Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

2 ago 2013

El PP pierde un 12,1 % desde las elecciones y el PSOE un 1,5%

El CIS arroja la caída continuada de los dos grandes partidos y la tendencia al alza de IU y UPyD

La corrupción es el segundo problema para los españoles después del paro.

No hay tregua para la caída en intención de voto del PP y del PSOE como refleja la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de julio.
 Si hoy se celebraran elecciones, el PP obtendría el 32,5% de los votos, mientras que el PSOE se quedaría en un 27,2%. En relación con el resultado que ambos obtuvieron en las elecciones generales de noviembre de 2011, el PP perdería 12,1 puntos y el PSOE, 1,5.
Se mantiene igualmente el alza sostenido de Izquierda Unida y UPyD: el primero obtendría un 11,5% y el partido que lidera Rosa Díez se pondría en el 8,8%.
 Ambos partidos suben en relación con sus propios datos del mes de abril, en tanto que PP y PSOE descienden respecto a ese sondeo de la primavera, en el que el PP estaba en un 34% y el PSOE en un 28%. Este último partido cae en menor medida aunque no remonta.
 No ha habido tiempo para que la encuesta recoja la opinión de los españoles sobre el debate celebrado ayer en el Congreso sobre el caso Bárcenas aunque cuando se recogió la muestra, entre el 1 y el 10 de julio, el extesorero del PP, Luis Bárcenas hacia cuatro día que había ingresado en prisión.
Sí se recoge el malestar de los ciudadanos a propósito de la corrupción, que sigue siendo el segundo problema para los españoles, según declara el 37,4% de los encuestados.
 No obstante, a mucha distancia el paro sigue siendo, con el 80,9%, el mayor motivo de preocupación de los españoles. Los problemas de índole económica se sitúan en el tercer lugar, con un 32% de ciudadanos que responden en ese sentido, y en el cuarto lugar se asienta “la política en general, y los políticos”, según manifiesta el 27,6% de los consultados.
Tan mal lo hace el Gobierno como la oposición, a decir de los encuestados
. El Ejecutivo suma entre “actuación mala y muy mala” un 68,9%; en tanto que el PSOE en ambos parámetros alcanza un 68.4%. Poco tienen que envidiarse el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, dado que los dos salen mal parados en la confianza que inspiran a los ciudadanos, aunque le va peor al político socialista. Rajoy no inspira confianza al 85% de los consultados si se suma la pregunta poca confianza con ninguna; en tanto que Rubalcaba se alza hasta el 89,5% en esas mismas variables.
Ningún líder político con nombre y apellido aprueba aunque Rosa Díez se mantiene a la cabeza con un 4,12. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se queda en un 2,45 y Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE en el 3,14. El coordinador general de IU, Cayo Lara les adelante a los dos con un 3,59
. Tampoco aprueba ningún ministro y en la cabeza se coloca el titular de Agricultura, Miguel Arias Cañete con un 3,25, seguido por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que se queda en un 3,12.
 El último sigue siendo el titular de Educación, José Ignacio Wert, con una calificación de 1,58. Sus compañeros de gabinete no llegan al 3, a excepción del titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, que se alcanza un 3,04.
El pesimismo no remonta. Los ciudadanos estiman que la situación es “muy mala” en un 52,9% y “mala” un 37%. El año que viene será igual para el 37,4% y peor para el 33,6%.
 Solo un 19,5% declara que será mejor.

 

Un SMS contradice la versión de Rajoy en el Congreso sobre Bárcenas


Rajoy, en el debate de ayer. / FOTO: ULY MARTÍN / VÍDEO: ELPAÍS-LIVE

Ayer fue el día en el que Mariano Rajoy pronunció públicamente el nombre de Luis Bárcenas y lo hizo 16 veces, una cada cuatro minutos de su discurso inicial.
 Fue el día en el que, por primera vez, admitió algún error en el caso de su extesorero, aunque fuera solo el del exceso de confianza y ni rozara el fondo de los hechos.
Y el día en el que el presidente del Gobierno fue al Parlamento a hablar del escándalo que le acorrala, aunque para eso haya tenido que haber una amenaza de moción de censura y la presión hasta de medios internacionales de prensa.

“Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía.
 Cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable”, aseguró el presidente del Gobierno en algo parecido a un acto de contricción pública.
Su única responsabilidad, según dijo, es la del exceso de confianza en quien llevó durante más de 20 años las cuentas del partido.
 Y explicó que fue cuando conoció que tenía una cuenta opaca en Suiza cuando rompió amarras con él por sentirse traicionado.
“Le apoyé hasta el momento en que, a los cuatro años de iniciadas las investigaciones, llegaron datos que confirmaban la existencia de cuentas millonarias en Suiza, no declaradas a la Hacienda Pública, a nombre del señor Bárcenas
. Esto, además de revelar una manifiesta deslealtad con el partido que le había encomendado sus cuentas, confiado en él y defendido su inocencia, constituía un hecho ilegal que no admitía dudas, puesto que la existencia de ese dinero en Suiza a su nombre, la confirmó el juez y el imputado no pudo negarlo”, explicó Rajoy.
Sin embargo, el pasado 18 de enero, dos días después de conocerse la existencia de esa cuenta, a través de una comisión rogatoria pedida por el juez Ruz, el presidente del Gobierno envió un comprometedor mensaje de texto al móvil de Bárcenas
: “Luis. Lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”.
Es decir que, en contra de lo que dijo ayer en las Cortes el presidente del Gobierno, la gravedad del descubrimiento de la cuenta no fue suficiente para que cesara su apoyo a Bárcenas.
 Como le respondió el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, solo la existencia de ese mensaje admitido por Rajoy supondría la dimisión de un presidente en Alemania, Reino Unido o Francia.
 “Todos los españoles sabían que el señor Bárcenas era un evasor fiscal y el presidente del Gobierno le seguía mandando afectuosos mensajes de ánimo”, espetó el líder de la oposición. Rajoy no contestó.
Sobre ese pilar de la confianza defraudada hasta que se conoció la cuenta opaca estaba construido todo el discurso de Rajoy de ayer.
No había relato de hechos o explicación de cómo pudo reunir Bárcenas un capital de más de 40 millones de euros.
 Sí había una reiterada declaración de honradez personal y de descalificación de las declaraciones inculpatorias contra el PP o de los papeles de supuesta contabilidad b, tachados de “falsedades” y despreciados como “renglones en papeles arrugados”.
Todo falso y fruto de la estrategia defensiva del extesorero, que como imputado puede mentir, según remachó el presidente, pero acompañado de prevenciones para curarse en salud de posibles nuevas revelaciones o avances de la investigación judicial —
“No me consta” la cuenta b del PP; “por lo que a mí respecta”...— Y sobre los sobresueldos: “Declarar los ingresos privados a Hacienda ya es una responsabilidad individual.
 De eso, ni el señor Bárcenas ni nadie que no sea la Hacienda Pública sabe nada”.
El presidente hizo un largo discurso inicial en el que entró de lleno en el caso Bárcenas y buscó un cara a cara muy duro con el líder de la oposición, para que los suyos le identificaran como el centro de la conspiración contra su partido y su Gobierno.
Buscaba embarrar el terreno y dejar en segundo plano las peticiones de explicaciones concretas y al resto de grupos. Incluyó multitud de citas del propio Rubalcaba sobre la imposibilidad de convertir las investigaciones judiciales en responsabilidad política y sobre la presunción de inocencia, con la teatralidad de usar repetidamente la coletilla enfática de “fin de la cita” como señuelo para la posteridad.
