El torero,
acostumbrado a mantener su vida privada en un segundo plano, anuncia
desde Perú que tomará acciones legales contra Telecinco por insinuar que
es infiel y desleal.
Cayetano Rivera Ordóñez, en Madrid, el pasado mes de mayo.Jesus BrionesGTRESONLINE
Cayetano Rivera Ordóñez (Madrid, 1977) es un hombre afortunado. Bisnieto, nieto, hijo, sobrino, hermano y primo de toreros, perteneciente a una saga de auténtica sangre brava,
famoso desde la cuna, torero reconocido, modelo de alta costura y
referente publicitario. Sin embargo, no es por sus últimos trabajos por
lo que ha estado en boca de todos estos días, sino que ha sido su vida
personal, esa que intenta preservar al máximo y sobre la que se cierra
en banda en cada entrevista, lo que ha puesto al mediano de los hermanos Rivera en la palestra mediática.
A
sus 42 años, Cayetano sigue condenado a la notoriedad, con una vida en
la que no existen fronteras entre lo público y lo personal. Durante
varios días su nombre ha estado en los mentideros del corazón sin llegar
a nombrarlo, salvo un lapsus en directo de Kiko Matamoros, colaborador del programa de Telecinco Sálvame. El motivo: unas supuestas fotografías que circulan entre los
profesionales de la prensa rosa y que atestiguarían una infidelidad
matrimonial. Cayetano está casado con la modelo y presentadora Eva González desde 2015 y tienen un hijo que cumplió un año en marzo.
En esa fina frontera entre lo público y lo privado, unas
veces es torero y otra objeto de habladurías. En esta ocasión la
sucesión de comentarios que le señalan como el famoso que mantiene una
relación extramatrimonial de años con una mujer de la que se desconoce
el nombre, ha provocado su reacción contundente. Cayetano ha conocido la última polémica en América,
donde permanece desde que el pasado día 24 de noviembre toreara en la
plaza de Acho en Lima, y este lunes ni la lejanía impidió que saliera al
paso de un rumor que se suma a otros a los que ha debido enfrentarse
desde que decidió ser protagonista de la vida
social y anunció que demandaría a Telecinco.
De momento, según comenta
su departamento de prensa, continua en aquellas tierras, aunque no tiene
contratos en su agenda taurina.
Aunque famoso por ser hijo del torero Paquirri y Carmina Ordóñez,
hija a su vez del torero Antonio Ordóñez, ya era un hombre hecho y
derecho cuando decidió dar el salto a las plazas de toros. Casado y
separado de la modelo Blanca romero, y abandonadas sus aspiraciones de
abrirse camino como director de cine, decidió vestir el traje de luces
cumplidos ya los 28 años e intentar la gloria en los ruedos. Sorprendió
desde su debut como novillero el 26 de marzo de 2005 en la plaza de
Ronda. Se guareció en las cuidadosas y protectoras manos del maestro Curro Vázquez, su apoderado, quien lo alejó de toros fieros,
lo introdujo en el selecto grupo de figuras del toreo y lo mimó como
pocos lo han sido en la historia de los que se visten de luces. Pero tal cuidado no le impidió que sufriera más volteretas y cogidas
de las previstas, lo que, presumiblemente, influyó en su ánimo y
determinó que, sin abandonar los ruedos, se dejara acariciar por las
mieles de la industria de la moda y la publicidad. Así, se afanó como
modelo de alta costura, vistió un traje de Armani en la corrida goyesca
de Ronda de 2009 y su cara sirvió para vender colonia en las marquesinas
de autobuses.
Los toreros Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez durante una corrida de en la feria taurina de Pontevedra, en 2017.
gtresonline
A diferencia de dos de sus tres hermanos, Francisco Rivera —colaborador en Atresmedia— y Kiko Rivera —protagonista estrella en los realities de Telecinco—, él ha seguido siendo discreto, habla poco y no es amigo de las entrevistas, pero es más apasionado que nunca.
Prefiere expresar sus opiniones en las redes sociales, donde lo mismo
expone sus ideas políticas, defiende con encendido ardor la fiesta de
los toros de sus muchos enemigos o solicita ayuda porque le han robado
el coche.
