La ministra de Sanidad desmiente la intención de prohibir el tabaco en la gran pantalla.
Nadie ha fumado en el Cine como Alain Delón.
Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Aunque la polémica fue desactivada rápidamente, ha dejado un
rastro tan desagradable como el humo frío de un cigarrillo mal apagado. Ante crecientes cuestionamientos sobre lo que algunos han percibido
como un ataque a la libertad de expresión y la creación artística, la
ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, ha asegurado esta semana que
nunca tuvo intención de prohibir imágenes de fumadores en la gran
pantalla. Futuras escenas míticas como la de Lauren Bacall encendiéndole un cigarrillo a Humphrey Bogart están a salvo. Al menos por el momento. “Nunca he previsto ni hablado de la prohibición del cigarrillo en el
cine ni en ninguna otra obra artística. Hay que garantizar la libertad
de creación”, afirmó Buzyn en un tuit para zanjar un debate que ha ido
in crescendo los últimos días.
Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Aunque la polémica fue desactivada rápidamente, ha dejado un
rastro tan desagradable como el humo frío de un cigarrillo mal apagado. Ante crecientes cuestionamientos sobre lo que algunos han percibido
como un ataque a la libertad de expresión y la creación artística, la
ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, ha asegurado esta semana que
nunca tuvo intención de prohibir imágenes de fumadores en la gran
pantalla. Futuras escenas míticas como la de Lauren Bacall encendiéndole un cigarrillo a Humphrey Bogart están a salvo. Al menos por el momento. “Nunca
he previsto ni hablado de la prohibición del cigarrillo en el cine ni
en ninguna otra obra artística. Hay que garantizar la libertad de
creación”, afirmó Buzyn en un tuit para zanjar un debate que ha ido in
crescendo los últimos días.
La polémica nació el jueves de la semana pasada en la
Asamblea Nacional, cuando los diputados votaban el aumento progresivo
del precio de la cajetilla de tabaco hasta los 10 euros en 2020. Es una
de las medidas previstas por el Gobierno francés para combatir el
tabaquismo, un mal que en Francia no remite pese al alto precio del
tabaco y la prohibición de su consumo en lugares públicos. En 2016, el 34,5% de los franceses reconocieron fumar, el 28,7% de forma cotidiana,
lo que deja a Francia, una vez más —la cifra ha variado poco en los
últimos años— como uno de los países europeos con mayor tasa de
tabaquismo. Y no hace falta recurrir a estadísticas. Basta con echar un
vistazo a la cantidad de franceses que se agolpan en las terrazas de los
bares y bistrots, hábilmente acristaladas y caldeadas con estufas, para
eludir la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y
continuar dándole al cigarrillo, cueste lo que cueste y llueva lo que
llueva. También a las salidas de los cines es habitual ver un rastro de
colillas. Durante el debate parlamentario, la diputada socialista Nadine
Grelet-Certenais habló de la necesidad de “ir más allá del monedero” en
la lucha contra el tabaquismo, que provoca más de 70.000 muertes cada
año en Francia. Según la socialista, hay que hacer frente a la
“incitación cultural a fumar, como el cine, que valoriza esta práctica” y
se debe elaborar una política de prevención que tenga en cuenta “este
tipo de publicidad encubierta para el consumo de tabaco”.
La ministra de Sanidad, Agnès BuzynLudovic Marinafp
Buzyn replicó diciendo que no comprende “la importancia del
cigarrillo en el cine francés” y aseguró que también ella quiere una
“acción firme” en esta materia, para lo que dijo se pondría en contacto
con su colega de Cultura, la ministra Françoise Nyssen. Sus palabras
fueron rápidamente interpretadas como una intención de prohibir la
aparición de fumadores en el cine, una escena recurrente en las
producciones francesas.
Según un estudio de la encuestadora Ipsos sobre “tabaco y cine”
de 2012, “el 80% de las películas presentan al menos una escena de
tabaquismo y muestran objetos ligados al tabaco como mecheros, ceniceros
y paquetes de tabaco”.
En 33 de las películas analizadas, esas escenas
llegaban a sumar 99 minutos.
Además, señalaba el estudio: con mayor
frecuencia, el personaje que fuma es “respetable”, lo que contribuye,
advertía, a una “tendencia del cine francés a banalizar el acto de
fumar”.
Pero si se prohíbe fumar en la gran pantalla porque el
tabaco es malo, ¿qué pasa entonces con otras conductas desaconsejables
como el exceso de alcohol o la violencia que puebla muchas de las
películas?, se preguntaron muchos. “Confusión total sobre lo que es una
creación artística”, tuiteó durante el fin de semana el también
socialista David Assouline. “Así que habrá películas donde nos podemos
matar, drogar, emborracharnos o conducir a 200 kilómetros por hora,
pero, sobre todo, no nos metamos un pitillo en la boca”, ironizó el
senador e historiador galo. Con todo, la propuesta de limitar el tabaquismo en la gran
pantalla no es nueva ni exclusiva de Francia. La Organización Mundial de
la Salud (OMS), preocupada por el impacto del tabaco en los jóvenes
espectadores, propuso el año, entre otros, que las películas “con cigarrillos” sean “no recomendadas” para menores. Francia lleva lidiando con este dilema desde hace años a
propósito de la denominada Ley Evin de 1991, que prohíbe la publicidad
del tabaco en lugares públicos. En 2009, hubo un clamor común del mundo
del cine y de la política para que se rehicieran los carteles de una
exposición de la Cinemateca dedicada al realizador y actor Jacques Tati,
en los que, citando dicha ley, la compañía de transporte urbano de
París RATP había sustituido la famosa pipa del cineasta por un molinillo de viento. Poco después, la misma compañía rechazó un cartel del biopic
sobre Coco Chanel en el que la actriz Audrey Tatou aparecía con un
cigarrillo en la mano. Tal fue el escándalo que, dos años más tarde, la
Asamblea Nacional acordó que se excluyera el patrimonio nacional de una
“aplicación demasiado literal” de la Ley Evin, como lo describió Le
Monde.
Como entonces, el debate sobre el cine y el tabaco no ha
quedado en esta ocasión tampoco cerrado del todo. Justo después de su
desmentido, la ministra Buzyn lanzaba una pregunta al mundo del cine:
“¿La libertad de creación, no reside ella también en la independencia de
los realizadores de cara a las incitaciones a mostrar el cigarrillo en
la pantalla?”. Jean-Paul Belmondo, en 'Al final de la escapada'
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