Además de la confianza defraudada, y con un discurso bien elaborado y eficaz, Rajoy incidía en el perjuicio para la imagen de España de quienes le exigen explicaciones y responsabilidades, en lo que supone de retroceso en el camino hacia el final de la recesión y, especialmente, en la descalificación de la amenaza de moción de censura por parte del líder socialista.
“Un fraude constitucional” que daña la imagen de España, según Rajoy.
El discurso buscaba cohesionar a los suyos con una impresión de contundencia, de defensa ante un ataque exterior y, sobre todo, de señuelos para llenar el vacío de los datos concretos.
Fue especialmente claro en rechazar las peticiones de dimisión formuladas por todos los portavoces salvo Josep Antoni Duran Lleida (CiU).
Rajoy lo descartó:
“No voy a dimitir y no voy a convocar elecciones anticipadas. La endeblez de sus argumentos y la fuerza de mis razones hacen que ni siquiera sopese esa posibilidad. A mí lo que se me pide es que me declare culpable. No se me piden explicaciones. Yo no me voy a declarar culpable porque no lo soy”.
Tampoco respondió a ningún detalle que le pidió la oposición, especialmente, a ninguna de las 20 preguntas sobre Bárcenas y sus relaciones con el presidente del Gobierno que le hizo de forma contundente la portavoz de UPyD, Rosa Díez.
 No respondió porque, de forma inusual en la Cámara, Rajoy llevaba escrita la réplica y la leyó sin inmutarse y sin modificar ni una sola línea para contestar a las cuestiones que le planteaban los portavoces.
 Ni tomó nota siquiera mientras hablaban. Leyó fielmente el texto precocinado con el cuidado de quien repite el alegato minuciosamente prefabricado con sus asesores políticos y legales, porque no quiere verse condenado políticamente en el futuro, ni atado por sus palabras en el Parlamento.
Afeó a todos que tuvieran de antemano decidido rechazar su versión si no coincidía con su prejuicio, pero él hizo justo eso con su réplica: responder lo que le había preparado su Gabinete. No cambió siquiera para responder a acusaciones tan duras como la de Joan Coscubiela (ICV) que le llamó reiterada y abiertamente “corrupto”.
Para intentar explicar que no ha ayudado a Bárcenas dejó caer que con el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero el extesorero fue exculpado y con el suyo encarcelado.
 En esa insinuación omitió que el PP fue expulsado de la causa por el juez por ejercer como defensor y no como acusación, que la comisión rogatoria de Suiza llegó en enero; que los papeles surgieron con posterioridad y que la Fiscalía intentó durante dos meses quedarse con parte de la investigación de la contabilidad b publicada por EL PAÍS hasta que IU presentó una querella. Y dijo que se mantienen los fiscales del caso obviando que el artículo 23 del Estatuto Fiscal dificulta que se aparte a los encargados de las investigaciones.
Sobre los supuestos sobresueldos a dirigentes del PP utilizó eufemismos como “remuneraciones complementarias por razón del cargo” y “anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo”
. Pero todo “en blanco” e incluido en la contabilidad oficial del partido.
En el último tramo, Rajoy volvió a enunciar las medidas anticorrupción que anunció en febrero en el debate sobre el estado de la nación, que solo han sido objeto de una reunión de la comisión que se creó en La Moncloa.
El presidente, felicitado a la salida del pleno por sus diputados, llega así a las vacaciones a la espera del desarrollo del proceso penal y la reacción de Bárcenas desde Soto del Real. Allí está encarcelado “el tesorero infiel”, según ironizó Rubalcaba, que se convirtió en delincuente solo cuando empezó a declarar contra el PP.

