Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

21 nov 2019

Beatrice Borromeo, la nuera de Carolina de Mónaco que está en contra de la aristocracia

La periodista italiana que está casada con Pierre Casiraghi, es una enemiga histórica de los Saboya, la familia real italiana, a quien ha vuelto a atacar recientemente por las redes sociales.

Beatrice Borromeo, con su hijo Franceso, en la celebración del Día de Mónaco, este martes.
Beatrice Borromeo, con su hijo Franceso, en la celebración del Día de Mónaco, este martes. GTRES

 

Beatrice Borromeo, la periodista italiana que está casada con Pierre Casiraghi, es una enemiga histórica de los Saboya, la familia real italiana, aún aspirantes al trono desaparecido.
 Como reportera, es una de las figuras en Italia que más ha indagado en la historia oscura de Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, Humberto II, y que tiene un expediente dilatado de causas judiciales. 
Entre estas, se incluye una acusación y posterior absolución por homicidio y otra causa por corrupción, que se saldó con una breve estancia en prisión y una nueva exculpación.
 Después del tiempo de aparente paz que siguió a una época de cruce de denuncias en los tribunales, un vídeo de Manuel Filiberto de Saboya, primogénito de Víctor Manuel, en el que aparentemente anunciaba “el regreso de la monarquía” ha bastado para hacer que saltaran las chispas de nuevo.

En una primera grabación, que resultó ser un gancho publicitario para promocionar el estreno de la tercera temporada de la serie de Netflix The Crown, Manuel Filiberto, más conocido por sus apariciones televisivas en programas como Bailando con las estrellas, comunicaba de forma solemne “el regreso de la familia real”.
 Y añadía: “En estos tiempos complejos, ha llegado el momento de regresar y asegurar la paz, la confianza y la elegancia que hoy más que nunca son tan necesarios”.
 En un segundo vídeo, ya con el logotipo visible de la plataforma digital aclaraba:

 “Empieza una nueva temporada con la familia real, obviamente la inglesa”.
Poco después del primer vídeo, llegó la respuesta de Beatrice Borromeo que condensaba años de desavenencias: 
“Hasta que su familia pague por el asesinato de Hamer, hablar de un sentido del deber y la elegancia es simplemente inadmisible”, lanzó en Twitter.
 Se refería al caso del homicidio del turista alemán Dirk Hamer en 1978 en Córcega, en el que estuvo implicado Víctor Manuel de Saboya y que ella misma investigó años más tarde.
 El heredero del último rey italiano tenía anclado su yate en un amarradero de la isla cuando, fuera de sí por el robo de la lancha que utilizaba para trasladarse a tierra, empuñó una escopeta. 
La acusación alegó en su momento que Víctor Manuel efectuó varios disparos y que uno alcanzó a Hamer, que dormía en una embarcación cercana, ajeno a lo sucedido y que falleció a causa de las heridas. 
Después de un largo proceso, el príncipe fue absuelto en 1991 por un jurado popular de un tribunal de París.
 
Tiempo después, en 2006, el caso dio un viraje inesperado.
 Víctor Manuel se encontraba en una cárcel italiana, acusado de corrupción, asociación ilícita e inducción a la prostitución, supuestos todos de los que posteriormente fue absuelto, cuando una cámara oculta lo grabó contando a sus compañeros de celda cómo había engañado supuestamente al tribunal francés para que lo absolviera en el caso de homicidio.
 Varios medios italianos hicieron alusión a la información ofreciendo la transcripción de la supuesta confesión, pero en 2011, Borromeo publicó en Il Fatto Quotidiano el vídeo completo en exclusiva
 Las imágenes incluso inspiraron el libro de la hermana del turista fallecido, en el que repasaba el trágico suceso y que se tituló Delito sin castigo:
 La verdadera historia de Víctor Manuel . La propia Beatrice escribió la introducción del volumen.
Víctor Manuel de Saboya demandó por difamaciones al periódico y a Beatrice por publicar el vídeo y esgrimió que se trataba de un montaje artificial.
 La justicia italiana acabó dando la razón en 2015 al medio y a la periodista. 
“Ganar un caso siempre es agradable, pero si en contra de Víctor Manuel de Saboya, el placer es doble”, dijo entonces Borromeo.
En ese momento, la nuera de Carolina de Mónaco y Emanuele Filiberto de Saboya, se enzarzaron de nuevo en Twitter, después de que ella compartiera con él la sentencia del juez.
 “Inútil como tú”, respondió él.
 “Eres un poco como don Quijote”, añadió.

