Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
9 nov 2019
Trap en la Casa Morada
Encuentro similitudes entre Santiago Abascal y Sofía Suescun, la nueva estrella de Telecinco.
De
izquierda a derecha, los candidatos a la presidencia del Gobierno:
Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Santiago Abascal (Vox), Pablo
Iglesias (Unidas Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos)Uly Martín
Yo voy a votar mañana y espero que usted también. Siempre recuerdo que en las elecciones que Hugo Chávez
ganó en 1998, la abstención superó el 60%. Desde ese año, la revolución
bolivariana estruja en Venezuela. Y sostengo que fue esa altísima
abstención la responsable. Por eso, voto. Y pienso que en España, donde
me nacionalicé en 1999, estamos viviendo un, quizás agotador, proceso de
elecciones que espero sea para mantener y mejorar la democracia. Eso lo
tengo clarísimo. Y también porque a mi colegio electoral de Madrid
acuden a votar las Hermanitas de los ancianos desamparados que viven
cerca de mi casa. Me fascina coincidir con ellas en el camino que media
entre nuestros hogares y las urnas. Andy Warhol
contó en sus diarios que unas monjas le reconocían y le preguntaban por
sus películas. A mí también me reconocen estas monjitas y me preguntan
por otros personajes de la televisión, que ellas creen que son amigos. No hay que olvidar la influencia de la televisión. Así como mucha gente de mi quinta compara a los cinco candidatos con Los Cinco chiquillos que inventó Enid Blyton y que fueron como nuestros Harry Potter en los setenta, encuentro similitudes entre Santiago Abascal, el líder de Vox y Sofía Suescun, la nueva estrella de Telecinco. Es probable que se muevan en un terreno ideológicamente próximo pero,
además, comparten esa cualidad infrecuente de volverse fenómenos
televisivos porque captan la atención aprovechando todas esas
herramientas que la televisión adora. Y fagocita. Demagogia, discurso
agresivo y reaccionario, perfectamente oculto tras un rostro estupendo o
dicho en una voz que no se altera . Si hubiera intervenido en el debate
propondría como tema que una de las cosas que une, que engancha a toda
España (que en el debate no paraban de nombrar e invocar), es tener algo
o alguien que amas al mismo tiempo que detestas. Es una de esas debilidades que hacen a España diferente. Quien lo domina, tiene un poder que convoca y repele mientras crea
adicción. Muchos de esos personajes crecen y conquistan territorio, pero
muchas veces terminan por evaporarse. O transformarse. Hace unos años, Aída Nízar era esa villana que no podías dejar de contemplar. Mientras, Belén Esteban supo convertirse en princesa del pueblo. Y hasta yo mismo abandoné el striptease para ser juez de la lista de los mejor vestidos de Vanity Fair . Otro tipo de elecciones donde, aparte de votar, me gustaría postularme. Sofía Suescun, en el plató de 'Gran Hermano VIP', en Madrid, el pasado 24 de octubre. Diego PuertagtresonlineUna eterna candidata de esas listas, Marie Chantal Miller,
la millonaria esposa de Pablo de Grecia, publicará un libro de
autoayuda sobre algo que le preocupa: los buenos modales. El primer
capítulo debería considerar no la forma, sino la función de esas buenas
maneras. ¿Distanciarse? ¿Poner una barrera? Prefiero la educación a
secas, es suficiente. He visto, en Caracas y aquí, a gente supereducada
escudarse tras los modales para trufar su discurso de opiniones
clasistas, evitar el reconocimiento de la violencia de género, de
homofobia o de rechazo al diferente como demostró el candidato de Vox en
el debate. E igual que recuerdo la abstención que aupó a Chávez,
también recuerdo que Marie Chantal Miller escribió un tuit durante aquel rifirrafe de las reinas de España en Mallorca, declarando que Letizia “había mostrado sus verdaderos colores”. En mi manera de ver el mundo, que comparto con mis vecinas monjitas, la que enseñó educadamente la patita y la garrita fue Marie Chantal, la nueva gurú de las buenas maneras. Pero el hábito no hace al monje, ni a la monja.
La curiosidad puede ser maleducada, pero es lo que celebré de mi sobrina
Claudia que acudió al cumpleaños de una joven amiga suya celebrado en
la Casa Morada, un centro social de Unidas Podemos.
Sus padres no lo han celebrado nada porque son antichavistas y creen
que esa casa fue construida con ayuda bolivariana. Una operación
inmobiliaria menor entre los cientos de edificios comprados por el
dinero venezolano en Madrid. Interrogué a mi sobrina sobre ese tipo de
fiesta en esa casa que llaman “la casa de todos”. “Tío”, me explicó,
“solo hubo discrepancias en torno a la música”. “Oh, vaya, ¿querían
poner la Internacional?”. “Noooo”, se rió ella con muy buenos modales. “Mientras unos preferíamos poner electrónica y disco, otros querían trap
y reguetón”. Me quedé de piedra. ¡Techno versus reguetón en la Casa Morada! Esa es otra de las cuestiones que justifican que mañana, educadamente, vayamos a votar.
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