Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

9 abr 2020

Marianne Faithfull, la eterna musa de los Rolling Stone

La rockera y expareja de Mick Jagger, de 73 años, permanece ingresada en Londres por coronavirus.

Mick Jagger y Marianne Faithfull, fotografiados en Londres en 1967.
Mick Jagger y Marianne Faithfull, fotografiados en Londres en 1967.AP
 
 

 

A comienzos de esta semana el mundo del rock despertaba con la noticia de que la cantante Marianne Faithfull se encontraba en un hospital de Londres por una neumonía a causa de coronavirus. Aunque según sus amigos y familiares permanece estable y respondiendo bien al tratamiento, su ingreso ha devuelto al primer plano a la que siempre ha sido considerada como la eterna musa de los Rolling Stones
A sus 73 años, Faithfull sigue despertando expectación por una década, la de los sesenta, que marcó su vida y la de toda una generación.
De origen burgués y buena educación, la leyenda femenina del rock and roll británico empezó su carrera a los 18 años, interpretando el tema As Tears Go By, compuesto por Mick Jagger y Keith Richards.
 Ahí comenzó su relación con los Rolling Stones y su noviazgo con Jagger, junto a quien protagonizó decenas de portadas y titulares. Fue entre 1966 y 1970 cuando Faithfull y Jagger vivieron su tóxico romance, marcado por fiestas locas donde el sexo y la drogas fueron su pan de cada día. 
A esos años locos le siguieron tiempos más oscuros, como cuando vivió en la calle, presa del laberinto de la heroína y la anorexia, que supo combinar con la consolidación de una trayectoria musical en los años ochenta y noventa.

Mick Jagger y su novia de aquella época, la actriz y cantante Marianne Faithfull, en 1969 saliendo de los juzgados de Londres, después de que la policía encontrase droga en casa del músico.
Mick Jagger y su novia de aquella época, la actriz y cantante Marianne Faithfull, en 1969 saliendo de los juzgados de Londres, después de que la policía encontrase droga en casa del músico.Getty
Ella sola fue escribiendo su propia historia, la misma que desgranó sin tapujos en sus dos autobiografías, primero en Marianne Faithfull, en 1995, y después en Memorias, sueños y reflexiones, en 2007.
“No creo que las drogas cambiasen mi esencia totalmente. Fueron, además del daño físico y mental, una pérdida de tiempo.
 Pero yo nunca he sido una persona convencional, soy una aventurera y mi vida ha sido como ha sido, imprevista, deslumbrante y ha habido dificultades, pero no me arrepiento. 
Los momentos difíciles traen los momentos felices”, reconoció en una entrevista hace años la misma que aseguró saber que fue su expareja, Jean de Breteuil, un aristócrata francés que suministraba drogas a las estrellas, el responsable de la muerte de Jim Morrison.
 “Siento no haberle dado más cariño a mis padres, pero, por lo demás, no me arrepiento de nada de lo que hice en el pasado.
 Los remordimientos siempre están ahí, pero creo que el arrepentimiento es un sentimiento bastante estúpido”, reconocía en su primer libro. 
Y ha sabido predicar con el ejemplo.
 En esa capacidad para asumir todas sus irresponsabilidades, destaca la intérprete de Before the poison que nunca ha escondido sus problemas con las drogas. 

Marianne Faithfull en el Palau de la Música.
Marianne Faithfull en el Palau de la Música.Xavi Torrent / Getty Images
Más allá de su amplia discografía, que cuenta con 26 álbumes, Faithfull también ha tenido un talento innato para la moda y ha sido una actriz polifacética, con presencia en 24 películas, entre ellas París Je t’Aime o María Antonieta.
 Sobrevivió al rock and roll y también a un cáncer de pecho, pero su espíritu rebelde sigue aún presente en estos días, en los que lucha contra la Covid-19.
 “Pensaban que iba a ser un fiambre más del rock. Pues aquí estoy”, dijo a EL PAÍS cuando publicó el primer libro sobre su vida. 
“Ya no bebo ni me drogo ni llevo tacones altos. 
No pienso que he tenido una vida dura, sino fantástica”, añadió a este periódico en una entrevista en 2008, un año después de superar el cáncer.
Hace apenas dos años, en 2018, retirada ya de los escenarios, publicaba su último álbum Negative Capability, donde Faithfull hablaba de amor, soledad y pérdida siempre desde el punto de vista de una superviviente, lo que ella sigue siendo.