Beatrice Borromeo, de 34 años, tiene una dilatada trayectoria como periodista en Italia
Hace un par de años reconoció en una entrevista con la revista Vanity Fair que para ella fue “un sacrificio” abandonar su trabajo e instalarse en Mónaco tras casarse con Pierre Casiraghi en 2015. Desde entonces ha tratado de alzar una barrera entre su matrimonio y su vida profesional.
 En varias ocasiones, la joven, que también pertenece a una influyente estirpe de la aristocracia, se ha quejado públicamente de que desde que entró a formar parte de la familia real monegasca, su figura parece haberse reducido a la faceta de ‘esposa de’
 También ha reivindicado su labor como periodista y sus múltiples investigaciones, a menudo incómodas y relacionadas con asuntos de la mafia, —firmó un aplaudido documental sobre las mujeres de la Ndrangheta— con cuestiones sociales y con el exprimer ministro, Silvio Berlusconi.

Borromeo debutó en el periodismo de la mano de Michele Santoro, un reputado periodista italiano que le ofreció un espacio en su programa de televisión Anno Zero, después de leer una entrevista en la que ella se declaraba “atea y de izquierdas” y en la que también arremetía contra Berlusconi, a quien llegó a negarle el saludo “por no respetar a las mujeres”. 
Tras un par de años, abandonó el espacio televisivo y denunció “presiones” del entorno del ex primer ministro para dinamitar la retransmisión. 
“Bufón”, “inepto” o “enfermo de la cabeza” son algunos de los dardos que la italiana ha lanzado sobre el exCavaliere.

Tamara Falcó, la estrella de la familia Preysler a la que amas u odias

'MasterChef Celebrity' ha encumbrado a la hija del marqués de Griñón y de la 'reina de la prensa del corazón' que con su peculiar personalidad ha llegado a la final del concurso.

tamara falco
Tamara Falcó, hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó. Europa Press

 También desveló cómo se enteró de que su madre mantenía una relación con el Nobel. "A mami es muy difícil sacarla del camisón los sábados, pero un día dijo: 'niñas hoy viene a comer un amigo'

. Y la vi con un pantalón negro ajustado y dije: aquí hay tomate. Se lo dije a Ana y no se lo creía".

Sobre su personalidad tan a debate ha dicho frases como "Tengo ese conflicto entre vanidad y verdad". 
Pero no hay charla con Tamara Falcó en la que no salga a relucir su religiosidad. La Virgen María es mi ideal de mujer buena que pone las necesidades de Dios y su hijo por encima de las suyas" o 
 "No me importa mucho caer bien o mal. Sé que tengo un grupo de gente que me quiere, sé que Dios me ama, y el resto, qué le voy a hacer".
Tamara Falcó, con sus compañeros de 'MasterChef Celebrity'.
Tamara Falcó, con sus compañeros de 'MasterChef Celebrity'. GTRES
Cuando andaba despistada, la marca británica Burberry llamó a su puerta y descubrió que podía navegar sola por el mundo de las influencers.  
También ha sido bloguera en la revista ¡Hola!, colaboradora en el negocio de eventos que su padre puso en marcha en el Palacio El Rincón, la finca que posee en Aldea del Fresno (Madrid). 
Y después, decidió centrarse en el mundo de la moda y convertirse en diseñadora de su propia marca, TFP, que su madre luce de vez en cuando en las alfombras rojas.

Su padre dice de ella: "Tamara es dulzura, transparencia, alegría y sensibilidad”. Su madre opina. “Es inútil cambiar a Tamara. Es demasiado sincera, exagera las cosas, cambia algunas cosas, pero ella es así".
Sus padres han apoyado su aventura en televisión. Falcó le presentó a los hermanos Roca, que le aconsejaron y le abrieron sus cocinas. Preysler pidió a su cocinera que guiara los primeros pasos de su hija. 
 Ahora la socialité y Vargas Llosa ejercen de catadores especiales de su creaciones culinarias.
Sobre su experiencia en la cocina, Tamara Falcó echa mano de su peculiar personalidad:
 "Creía que sería mucho más fácil y es durísimo, además luego hay que limpiarlo todo".

Cosas de comer......................................... Luz Sánchez Mellado

Nunca se sabe el efecto que una opinión no solicitada, por bienintencionada que sea, puede causar en los otros. Y cuando se sabe puede ser tarde para arrepentirse.