Quizá por ello, por su atractivo entre el público, por su intento de
mantenerse en un segundo plano, el favor de las empresas y su compromiso
personal, ha conseguido alcanzar los primeros puestos del escalafón de
matadores, y esta temporada ha protagonizado tardes triunfales, como su
salida a hombros en los Sanfermines de Pamplona. Curiosamente, cuando
está de turismo por tierras peruanas, en el silencio taurino del
invierno y los toreros vuelven al anonimato del frío, un rumor lo ha
trasladado al primer plano de la actualidad. Los Rivera no paran;
un anuncio de boda, un embarazo, un nacimiento, un enfado fraternal,
una trifulca familiar, la promoción de un reloj o una colonia… Siempre
están en el candelero. Pero nadie es perfecto. Cuando Cayetano pretendía
pasar desapercibido en Perú, su destino lo devuelve a la actualidad y
le obliga a ser apasionado para defenderse de los sinuosos avatares de
la popularidad que han puesto en la picota la tranquilidad de un
matrimonio idílico a ojos de sus admiradores.
Un mito,
Paco; una actriz capaz de volver a triunfar a los 75 años, Asunción
Balaguer; y dos hijos y un nieto, Liberto Rabal, que conocen el
significado de la derrota.
Francisco Rabal y asunción Balaguer en una imagen de abril de 2006. Quim LlenasGetty Images
El sábado 23 de noviembre moría Asunción Balaguer
a los 94 años de edad y, tras su imagen de mujer enamorada y actriz
empeñada en serlo hasta que se lo permitió la salud, hay todo un antes y
un después de una saga de artistas que han conocido el éxito y también
la derrota.
Asunción nació en el seno de una familia de la burguesía catalana y a
principios de los años 50, con 25 años, llegó a ser la actriz principal
de la compañía de teatro Tamayo. En su camino se cruzó, por aquel
entonces, un galán que se convirtió en su marido en 1951 y también en el
gran amor de su vida: Paco Rabal. Con él montó una compañía propia al
poco tiempo de casarse y por él y su familia, sus hijos Benito y Teresa,
se retiró a un segundo plano profesional, que solo retomó con
vehemencia tras la muerte de su esposo en 2001.
Cedió las luces de una carrera brillante a Paco Rabal
durante años, pero consiguió algo excepcional en su trabajo:
reconquistar el éxito después de los 75 y ser adorada por toda la gente
de teatro y cine. Nunca sintió la crítica de la profesión porque su
nombre siempre iba acompañado de calificativos que hacían honor a su
trayectoria: "buena actriz y buena compañera". Su compañero de vida nació en Águilas (Murcia) y de forma totalmente
autodidacta terminó convirtiéndose en un mito del cine español cuando la
gran pantalla eclipsó la trayectoria teatral en la que dio sus primeros
pasos. Con más de cien películas a sus espaldas, algunos títulos como Viridiana o Los santos inocentes se instalaron en la retina
de los espectadores como parte de la historia de la cinematografía.
También fue de los españoles pioneros en trabajar en el cine
internacional con directores como Antonioni, Visconti, Claude Chabrol o
Luis Buñuel, uno de sus grandes amigos. Este último dijo de él: "Por su
físico parecía un hombre duro, pero era la persona más tierna que he
conocido, era fiel en la amistad, puntual, con gran sentido del humor,
infantil y muy severo con sus hijos, parecía chapado a la antigua. Desde
el primer día que nos conocimos fuimos muy buenos amigos y nos llamamos tío y sobrino hasta su muerte".
Asunción Balaguer y su nieto, Liberto Rabal, en 2014 en la obra de teatro 'Una vida robada'.GTRES
La profesión le quería porque era generoso y le reconocía el valor de
haber conseguido pasar de galán a actorazo, así con estas palabras,
incluso después de que un accidente de tráfico dejara en su rostro una
gran cicatriz en la nariz que él creyó acabaría con su carrera. Muchos
ni sabían ni recordaban que empezó vendiendo pipas y caramelos, ni que
"la temblera de piernas" por la actuación la sintió cuando entró a
trabajar en los Estudios Cinematográficos Chamartín como técnico
electricista.
