Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 nov 2020

Los ojos de la verdad Los escritores americanos han hablado durante esta campaña electoral con una sinceridad y una falta de cinismo encomiable

Elvira Lindo

 

Siri Hustvedt el abril pasado en Barcelona.
Siri Hustvedt el abril pasado en Barcelona.NurPhoto

Trump, el hombre desatado, había advertido que se negaría a aceptar una derrota. No hay motivo entonces para la extrañeza: el presidente venía propagando en Twitter la idea de que sus enemigos querían derrotarlo a través del voto fraudulento. Le salía a cuenta sembrar la duda sobre el recuento porque los votantes demócratas, más comprometidos contra la pandemia, optarían por votar desde casa. También aquí, si se dieran unas elecciones en estas circunstancias, muchos preferiríamos el voto por correo. Aunque, visto lo visto, tanto el alcalde de Madrid como su inefable presidenta aconsejarían lo que podemos imaginar: unas cañas después de celebrar la fiesta de la democracia. A mí me sorprende que Trump sorprenda: ese prototipo de ególatra grotesco exhibe una sinceridad pavorosa, es transparente. Sin menospreciar el apoyo de un partido republicano, que no desea la democracia sino una república oligárquica y que dejará caer a su candidato en cuanto huela a muerto, Trump es un hombre psicológicamente negado para trabajar por un bien colectivo.

No puede gobernar pensando un prójimo porque, sencillamente, no lo ve. Solo está dotado para ejercer un poder absoluto, rodeado de una corte de pelotas que asuman sin rechistar sus insensateces. Ni tan siquiera como empresario levantó mucho el vuelo, aunque hubiera un público dispuesto a creerse su papel de triunfador en un show televisivo.

Pero cuidado con hacer chanza, vaya a ser que se nos tache de pertenecer al elitismo progre, cuyo síntoma más sobresaliente, ya se sabe, es la superioridad moral. 

 En fin, tanto hemos asumido esa acusación que andamos con pies de plomo para defender derechos que hace 30 años se consideraban pilares básicos del bienestar social. Pero detengamos por un momento la mirada en los escritores americanos. 

Han hablado durante esta campaña con una sinceridad y una falta de cinismo encomiable. Han demostrado que hay situaciones de emergencia en las que conviene aparcar los coqueteos verbales literarios y las obsesiones particulares para arremangarse por una causa común. 

La novelista y ensayista Siri Hustvedt creó, junto a Paul Auster, la plataforma Escritores contra Trump, convencida como estaba de la necesidad de animar al voto juvenil en un momento en el que se teme una respuesta violenta. Fueron 80 los primeros firmantes y se han acercado a 2.000.

 Hay que tener en cuenta que los escritores americanos están menos presentes en el día a día de los medios. No es tan habitual que cada novelista tenga su columna, pero en esta ocasión, a través de jugosas entrevistas, hemos escuchamos las voces de Richard Ford, de Rebecca Solnit, Stephen King o Valeria Luiselli.

 Por más que alguien les intente descalificar como integrantes de un club selecto en un país de olvidados, ellos han alzado su voz como ciudadanos.

 Hustvedt se ha detenido en la personalidad de Trump y en su desprecio a las mujeres describiéndolo como un narcisista patológico; 

Ford habló del resentimiento social, de aquellos que acuden en cochazos a los mítines de Trump pero se definen a sí mismos como “desamparados sin merecerlo”. “¡Desamparados!”, decía Ford al periodista. “¿Quiere saber quién está desamparado? Las personas negras sin empleo, ellos están siendo mal atendidos. Las personas con discapacidades, ellos están mal atendidos”.

Todos estos escritores y escritoras se han preguntado cómo se ha llegado hasta esa noche en que un presidente niega la ley que lo ampara. Señalan el racismo como el pecado fundacional del país. Encuentran todos un resquicio a la esperanza en el movimiento Black Lives Matter que ha hecho conscientes a muchos blancos de lo que es levantarse cada mañana siendo negro. La violencia, las armas, la codicia, además de una masculinidad herida, contribuyen a este presente. Cuando viví allí, pude apreciar esa potente honestidad intelectual. Es como una flor delicada que brota en cualquier erial: no están a la defensiva, ni por ser hombres, ni por ser blancos, ni por estar bien situados. Miran a su país con los ojos de la verdad.