La actriz Scarlett Johansson camina por la alfombra roja en el 76° Festival de Cine de Venecia.
La actriz Scarlett Johansson camina por la alfombra roja en el 76° Festival de Cine de Venecia.
Hace muchos años estuve al borde del abismo, pero solo hace unos pocos que he visto el peligro. 
Tenía 25 agostos. Ya no era una niña, pero aún no del todo adulta de fachada para adentro.
 Empezaba en el oficio y un jefe de cuyo nombre me acordaré siempre aunque solo sea por eso me propuso, como halago, aparecer retratada en un reportaje de moda sobre chicas de talla grande.
 Él dijo “gorditas”, lo recuerdo con la misma exactitud que la herida que esa palabra produjo en mi autoestima. 
Me negué oprobiadísima, le mandé a salva sea la parte con la falta de respeto a los galones que solo se tolera en este gremio, y me puse a dieta esa misma tarde. 
Empezaba mi huida a ninguna parte. En casa decía que comía en el curro, en el curro decía que cenaba en casa, y ni comía ni cenaba en ningún sitio.
 Comencé a perder peso y a ganar autodominio. 
Me quedaba la ropa de miedo. Me cabían vaqueros que no me cabían ni en sueños
Me sentía poderosa negándome el pan, la sal y hasta el agua. 
Yo sabía, yo mandaba, yo controlaba.
 Me creí mis mentiras. Se me retiró la regla. Se me cayó el pelo.
 Se me marcó la calavera. Se me congeló el cuerpo y el ánimo. Me puse imposible.
 Hasta que dos colegas y aún así amigas llamaron a mi padre a mis espaldas y me hicieron entrar en vereda.
 Les retiré la palabra, las llamé traidoras, las odié a muerte. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.
El otro día fue tendencia un tuit de una revista afeándole a Scarlett Johansson una barriga que solo veían ellos.
 Da igual. Aunque la tuviera cual sandía. Nunca le digan a nadie gordo si no se lo pregunta.
 Unas 400.000 personas sufren algún trastorno de la conducta alimentaria en España.
 Enfermedades graves que no se sabe cómo empiezan ni cómo acaban. Nunca se sabe el efecto que una opinión no solicitada, por bienintencionada que sea, puede causar en los otros. 
Y cuando se sabe puede ser tarde para arrepentirse.

 

De Warren Beatty a Mick Jagger: la frénetica vida amorosa de Margarita,

De Warren Beatty a Mick Jagger: la frénetica vida amorosa de Margarita, la princesa que se medicaba con alcohol.

El estreno de la tercera temporada de la exitosa serie de Netflix The Crown ha vuelto a poner de actualidad a la hermana rebelde y hedonista de la reina Isabel II, que ahora interpreta Helena Bonham Carter.

princesa margarita
La princesa Margarita con su marido Lord Snowdon en 1970. Foto: Getty
“Me dijo: tienes que fumar bien. 
Yo fumaba de una manera muy concreta.
 Recuerda esto –es un comentario importante– la boquilla del cigarro era un arma tanto para fumar como para expresarme”. Cuando la actriz Helena Bonham Carter decidió contactar con la princesa Margarita a través de una sesión de espiritismo para saber si debía aceptar el papel en The Crown –ríete tú de los actores del método–, lo que más parecía preocupar al fantasma de la fallecida es el look con el que sería representada en pantalla.
 Según ha contado la propia intérprete, durante la sesión de espiritismo Margarita no solo le dio su bendición para darle vida

“la otra actriz en la que pensaban era peor que tú”, sugirió–, sino que la apremió a cortarse el pelo y aparecer “más arreglada y pulcra”.

  Que, supuestamente desde el más allá, esta decidiera centrar su discurso en el aspecto físico es un hecho sintomático de la personalidad de la hermana de Isabel II. 

Con motivo del estreno de la tercera temporada de la galardonada serie de Netflix, repasamos la intensa vida social y amorosa de la miembro más díscola, glamurosa y carismática de la familia real británica. 

“Margaritologistas”. Así se hacían llamar las hordas de fans estadounidenses de la princesa Margarita en la década de los sesenta. 

La nueva entrega de The Crown dedica su segundo episodio a reflexionar sobre la pasión que despertaba la hermana de la reina al otro lado del charco, haciendo gala de una personalidad mucho menos puritana e inflexible que Isabel. Con la misma vida privilegiada, pero sin la responsabilidad de sostener el peso de la corona sobre sus hombros.

 El capítulo se centra en el primer viaje de la princesa a Estados Unidos en 1965, en un momento de tensión diplomática entre ambos países, y narra la locura que desató su presencia marcada por una agenda con más de 60 eventos en apenas tres semanas. 