En el terreno personal fue un vividor, un guaperas ligón que adoraba a su mujer pero al que le gustaban todas las demás.Le dio motivos para cerrarle la puerta mil veces pero como ella
afirmó en una entrevista concedida a este periódico en 2009, "le quise,
nunca dejé de quererle, y le he perdonado todo. Todo, menos una cosa que no voy a contar", dijo entonces.
Los premios les llovieron a ambos, también los trabajos, pero ni
España es Hollywood ni la época de sus triunfos dio para fortunas
millonarias. Con tanto arte en casa fue casi natural que los hijos
siguieran la estela artística de los padres, así ocurrió con Teresa y
Benito Rabal. Teresa, que ahora tiene 67 años, tuvo una discreta carrera
cinematográfica. Después se centró en el público infantil y durante 20 años cantó y actuó para los niños. Incluso montó un circo, El gran circo de Teresa Rabal, junto a su marido, el músico y compositor Luis Eduardo Rodrigo,
que falleció el 17 de abril de 2017 a causa de una grave enfermedad
pulmonar. Hacía años que la fama ya se le había escapado de los dedos
cuando las deudas acumuladas durante la crisis hicieron saltar por los
aires su economía. En junio de este año desveló que había tenido que
vender su casa en Alpedrete (Madrid) acuciada por las deudas y que vivía
con su madre en el que había sido el hogar familiar, situado en la
misma localidad. De la vida actual de su hermano Benito no se sabe mucho, pero él
también dirigió sus pasos hacia el cine, primero como ayudante de
dirección, después como director de la segunda unidad con realizadores
como Mario Camús, José Luis Garci, Pedro Olea o Imanol Uribe. Ha firmado
guiones, cuentos, poesía y dos obras de teatro y dirigido él mismo una
corta lista de títulos entre los que se encuentran Paco, mi padre (1992) y El furgón (2003). Parecía que la saga actoral encontraría un relevo de nivel en uno de
sus hijos, Liberto Rabal. En 1997 el mundo se puso a sus pies: fue
nominado al Goya al mejor actor revelación por Tranvía a la Malvarrosa y Pedro Almodóvar contó con él para uno de los personajes principales de Carne Trémula. La oportunidad de trabajar con el gran director manchego se convirtió
en un dardo envenenado. Se vio sobreexpuesto y su actuación fue muy
criticada. Con 44 años, y alguna época límite en la que ha reconocido
que él, su mujer y su hijo, tuvieron que vivir con dos euros diarios,
ahora trabaja como dependiente en una tienda de Ikea en el centro de
Madrid mientras prueba a recuperar su carrera de actor con papeles
esporádicos. Paco Rabal y Asunción Balaguer cerraron una época de la saga Rabal. Un gran interrogante pende sobre la posibilidad de que alguno de sus
descendientes recoja su testigo y el apellido Rabal vuelva a ser uno de
los imprescindibles en el cine español.
El torero
ha anunciado en un comunicado que se están dañando su honor y su imagen
por las especulaciones vertidas sobre su matrimonio, "creando una
situación muy dolorosa" para él y su familia.
Cayetano Rivera Ordóñez, en agosto de 2019 en Málaga.CORDON PRESS
Después de días de especulaciones y rumores sobre él y sobre el estado de su matrimonio, Cayetano Rivera Ordóñez se ha cansado. El torero se ha visto atacado durante el fin de semana en los platós de Telecinco y ha decidido tomar cartas en el asunto: demandará a la cadena de televisión. Así lo ha explicado en un comunicado
emitido a través de sus redes sociales y firmado por él mismo en el que
trata de frenar las acusaciones de la forma más contundente, la
judicial. El nombre del torero ha salido a la palestra en Sálvame a causa de uno de los colaboradores del programa, Kiko Matamoros,
que sin terminar de citar al diestro le acusaba de haber sido "desleal"
a quien es su pareja desde hace una década y su esposa desde hace
cuatro años, la modelo y presentadora Eva González. "Ante las graves especulaciones vertidas sobre mi persona, dañando mi
honor, mi imagen y causando un profundo daño a mi familia, quiero hacer
las siguientes consideraciones", arrancaba su comunicado Rivera Ordóñez. "Desde el pasado jueves 28 de noviembre en el programa de Mediaset Sálvame
se vienen haciendo comentarios sobre mi persona relativos a una
infidelidad, deslealtad y traición en mi matrimonio basándose en unas
supuestas fotografías. El viernes 29 de noviembre, el colaborador Kiko
Matamoros pronuncia mi nombre después de dos programas especulando con
mi imagen, mi honor y creando una situación muy dolorosa para mi
familia, mi mujer y mi hijo, menor de edad. Situación de la que se han
hecho eco el resto de programas del grupo, Viva la vida y Socialité, entre otros".
