"Me están
medicando", afirma el presentador, que el día 3 tuvo que someterse a una
segunda operación a causa del ictus que sufrió en marzo y que ahora
visita a un psiquiatra y acude a terapia.
Jorge Javier Vázquez, en noviembre en Madrid.CORDON PRESS
Este 2019 ha sido un año muy duro para el popular presentador de Telecinco Jorge Javier Vázquez. Probablemente el más duro de su vida. Y eso le está pasando factura. Como ha explicado él mismo en una entrevista con la revista Lecturasestá
pasando por una depresión a raíz de la cual está siendo medicado con
antidepresivos durante el día y también con somníferos para poder
dormir. Además, como ya explicó a este diario, está realizando sesiones
de terapia.
Vázquez sufrió un ictus el pasado mes de marzo que le llevó a pasar de urgencia por el quirófano. Nueve meses después ha tenido que volver a ser intervenido: el pasado día 3 de diciembre fue operado con éxito y rapidez de un estrechamiento en uno de los stent
que le colocaron tras sufrir el ictus. Ahora ha dado más detalles sobre
esa operación, explicado que le intervinieron a través de la ingle y
que el paso por quirófano fue algo más complejo de lo que inicialmente
creían: "Me tenían que colocar solo un stent, pero me
tuvieron que colocar uno más y ahora tengo cuatro en la cabeza". Por el
momento Vázquez está de baja —de hecho, la entrevista tiene lugar en su
casa—, pero se incorporará a los platós de Telecinco la próxima semana
para presentar la gran final de Gran Hermano VIP, siempre que los médicos se lo autoricen. Como explica ahora, la depresión que sufre ha sido "sin lugar a dudas"
una consecuencia de ese ictus, tras el que tuvo estrés postraumático.
"Me vi muy triste, con muchas angustias, muchos miedos, muchos apatías y
ninguna ilusión por nada", relata. Incluso llegó a pensar que no podría
seguir con su vida actual ni con eso que le da gasolina para vivir: la
televisión. "No tenía fuerzas", relata. "Pensaba que mi vida había
llegado a su fin y que lo que me quedaba era pasarla sin pena ni
gloria". Él, que antes no quería dormir "porque tenía tantas cosas por
hacer y tantas ilusiones", se metió en la cama para no querer salir.
"En verano toqué fondo", relata. Por eso decidió ponerse en
manos de profesionales para que le ayudaran a superar las secuelas de la
operación. Fue en octubre cuando decidió acudir a un psiquiatra y
este le diagnosticó una depresión: "Por primera vez lloré con un
profesional". Su familia se sintió inquieta por el padecer del
presentador, como es normal, especialmente sus hermanas. "Se
preocuparon. Creo que tienen la idea de que la medicación es perder la
noción de la realidad", cuenta, explicando que en principio ellas
mostraron oposición a que tomara cualquier sustancia, pero que para él
ha supuesto todo un avance. "La medicación me aporta
estabilidad, tranquilidad. Me encuentro otra vez en un proceso de
renacimiento", relata a la publicación, explicando que no ha notado
efectos secundarios. "Te encuentras con que la muerte ya no es una idea, es un
hecho, es algo que no le pasa a los demás, que te puede pasar a ti y que
te puede pasar en cualquier momento", reflexiona. "Y cuando lo
interiorizas es un proceso muy duro y muy complejo". Tras cuatro meses de medicación, el presentador explica que se siente mucho mejor. "No entiendo por qué nos resistimos a las pastillas", explica,
asegurando que no le importa tener que seguir tomándolas durante el
tiempo que sea necesario, incluso durante toda su vida. A principios de noviembre Vázquez ya contó a EL PAÍS que sus problemas de salud le habían causado "una ola de angustias y ansiedades" que le "arrasó" en verano, y que había recurrido a la terapia y a la meditación, que ya había incorporado a sus rutinas vitales.
"Mi hijo necesita ayuda urgente ya", asegura Lourdes Ornelas.
Camilo Blanes y su madre Lourdes Ornelas.GTRESCamilo Blanes, el hijo que Camilo Sesto tuvo con Lourdes Ornelas y por tanto su heredero universal,
tiene problemas a los que ahora su madre ha puesto nombre: el alcohol. "En los últimos tiempos estaba mucho mejor. Asistía a reuniones de
Alcohólicos Anónimos y había ingresado en una clínica que le había ido
muy bien. Pero ahora ha recibido la herencia y las cosas se han
complicado. Ya no tengo tanto control sobre la situación porque él ya no
vive comigo y, además, ahora puede gastar", ha dicho Ornelas, en declaraciones a ¡Hola!. Según
la versión de la madre de Camilo Blanes este " hace tiempo que tiene el
problema". "Con poco que beba ya le afecta y no sabe parar. A él no le
gusta hacer esto. Después se arrepiente horriblemente y no se reconoce
en la persona en la que se convierte. Es preocupante, claro, pero yo sé
que lo vamos a vencer y quiero decir a las madres que están en la misma
situación que yo, que estas cosas hay que afrontarlas. No hay que
avergonzarse pero sí lucharlas. Porque se le puede dar la vuelta. Se
puede salir de esto", añade.