1 ago 2013

Se buscan consumidores irresponsables con ganas de enmendarse

Se buscan consumidores irresponsables con ganas de enmendarse

Por: | 09 de mayo de 2013
El próximo sábado, 11 de mayo, es el Día Mundial del Comercio Justo. 
 Algo que, en verdad, me produce cierta tristeza.
 Los días mundiales tienen un punto de "premio de consolación". Puesto que durante todo el año pasamos olímpicamente del comercio justo, le permitimos que salga a la calle un día al año, que plante mesas plegables para vender café y chocolate, que remueva vagamente nuestras conciencias con sus informes y proclamas y adiós muy buenas, hasta el año que viene.
Me ponen triste días así porque revelan que nos importa muy poco qué consumimos.
 Nos importa el precio, eso sí
. Y por precio entendemos lo que abonamos al pasar por caja.
 Pero lo aparentemente barato puede salir caro.
 Eso suele decirme mi madre. ¡Y cuánta razón lleva! Lo barato sale caro porque tras ese precio ajustado estamos pagando a veces sin pretenderlo relaciones comerciales injustas, explotación laboral y de mano de obra infantil, negación de derechos laborales, destrucción de recursos naturales, discriminación entre hombre y mujer..
. Esto por mencionar algunas lindezas.
La tragedia de Bangladesh está devolviéndonos la imagen del espejo y, no es sorpresa para nadie, no salimos muy bien parados. Ojalá que de todo ello surja una revisión colectiva sobre lo que entendemos por precio. 
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El sello Fairtrade certifica que se cumplen los criterios del comercio justo. Fotografía: Pablo Tosco / Intermón Oxfam
Me gusta el comercio justo por todo lo que no es, a saber, esas lindezas citadas en el párrafo anterior, y por lo que genera en mí: me obliga a tomarme en serio como consumidora.
El año pasado tuve la suerte de conocer a una mujer de un grupo productor de café de comercio justo de Nicaragua. Eva Pineda, que es técnica de la cooperativa Aldea Global, me contó de la discriminación atávica que sufre la mujer rural en Nicaragua, de las jornadas interminables de trabajo durante la época de cosecha, pero también de cómo su cooperativa reinvierte los beneficios en la comunidad, en forma de clínicas móviles, asistencia técnica, créditos y en un programa de género que tiene por objetivo ayudar a las socias a acceder a la propiedad de la tierra que se les niega por ser mujeres, campesinas y pobres.
Una triple maldición
. Una tierra que les pertenece por herencia aunque no haya papel ni registro oficial de por medio.
 Y me dije a mí misma que a partir de entonces sólo compraría ese café, porque huele a justicia y a libertad.
Quizá tú también quieras conocer otras alternativas de consumo porque sospechas que sin pretenderlo estás colaborando con un sistema injusto, que premia al listillo y castiga al honrado.
 O quizá no creas que hay alternativas reales, prácticas, al alcance de tu mano y de tu bolsillo para escapar del consumismo desaforado.
 Si es así, estás de suerte: has encontrado tu blog.
 Aquí te daremos a conocer muchas opciones para pensar y practicar otro tipo de consumo, más responsable, justo, alternativo, ético, sotenible, bio, consciente, eco-nómico, orgánico, transformador, colaborativo, slow, ecológico...
 Por adjetivos no va a quedar. ¿Te apuntas entonces al Alterconsumismo?
Si quieres conocer más sobre el comercio justo, los criterios que lo rigen, y sobre las actividades que se celebran el sábado 11 por toda España con motivo del Día Mundial, consulta la página web de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

ONG para crear historias

Seis organizaciones ofrecen talleres gratuitos de escritura creativa para escritores juveniles

Las edades de los futuros autores oscilan entre los ocho y los dieciocho años.

Nick Hornby y los niños del taller literario de una ONG británica. / Ministry of Stories

Ella trazó una línea. Él dibujó otra, paralela. Ella volvió a coger el lápiz, y esbozó el comienzo de una flor.
 Y él lo completó, con todos sus pétalos. Entonces Francesca Frediani se levantó y dejó que su jovencísimo colega siguiera con el trabajo.
 “Era un niño chino que llevaba cuatro meses en un colegio y sus maestros ni sabían aun si entendía el italiano
. Al principio no interactuaba, ni escribía, así que se me ocurrió empezar un dibujo para que él hiciera lo mismo”, cuenta la educadora italiana. El pequeño debió de comprenderle muy bien, ya que Frediani volvió a los 10 minutos y se encontró con una revolución copernicana: “En el papel había casas, personas. Un mundo.
 Había abierto la caja de Pandora”.

