El marido
de la infanta Cristina va a unir el permiso a su salida de voluntariado
de cada martes y regresará a la cárcel de Brieva el sábado 28.
Iñaki Urdangarin, el pasado 12 de diciembre, en el Hogar Don Orione de Pozuelo de Alarcón (Madrid).Victor J BlancoGTRESONLINEIñaki Urdangarin pasará la Navidad en casa. El marido de la infanta Cristina, que solicitó su primer permiso carcelario
a finales de noviembre, finalmente saldrá de la prisión de Brieva
(Ávila) el 24 de diciembre, como han confirmado fuentes penitenciarias a
EL PAÍS. Como cada martes y jueves desde mediados de septiembre, el
martes 24 Urdangarin saldrá de la prisión para acudir al centro Don
Orione (Pozuelo de Alarcón, Madrid) para realizar tareas de voluntariado. Así, aprovechará la salida para arrancar sus cuatro días de permiso,
por lo que no tendrá que volver a dormir en la prisión hasta el sábado
28 de diciembre.
El jueves 28 de noviembre, el yerno del rey Juan Carlos cumplió el primer cuarto de su condena. Entonces llegaba el día 531 de los 2.125 (cinco años y diez meses) que tiene su condena. Por tanto, a partir de ese momento podía pedir
permisos para dormir fuera de prisión: hasta 36 días al año. Y eso hizo
al día siguiente. Él lo solicitó a la dirección del Centro
Penitenciario de Brieva, donde está recluido desde el 18 de junio de 2018,
y a principios de diciembre la Junta de Tratamiento se mostró
favorable, aunque él pidió salir durante siete días y le concedieron
cuatro. La decisión fue luego comunicada a la Fiscalía —que no se opuso—
y al juez de Vigilancia Penitenciaria 1 de Castilla y León, que
finalmente lo autorizó el 18 de diciembre. Si quisiera solicitar el tercer grado o semilibertad,
Urdangarin aún tendrá que esperar alrededor de mes y medio. Cada seis
meses las juntas de tratamiento de las prisiones revisan la
clasificación de los presos, y la de Urdangarin se revisó a finales de
julio, por lo que su caso volverá a verse a finales de enero. Además, es muy probable que, por motivos de seguridad, se le permita abandonar la prisión en vehículo. Algo que ya ocurre desde septiembre con sus salidas para el voluntariado.
Por tanto, lo más probable es que Iñaki Urdangarin se una a su familia y pase la Navidad en Vitoria. Su esposa, la infanta Cristina,se dejó ver en la ciudad alavesa en las fiestasjunto a la familia Urdangarin tanto
en 2017 —cuando la acompañó su hermana, Elena, y la hija de esta,
Victoria Federica— como en 2018. La Nochebuena pasada la infanta estuvo
en Madrid, en el palacio de la Zarzuela, junto a sus padres, los Reyes eméritos. Después, tanto a ella como a tres de sus cuatro hijos (Juan
Valentín, de 20 años; Pablo Nicolás, de 19; e Irene, de 14) se les vio
paseando por la ciudad y de compras junto a la madre de Urdangarin,
Claire Liebaert, y varios de sus primos. Una estampa que este año puede
repetirse con el propio Iñaki Urdangarin entre ellos; eso sí, en este
caso la opción de una cena en Zarzuela parece del todo descartada.
El
presentador se puso al frente de la final de Gran Hermano VIP y fue
recibido por una fuerte ovación del público en el plató: “No sabéis lo
que os he echado de menos”.
Jorge Javier Vázquez, en 'Gran Hermano VIP', en noviembre.gtresonline
Jorge Javier Vázquez ha cumplido su palabra y, después de ausentarse durante los últimos programas de Gran Hermano VIP porque el pasado 3 de diciembre tuvo que volver a pasar por quirófano tras el ictus que sufrió en marzo, ha acudido de nuevo a los platós de Telecinco. El presentador quiso ponerse al frente de la final de la séptima edición de GH VIP,
que para él ha sido muy especial como reconoció hace unos días. “Quiero
despedirme de una edición que para mí ha sido inolvidable por muchos
motivos”, dijo hace unos días en su blog personal que publica en Lecturas. Nada más comenzar el programa la noche del jueves, Jorge Javier Vázquez
era recibido con una fuerte ovación del público y colaboradores
presentes en el plató, que se puso de pie y le aplaudió durante unos
minutos.
