Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 mar. 2012

vivir para escribir la vida.

Qué espanto, vivir para escribir la vida.
Como si las imperfecciones de aquélla no bastaran, sumarles las imperfecciones de la escritura.
Como si los días no se agolparan y transmitieran, si lo consiguen, una sola impresión que se desvanece, o se confunde con la de un conjunto de días cualquiera. 
Como si un puñado de páginas no se convirtiera, enseguida o dentro de nada, en una masa, montón, sedimento: palabras, cáscaras, fósiles.
Entre el intento de escribir la vida o dejar la escritura al margen de la vida, a la cabaña de Yoshida Kenko van a parar rachas de afuera, como esas gotas que el viento le arranca a la lluvia. 
Y el monje va llenando las paredes de su refugio con papelillos anotados: Tsurezuregusa.
Ocurrencias de un ocioso, lo llama.
Ensayamos entre la necesidad de no practicar ningún asiento, de no habilitar morada alguna -la escritura como rocío salvaje sobre el filo de las piedras- y la tentación de encontrar cobijo, un techo, una constancia al margen del viento.
Así nos vamos yendo entre la huella o el ser, en vida, el viento que regresa a los filos y continúa.
 
Por Jose Carlos Cataño

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