Ornelas justifica sus palabras que dejan al descubierto la situación
que vive su hijo, de 36 años: "Hubiera preferido no tener que hacerlo. Es mejor ir de frente, no tener nada que esconder". La madre de Camilo
Blanes se muestra optimista: "Claro que lo soy, Camilo es muy
inteligente. Pero es urgente que busque ayuda ya. Yo le digo que hay
centros muy buenos en España donde puede curarse".
Camilo Blanes.GTRES
Estas declaraciones llegan unos días después de que Camilo Blanes hablara en el programa Viva la vida de
Telecinco. " Estoy bien, tengo días buenos y días malos como todo el
mundo, pero bien en el fondo”, comentó. “Nunca se ha muerto nadie de mi
alrededor y encima es mi padre. Ha cambiado todo, me ha dejado una serie
de principios, de valores. Eso es lo que tengo de él, aparte de muchas
otras cosas”, añadió. En una primera entrega Lourdes Ornelas había hablado sobre Blanes y
sus supuestos problemas de adicciones, asegurando que su hijo ha entrado
en una espiral de alcohol y noches descontroladas. Después de que la
revista Hoy Corazón captara a Camilo Blanes deambulando por las
calles del barrio madrileño de Chueca desorientado, Ornelas no ocultó
su angustia. Según contó el joven estuvo tres días desaparecido, no durmió en su casa
y volvió "sin sus documentos, sin sus tarjetas de crédito y sin su
teléfono". Su madre se mostró entonces muy preocupada por la salud de su
hijo porque teme que la vida repleta de excesos le esté pasando
factura. “Ha pasado muchas veces y se volverá a repetir”, reveló. Blanes lo niega y asegura estar “sobrio”. “He salido mucho pero nunca
ha pasado esto. No sé por qué mi madre dice eso […] mi madre es como
es, exagera algunas cosas y da entrevistas sobre ellas. Pero…un beso
mamá, te quiero igualmente, no te preocupes”, ha sentenciado. El hijo del cantante está instalado en Madrid. La gente de su entorno asegura que no es fácil ponerse en contacto con él y se necesitan entre siete y diez días para localizarle. Está a la espera del lanzamiento de su nuevo disco,
que terminó de grabar hace unos meses y todavía tiene pendiente la
creación del museo homenaje a su padre que se va a abrir en Alcoy, el
pueblo natal de Camilo Sesto. Su madre no vive con él, lo hace en un
apartamento.
Los
abogados de Karelys Rodríguez anuncian en un comunicado que emprenderán
acciones legales por el "acoso mediático" al que la joven se ha visto
sometida tras ser relacionada con el torero.
Eva González y Cayetano Rivera, en Sevilla el 5 de diciembre.Cristóbal DueñasGTRESONLINELa semana pasada, Cayetano Rivera Ordóñez
anunciaba que emprendería acciones legales contra todo aquel que
hubiera insinuado que le había sido infiel a su esposa, la modelo y
presentadora Eva González. Las amenazas del torero llegaban después de
que, primero, el programa de Telecinco Sálvame especulara con que había estado viéndose con otra mujer y manteniendo una relación extramatrimonial y, segundo, de que la revista Semana publicara unas fotografías suyas en Londres
junto a esa mujer. Cuando saltó la polémica, Rivera Ordóñez estaba en
Perú, pero nada más pisar España fue contundente: iba a demandar. Por su
parte, Eva González no ha dicho nada al respecto, y solo se sabe que ha
pasado unos días en París, donde ha acudido a un concierto que daba en
la ciudad francesa su amiga, la cantante Vanesa Martín. De quien no se tenía noticias era de la tercera persona implicada, la amiga del torero. Hasta ahora. Karelys
Rodríguez, la amiga de Cayetano Rivera, ha enviado un comunicado a
través de sus abogados en el que estos exigen que "se proceda al cese
inmediato de las mismas", es decir, de las informaciones que se publican
sobre la joven, "recordándoles que mi representada no tiene el carácter
de personaje público o famoso, por lo que constituyen un intolerable
ataque a su honor, intimidad personal y familiar e imagen, desde luego
no amparado por la libertad de expresión ni el derecho de información. La joven acompañante del torero tiene 26 años y raíces en Tenerife, aunque vive a caballo entre la isla y Madrid.