“Muchas
gracias, muchísimas gracias por dejarme entrar en vuestras casas de
nuevo. No os imagináis lo que os he echado de menos”, agradecía el
presentador estrella de Mediaset, que ha reaparecido con muy buen
aspecto y ha recuperado su tono oscuro en el pelo, dejando atrás el
blanco platino que lució en los últimos programas antes de marcharse. El catalán, de 49 años, ha pasado los últimos días recuperándose de
su última intervención. El pasado 3 de diciembre volvió a pasar por
quirófano para sustituir uno de los stent que le habían colocado en la operación de urgencia a la que tuvo que someterse en marzo a causa de un ictus. La intervención fue un éxito, aunque como él mismo explicó a los pocos
días de salir del hospital, su paso por quirófano fue algo más complejo
de lo que inicialmente le dijeron los médicos. "Me tenían que colocar
solo un stent, pero me tuvieron que colocar uno más y ahora tengo cuatro en la cabeza", contó Vázquez en Lecturas, que explicó que le intervinieron a través de la ingle. Durante su recuperación, el presentador también ha revelado que el ictus le ha provocado una depresión
para la que ya se está medicando. Después de ser intervenido la primera
vez, Jorge Javier Vázquez atravesó una situación anímica complicada,
por lo que decidió acudir a la consulta de un psiquiatra y buscar ayuda. “Tengo ganas de que pase de una vez este año porque no me gusta
aprender a palos. Porque tengo ganas de chillar y rebelarme y no puedo
compartir con nadie este dolor tan hondo que me está invadiendo”,
escribió el también actor y productor en su blog de Lecturas antes de su última operación. Durante la ausencia de Vázquez, ha sido Carlos Sobera quien se ha puesto
al frente de GH VIP. Aunque Jorge Javier ha querido despedirse
personalmente de esta edición, su vuelta al plató no es definitiva. Ahora continuará con su recuperación mientras retoma también su
paulatino regreso a los escenarios, pues está trabajando en la obra de
teatro Desmontando a Séneca, que estrenará en marzo en Córdoba.
El
presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, pide a las
“autoridades españolas competentes que cumplan” la sentencia del TJUE
sobre la inmunidad de Junqueras.
El Parlamento Europeo, según indican fuentes de la institución, ha
levantado este jueves el veto que mantenía a Carles Puigdemont y Toni
Comín, a quienes se había prohibido la entrada en el recinto de la
institución desde la reactivación de la euroorden de detención y entrega
cursada por el juez Pablo Llarena. La
institución comunitaria, presidida por David Sassoli, ha retirado la
prohibición pocas horas después de que el Tribunal de Justicia Europeo
sentenciase que los eurodiputados gozan de inmunidad desde el día de su
proclamación como elegidos, es decir, desde el pasado 13 de junio en el
caso de los dos independentistas catalanes reclamados por la justicia
española.
Puigdemont y Comín (derecha), tras conocer la sentencia del tribunal de Luxemburgo.AP / VÍDEO: ATLAS
Puigdemont y Comín (derecha), tras conocer la sentencia del tribunal de Luxemburgo.AP / VÍDEO: ATLAS
El Parlamento Europeo, según indican fuentes de la institución, ha
levantado este jueves el veto que mantenía a Carles Puigdemont y Toni
Comín, a quienes se había prohibido la entrada en el recinto de la
institución desde la reactivación de la euroorden de detención y entrega
cursada por el juez Pablo Llarena.
La
institución comunitaria, presidida por David Sassoli, ha retirado la
prohibición pocas horas después de que el Tribunal de Justicia Europeo
sentenciase que los eurodiputados gozan de inmunidad desde el día de su
proclamación como elegidos, es decir, desde el pasado 13 de junio en el
caso de los dos independentistas catalanes reclamados por la justicia
española.