Por tanto, Cayetano ha decidido tomar
cartas en el asunto:
"Ante esta situación que atenta contra mis derechos
fundamentales informo de mi firme intención de poner en manos de la
justicia el asunto y a todo aquel que colabore en la difusión de las
citadas especulaciones".
Aunque los colaboradores de Sálvame trataron constantemente
de evitar dar el nombre de a quién que acusaba, sí dijeron en el plató
que era "una persona famosa y casada" y que mantenía una relación
paralela con otra mujer desde hacía años; de hecho, llegaron a acusarle
de tener "una doble vida".
Sin embargo, a Matamoros hubo un momento en
el que se le escapó el nombre de su acusado: "Esta chica y
Cayetano son reincidentes", señaló, ante el asombro de sus compañeros de
focos, que continuamente trataban de no pronunciarlo.
Supuestamente,
llegaba a decir Matamoros sobre el hijo de Carmina Ordóñez y Francisco
RiveraPaquirri, existen unas fotografías que pronto
verán la luz y que son las que han precipitado que en Telecinco se hable
de esas informaciones.
Mercedes Milá, en la librería +Bernat de Barcelona, de la que es socia.CATERINA BARJAU
Su naturalidad, su frescura y un desparpajo combativo marcaron las
noches catódicas de España durante años. Entrevistó a personalidades de
la política, la cultura y las finanzas.
Simbolizó el poder femenino en
la televisión.
Protagonizó veladas inolvidables junto a Jesulín de
Ubrique y Umbral, y acabó metida en las arenas movedizas de Gran
Hermano.
Todo ello y el desamor la sumieron en la depresión.
Pero nada
de eso pudo con ella. Resucitó. Y también volvió a la pantalla. Aquí se
confiesa.
ESTA PIONERA de la televisión en España lleva 45 años reinventándose en la pantalla.
Para una generación, Mercedes Milá (Barcelona, 1951) es la intrépida entrevistadora de Adolfo Suárez o Dewi Sukarno que destapó el egocentrismo de Francisco Umbral
al tardar en hablar de su libro.
Para otra, la presentadora que reveló
en Gran Hermano el placer de orinar en la ducha.
Hoy confiesa, en su
último programa de Scott y Milá (Movistar +), cómo convive con la depresión, su dependencia de su perro y la dificultad para encontrar el amor.
Pertenece a una conocida familia barcelonesa. Su tío abuelo le encargó a Gaudí la Casa Milá —la Pedrera—;
sus tíos fueron destacados arquitectos y diseñadores, y su hermano es
el periodista Lorenzo Milá. Se crio en un ambiente cristiano y
monárquico —su padre formaba parte del consejo privado de don Juan, el
abuelo del Rey—. Ella renunció a ser condesa de Montseny, título que
Alfonso XIII concedió a su abuelo por apoyar la industria catalana. La entrevista se
realiza en la cocina blanca con paredes rojas de su piso en el barrio
madrileño de Salamanca. Nada más llegar, se ofrece a limpiarte las gafas
con lavavajillas. Las deja relucientes.
¿Las mujeres con poder asustan?
La fama te sitúa en una posición en la que, por lo menos, te escuchan.
¿Es posible llegar a esa posición sin arriesgar?
No. He hecho caso a
algo poco científico: intuición y deseo.