 

 

 

Elecciones presidenciales en Estados Unidos | Resultados y reacciones, en directo

El presidente electo Joe Biden y Jill Biden, con la vicepresidenta electa Kamala Harris y Doug Emhoff, celebran después de que Biden pronunció su discurso de victoria en Wilmington, Delaware.

Elecciones presidenciales en Estados Unidos |

hace 77 años | Tras un ajustado escrutinio, ha logrado los 279 electores, nueve más de los necesarios para ser el nuevo presidente | Kamala Harris se convierte en la primera vicepresidenta de la historia | Trump no acepta la victoria de su rival y anuncia que irá a los tribunales


El presidente electo Joe Biden y Jill Biden, con la vicepresidenta electa Kamala Harris y Doug Emhoff, celebran después de que Biden pronunció su discurso de victoria en Wilmington, Delaware.

 Joe Biden ha derrotado a Donald Trump. Cuatro días después de las elecciones y tras un Joe Biden ha derrotado a Donald Trump. Cuatro días después de las elecciones y tras un escrutinio a cuentagotas, el triunfo en Pensilvania por más de 30.000 votos, una diferencia considerada irreversible a estas alturas del conteo en ese Estado, convierte al que fuera vicepresidente de Barack Obama en el próximo presidente de Estados Unidos. “No voy a ser el presidente que divida, sino el que una. Nuestros oponentes no son nuestros enemigos, son estadounidenses”, ha dicho Biden el sábado por la noche, en el arranque de su primer discurso como presidente electo, en Wilmington (Delaware), donde nació hace 77 años. El resultado ha convertido, además, a Kamala Harris en la primera mujer en ocupar la vicepresidencia en la historia del país. “Seré la primera, pero no seré la última”, ha advertido Harris. La oficina de Donald Trump ha emitido un comunicado en el que anuncia que, a partir del lunes, iniciará acciones judiciales para asegurar que se proclame al “verdadero ganador”. El resultado se ha definido voto a voto, con diferencias de unos pocos miles a favor del demócrata en Estados clave. El mapa se tiñó de azul en territorios que el voto presencial había dado en principio al republicano. La clave estuvo en las papeletas por correo, que este año fueron récord debido a las restricciones de movimiento por la pandemia. Esos votos demorados fueron en su mayor parte a Biden y terminaron por inclinar la balanza. Trump ha acusado desde el inicio del escrutinio sin pruebas a Biden de intentar “robar” las elecciones con los que consideró “votos ilegales”. La consagración definitiva de Biden llegó con el resultado en Pensilvania, que otorga 20 electores.escrutinio a cuentagotas, el triunfo en Pensilvania por más de 30.000 votos, una diferencia considerada irreversible a estas alturas del conteo en ese Estado, convierte al que fuera vicepresidente de Barack Obama en el próximo presidente de Estados Unidos. “No voy a ser el presidente que divida, sino el que una. Nuestros oponentes no son nuestros enemigos, son estadounidenses”, ha dicho Biden el sábado por la noche, en el arranque de su primer discurso como presidente electo, en Wilmington (Delaware), donde nació hace 77 años. El resultado ha convertido, además, a Kamala Harris en la primera mujer en ocupar la vicepresidencia en la historia del país. “Seré la primera, pero no seré la última”, ha advertido Harris. La oficina de Donald Trump ha emitido un comunicado en el que anuncia que, a partir del lunes, iniciará acciones judiciales para asegurar que se proclame al “verdadero ganador”. El resultado se ha definido voto a voto, con diferencias de unos pocos miles a favor del demócrata en Estados clave. El mapa se tiñó de azul en territorios que el voto presencial había dado en principio al republicano. La clave estuvo en las papeletas por correo, que este año fueron récord debido a las restricciones de movimiento por la pandemia. Esos votos demorados fueron en su mayor parte a Biden y terminaron por inclinar la balanza. Trump ha acusado desde el inicio del escrutinio sin pruebas a Biden de intentar “robar” las elecciones con los que consideró “votos ilegales”. La consagración definitiva de Biden llegó con el resultado en Pensilvania, que otorga 20 electores.