Dio sus primeros pasos profesionales como modelo, y es aficionada al
fitness, e incluso participa en competiciones deportiva. Aunque se
dedica a la abogacía, ahora ha contratado a un bufete para que
emprenda acciones legales en su nombre. Así lo ha anunciado a través del
programa Espejo Público, de Antena 3. Su abogada, Cynthia Ruiz, ha asegurado que "este acoso mediático al que
se ha visto sometida doña Karelys supone un grave perjuicio tanto a su
persona como a su familia, perjudicándola incluso a nivel laboral, al ser su profesión completamente ajena al mundo de la denominada prensa del corazón".
Los letrados que representan a Rodríguez afirman que ella no tiene
"carácter de personaje público o famoso", por lo que toda esta situación
y su vinculación con Cayetano Rivera y la publicación de las imágenes
de la revista "constituyen un intolerable ataque a su honor, intimidad
personal y familiar e imagen, desde luego no amparado por la libertad de
expresión ni el derecho de información, en cuanto solo supone el
inmiscuirse en vidas ajenas, escudriñando su vida privada y carentes por
otra parte del más mínimo interés general, que no tiene ninguna
obligación jurídica de soportar". Las imágenes del reportaje fueron tomadas por el
fotógrafo Greg Brennan, afincado en Londres, que las tomó el pasado 11
de noviembre en la zona de Westminster. En ellas se aprecia a Cayetano
Rivera tomando una cerveza con la joven, que a su vez bebe agua. Ambos
conversan en una cafetería, sentados en una mesa junto a la cristalera,
se dan la mano, ríen y charlan. Ya en la calle, se les ve pasear juntos y
al torero escribir en su teléfono móvil mientras ella le acompaña.
Sami Naïr construye una biografía de las ideas de una de las grandes mujeres del siglo XX.
Simone de Beauvoir, en París, en 1978.Janine NiepceCordon PressEl modo de escribir de Sami Naïr (Tlemcen, Argelia,
73 años) se parece a su forma de hablar: lanza un puño hacia adelante
para que la idea que avanza resulte tan sólida como la palabra que
utiliza. Prosa marcada por la memoria y la acción. Así ha abordado su
largo encuentro con Simone de Beauvoir, la compañera de Jean Paul Sartre. Trabajó a su lado en la revista Le Temps Modernes, creación del filósofo que ella dirigió desde 1979, cuando murió Sartre, hasta su propia muerte en 1986.
El
recuento en esta biografía de las ideas de una de las grandes mujeres
del siglo XX abre un abismo ante los ciudadanos que la lean hoy: casi un
siglo después, los dramas que marcaron de sangre los años treinta (el
racismo, la xenofobia, el hipernacionalismo, el odio, en general)
resurge con fuerza en todos los continentes.
A ella le abrió los ojos (como a Sartre) el ascenso, jaleado,
mareante, del nazismo. Aunque llegó tarde a esta realidad, tomó partido,
como Sartre. La guerra de Argelia, por todos los extremos de cuya
independencia tomaron parte, los puso al rojo vivo. La discusión habida
en Francia (donde Albert Camus afirmó estar más cerca de su madre que de la justicia) los apartó abruptamente del autor de El extranjero, con quienes no hubo acuerdo en vida, pero sí palabras de elogio a su muerte. Naïr, que habla un español lleno de ironías nuestras, escribe con
pasión. No es un libro hecho para cumplir la tarea de atraer a una
Simone de Beauvoir tópica o de mesa camilla. En el libro, como en la
vida, la sigue en discusiones y viajes. Relata su delirio y su espanto
ante las contradicciones que ofrecen los Estados Unidos, explica con
muchas señales su relación con Sartre, y se adentra en su modo de ver
conflictos que despertaron de la literatura y la llevaron a la política
activa y a la consideración, insólita para aquellos tiempos, del papel que la mujer debía jugar en la vida. De todo lo que produjo, como intelectual y como ciudadana, escribe Sami Naïr en Acompañando a Simone de Beauvoir. Mujeres, hombres, igualdad (Galaxia Gutenberg). De todo. Quizá no tanto de la vida privada del Castor, que
era como Sartre la llamó. Entre silencios, Nair explica por qué no contó
más. “No quise hablar demasiado de su vida privada, de sus últimos años
y de experiencias sociales que vivimos juntos. Podrían dar una idea
deformada de lo que era el Castor”. Pero lo hará algún día, “porque eso puede acercarnos más a ella…” Su tardanza, como la de Sartre, en darse cuenta de lo que se venía
encima, fue tema de críticos e historiadores en los años 70. Ella, por
lo menos, tardó en sentirse llamada por la Resistencia. Sartre fue a la