8 abr 2020

El novio de José Bono Jr. denuncia a quienes le acusan de cobrar comisiones por los tests del coronavirus

Aitor Gómez, joyero de profesión, ha sido objeto de publicaciones injuriosas en las redes sociales por lo que ha acudido a la Policía.

José Bono Rodríguez y su novio, Aitor Gomez, en Madrid en enero de 2020.
José Bono Rodríguez y su novio, Aitor Gomez, en Madrid en enero de 2020.KIM / GTRES

 Maite Nieto

Esta misma semana la Policía ha cifrado ya en más de un millón y medio las cuentas creadas en las redes sociales para manipular la información sobre la pandemia, pero ni esta información ni la facilitada por los mandos policiales en sus comparecencias ante los medios de información han evitado que un bulo, que los afectados califican de calumnias, haya corrido como la pólvora en Internet con categoría de información. 
Se trata del que afecta a Aitor Gómez, pareja de José Bono Rodríguez, hijo del exministro socialista y expresidente del Congreso de los Diputados.
Según han confirmado a este periódico fuentes próximas a la familia, este martes 7 de abril Aitor Gómez “se presentó a las 19.50 horas ante la Policía Nacional para interponer una denuncia para que se proceda contra los autores de dichas publicaciones de acuerdo con lo establecido en las leyes”. 
Las mismas fuentes aseguran que “la noticia que algunos calumniadores divulgan en las redes referidas a Aitor Gómez Mesa, imputándole conductas delictivas, es una falsedad sin fundamento alguno”.

Aitor Gómez, pareja de José Bono Jr. desde hace más de cuatro años, también ha puesto el asunto en manos de un abogado penalista que será quien le guíe “para que tome las decisiones que procedan”.
 Aunque ninguno de los implicados han querido realizar manifestaciones “para no ayudar a los que ahora se dedican a la calumnia y a la difamación de la gente honorable”, según ha expresado un familiar directo, es indudable el malestar y dolor que han generado estas polémicas publicaciones en redes sociales en los protagonistas y las personas allegadas.


Gómez, que es joyero de profesión, ha sido acusado en la redes sociales de actuar como intermediario en la compra de test de detección del coronavirus que resultaron ineficaces y de cobrar una comisión por ello.
 En esas informaciones se hacía hincapié en su relación sentimental con el hijo jinete del político socialista y, en los casos más hirientes, a su condición sexual, ya que la pareja anunció el pasado noviembre su intención de contraer matrimonio el próximo mes de junio. 
Los primeros días los afectados prefirieron guardar silencio sobre lo que consideraron un bulo y un ataque premeditado al que era mejor no dar alas, pero ante la extensión de la falsa información decidieron actuar legalmente contra una noticia que califican de calumnias.
El político José Bono y su hijo el jinete José Bono Rodríguez en un concurso hípico en Toledo en febrero de 2011.
El político José Bono y su hijo el jinete José Bono Rodríguez en un concurso hípico en Toledo en febrero de 2011. GSR / ©GTRESONLINE
Tanto José Bono Jr. como Aitor Gómez y sus respectivas familias se encontraban felices hasta hace solo unos días ante la inminente boda de la pareja, un enlace que estaba previsto se celebrara en el Ayuntamiento de Toledo el próximo mes de junio y que ahora está pendiente de la evolución del confinamiento a la que ha obligado el coronavirus.
José Bono Rodríguez anunció su enlace en la revista ¡Hola! en noviembre de 2019, en un enlace que la pareja quiere celebrar por todo lo alto, primero con una ceremonia civil oficiada por la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, y después con una fiesta en el palacio de Galiana.
 Bono Rodríguez, que es jinete profesional y posee un centro hípico en Toledo, La Almenara, en el que también participa su familia, había mantenido hasta ese momento un perfil muy discreto en lo que se refiere a su vida privada, no así en la profesional.
Aunque estudió Periodismo no ha ejercido la carrera y su trabajo se ha centrado en su pasión: los caballos.
 El anuncio de su boda cuando él tenía 35 años y su novio, Aitor Gómez, 24, les situó en el ojo de la opinión pública. José es el tercer hijo, el único varón, del matrimonio formado por José Bono y Ana Rodríguez, separados desde 2010 tras casi 30 años juntos.
 Su hermana mayor es Amelia, esposa de Manuel Martos, hijo de Raphael y Natalia Figueroa; la mediana es Ana y la más pequeña es Sofía, a quien la pareja adoptó en Chile en el año 2001, cuando apenas tenía siete meses.