A lo que soy he llegado por
casualidad.
Y con ayuda: José Sámano decía que yo era una persona sin
vergüenza. Y sin vergüenza no te apuran algunas situaciones.
[El productor] José Sámano [su pareja personal y sentimental durante dos décadas] murió hace unas semanas. ¿Cuánto le debe?
Va a ser difícil hablar de él.
¿Se lo debe?
Se lo debo.
Éramos
dos haciendo uno.
Siempre se sentaba aquí, donde estoy. Era
terriblemente exigente. Nunca le parecía que habías afinado bastante.
Pero me educó, me trasladó un conocimiento que yo no tenía.
¿Qué le enseñó?
A organizar las
entrevistas con introducción, nudo y desenlace.
A hacer espectáculo, a
que el periodismo fuera lo más cercano al cine o al teatro que él hacía.
Con Gran Hermano la profesión me puso a caldo. Pero el público estaba fascinado.
Y a mí me daba la vida
En sus primeros programas —Dos por dosoBuenas noches— era incisiva pero contenida. ¿Se desbocó?
Probablemente.
Aunque por mis travesuras puede parecer otra cosa, siempre he trabajado con un guion férreo.
Ahora, en Scott y Milá,
voy sin guion, pero controladísima por mi productora.
Me pone límites,
como hacía José. Solo se puede poner límites queriendo. Y aceptarlos
confiando.
De entrevistar a Suárez pasó a entrevistar a concursantes de Gran Hermano.
Una persona que
lleva semanas aislada se pone en tus manos antes de regresar al mundo.
¿Puede haber mejor entrevista? Pues la profesión me puso a caldo. Los
críticos no sabían qué pensar y el público estaba fascinado. Sámano vio
enseguida que aquello era una bomba.
Ya no estábamos juntos, pero me
llamó: “No hagas caso a nadie. Estás haciendo lo que tienes que hacer.
No dudes.
Sigue ese camino de intuición”. Eso me serenó.
¿Fue el amor de su vida?
Totalmente.
¿Se equivocó cuando se separó de él?
No. No nos
equivocamos.
Nos quisimos demasiado como para destruirnos. El desgaste
de la convivencia estaba afectando a todo.
La batería se había acabado.
Fue una liberación. José me apoyó, ayudó y defendió toda la vida.
Mercedes Milá, en la librería +Bernat de Barcelona, de la que es socia.CATERINA BARJAU
En el pasillo de TVE. Luego me lo encontré en la cola de un cine y me pidió el teléfono.
Llamó y quedamos.
Ese día llegaba Rafael Alberti
del exilio. Le di plantón para ir a la rueda de prensa.
Pensé: si es
buen tío, lo entenderá. Me dijo que había hecho bien. Era un tipo
completamente diferente a los que había conocido.
¿Por qué eligió la televisión?
No había visto
mucha. Mis padres no la compraron pronto. Eran austeros.
Consideraron
que todavía no era necesaria. Me apasionó el periodismo por mis
profesores: Miguel Ángel Bastenier, Enrique Sopena, Manuel Vázquez
Montalbán…
En 1977, para un programa tienen a la estrella de la tele, Isabel Tenaille, y reparan en usted.
Solo había hecho radio y deportes, pero me ilusionaba trabajar con la mejor presentadora del momento.
En el anuncio de ese programa, Dos por dos,
aparece conduciendo una Impala, sin casco, llevando a Tenaille.
Sus
inicios coincidieron con los de la democracia. ¿Había más esperanza y
menos mala leche?
Sí. A poco que hicieras, sobresalías.
Un compañero me dijo: “Tú fíjate en el piloto rojo”. Y eso hice, me agarré al piloto.
Se agarró, pero no se agarrotó.
¡Gozaba! Llegar a tanta gente me fascinaba.
Pero me quito el sombrero ante Isabel.
¿La ha vuelto a ver?
Alguna vez. Tuvo dos hijos y se retiró de la imagen pública. Trabaja en 24 Horas.
C. BARJAU
Ha entrevistado a cientos de personajes, pero hubiera querido entrevistar al rey Juan Carlos. ¿Qué le hubiera preguntado?
