venero y como diría la Estebán por mi Arturo Ma-to, pero vigile sus amistades que igual le harán sombra, sobre todo el repelete Juancho...y no diga que no le avisé.

Muerte de Marilyn





Todos estos son algunos de los aspectos que van siendo progresivamente novelados a lo largo de la narración. Las sesiones de diván, "sustancia de la historia" como parece sugerir el título, no son mas que pequeñas pinceladas, momentos puntuales y es lo único que yo destacaría.

A medio camino entre la novela y el ensayo, ULTIMAS SESIONES CON MARILYN retrata la compleja relación entre la actriz y su psicoanalista. Para el autor de la historia, fué sobrepasar todos los códigos deontológicos hasta convertirse para ella en una dependencia psicológica y emocional, sin limite. De esta forma, el escritor ha accedido a la persona que se escondía tras la rubia que apasionaba a los hombres, al público y a los cinéfilos.

"La irreparable sensación de abandono que le procuró la ausencia de su madre desde los primeros momentos de su vida obligaron a Marilyn a querer existir a través de la mirada de los otros, su máxima ilusión era la de existir para alguien. Para hablar con Marilyn no era necesario llamar a su secretaria, ni a su agente, ni a su abogado. Se llamaba a su psiquiatra", dice el autor.

Greenson se convirtió en una especie de agente de la actriz. Pagado por los estudios, se encargaba de mantener a la estrella preparada para los rodajes. En algunos momentos fue su única cliente, con la que hablaba varias veces al día, aunque fuera de noche. La relación entre paciente y médico era tan estrecha que se llegó a insinuar la posible implicación de Greenson en la muerte de Marilyn.


Schneider, quien además de escritos técnicos es responsable de una notable biografía sobre el pianista canadiense Glenn Gould, encontró la manera de recrear los últimos treinta meses de la vida de la ex esposa de Arthur Miller, una ficción que le permitió establecer, sin faltar a la verdad, que las cartas con las que jugaba Marilyn estaban marcadas desde mucho antes del desenlace y también su relación con Greenson.


Observo claramente en el libro que a Schneider, el tiempo, el acceso a documentos y a grabaciones, le importa poco, o si los hermanos Kennedy abandonaron brutalmente la compañía ocasional de la diva, mucho menos si tuvo presiones de la Mafia o la Cia tampoco le quitan el sueño, solo que Greenson no soportó lo insoportable de Marilyn y, según él, hizo de madre adoptiva, enamorándose, y condenando así su terapia al fracaso. Se dio cuenta demasiado tarde y se escapó a Europa unos meses, tras la muerte de Marilyn, pero a su regreso sólo faltaba que alguien diera la vuelta a la última carta.


Greenson describe a Marilyn como nadie:


"Era una mujer desesperada y hermosa: esa es la mujer que aparece en la portada del ejemplar de la revista Playboy, en diciembre de 1953. Está en los ojos de todos. Su dolor era tan profundo que imantaba, hipnotizaba, atrapaba. ¿Qué nombraba su dolor? La insatisfacción que, si en la mujer no es una excepción, se hace intolerable para alguien anestesiado. El amor era para ella la mejor anestesia, pero mucho mejor si se combinaba con champán, morfina o nembutal."

ULTIMAS SESIONES CON MARILYN retrata el dueto Greenson-Monroe, como dos seres excepcionales que no debieron haberse conocido nunca.

Existe una frase en el libro que me impactó, dice mas o menos esto:

"La muerte fue la única cosa que podía separarles, fué una historia de amor sin amor, con abandono, malentendidos y desconocimiento, como sucede en todo romance en el que se acaban destruyendo el uno al otro".

Muerte de Marilyn


SESIONES CON EL DR. RALPH GREENSON.





Asumiendo que Marilyn Monroe, ha sido y es el gran icono femenino por excelencia del siglo XX, y que trasciende del ámbito puramente biográfico y artistico, para interesar también en aspectos de índole social y política, creo que fueron estos los “principios fundamentales” que constituyeron el andamiaje de aquella voluminosa novela de Joyce Carol Oates, "Blonde", donde se recreaba la vida de Norma Jean Baker. Y, en buena parte, también son los mismos elementos de la obra del psicoanalista francés Michel Schneider; " ULTIMAS SESIONES CON MARILYN ", finalista del prestigioso Goncourt.

En esta historia novelada, tanto en sentido literal como figurado del término, Schneider logra trasmitir la ilusión de encontrarnos ante un documento de investigación. Tal vez sea precisamente su diseño narrativo lo más interesante de la obra, pues el lector debe plantearse en cada página si lo leído es real o fruto de una imaginación. Los diálogos, obviamente, son ficticios, pero me asalta la duda sobre la veracidad del encuentro recogido. Incluso la sección “Lecturas”, referida a las fuentes de las que bebió el autor, me llevan a un gran desconcierto, pues por una parte se nos dice que;

“Las palabras que aquí se ponen en boca de Marilyn Monroe… provienen de diferentes fuentes: biografías, entrevistas, etc... Si los diálogos, opiniones y cartas han sido inventados por otros, nada tiene que ver el autor de esta novela,…”

No entiendo esta apreciación como censura, sino todo lo contrario, pues es el juego de veracidad-ficción lo más interesante de la obra… desde una perspectiva exclusivamente literaria, claro está. En cierta medida, el autor lleva a la práctica la vieja máxima y muy utilizada por los que han escrito sobre Marilyn:

“Pon fecha y lugar a una mentira y la convertirás en realidad”.

El orden no es cronológico y tampoco todas tienen como protagonista a Marilyn, pues el proceso de la terapia y el propio psicoanalista, Ralph Greenson, funcionan como motor y personaje secundario de la historia. Pero todavía hay algo más, pues el propio proceso de escritura responde a condicionantes propios del género negro; y no me refiero al luctuoso desenlace de la protagonista, sino a las supuestas particularidades que condujeron a la redacción de la novela. En ULTIMAS SESIONES CON MARILYN, Michel Schneider da un giro, una vuelta de tuerca al alabado “New Journalism”, como Truman Capote, en sus tiempos de gloria, y logra atraparnos con la expectación de una trama, haciéndonos olvidar que conocemos el desenlace. La relación que describe entre paciente y enfermo, es para mi lo mas interesante.

De todas formas he querido mostrar el fondo de la obra de Schneider, y se debe fundamentalmente a que nada nuevo se añade sobre la actriz:

El prematuro abandono de la madre

La irresistible necesidad de ser amada

El miedo al rechazo

La incesante búsqueda de la figura paterna entre sus maridos