La posibilidad de acceder a las dependencias del Parlamento es el
primer paso para que Puigdemont y Comín tomen posesión de unos escaños
que permanecían vacíos desde la apertura de la legislatura el pasado 2
de julio. Fuentes parlamentarias indican que la acreditación como
eurodiputados podría empezar a tramitarse este mismo viernes. La sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre la inmunidad de Oriol Junqueras como eurodiputado electo ha alentado las aspiraciones a ocupar el escaño de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí,
los tres candidatos de Junts per Catalunya que también salieron
elegidos en las elecciones europeas de mayo pero que, de momento, no han podido tomar posesión del escaño por encontrarse huidos de la justicia española en Bélgica (los dos primeros) y en el Reino Unido.
Poco después de conocerse el fallo, el presidente del Parlamento
Europeo, David Sassoli, ha realizado una declaración ante el pleno en la
que ha anunciado que ha dado instrucciones a los servicios jurídicos de
la Cámara "para que evalúen la posible aplicación de la sentencia en la
composición [de la Cámara]" y ha pedido a las “autoridades españolas
competentes que cumplan” con la sentencia dictada por el TJUE. Sassoli ha advertido que no admitirá ningún cuestionamiento de las
reglas. Fuentes parlamentarias indican que el pronunciamiento de los
servicios jurídicos del Parlamento Europeo será inmediato, tal vez este
mismo viernes. Y que desde ese momento, Puigdemont y Comín podrían
solicitar que se les acreditase como europarlamentarios. Si no lo logran
esta semana, deberán esperar hasta enero porque el Parlamento cierra
sus instalaciones desde el próximo lunes hasta el 5 del próximo mes. "La decisión tendrá consecuencias para Puigdemont y Comín", ha
celebrado el presidente de la Generalitat, Quim Torra. "La próxima
reunión, en Cataluña", ha prometido Puigdemont, en videoconferencia
desde Bélgica, a los miembros del grupo Junts per Catalunya en el
Parlament catalán. Fuentes de la defensa del expresidente aseguran a EL
PAÍS que ya han remitido al presidente del Parlamento Europeo, David
Sassoli, una carta para tomar cuanto antes posesión de su escaño. Puigdemont y Comín intentaron después de las elecciones que el
Parlamento Europeo les reconociera como eurodiputados, pero la
institución comunitaria se negó al no haber recibido la notificación de
España confirmando su acta. Ambos impugnaron la decisión del Parlamento ante el Tribunal de Justicia Europeo, un recurso que aún está pendiente de resolución. Pero mientras llega ese veredicto, la sentencia de este jueves sobre el caso Junqueras
podría despejar anticipadamente el camino del expresidente de la
Generalitat y de su exconsejero hacia el hemiciclo europeo. En el caso
de Ponsatí, la puerta del Parlamento podría abrirse después del Brexit (31 de enero de 2020) porque su escaño depende de la salida de los eurodiputados británicos. Fuentes del entorno de Puigdemont indican que nada más conocerse la
sentencia remitieron por carta una petición a Sassoli para subrayar el
giro judicial de la situación del eurodiputado electo. Y a lo largo del
día mantuvieron numerosas "comunicaciones" con los servicios del
Parlamento Europeo para poder culminar cuanto antes "los trámites
administrativos" necesarios para tomar posesión del escaño. Tras la carta remitida este mismo jueves a Sassoli, estas mismas fuentes indican que también solicitarán a la justicia belga que rechace la orden europea de detención y entrega cursada por el juez español Pablo Llarena, pendiente aún de ejecución. Si Puigdemont y Comín logran liberarse de esa posibilidad de
detención, ambos cuentan con iniciar los pasos para ocupar el escaño. El
presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, advertía en una
reciente entrevista con EL PAÍS que Puigdemont no podría acceder al Parlamento "mientras la orden europea esté en vigor".
Sassoli también ha indicado que acatará el veredicto de la justicia
europea si llega el momento de reconocer a los independentistas
catalanes como eurodiputados. Fuentes del Parlamento Europeo reconocen el desconcierto que ha
causado esta situación sin precedentes en la institución. El primer paso
para resolver el embrollo apuntaba a la petición de un informe del
servicio jurídico del Parlamento sobre los pasos a seguir. Fuentes de la
Eurocámara habían indicado que la posible ambigüedad de la sentencia
daría margen para reaccionar y ganar tiempo a la espera de tomar
decisiones concretas.