Una vida diferente

  • Fighting words, en Dublín, fue el proyecto pionero en Europa. Arrancó en enero de 2009, siguiendo el modelo de la organización estadounidense 826 Valencia.
  • El mismo año nació La grande fabbrica delle parole, en Milán.
  • En Londres, en 2010, echó a andar Ministry of Stories. El escritor Nick Hornby es uno de sus cofundadores.
  • Desde principios de 2011 es activa en Barcelona VoxPrima, que ya ha colaborado con más de 700 pequeños escritores.
  • Berattarministeriet, en Estocolmo, y Buch-piloten, en Viena, son los dos proyectos más recientes.
En el fondo, lo hace cada día
. La italiana es la responsable de La grande fabbrica delle parole, una suerte de ONG de la escritura creativa que abrió en 2009 en Milán
. Y que tiene cinco hermanos esparcidos por Europa, del Ministry of Stories de Londres a VoxPrima en Barcelona, pasando por Berattarministeriet en Estocolmo.
Todas comparten la misma fórmula: un ejército de voluntarios, algunos de ellos escritores de renombre, ofrece talleres gratuitos de creación literaria a miles de jóvenes —sobre todo clases de colegios— de entre ocho y 18 años
. Se trata de un antídoto, sostienen desde las cuatro esquinas del continente, contra el dominio imperante de la televisión y un sistema educativo que ha sepultado la creatividad bajo la caza frenética al resultado y al examen.
 “Nuestra misión es inspirar una nueva nación de contadores de historias en Reino Unido”, reza el lema de Ministry of Stories.
De los pioneros de Fighting words en Irlanda al neonato Buch-Piloten austriaco, cada clase comienza de la misma, irresistible manera. “Les decimos a los niños: ‘Estáis aquí porque creemos que vais a escribir historias maravillosas. En las próximas dos horas lo haréis.
 Y todas saldrán publicadas”, relata Lucy Macnab, cofundadora de Ministry of Stories junto con el célebre escritor Nick Hornby y Ben Payne. De ahí que lo primero sea una masiva tormenta de ideas a bases de brazos levantados, griterío e imaginación.
Tras el paso del huracán, queda un comienzo de historia.
 Algo así como “en una isla en el cielo vivía una princesa a la que le gustaba mucho practicar el kárate”, como arranca el cuento que la clase 1ª D de la escuela Pertini Verga de Milán escribió en La grande fabbrica delle parole.
 Aunque unos párrafos más abajo, tras gusanos que bailan break dancey caracoles hiperrápidos, surge un problema: la princesa se muere de ganas de derrotar al lagarto que hace kung-fu. Ya pero “¿y cómo?”.
“A partir de ahí los niños empiezan a crear el final de la historia, solos o en grupos de dos”, cuenta Roser Ballesteros, encargada de VoxPrima, la representante española de esta lucha continental por la fantasía. En su caso, primero piden a los jóvenes un dibujo que ilustre el epílogo.
Y, luego, que conviertan trazos y colores en palabras. La conclusión, que se repite idéntica en los seis países, es un libro impreso por cada pequeño autor. Ya no hay niños tímidos o inseguros. Solo quedan escritores.
Portada de una antología publicada con Fighting words por los estudiantes de la escuela secundaria Newpark de Dublín.
“Una vez que les ayudas a arrancar no hay nadie que no haya podido crear su propia historia”, relata Sean Love, responsable de Fighting words.
 Y no solo: tras un comienzo únicamente literario, la organización irlandesa ha ampliado su frente de batalla. Ahora también trabaja con adultos discapacitados, y sus alumnos producen guiones cinematográficos, periódicos, discos y hasta obras que han llegado al Abbey Theatre de Dublín. Además, lo que empezó con talleres de un solo encuentro ha alcanzado colaboraciones de hasta un año de duración.
De ahí que no sorprenda que Fighting words reciba cinco veces la cantidad de demandas que puede atender.
 “Vienen escuelas de todo el país, incluso de Irlanda del Norte.
De hecho, nos estamos planteando abrir otro centro en Belfast”, asegura Love.
 La esperanza, en realidad, es llegar más lejos aún, hasta inundar un continente entero de narradores.
“Entre todas las organizaciones queremos crear una asociación a nivel europeo que nos permita también recibir subvenciones de la UE”, defiende Love.
 El exdirector de Amnistía Internacional en Irlanda fue el primero en creer en este proyecto. En concreto, pelea por las palabras desde enero de 2009. Aunque para el origen auténtico de esta historia hay que volver todavía más atrás en el tiempo.
Érase una vez un famoso novelista irlandés, Roddy Doyle, que en 2007 promocionaba su último libro por EE UU.