 Pese a la posición política de su padre, los hijos de Bono han llevado una vida bastante anónima
 “Jamás tuvimos guardaespaldas. Mi madre se negó. Hemos vivido una vida de niños normales en nuestros colegios públicos y viajando en los coches de los padres de nuestros amigos”, ha contado el jinete el alguna ocasión.
 Igual que no ha dudado en reconocer que se siente “profundamente de izquierdas”.

 

Elogio de la cana:

Elogio de la cana: cómo hemos pasado de ocultarlas a presumir de ellas (ahora más que nunca)

O por qué las melenas plateadas ya no son motivo de esclavitud y rechazo. 

 

Elogio de la cana: cómo hemos pasado de ocultarlas a presumir de ellas (ahora más que nunca)
Sarah Harris, la editora británica con la melena blanca más fotografiada de la moda. Foto: @ Getty Images
Es un hecho que la relación entre mujeres y canas ha sido siempre un tanto esclava.
 Se suele decir que mientras los hombres se ponen interesantes (silver fox, los llaman) en el momento en que los cabellos grises hacen su aparición en las mujeres, estas no envejecen sino que se hacen rubias (tinte mediante).
 Sin embargo, algo está cambiando. De un tiempo a esta parte la primera cana se empieza a considerar motivo de satisfacción: existen movimientos de oda a la cana con cientos de miles de seguidores, como el perfil de @Grombre
(«una celebración radical del fenómeno natural del cabello gris» creada por una mujer que se descubrió la primera cana a los 14 y que dejó de teñirse a los 24, Martha Truslow Smith) o la etiqueta #greyhairdontcare en Instagram, que están favoreciendo la aparición de nuevos referentes estéticos de mujeres jóvenes y canosas, disociando la idea de que las canas significan necesariamente vejez. 
Este orgullo está dando paso a cierta mitificación de la melena gris femenina y ya hace un tiempo algunas mujeres del ámbito de la moda, el cine o el arte comparten en las redes sociales sus inicios en el mundo de la cana.
En general, las celebridades asoman tímidamente a la tendencia (de la Reina Letizia a Katie Holmes o Kate Middleton suelen dejar ver algunos cabellos grises sueltos) pero ha sido en la red social donde anónimas y microinfluencers han encontrado un lugar de elogio y acercamiento.
 Mujeres como Elizabeth Collins, que se descubrió su primera cana a los 13 años y que con 29 decidió abandonar la exigencia mensual del tinte (su transformación la ha documentado a través de su perfil @young_and_gray29, que siguen más de 13.000 personas) o Nicole Andrus, una estadounidense que lanzó su propio perfil @nic_went_gray al abandonar el tinte recién estrenada la treintena. Y como ellas, muchas más.


Elogio de la cana: cómo hemos pasado de ocultarlas a presumir de ellas (ahora más que nunca)
 
 “La vuelta a la naturalidad en todo (pero también en la belleza, donde ahora no se tapa nada sino que se realza lo natural) ha dado un giro de tuerca a esta tendencia y en ese volver a los básicos la cana femenina es motivo de celebración”, añade este estilista.
 A las españolas nos llevará más tiempo abrazar la cana, añade, “porque el cabello mediterráneo prototipo, que no es liso ni rizado, tiene una base más oscura que el de otras europeas”, con lo que no resulta tan fácil convertir los cabellos grises en un efecto mecha natural. Él nos explica cómo hacer la transición a la cana lo más rápida e indolora posible.

Cortar o decolorar: no hay otra

Solo hay dos maneras de hacer la transición al pelo cano: cortar muy cerca de la raíz o tirar de decoloración
“Si decides cortarlo corto y quieres que solamente se vea la cana, tendrías que dejarlo previamente dos o tres meses sin teñir, para que tenga un largo mínimo de tres centímetros. 
Esta opción es más dramática porque aúna cambio de color y cambio de corte, así que aunque es el camino más directo, no es el más fácil”, nos cuenta.