 Pero además de asistir a audiencias oficiales en la Casa Blanca, haciendo honor a su bien ganada fama verbenera, la princesa aprovechó para quemar Hollywood con estrellas de la talla de Frank Sinatra, Elizabeth Taylor o Judy Garland e incluso acudió al rodaje del clásico de Hitchcock Cortina rasgada con el mismísimo Paul Newman como guía privado.

princesa margarita
Helena Bonham Carter ha tomado el relevo de Vanessa Kirby como intérprete de la hermana de la reina
Según confesó un amigo íntimo de la princesa, el fotógrafo de revistas como Vogue le dejaba a su mujer notas escondidas por los cajones con todo tipo de ofensas y mofas escritas en ellas.
princesa margarita
Helena Bonham Carter ha tomado el relevo de Vanessa Kirby como intérprete de la hermana de la reina en la nueva temporada de ‘The Crown’. Foto: Netflix
Al viaje acudió acompañada de su marido, el fotógrafo Antony Armstrong-Jones (interpretado por Ben Daniels en la serie), un plebeyo –el primero en cuatro siglos en la realeza británica– tan hedonista como ella, con el que se había casado cinco años atrás en la considerada como primera boda moderna de la historia. 
Fruto de su unión nacieron sus dos hijos, David y Sarah, pero el matrimonio supuso una tortura para la princesa, que tuvo que soportar infidelidades periódicas, desprecios e insultos en público hacia su persona y hacia la familia Windsor por parte del después conocido como Lord Snowdon. 
Según confesó un amigo íntimo de la princesa, el fotógrafo de revistas como Vogue le dejaba a su mujer notas escondidas por los cajones con todo tipo de ofensas y mofas escritas en ellas.
Los expertos relacionan la infelicidad que le provocaba su matrimonio con su cada vez más acentuada adicción al alcohol y al tabaco, con una media de consumo de casi sesenta cigarrillos al día y una copa de vodka y media botella de vino antes de la una del mediodía.
 Margarita llegó a pegar la superficie de raspado de las cajas de las cerillas en los vasos para poder encender cigarrillos sin tener que dejar de sostener la copa y Snowdon la introdujo a drogas como la marihuana y el popper, que el artista inhalaba de manera periódica. Bonham Carter se adhiere al pensamiento de que su adicción era resultado de su sempiterna pesadumbre vital: 
“Ella sufría un gran dolor y se automedicaba con el alcohol y el tabaco”, explica.
Juntos se erigieron como el epicentro de la vida nocturna londinense, con fiestas que se extendían durante la madrugada y que ninguna socialité que se preciara de serlo podía ignorar. Aunque no hacía ascos a ningún tipo de bebida alcohólica, su favorita era un vaso de whisky Famous Grouse con una pizca de agua y rechazaba tajante cualquier otra marca que no fuera la escocesa. 
Con la edad y la embriaguez crónica, su carácter se tornó en déspota y maleducado. 
Tampoco tenía reparos en responder a los periódicos affaires de su marido –algunos incluso con hombres– con distintas aventuras.
 Un historial con nombres como los de los actores Richard Harris, Peter Sellers y Warren Beatty, la estrella de rock Mick Jagger, el pianista Robin Douglas-Home o Anthony Barton, amigo personal de su marido.

“Me dijo: tienes que fumar bien. Yo fumaba de una manera muy concreta. Recuerda esto –es un comentario importante– la boquilla del cigarro era un arma tanto para fumar como para expresarme”. Cuando la actriz Helena Bonham Carter decidió contactar con la princesa Margarita a través de una sesión de espiritismo para saber si debía aceptar el papel en The Crown –ríete tú de los actores del método–, lo que más parecía preocupar al fantasma de la fallecida es el look con el que sería representada en pantalla. Según ha contado la propia intérprete, durante la sesión de espiritismo Margarita no solo le dio su bendición para darle vida –“la otra actriz en la que pensaban era peor que tú”, sugirió–, sino que la apremió a cortarse el pelo y aparecer “más arreglada y pulcra”. Que, supuestamente desde el más allá, esta decidiera centrar su discurso en el aspecto físico es un hecho sintomático de la personalidad de la hermana de Isabel II. Con motivo del estreno de la tercera temporada de la galardonada serie de Netflix, repasamos la intensa vida social y amorosa de la miembro más díscola, glamurosa y carismática de la familia real británica.
“Margaritologistas”. Así se hacían llamar las hordas de fans estadounidenses de la princesa Margarita en la década de los sesenta. La nueva entrega de The Crown dedica su segundo episodio a reflexionar sobre la pasión que despertaba la hermana de la reina al otro lado del charco, haciendo gala de una personalidad mucho menos puritana e inflexible que Isabel. Con la misma vida privilegiada, pero sin la responsabilidad de sostener el peso de la corona sobre sus hombros. El capítulo se centra en el primer viaje de la princesa a Estados Unidos en 1965, en un momento de tensión diplomática entre ambos países, y narra la locura que desató su presencia marcada por una agenda con más de 60 eventos en apenas tres semanas. Pero además de asistir a audiencias oficiales en la Casa Blanca, haciendo honor a su bien ganada fama verbenera, la princesa aprovechó para quemar Hollywood con estrellas de la talla de Frank Sinatra, Elizabeth Taylor o Judy Garland e incluso acudió al rodaje del clásico de Hitchcock Cortina rasgada con el mismísimo Paul Newman como guía privado.
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Helena Bonham Carter ha tomado el relevo de Vanessa Kirby como intérprete de la hermana de la reina en la nueva temporada de ‘The Crown’. Foto: Netflix