Tendría que pensar adónde quiero ir.
Una pregunta.
Le diría: “Ay,
señor, cuántos errores.
Y cuántos aciertos.
Los aciertos los dejo para
mañana”.
Entonces le preguntaría por qué juró los Principios del
Movimiento. Por qué aceptó las condiciones de Franco.
¿Se iría al principio?
Sí. Y al final le
diría: “¿Qué problema tienen ustedes los Borbones con el sexo?
¿Cuántas
veces se ha arrepentido de matar a aquel animal?”.
Quién le ha dicho que se haya arrepentido?
No puede no haberse arrepentido. Vanagloriarse de matar a un animal así empequeñece su figura.
Hacía poco que había pasado lo de Umbral; se levantó y pensé: “Otro que
se va, me van a echar”. Se bajó los pantalones y mostró la cornada.
Me
hizo el regalo de mi vida.
¿Le interesa más el periodismo de hacerse el inocente de Évole o el agresivo de Ana Pastor?
Uno pregunta como
es.
Évole es brillante. Lo que ha hecho, yo no lo sé hacer. Al conocerlo
te das cuenta de que no tiene que esforzarse demasiado.
Es así. Lo
adoro.
Adora a
Évole. Y abraza a los periodistas. Ferreras, marido de Ana Pastor,
apareció en Twitter abrazando al exministro del Interior Jorge Fernández
Díaz. ¿Esos afectos siembran dudas en la credibilidad?
Entiendo que al final se resienta la transparencia con tanta camaradería. Tomo nota.
¿Hoy se valora más reírse que estar informado?
El intermedio
demuestra que se pueden hacer las dos cosas a la vez. Los informativos
se han quedado pobres.
Es la jodida vida nuestra: o te percatas a tiempo
de que ya no sirve lo que haces.
Para mí, falta información con
prestigio.
Necesito que los informadores de los que me fío me traduzcan
lo que está pasando.
¿Se fía al 100% de algún informador?
Escucho a Iñaki
Gabilondo.
Ansío leer a los articulistas que sé que hablan de lo que
saben, aportan datos y analizan, como Enric Juliana.
Pero también a
Manuel Jabois, que cuenta las historias desde la calle y me emociona.
Le
he escrito. Me gusta aplaudir lo que está bien.
Ha sido pionera profesional y personalmente. ¿En qué terreno se paga más cara la independencia?
No soy una abanderada de nada. Pero fue difícil decirles a mis padres que no pensaba casarme.
¿Por qué no quiso?
No lo consideré
necesario.
Pero sí quería vivir con José. Me tuve que tirar a esa
piscina. Les dije: “Tengo que deciros algo”, esa frase que para los
padres debe ser horrorosa,
“José y yo vivimos juntos y no nos vamos a
casar”.
No volvieron a preguntar. Mis padres han sido el ejemplo más
extraordinario de respeto que he encontrado en la vida.
Tendrían
curiosidad, pero no preguntaron.
Tampoco quiso tener hijos.
Siempre pensé que
llegaría el día en que me arrepentiría.
Pero no ha llegado. Adoro a mis
10 sobrinos. He conseguido que confíen en mí.
Sobre su familia dijo que usted gustaba fuera por lo que le criticaban en casa.
En mi casa Gran Hermano era “la bicha”, no se hablaba del tema.
Cuando algún sobrino me preguntaba qué había pasado, sus padres me decían: “No les hables de ese programa”.
Observar a un grupo de gente encerrado tiene todo
lo que buscamos: voyerismo y frescura.
Cuando me lo ofrecieron pregunté
si buscaban rigor o morbo.
Me demostraron que iban en serio y me tiré a
la piscina.
El prestigio, si se daña, ya se recuperará. Gocé todas las
semanas. Incluso disfruté los dos últimos años que me excedí, y ese
estrés acabó en una depresión.
Gran Hermano me daba la vida.
¿Se provocaba el mal rollo?
Ninguna de esas leyendas fue verdad. Lo dije: o jugamos limpio, o me voy.
