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3 nov 2017
Felipe González: “Lo de Puigdemont en Bruselas es un acto de cobardía”
El
expresidente defiende la independencia de la juez que encarceló al
Govern destituido pero recrimina a Rajoy que no hiciera política y
aplicara el artículo 155 antes.
Felipe González.EFEFelipe González se
encuentra en Buenos Aires para participar en el XVIII Foro
Iberoamérica, un grupo de debate de alto nivel con políticos y
empresarios, pero está muy pendiente de la realidad española.
En una
entrevista con EL PAÍS, el diario Clarín y Radio Continental,
el expresidente admite que el encarcelamiento de buena parte del
Gobierno catalán destituido puede perjudicar la estrategia del Gobierno
de Mariano Rajoy, "suponiendo que la tuviera", pero insiste en que en
España la justicia es independiente y responsabiliza a los dirigentes
catalanes por su actitud.
En especial a Carles Puigdemont,
al que llama abiertamente "cobarde" por haberse refugiado en Bruselas.
Pero también reprocha a Rajoy que no hiciera política y aplicara antes
el artículo 155.
Pregunta: ¿Cómo ve la situación de la crisis catalana?
Respuesta:
España está soportando como estado democrático su peor crisis desde que
empezó el régimen del 78, del que me siento representante absolutamente
legítimo, la peor crisis de la democracia desde entonces. Esa crisis
tiene un factor fundamental, que es que hay una parte de los catalanes,
no Cataluña, que sin legitimidad y sin legalidad han roto la
convivencia, el estatuto de autonomía en que se basa su poder, han roto
la constitución y han desobedecido todas las sentencias, pero hablan en
nombre de Cataluña como ha pasado durante el siglo XX con todos los
nacionalismos. P. ¿Puede el encarcelamiento de los exconsejeros perjudicar la solución de la situación? R. Yo nunca le daría ese enfoque. He
defendido desde hace muchos años la iniciativa política para enfrentar
la crisis en Cataluña. ¿Por qué? Porque es la única manera de minimizar
la dimensión penal de los acontecimientos. He querido priorizar la
política porque es lo único que el Poder Ejecutivo controla. Si hubiera
actuado políticamente, incluso en la aplicación del 155, que es pura
política, y lo hubiera hecho a tiempo no estaríamos desencadenando los
inevitables procedimientos penales.
P. ¿Estamos aquí no haber hecho política antes?
R. No creo que totalmente sea así, pero que
la ausencia de iniciativa política ha abierto mucho más espacio a una
dinámica que tiene sus fundamentos jurídicos de carácter penal, no me
cabe la menor duda. Les pondré un ejemplo. Cuando el señor Artur Mas era
presidente de la Generalitat y convoca a una consulta ilegal después de
que el Tribunal Constitucional le dijera "oiga, que usted no tiene
competencias para hacerlo" y lo hizo igual. Imagínense que en ese
momento hubiera sido requerido, desde el punto de vista constitucional,
sin amenaza penal, le hubieran llamado la atención con el malhadado 155,
que han satanizado, pero es igual que el artículo 37 de la Constitución
alemana. Simplemente es decirle: "Usted no cumple con su función, no
respeta sus competencias, le llamo la atención para que vuelva a
respetar el ordenamiento jurídico. En caso de que no lo haga, el Senado
me da la posibilidad de suspenderlo de sus funciones". P. ¿Está demasiado judicializada la crisis? R. Estoy en contra de la
judicialización de la política, porque inevitablemente eso termina con
la politización de la justicia. Pero todo el mundo, o casi todo el
mundo, está manifestando su respeto hacia que una señora jueza atienda a
la decisión del fiscal y dicte la prisión provisional sin fianza como
medida cautelar
. La gente respeta, sabe que esa jueza es completamente
independiente.
Porque cuando habla del Poder Judicial parece que es el
poder del Gobierno.
La magistrada que ha tomado la decisión es
independiente.
P. ¿Qué le parece la decisión de Puigdemont de quedarse en Bruselas y no responder a la Justicia española? R. Ojalá no se moleste por lo que voy
a decir. Me parece un acto de cobardía, casi de vodevil que deja a los
pies de los caballos a sus seguidores y a más de la mitad de su Gobierno
porque el gran argumento de la magistrada sobre el riesgo de fuga no
tiene que explicarlo mucho, ya se lo da solo el señor Puigdemont. Es uno
de los que habla todos los días, hoy se lo he escuchado decir, de una
democracia del siglo XXI. Si su discurso es de nacionalismo
irredentista, supremacista, que es como mucho identificable con los
desastres del siglo XX del nacionalismo, ¿cómo reclama usted que eso es
del siglo XXI? Le diría algo que es intelectualmente divertido.
Puigdemont no es presidente de la Generalitat, no porque haya sido
destituido, que también, en aplicación del 155, sino porque él ha
propuesto destruir la Generalitat y la Constitución. Por tanto, si fuera
algo, que no lo es, sería presidente de la república independiente. P. ¿El encarcelamiento de funcionarios catalanes puede perjudicar la estrategia del presidente Rajoy en Cataluña? R. ¿De verdad tiene una estrategia el
Gobierno? [se ríe]. En el supuesto de que la tuviera y esa estrategia
coincidiese con la necesidad de que haya elecciones… Creo que, por
fortuna, no habrá inhabilitaciones para el 21 de diciembre. Ni siquiera
para Artur Mas. A la gente se le olvida y dice que está inhabilitado,
pero la sentencia no es firme, está recurrida. Por tanto no habrá
inhabilitación . Haré una broma casi grotesca: algunos de los que no
estén en libertad para hacer campaña, si son candidatos, tendrán una
ventaja relativa porque tendrán una excusa para no tener que explicar la
cantidad de tonterías que han hecho para llevar a Cataluña a esta
desastre. Les alcanzará con decir que están presos. Porque hay que ver
las cosas que han hecho. Van por 2.000 empresas que se han cambiado de
domicilio, algunas con un siglo y medio de raíz catalana. P. ¿Creé que el mundo va a entender esto? Ha habido críticas por los encarcelamientos. R. No, claro, el mundo no lo entiende. Aquí
hay una sola legalidad, como en cualquier país democrático. Imaginen
que la gobernadora de Buenos Aires lleva a la legislatura de la
provincia el ejercicio del derecho de autodeterminación para separar a
la provincia de Buenos Aires del Estado argentino. Esto es lo que ha
hecho. Pero en el relato han contado un montón de mentiras que ha creado
una confusión general, cosa que es bastante frecuente en la sociedad
que vivimos. ¿Cuántas mentiras de Trump se cuentan que la gente cree que
son verdad? En el relato han ido ganando, pero ya no, porque la mentira
tiene las patitas cortas.
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