Pero la contundencia del veredicto ha acelerado el proceso y podría
abrir la puerta del Parlamento a Puigdemont y Comín de manera casi
inmediata. Si la justicia belga desestima la orden europea de detención
tras el reconocimiento de ambos como eurodiputados, el camino quedará
expedito hacia sus escaños.
13.000 euros e inmunidad
El acta de eurodiputado supondría un balón de oxígeno económico para los líderes del procés,
que desde su llegada a Bélgica hace dos años no han tenido apenas
ingresos conocidos. El salario tras ocupar el escaño ascenderá a 8.757
euros brutos mensuales, más un complemento para gastos de 4.513 euros al
mes, dietas de 320 euros por día de asistencia a la Eurocámara y otros
complementos. Mientras permanezca en Bélgica, Puigdemont goza de inmunidad plena. Para ser juzgado, España tendría que solicitar al Parlamento el
levantamiento de esa inmunidad, un procedimiento teóricamente bastante
expeditivo pero que en casos polémicos como este podría complicarse. La petición se trasladaría a la Comisión de Asuntos Jurídicos del
Parlamento Europeo, presidida en estos momentos por una eurodiputada
británica del grupo liberal creado a instancias del presidente francés,
Emmanuel Macron. La Comisión suele nombrar uno o varios ponentes para
cada caso, que habitualmente no deben ser del mismo país de origen que
los eurodiputados afectados ni de su mismo grupo político. El informe de la Comisión se aprueba a puerta cerrada y debe
recomendar o no el levantamiento de la inmunidad. En ningún caso puede
pronunciarse sobre el fondo de la causa. El informe se traslada al pleno
del Parlamento, donde debe ser aprobado por mayoría simple. La práctica habitual de la Comisión de Asuntos Jurídicos es levantar
la inmunidad salvo que detecte un ánimo de persecución hacia el
eurodiputado en cuestión. En todo caso, la retirada de la inmunidad no
supone la pérdida del escaño, que solo se produciría en caso de condena y
de inhabilitación por parte de las autoridades nacionales.
Pero la mayor ventaja del acceso al escaño para Puigdemont y Comín
sería el privilegio de la inmunidad frente a cualquier proceso judicial. Fuentes próximas al expresidente de la Generalitat indican, no
obstante, que de momento no tiene intención de pisar territorio español
para no exponerse a ser detenido. Esas fuentes aseguran que Puigdemont
pasará los próximos días en Waterloo, en compañía de su familia.
Con motivo
de un 'biopic' sobre la cantante, el pianista John Meyer relata cómo
fue su relación con la estrella meses antes de su muerte, cuando él
tenía 28 años y ella 46.
Judy Garland, en 1963. En vídeo, tráiler de la película 'Judy'.CORDON PRESSLa vida de las estrellas del Hollywood dorado sigue despertando fascinación. En enero de 2020 llegará a los cines de todo el planeta la esperada Judy, la película que retrata la vida de la gran estrella del cine y la canción Judy Garland. Por ese motivo, son muchas las revelaciones que estos días se están conociendo sobre la diva de Minesota. Uno
de los que se han pronunciado ahora al respecto ha sido el pianista
John Meyer, que ahora tiene 79 años pero que apenas llegaba a los 28
cuando conoció a la cantante. Les presentó un amigo común en un estudio
de grabación de Manhattan a finales de 1968. Entonces ella tenía 46 años
y era una diva venida a menos en sus días más pobres y tristes. Meyer
tocó un tema que había escrito él mismo. "Le gustó la canción y le gusté
yo", rememora ahora la revista People, a la que ha concedido una entrevista en la que también repasa lo ya contado en su libro de memorias, Heartbreaker (Rompecorazones), que sacó a la venta en 2006 y en el que relataba su historia de amor. Cuando se conocieron, Garland ya se había divorciado en
cuatro ocasiones y tenía tres hijos de dos de esos maridos. Estaba
completamente arruinada, puesto que tenía deudas con Hacienda después de
que su agente hiciera una mala gestión de sus ganancias. No tenía
dónde vivir y se alojaba en el hotel Saint Moritz de Nueva York con sus
dos hijos pequeños. La echaron por no pagar la cuenta. "Ella tenía una maleta, un vestidito negro, un par de medias de
rejilla y unos zapatos de tacón. Eso era todo. Ah, y un abrigo de
visón", recuerda ahora Meyer. Rápidamente se fueron a vivir a
Park Avenue, una de las calles más lujosas de la ciudad... pero al
apartamento de los padres de él. "Al fondo había una habitación libre,
se la enseñé y me dijo: 'Perfecto, me mudaré aquí". Entonces Garland
estaba tan arruinada que "solo tenía un billete de cinco dólares en el
monedero", como cuenta él. Vivía, explica, a base de vodka y Ritalin, un fármaco usado para tratar la hiperactividad.