“La otra opción es adaptar el color gradualmente al tono de la cana
 Si el pelo está previamente teñido, no hay otra manera de aclarar el tono que con decoloración, y lo mismo ocurre si el color natural es muy oscuro, aunque no esté teñido.
 Las melenas más claras pueden ir jugando con mechas, pero al final sea cual sea tu color natural, el objetivo es el mismo: enfriar el tono con mechas o reflejos y acercarse poco a poco al tono de la melena natural canosa”, añade este experto. 
Solo entonces se corta lo que quede de color artificial.
Para evitar que la cana amarillee “lo que necesitas, sí o sí, es un champú violeta. 
Hay muchísimos, los de marcas como Wella y Schwarzkopf son muy buenos.
 Recomiendo utilizarlos siempre que se lava la cabeza pero en combinación con el otro champú habitual. 
Es mejor hacerlo así porque si bien son muy efectivos matizando reflejos cálidos, no tienen las mismas bases levantes que un champú hidratante, antiencrespamiento o antigrasa, por ejemplo. Otra opción es mantener el champú habitual e incorporar un acondicionador violeta”, puntualiza Luciano Cañete.
 Si la cana ya está amarilla (algo que puede suceder por la exposición a factores ambientales o por la propia melanina de cada una) no es necesario cortar, dice, siempre y cuando se repita este rutual con constancia: 
“Utilizamos estos champús incluso para controlar el matiz dorado o rojizo de un tinte, así que realmente funcionan”. 

Un corte y un peinado que quitan años

Una de las preocupaciones más habituales para dejarse las canas es pensar que el pelo gris envejece
“Esto no tiene por qué ser así. Todo depende del estilo de quien la lleve, de si tiene rollo”, añade este estilista.
 A la hora de elegir un corte, “diría que hay dos opciones: o apostar por algo muy tendencia que llame más la atención que las canas visibles (ahora que vuelve el punk, es momento de probar un mullet o un corte con capas), o ir a líneas clásicas en el sentido de geométricas: una melena bob, una midi que roce la clavícula…”. 
Y propone una idea que nunca falla: un flequillo siempre rejuvenece.
  No importa si es largo, o más o menos abierto, “muchas mujeres, cuando se lo cortan, les parece volver a la niñez. El flequillo tiene algo de infantil, e incluso con canas a la vista, el resultado es muy rejuvenecedor”, añade. 
Lo que sí ocurre cuando una se lanza a dejarse las canas es que “empieza a necesitar pintarse los labios, utilizar un colorete con rubor o marcar las pestañas”, reconoce.
 Añadir un toque de color al rostro para compensar el tono claro del pelo.
La raya no tiene por qué ser ningún problema (“si te gusta llevarla en el medio, sigue siendo una buena idea”), y de hecho jugar con su posición permite camuflar mejor la transición: 
“Las canas suelen salir más en la primera línea del cabello, en sienes, nuca y zona de la raya: si vas jugando a peinarte de un lado y de otro descubrirás dónde tienes más y donde tienes menos, con lo que te permitirá controlar mejor el proceso”.


 

 

«Mi novio me regaló mi primer móvil para controlarme»: Naomi Campbell recuerda con Cindy Crawford su relación tóxica

La supermodelo más conflictiva comienza su programa en línea de entrevistas con su compañera y amiga rememorando sus comienzos. ¿Ocupará el puesto de Oprah Winfrey gracias a la cuarentena?.

«Mi novio me regaló mi primer móvil para controlarme»: Naomi Campbell recuerda con Cindy Crawford su relación tóxica
Cindy Crawford y Naomi Campbell en una fiesta en Nueva York en 1992. Foto: getty
En pleno 2020, y con la cuarta ola feminista batiendo todavía con fuerza, queda cada vez más claro qué relaciones son sanas y cuáles no.
 Si cuestiona tu ropa, tus amistades o tus salidas y quiere saber qué haces, dónde estás y con quién a cada momento, las alarmas saltan.

 En los años 90, sin embargo, el amor romántico no se situaba en el punto de mira constante. 

Si a día de hoy, según el CIS, todavía uno de cada cuatro jóvenes españoles ve como normal el control constante en una pareja, se puede imaginar las cifras entonces, cuando todavía no se estudiaban estas percepciones.

«Mi novio me regaló mi primer móvil para controlarme»: Naomi Campbell recuerda con Cindy Crawford su relación tóxica

La supermodelo más conflictiva comienza su programa en línea de entrevistas con su compañera y amiga rememorando sus comienzos. ¿Ocupará el puesto de Oprah Winfrey gracias a la cuarentena?