 

 

Vincent Van Gogh Pintor holandés Vincent Van Gogh nació el 30 de marzo del año 1853 en Holanda. Era el hijo mayor de un sacerdote de quien heredó la vocación religiosa, su familia no tenía demasiado dinero. En 1863 entró en el colegio de Zerenbergen, pero tuvo que abandonarlo por la situación económica de sus padres. A los 16 años empezó a trabajar como empleado en la Galería de Arte Goupil de La Haya, que estaba siendo dirigida por su tío. Allí comienza su afición por la pintura y la literatura. La galería se trasladó a Londres y Vincent decidió mudarse a una pensión. Allí llevó una vida tranquila y comenzó a dibujar, pero después de ser rechazado por la mujer de la que estaba enamorado, se volvió violento y huraño y se trasladó a París. En esos momentos tan deprimentes de su vida vio la religión como su único camino y decidió hacerse sacerdote, pero no fue admitido en el seminario. Al fin se hizo predicador, nombrado por el consistorio de Bruselas, y fue destinado a Borinage. Allí convivió con unos mineros, pero después de apoyar una de sus huelgas le retiraron de la vida religiosa y él decidió dedicarse enteramente a la pintura y a la lectura. Trabajó como profesor, predicador y vendedor de libros, hasta darse cuenta de que el dibujo era su verdadera pasión. Gracias a su hermano Theo entró a los 27 años en la Academia de pintura de Bruselas. En un viaje a La Haya en 1881 empieza a relacionarse con los círculos de artistas del lugar y decide interesarse por la naturaleza muerta.

5 nov 2020

Christian Gálvez: “El éxito me impactó. Me ha hecho ir al psicólogo”

 

El presentador se prepara para una nueva etapa profesional tras ‘Pasapalabra’ como productor teatral de una obra sobre Chaplin mientras ultima otro proyecto televisivo con Mediaset.

El presentador Christian Gálvez, en el acto 'Juntos brillamos más' de Ferrero Rocher en Madrid el miércoles.
El presentador Christian Gálvez, en el acto 'Juntos brillamos más' de Ferrero Rocher en Madrid el miércoles.SERENDIPIA91 / Gregorio González / 
 

Se ha cumplido un año desde que presentó su último programa de Pasapalabra, el concurso estrella de Mediaset que se despedía de la cadena de Paolo Vasile tras perder los derechos del formato por impago. Ahora se emite en Atresmedia y lo conduce Roberto Leal, pero Christian Gálvez (Madrid, 1980) seguirá siendo para muchos espectadores la cara del programa. Razón no les falta a aquellos que piensan que ha sido su gran escaparate para el público, pues 11 años y 3.292 programas al frente del concurso famoso por su rosco final y sus premios millonarios lo han convertido en uno de los presentadores más longevos de un formato televisivo, amén de Jordi Hurtado en Saber y Ganar.

Doce meses después, Gálvez mira todo con perspectiva y también con mucho cariño. Ha sido uno de los proyectos que más alegrías le ha dado, entre ellas haber conocido a su esposa, la exgimnasta Almudena Cid, con quien el pasado agosto cumplió diez años de matrimonio. Reconoce que no sigue el programa, “ni ese ni ningún otro, porque apenas veo la televisión”, pero no duda de que su nuevo conductor lo haga bien porque “es un crack”, dice de Leal, a quien no conoce en persona pero con quien se mensajeó deseándole suerte en su primer día.

La noticia del fin del programa supuso para Christian Gálvez un gran varapalo, pero no le impidió dormir por las noches. Que el consejero delegado de Mediaset quisiera seguir apostando por él y buscaran juntos un nuevo proyecto ayudó. También saber gestionar los problemas, algo que Gálvez aprendió hace unos años gracias al psicólogo. Cuando le desbordó el éxito tras sus primeras investigaciones sobre Leonardo Da Vinci comenzó a ir a terapia y las sesiones se intensificaron cuando llegaron las críticas. “Mi progreso en la tele ha sido paulatino, en cambio con el caso de Leonardo me vi de pronto dando conferencias en París o en California.
 Al ser un éxito inesperado, ver que tanta gente me seguía fuera del entorno audiovisual me impactó. 
Y eso fue a más al ver que había gente que criticaba todo lo que hacía solo porque trabajaba en televisión. Afortunadamente se puede decir cada vez con más libertad que uno puede ir al psicólogo para tratar sus historias”, explica a EL PAÍS respecto a la polémica que suscitó cuando en 2018 ejerció como comisario de una exposición sobre Leonardo da Vinci y el Comité Español de Historia del Arte le acusó de intrusismo laboral y poca rigurosidad. 
 