guerra, a la cárcel, intentó sin éxito organizar un grupo… Pero estaban
anclados en su idea de que la literatura y la filosofía eran su porvenir
y su mundo. “Ella me dijo”, recuerda Sami Naïr, “que esa era 'la manera
de salvarme de este mundo'… Era muy optimista en la vida, pero en el
fondo muy pesimista. Estaba aterrorizada con la muerte. ¡Cómo se puede
experimentar esta magnífica cosa que es la vida sabiendo que te tienes
que morir! ¡La muerte es un escándalo que no podemos aceptar! Para
salvarse de esa contradicción abrazó la literatura”. La idea del compromiso se construye, cuenta Sami Naïr, “a partir de
finales de los años treinta. Fue cuando acudió en auxilio de los
republicanos españoles, a lo que ella llamaba 'la revolución española”. Hay que entender que “ambos estaban obsesiones con su obra, que eran
totalmente apolíticos; su tendencia, en todo caso, era el anarquismo de
extrema izquierda, y aunque los dos viajaban a Italia y veían los
desfiles fascistas, y eso les asustaba, nunca pensaron que aquello
podría desembocar en una guerra…”
La guerra los despertó a la miseria arrogante de los nazis. Y ya
entonces ambos firmaron “toda clase de manifiestos…, hasta el final,
pero sobre todo en las décadas de los 50 y 60…” En ese tiempo, cuando la
guerra de Argelia obliga a tomar partido hasta mancharse, Camus se
convierte en un amargo adversario.
“Admiré enormemente a Camus, El primer hombre es ahora mi libro favorito”, dice Naïr, biógrafo de Simone de Beauvoir. “Pero me decepcionó también a mí, como a ella y a Sartre, la respuesta
que dio a unos argelinos cuando él fue a recoger el Nobel a Estocolmo:
'Entre mi madre y la justicia elijo a mi madre'… Durante mucho tiempo
intenté entenderlo, porque es la negación total de la civilización: si
la civilización se elabora en torno a este concepto es la guerra de
todos contra todos, desaparecen la Justicia y el Estado, todo. Intenté
interpretar por qué lo dijo: primero, porque Camus tenía un lado
gamberro, como decía Simone, de los barrios populares de Argel, pero lo
dijo en un momento en que el Frente de Liberación Nacional argelino
empezaba a poner bombas. Empezaba el terrorismo… Quería una solución
pacífica. No entendió que eso era imposible. Francia tenía que salir”. Pero la riña no vino sólo por ahí; vino “a partir de la disputa sobre
el compromiso político y el posicionamiento de Sartre y Beauvoir con la
Unión Soviética… Él comprendió antes que ellos lo que pasaba en la
URSS. Eso los separó y ella trató de explicarlo en Los mandarines”.
Ella fue “una rebelde solidaria; la humanidad del ser humano era su
medida para juzgar a los otros…” Sartre fue, decía ella, “como su doble. No hay ninguna contradicción entre esa expresión y su reivindicación,
en El segundo sexo, de la emancipación, de la libertad sexual,
de la liberación de la mujer… Nunca se casaron, vivieron libremente
juntos. Su libertad estaba basada en su relación amorosa. Su contrato
fue de 1929 y nunca se rompió”. Rechazó la Legión de honor que le
ofreció Mitterand (“ya estoy vieja para ingresar en la Legión”) y
pospuso una cena con Laurent Fabius cuando el que fue primer ministro
francés dijo en público algo que podría entenderse como favorable al
fascista Le Pen… “Rehecho el malentendido, volvió la idea de la cena; el
día en que ésta debía celebrarse ella cayó enferma y murió”. El segundo sexo fue una revelación para Sami Naïr. “Me
descubrió el feminismo en el sentido más noble, no instrumental, de la
palabra. En mi concepto de la vida política pervive el feminismo tal
como lo defiende: que el núcleo de la dominación entre los seres humanos
no es económico, no es político, ni cultural, ni lo explica la lucha de
clases. Porque ese núcleo es la relación entre dos seres humanos que se
han separado, el hombre y la mujer con toda la dialéctica de
dependencia-dominación que existe entre ellos… Y también me marcó,
cuando trabajé con ella, el afecto que me dio… En la revista, esa
relación me avergonzaba porque yo no quería crear ni celos ni envidias
entre los otros miembros del comité… Para toda aquella gente, en
Francia, estar al lado de Simone de Beauvoir era como estar al lado de
Dios”.
Aquel dios que ella fue conoció el infierno de la guerra y de los
otros dramas del siglo XX. Si despertara regresaría a infiernos
parecidos a aquellos que la espantaron (a ella, a Sartre, a Camus) en
Europa, en África, en América. El espanto del odio que crece como anteayer.