Los Gobiernos de Madrid han demostrado desconocimiento e incultura en el tema de Cataluña
¿Se está acabando la televisión tal como la conocíamos?
Sí. No soy una
seguidora de series ciega.
Y como para conseguir dormir no puedo
utilizar pantallas, después de las diez de la noche leo.
Para mí los
libros han ganado la batalla, aunque la estén perdiendo.
Tiene una librería en Barcelona, +Bernat, y defiende la lectura con la misma vehemencia con la que atacó el tabaquismo.
¿Cómo no voy a ser una loca contra el tabaco con lo que he visto hacer dentro de la casa de Gran Hermano?
Hacían cigarrillos con bolsas de té… Utilizo los medios a mi alcance para luchar por lo que puede mejorar la vida.
¿Fumó alguna vez?
Poco. José fumaba mucho.
Teníamos muchas sábanas quemadas. Yo fumaba porros, eso sí.
Su otra causa es la lectura. ¿Qué autor, que no sea Stefan Zweig, le ha permitido ver de otra manera?
Cuando leí España invertebrada, de Ortega y Gasset, entendí el problema de Cataluña.
¿Cuál cree que es?
A diferencia de
muchos ciudadanos, el Gobierno central no ha querido entender la
importancia de la convivencia.
Los Gobiernos de Madrid han demostrado
prepotencia, desconocimiento e incultura en el tema catalán.
Eso ha
provocado el callejón sin salida donde estamos. La solución es difícil y
exige generosidad.
Concrete, por favor.
Cuando Zapatero
dice: “Aceptaré el Estatuto que salga del Parlament” es el momento
clave.
Pero llega Alfonso Guerra y le hace recortes. El presidente del
Gobierno debería haber mantenido su palabra.
Y así hasta el peor de
todos: Mariano Rajoy.
¿El peor no es Jordi Pujol?
Pujol es la
vergüenza del pueblo catalán.
Pero Rajoy se quedó paralizado. Los
problemas no se pueden congelar. Por eso está en manos de los jueces,
porque no le dio una solución política.
Hubo quien los atizó. Artur Mas, por ejemplo, a quien besa en uno de los programas de Scott y Milá.
Un beso no es un apoyo. Es un saludo.
¿Es independentista?
En absoluto. Estoy dispuesta a que me llamen lo que sea con tal de poder expresar mi opinión.
C. BARJAU
¿Es monárquica?
No. Mi familia lo es, pero yo no.
¿Una monarquía en el siglo XXI es un anacronismo?
Tiene sentido mientras sea útil como mecanismo de gobernanza.
¿La actual española es útil?
De momento, sí.
¿Qué debe hacer un rey para ser útil?
Bajar a la calle.
Escuchar. El rey Felipe ha tenido una oportunidad de oro en la crisis
catalana y no la ha sabido utilizar.
La historia demuestra que quienes
ven a años vista toman decisiones que los que les rodean no entienden
hasta que pasa el tiempo.
Él debía haber arriesgado más para encontrar
el engarce de Cataluña en España.
Aunque la Constitución lo limite,
hubiera encontrado la manera. Hubiera tenido o un gran fracaso —en cuyo
caso hubiera acabado— o habría logrado la aportación de su reinado.
¿Su familia era franquista?
Por desgracia, sí.
Aunque dejaran de serlo en seguida. Mi familia es burguesa
aristocratizada, porque Alfonso XIII le dio a mi abuelo un título.
Son
conservadores, cristianos y católicos, pero no ciegos. Mi abuelo fue
presidente de la Diputación. Creyó, como tantos, que había que acabar
con el desorden que la República estaba provocando en Cataluña.
La
decepción llegó cuando se dieron cuenta de que se habían metido en una
ratonera con ese ser deleznable, el general Franco, que iba a acabar con
el país.
A mi abuelo lo echaron y mi padre empezó a militar para
conseguir que volviera don Juan.
La idea había sido un disparate: el
general soluciona la inestabilidad de la República —un Gobierno legal,
digno y con grandes políticos— con gente horrenda que se dedica a poner
palos en las ruedas.
