Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 dic. 2011

Navidad muy real

Lo de Nochebuena es una entelequia.
Quien más quien menos tiene hoy una noche toledana por delante aunque jure que todo fenomenal, gracias, citando a Tamara la filósofa.
Bueno, todos menos Supersoraya, que está que no cabe por las puertas entre lo de mamá reciente y vicepresidenta plenipotenciaria.
Hasta ella fue de luto riguroso a jurar su cargo en Palacio, no está la cosa para tirar cohetes en público, y menos en esa Casa.
Otro que camuflaba su euforia bajo una corbata azul oscura casi negra y un careto de pompa y circunstancia era Gallardón, y eso que debe de levitar viéndose por fin de ministro con cartera, aunque sea de segunda fila. Después de haber perdido casi toda Esperanza, va y tiene una aparición Mariana en toda regla, eso es Justicia poética.
Total, que entre la crisis económica y la doméstica, el estreno del Gabinete Rajoy en La Zarzuela fue un fiestón de los que hacen época. He visto duelos más animados en el tanatorio de la M-30.
Hasta las revistas, que antes tiraban la casa por la ventana, vienen gris plomo por muy rosas que se crean. Por lo cutres.
Y por lo sosas. Mientras ¡Hola! viste de novia a Jessica Bueno, futura señora de Kiko Rivera, para amortizar los 700.000 euros que pagó por la exclusiva de su malogrado embarazo, el resto fusila el christmas de Felipe, Letizia, Leonor y Sofía con el que nos felicitó las fiestas el heredero hace siglos.
Así matan varios pájaros de un tiro: deploran lo de Iñaki, hacen como que investigan y facturan una portada gratis total, que estamos a final de ejercicio y hay que cuadrar balance. Esta crisis nos está matando: con Papá Noel en capilla, muchos estamos en bragas y esperando la paga extra.
La única noticia, paren máquinas, es que los ricos también lloran. Fernando Alonso y Raquel del Rosario que lo dejan. Isabel Preysler de duelo por su hermana. Bisbal renegando del amor tras su fiasco con Elena. Belén Esteban que no sabe si Fran vendrá a cenar a estas alturas de la película. Todos sufriendo a lo bestia pero haciendo como que están encantados de la vida.
Como todo Dios estos días. La única que se medio sincera es Marina Danko.
Se ve a la legua que está tocada si no hundida, pero la ex de Palomo Linares aprovecha la coyuntura para vendernos su colección de joyas:
Renacer, se llama, qué menos.
Que vuelve al mercado, vamos. Al del oro y al otro, para qué andarse con rodeos.
Ya puesta, lo confieso: me salen ronchas de pensar en mi planazo de esta noche.
Me toca cenar con mi familia política, y eso va a ser una juerga flamenca y no la boda de Farruquito.
  Qué peñazo. A mi cuñada mayor, la divorciada, no le tocan los críos y vendrá de single a los 50 mirándome por encima del hombro, se creerá la muerte la muy estirada.
Mi otra cuñada y su marido el mazas viven fuera y este año no vienen por no sé qué lío del curro de él: desvío de fondos o algo así he oído, yo no pregunto no sea que me lo cuenten.
Mis suegros están de morros y no hablan si no es por persona interpuesta.
Y mi propio y yo no atravesamos nuestro mejor momento, qué te voy a contar que tú no sepas.
Así que, entre los temas tabú y el mar de fondo, menos mal que están mis niñas para liderar la velada, para eso son las más listas y las más guapas.
Dirás que exagero, pero me quedo corta.
Así es la Navidad de una familia real española y el resto son anuncios de turrón y de cava.

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