Se ha cumplido un año desde que presentó su último programa de Pasapalabra, el concurso estrella de Mediaset que se despedía de la cadena de Paolo Vasile tras perder los derechos del formato por impago. Ahora se emite en Atresmedia y lo conduce Roberto Leal, pero Christian Gálvez (Madrid, 1980) seguirá siendo para muchos espectadores la cara del programa. Razón no les falta a aquellos que piensan que ha sido su gran escaparate para el público, pues 11 años y 3.292 programas al frente del concurso famoso por su rosco final y sus premios millonarios lo han convertido en uno de los presentadores más longevos de un formato televisivo, amén de Jordi Hurtado en Saber y Ganar.

Doce meses después, Gálvez mira todo con perspectiva y también con mucho cariño. Ha sido uno de los proyectos que más alegrías le ha dado, entre ellas haber conocido a su esposa, la exgimnasta Almudena Cid, con quien el pasado agosto cumplió diez años de matrimonio.

  Reconoce que no sigue el programa, “ni ese ni ningún otro, porque apenas veo la televisión”, pero no duda de que su nuevo conductor lo haga bien porque “es un crack”, dice de Leal, a quien no conoce en persona pero con quien se mensajeó deseándole suerte en su primer día.

Lo cuenta sin avergonzarse y sin borrar su eterna sonrisa después de haber vuelto a un plató de televisión para la presentación de las candidaturas a mejor pueblo anfitrión de España que cada año organizan los bombones Ferrero Rocher y que en esta ocasión cuenta con la participación de cuatro embajadores, entre ellos el propio Gálvez. Él representa a Manzanares el Real, el municipio madrileño del que destaca “su patrimonio artístico y natural, su pasión por las tradiciones y su pasado de cine”, en alusión a las películas que allí se rodaron. El cinéfilo que Christian Gálvez lleva dentro se lo debe a sus padres, quienes le inculcaron su amor por la gran pantalla. Uno de sus próximos proyectos se centra precisamente en la historia de un actor legendario: Charlie Chaplin. El presentador se ha embarcado en una producción teatral sobre la vida y obra de Chaplin, para el que cuenta con el beneplácito de la familia del actor. Según confirma ahora, una “gran compañía” se ha interesado y espera que el resultado se vea a finales de 2021 o principios de 2022.

No es lo único que tiene entre manos. El que sigue siendo considerado una de las caras estrella de Mediaset prepara para la cadena un nuevo programa del que aún no puede confirmar la temática ni la fecha de estreno. Solo adelanta que será un formato diferente en el que además de entretener también enseñará cultura, por eso Gálvez cambiará el plató por distintas localizaciones, “siempre que las condiciones climatológicas y la pandemia lo permitan”, revela.

 

La noticia del fin del programa supuso para Christian Gálvez un gran varapalo, pero no le impidió dormir por las noches. Que el consejero delegado de Mediaset quisiera seguir apostando por él y buscaran juntos un nuevo proyecto ayudó. También saber gestionar los problemas, algo que Gálvez aprendió hace unos años gracias al psicólogo. Cuando le desbordó el éxito tras sus primeras investigaciones sobre Leonardo Da Vinci comenzó a ir a terapia y las sesiones se intensificaron cuando llegaron las críticas. “Mi progreso en la tele ha sido paulatino, en cambio con el caso de Leonardo me vi de pronto dando conferencias en París o en California. Al ser un éxito inesperado, ver que tanta gente me seguía fuera del entorno audiovisual me impactó. Y eso fue a más al ver que había gente que criticaba todo lo que hacía solo porque trabajaba en televisión. Afortunadamente se puede decir cada vez con más libertad que uno puede ir al psicólogo para tratar sus historias”, explica a EL PAÍS respecto a la polémica que suscitó cuando en 2018 ejerció como comisario de una exposición sobre Leonardo da Vinci y el Comité Español de Historia del Arte le acusó de intrusismo laboral y poca rigurosidad.

Christian Gálvez, en la presentación de las candidaturas a mejor pueblo anfitrión de España organizada por Ferrero Rocher el miércoles en Madrid.
Christian Gálvez, en la presentación de las candidaturas a mejor pueblo anfitrión de España organizada por Ferrero Rocher el miércoles en Madrid.SERENDIPIA91 / Gregorio González