Luego vendría don Juan y haría un país decente. Fue
un mal cálculo.
A ver, mi
aristocracia es tan relativa…, no tengo nada que me una a ella porque en
realidad, ellos no lo saben, pero la aristocracia ya no existe. La
monarquía puede hacer algo.
La aristocracia no tiene nada que hacer.
La frescura o la naturalidad ¿se construyen?
En mi casa aprendí
que el respeto no debe ser nunca reverencial.
El respeto es por el ser
humano, sea quien sea: tíos, tatas o el portero, no por los cargos.
Respeto sí, reverencia no.
¿Para ser natural hay que hablar de pipí y caca?
Quizá soy una
petarda y me río con el “caca, pedo, culo, pis”. Pero la verdad es que
eso provoca la risa. Por eso tienes la tentación de utilizarlo. Pero no
pasa nada. Todos cagamos.
¿Habla de los pedos para no abordar cuestiones personales más profundas?
¿Por ejemplo?
¿Se puede ser progre y aristócrata a la vez?
Desde luego, soy progresista.
Cedió el título de condesa a su hermano.
A ver, mi
aristocracia es tan relativa…, no tengo nada que me una a ella porque en
realidad, ellos no lo saben, pero la aristocracia ya no existe. La
monarquía puede hacer algo. La aristocracia no tiene nada que hacer.
La frescura o la naturalidad ¿se construyen?
En mi casa aprendí
que el respeto no debe ser nunca reverencial. El respeto es por el ser
humano, sea quien sea: tíos, tatas o el portero, no por los cargos.
Respeto sí, reverencia no.
¿Para ser natural hay que hablar de pipí y caca?
Quizá soy una
petarda y me río con el “caca, pedo, culo, pis”. Pero la verdad es que
eso provoca la risa.
Por eso tienes la tentación de utilizarlo. Pero no
pasa nada. Todos cagamos.
¿Habla de los pedos para no abordar cuestiones personales más profundas?
¿Por ejemplo?
Sexualidad, desamor…
Scott y Milá
es un programa de emociones que si te llega y te sirve, mejor.
He
explicado bastante mi depresión motivada por el desamor, el estrés y la
obsesión cuando veía Gran Hermano 24 horas al día. Ahora estoy aprendiendo a tomarme las cosas con tranquilidad.
Para lo vehemente que es, se muestra cauta ante el cambio climático.
Es una urgencia,
pero el catastrofismo es contraproducente.
Cuando los números superan tu
propia capacidad piensas que no puedes hacer nada y acabas no haciendo
nada. Por eso me centro en lo que pueden hacer las personas.
Al regresar
de la India tras entrevistar a Afroz Shah, que puso en marcha un
movimiento para recoger toneladas de plásticos, regresé a mi casita de
la sierra y vi que los dos prados que la rodean estaban llenos de
plástico.
Cogí una bolsa de basura y me dije: “No va a ser que me voy a
la India a recoger plásticos y vengo aquí y no los recojo”.
¿El precio de la fama es que se hagan fotos con usted o no poder fiarse de la gente que conoce?
Si estás bien y
sabes poner límite, la fama no cuesta nada. El tema es que llegue a
cambiar tu cabeza. Mi hermano me lo decía: no puede ser bueno que te
digan a todo que sí.
Defiende que solo se educa con amor. ¿Se educa también con límites?
Sin duda.
Lo
aprendí hace años con una frase de un tío mío al que adoraba llamado
Manolo Salinas: la hiedra crece contra la pared. Se agarra a la pared
porque tiene un límite, crece por eso.
¿El precio de la fama es que se hagan fotos con usted o no poder fiarse de la gente que conoce?
Si estás bien y
sabes poner límite, la fama no cuesta nada.
El tema es que llegue a
cambiar tu cabeza. Mi hermano me lo decía: no puede ser bueno que te
digan a todo que sí.
Defiende que solo se educa con amor. ¿Se educa también con límites?
Sin duda. Lo
aprendí hace años con una frase de un tío mío al que adoraba llamado
Manolo Salinas: la hiedra crece contra la pared. Se agarra a la pared
porque tiene un límite, crece por eso.