 De paso por San Francisco, su amigo y también escritor Dave Eggers le invitó a conocer su nueva ocurrencia: se llamaba 826 Valencia y era un centro de escritura creativa gratuito para jóvenes.
Doyle se quedó fulgurado. “Tenemos que hacer algo parecido en Dublín”, le dijo a su colega Love al regresar.
El modelo original es el taller del autor estadounidense Dave Eggers
Así, se pusieron manos a la obra. Y, tras un año de estudio, por fin llegó el debut. Y un acelerón que aún no ha parado: cuatro años después han trabajado con unos 40.000 niños y cuentan con 500 voluntarios —sobre todo escritores y maestros, pero no solo—. “Hay cámaras, ingenieros, técnicos de sonido, cineastas o artistas visuales”, cuenta Love
. Por cierto, cualquiera con ganas de ayudar puede apuntarse, siempre y cuando supere una entrevista y sus referencias sean convincentes.
Tras el pistoletazo de salida, Fighting words llamó la atención de varios prosélitos.
 Y, junto con el futuro de la literatura irlandesa, fue acogiendo extranjeros curiosos. Hornby, Frediani, Ballesteros: todos pasaron por Dublín antes de estrenar su versión autóctona de la idea.
 Aunque, al trasladar el proyecto a otro país, cada uno ha querido darle su toque distinto.
La organización de Milán, por ejemplo, apuesta sobre todo por las escuelas “con una tasa alta de multiculturalidad”, incluso donde el italiano es para muchos niños L2, es decir segundo idioma. Y la fórmula española, activa desde comienzos de 2011, le da un rol privilegiado a la ilustración a la vez que busca la colaboración de bibliotecas e instituciones culturales locales. En Londres, Ministry of Stories intenta avanzar de la mano de su vecindario.
 “Es un proyecto muy enfocado hacia el barrio, tenemos un área geográfica cerrada
. Queremos juntar la comunidad creativa y profesional que vive por aquí con los niños”, explica Lucy Macnab.
La escritora italiana Emanuela Bussolati (centro) participa en un taller de La grande fabbrica delle parole. / Thomas pololi
La elección de Ministry of Stories es en parte obligada. Por mucho que las organizaciones sueñen con no tener límites y ser abiertas a todo aprendiz de escritor, los recursos son los que son. “Confiamos en que en los próximos años haya más Ministry of Stories por todo Reino Unido”, asegura Macnab.
 De hecho, hasta ofrecen cursos de formación para aspirantes imitadores.
Mientras, sin embargo, atender a toda la nación sigue siendo una utopía. Sí hay campamentos de verano o iniciativas de un fin de semana dirigidas a cualquiera, pero en general la selección acaba recayendo en unas cuantas escuelas.
Eso sí, los afortunados escogidos jamás abren la cartera.
“No pagamos nada ni recibimos dinero
. Si cobráramos sería una forma de exclusión e iría en contra de nuestra misión principal.
 Queremos ayudar sobre todo a quien posiblemente no tenga nunca la opción de intentar escribir algo”, sentencia Love.
 Y la misma música se repite en los otros rincones del continente, aunque con un matiz.
 La española VoxPrima sí cobra una cifra “simbólica”, como la define Ballesteros: unos 20 euros por niño. Eso sí, de momento y a la espera de otros métodos de financiación.
Se ve como antídoto a un sistema educativo centrado en los resultados
Más allá de la solución catalana, cada proyecto busca como puede fondos para mantenerse a flote.
 La mayoría proceden de privados y fundaciones, tanto que para Fighting words representan casi la totalidad del presupuesto.
 “No queríamos fondos públicos, para ser libres y llevar el proyecto de la manera que creemos correcta”, agrega Love.
Sí cuenta con el apoyo del Gobierno británico Ministry of Stories, que debe a Downing Street un 18% de su presupuesto.
Otro 15% la organización londinense lo saca de una tienda que acoge en su sede y donde vende sus creaciones.
Entre ellas, pronto habrá un disco, que saldrá en unos meses con las canciones compuestas por algunos pequeños talentos. En el establecimiento se pueden adquirir también varios dibujos de monstruos. Uno en particular lo ha diseñado un niño del que Lucy Macnab todavía se acuerda. “Vino con su clase y decía que él no podía hacerlo, que era demasiado difícil”. Al final, sin embargo, el pequeño visitaba la tienda cada dos por tres para enseñarles a sus padres y a los maestros la criatura horrible que había sido capaz de concebir.
Otro monstruo, que escupía fuego de la boca, se dirigía una vez a visitar el zoológico de Londres la noche de Halloween. Y se encontró con cuatro fantasmas. Todos juntos decidieron ir a espantar a los animales. Pero esta es otra historia. Fruto, cómo no, de otro pequeño narrador.