«Mi novio me regaló mi primer móvil para controlarme»: Naomi Campbell recuerda con Cindy Crawford su relación tóxica
Cindy Crawford y Naomi Campbell en una fiesta en Nueva York en 1992. Foto: getty

De esas concepciones erróneas no escapaba nadie.
 Ni siquiera las celebridades. Así lo demuestra la experiencia de Naomi Campbell. En la primera edición de su programa de entrevistas en red No filter with Naomi, la supermodelo invitó a su amiga y compañera de profesión Cindy Crawford a compartir una charla en la que recordaron sus comienzos en la profesión.
La conversación parecía banal en todo momento, hablando de su relación con los fotógrafos de entonces (Richard Avedon, Helmut Newton) o con los diseñadores. 
Hasta que llegaron al tema de los móviles.
 Ocurre justo después de que Cindy cuente a Naomi los tres consejos que le ha dado a su hija, la también modelo Kaia Gerber, para ejercer como tal. 
«Sé puntual, estudia el porfolio de los fotógrafos con los que trabajes para saber qué te van a pedir y deja el móvil a un lado en el backstage. 
 Conecta con quienes te maquillan y peinan, porque probablemente serán tus amigos».
Naomi añade que ellas no tenían móviles, y el contacto personal importaba.
 Cindy aprovecha para recordar a su amiga que ella fue la primera en disponer de uno. «Sí, mi novio me regaló mi primer móvil para saber dónde estaba en todo momento y localizarme», confiesa la supermodelo entonces.
 Cindy sigue con el tema, y rememora lo que le costaba a Naomi prestar su teléfono cuando alguien se lo pedía. «Era tan caro llamar», opina. 
Pero se equivoca en su conjetura sobre por qué su amiga no compartía el móvil.
 Naomi se lo aclara:
 «Sí, costaba mucho. Pero también estaba aterrorizada por si justo llamaba mi novio y no me encontraba u otra persona lo cogía. No sabía qué podía pasar».
  Tras esta confesión, la maniquí se apresura a zanjar el tema para continuar con la charla distendida.
 «Sea como fuese, eso ya se acabó».

El rechazo a su lunar y el derroche noventero

Antes de llegar a la confesión de Naomi sobre la relación tóxica que mantuvo, Cindy se sinceró sobre otro aspecto: su famoso lunar. De niña lo odiaba, y por tanto no se enfadó cuando, en Chicago, empezó a moverse para trabajar como modelo y le dijeron que se lo quitara. 
«Mi primera agencia de modelos, muy pequeña y de la que no recuerdo el nombre, me recomendó eliminar mi lunar. 
Mi madre lo evitó. 
Me dijo: ‘Está bien, pero ten en cuenta que sabes cómo te ves ahora, pero no sabes cómo te quedará la cicatriz'».
Con la decisión de mantenerlo, Cindy empezó su carrera para toparse con que lo eliminaban en las fotografías que se iban a publicar. «Lo retiraban cuando trabajaba en Japón y en mi primera portada en la edición británica de Vogue», cuenta.
 La edición estadounidense de la revista enmendó la elección de su homónima inglesa cuando, en la primera portada de la supermodelo, mantuvieron el lunar. 
«Al verme en primera plana con él, creo que ayudé a muchas mujeres y niñas a sentirse cómodas con sus pecas. 
 Pasó de ser lo que nos generaba inseguridad a lo que nos hacía destacar».


Con la decisión de mantenerlo, Cindy empezó su carrera para toparse con que lo eliminaban en las fotografías que se iban a publicar.
 «Lo retiraban cuando trabajaba en Japón y en mi primera portada en la edición británica de Vogue», cuenta.
 La edición estadounidense de la revista enmendó la elección de su homónima inglesa cuando, en la primera portada de la supermodelo, mantuvieron el lunar.
 «Al verme en primera plana con él, creo que ayudé a muchas mujeres y niñas a sentirse cómodas con sus pecas. 
Pasó de ser lo que nos generaba inseguridad a lo que nos hacía destacar».
 ¿Se convertirán la maniquí y la cantante en las Oprah Winfrey y Ellen DeGeneres de la cuarentena? Los entrevistados de alto copete, un canal donde transmitir, el interés de los medios y las audiencias disparadas ya los tienen. 
El tiempo determinará en qué quedan estos experimentos.
En otro momento, Naomi señala el derroche que se vivía en esa época en la moda.
 «Los diseñadores eran muy generosos. Si veías un outfit que te gustaba y decías ‘Lo quiero’, te lo regalaban», dice. 
Cindy le espeta que a ella se le daba mejor eso que al resto. 
 «Pero sí, es verdad que podías quedarte un bolso o una chaqueta que te gustaba».
 Con las sucesivas crisis económicas que se han vivido desde esa época de esplendor, todo ha cambiado.
 «Ahora no sucede», acepta Naomi.
Con esta primera entrevista y una segunda ya publicada con el diseñador Marc Jacobs, la supermodelo ha seguido el ejemplo de Miley Cyrus, que también realiza un programa semanal con invitados de excepción.