El próximo recorrido de la pareja aún está sin cerrar. Él tiene intención de volver al monasterio de Leyre en Navarra, repitiendo la experiencia de la que disfrutó el año pasado.
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Después, desaparecieron del circuito social. El nobel se dedicó a la gira promocional de su último libro y a sus conferencias. Isabel solo le acompañaba si le gustaba la plaza y otras no. Si se quedaba en Madrid, se suponía que permanecía en su mansión de Puerta de Hierro compartiendo Netflix con la dulce Tamara.
Oficialmente, este era el calendario de la pareja en estos últimos meses de invisibilidad.
Poco o nada se ha sabido de ellos a través de la prensa rosa, que ha sido el soporte gráfico desde que se hizo pública su relación hace ya tres años.
La única irrupción mediática ha sido la del escritor gracias al Instagram de la graduación de su nieta Adriana que subió su hija Morgana. En esas imágenes aparece el escritor en Boston, rodeado de su familia y, por primera vez desde su inesperado divorcio, al lado de su exmujer Patricia.
Aquello sucedió el 21 de mayo y en la foto no había rastro de Preysler, que prefirió no participar en esa reunión después del lío que se organizó por un posado de ella con las nietas de Mario y Tamara que apareció en la revista '¡Hola!'.

Lo más llamativo es que, después de estas apariciones, Mario Vargas Llosa y Preysler no han paseado públicamente su amor, pero Vanitatis conoce su hoja de ruta.
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6 de mayo, Isabel acudió en solitario a la cena organizada por el exembajador de Estados Unidos, James Costos, a su pareja, Michael Smith, con motivo de su cumpleaños. Disfrutó de la noche y, según testigos presenciales, bailó con uno de los invitados.
Nada que hiciera sospechar una posible ruptura. El caballero parecía mucho mayor que el nobel, que cumplió 82 años el pasado marzo.
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Oficialmente, este era el calendario de la pareja en estos últimos meses de invisibilidad. Poco o nada se ha sabido de ellos a través de la prensa rosa, que ha sido el soporte gráfico desde que se hizo pública su relación hace ya tres años.

Isabel Preysler, la protagonista (sin quererlo) de la presentación del ensayo de Vargas Llosa
La única irrupción mediática ha sido la del escritor gracias al Instagram de la graduación de su nieta Adriana que subió su hija Morgana. En esas imágenes aparece el escritor en Boston, rodeado de su familia y, por primera vez desde su inesperado divorcio, al lado de su exmujer Patricia. Aquello sucedió el 21 de mayo y en la foto no había rastro de Preysler, que prefirió no participar en esa reunión después del lío que se organizó por un posado de ella con las nietas de Mario y Tamara que apareció en la revista '¡Hola!'.

Lo más llamativo es que, después de estas apariciones, Mario Vargas Llosa y Preysler no han paseado públicamente su amor, pero Vanitatis conoce su hoja de ruta. El 26 de mayo, Isabel acudió en solitario a la cena organizada por el exembajador de Estados Unidos, James Costos, a su pareja, Michael Smith, con motivo de su cumpleaños. Disfrutó de la noche y, según testigos presenciales, bailó con uno de los invitados. Nada que hiciera sospechar una posible ruptura. El caballero parecía mucho mayor que el nobel, que cumplió 82 años el pasado marzo.

Esto es lo que opina 'The New York Times' de Isabel Preysler
Después se desplazaron hasta Biarritz y volvieron a Madrid. Antes de este viaje, ambos pensaron viajar a París para coincidir con Ana Boyer. Verdasco participaba en el Roland Garros, pero al ser eliminado, cambiaron de itinerario.
El próximo recorrido de la pareja aún está sin cerrar. Mario Vargas Llosa tiene intención de volver al monasterio de Leyre en Navarra, repitiendo la experiencia de la que disfrutó en noviembre del año pasado.
Según explicaba a sus amistades y a la propia Isabel, la semana que pasó con los frailes fue muy gratificante y enriquecedora.
Esta vez, hasta podría acompañarlo su novia, aunque en su caso tendría que dormir en la hospedería ya que las reglas de Leyre no permiten pernoctar a mujeres aunque esta sea la mismísima Isabel Preysler

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