Judy Garland, a mediados de los años cuarentaCORDON PRESS
Entonces, él trató de sacarla del atolladero. Llamó a un conocido, el
dueño de un bar donde tocaba el piano a menudo y le dio el bombazo: "Le
dije: 'Te puedo poner a Judy Garland a cantar por 100 dólares. En
efectivo. Más la carrera del taxi". Entonces pasó a ser, aunque no por
mucho tiempo, el pilar en su vida. "Me convertí en su mánager, su
agente, su amante, su compañero, el hombro sobre el que apoyarse",
relata. "Era increíble. Confiaba absolutamente en la amabilidad de
cualquier extraño". "La máxima motivación alrededor de la que giraba su vida era
'quiéreme'. Y hacía que la gente lo demostrara en todas sus relaciones.
Ella iba aumentando el nivel de compromiso, hasta que tenías que estar
despierto con ella 36 horas al día", reflexiona Meyer, que asegura que
la actriz siempre iba a más, hasta que rozaba su propia decepción. "Ella
iba moviendo y moviendo los postes de la portería, hasta que la persona
que fuera no daba más de sí y entonces te soltaba: '¿Ves? Me has
abandonado". Sin embargo, su amor con ella podía más que ello. Charlaban juntos de
todo, cocinaban, se reían de anécdotas pasadas que ella le contaba sobre rodajes como el deEl mago de Oz
("bromeaba sobre que a [el perro] Toto le olía el aliento"). Pasaban
horas metidos dentro de su habitación; tantas, que al final los padres
de Meyer les echaron de casa. No era una cuestión solo de cama, sino que
jugaban, ensayaban juntos en su cuarto, montaban sus propias funciones. "Era divertidísimo, para ella era más importante que el sexo", cuenta
su pareja. Meyer reflexiona sobre la vida que tuvo la actriz y asegura
que ella misma la veía "ligera, como un globo": "No creo que su vida
fuera dolorosa. Ella era muy divertida. Vivió la alegría, le encantaba
el sexo. No le gustaba mucho la comida. Adoraba cantar y ser el centro
de atención".
Las hijas de Judy Garland, Liza Minnelli y Lorna Luft, con el último marido de la actriz, Mickey Deans, en su funeral, en 1969.CORDON PRESS
Poco después, la suerte de Garland comenzó a remontar gracias a una
serie de conciertos que realizaría, durante cinco semanas, a principios
de 1969, en el local de Londres Talk of the Town. Precisamente en esa
etapa se centra la película Judy, que protagoniza Renée Zellweger y
por la que está nominada al Globo de Oro. Sin embargo, Meyer no pudo
acompañarla a aquellos recitales porque tenía unas fiebres muy altas. Entonces ella llegó al Reino Unido y conoció a Mickey Deans, el gerente
de un club. Y se enamoró de él. Se casaron en marzo de ese año. "Mickey era un estafador", cuenta medio siglo después el pianista. "Y
cuando yo no pude llevarla a los programas, ella llamaba a Mickey. Y
él, igual que yo, dejó toda su vida para irse con ella. Ella me dejó
tirado y llegó otro que ocupó mi lugar", relata Meyer, que llegó a volar
a Londres para intentar recuperarla. "Me di cuenta de que esa misión
que me había propuesto de recuperar su antigua grandeza y ser el tipo
que la rescató no iba a funcionar". Mickey Deans fue, precisamente, quien la encontró muerta en el
baño en junio de 1922 a causa de una sobredosis accidental de pastillas. Tomaba barbitúricos para dormir. Por supuesto, John Meyer acudió a
despedirla en Manhattan, junto a otras 15.000 personas que la lloraron: "Ya no habrá más chistes, más alegría. Ella era pura alegría, y eso no
lo cuenta nadie".