margarita inglaterra
Fotografía de la princesa Margarita y Antony Armstrong-Jones, tomada el día del anuncio de su compromiso matrimonial. Foto: GETTY

Todavía hoy se especula acerca de las razones que llevaron a Margarita a dar el ‘sí, quiero’ a Lord Snowdon, pero una de las teorías más extendidas es la que sostiene que la princesa aceptó casarse como venganza ante su expareja.
 Buena parte del cariño que la opinión pública tenía por la joven fue producto del romántico pero malogrado primer amor de su vida y que sirvió como una de las tramas vertebrales de la primera temporada de The Crown
Margarita apenas había llegado a la veintena cuando inició una relación con el capitán Peter Townsend, héroe de guerra y posterior caballerizo y hombre de confianza de su padre, el rey Jorge VI. 
A pesar de los 16 años de diferencia entre ellos, mantuvieron su pasional relación en secreto durante varios años, hasta que la prensa terminó por destapar el romance por un involuntario gesto de cariño en público de ella hacia él.
 Para desgracia de Margarita, Townsend era un hombre divorciado y, pese a los esfuerzos del Gobierno del país y de la propia reina por intentar complacer su deseo, la Iglesia se opuso de forma enérgica, viéndose obligada a comunicar en la prensa el cese de su relación. 
Años después, cuando la princesa se enteró de que Townsend estaba comprometido con una joven belga de 19 años, decidió contraer matrimonio ipso facto con Snowdon.
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El matrimonio de la princesa Margarita y Lord Snowdon fue tan controvertido como popular en la vida nocturna londinense. A la derecha, fotograma de ‘The Crown’. Foto: Getty/Netflix
En 1973, la ruptura oficiosa de su matrimonio era un secreto a voces. 
 Mientras el fotógrafo pasaba largos periodos fuera del palacio marital de Kensington, Margarita se embarcó en el que sería el último amor –público, al menos– de su historial. 
A los 43 la princesa conoció a un jardinero 17 años menor que ella, llamado Roddy Llewellyn, con quien mantendría una relación hasta 1981.
 “Cuando se conocieron congeniaron de inmediato y él proporcionó algo que ella nunca había tenido: afecto y, según su punto de vista, también amor”, declaró Christopher Warwick, autor de su biografía autorizada.
 La relación dañó considerablemente la imagen de Margarita, sobre todo tras la publicación en la portada del periódico News of the World de varias imágenes de la pareja en el retiro paradisiaco de Mustique, y llegó a ser carne de debate en la Cámara de los Comunes. Cansada y sumida en la tristeza, en una ocasión llegó a consumir de una tacada un blíster de somníferos “para poder dormir y descansar”, episodio que cierta prensa interpretó como un intento de suicidio.
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La princesa Margarita y Roddy Llewellyn, fotografiados de camino al aeropuerto. Foto: Getty

Margarita y Lord Snowdon se divorciaron en 1978. 
Este se casó con otra mujer solo unos pocos meses después y la princesa pasó los siguientes años acusando la factura que los excesos habían causado en su salud. 
En los ochenta tuvieron que extirparle una parte del pulmón y vivió aquejada de migrañas, laringitis, hepatitis y bronquitis el resto de su vida. 
Murió en febrero de 2002, a los 71 años, debido a una apoplejía. The Crown ha recuperado su leyenda como mujer rebelde y hedonista, convirtiéndose en la favorita de la audiencia millennial que desconocía su perfil, y su relación con Isabel II sigue dando pie hoy a paralelismos con la mantenida, por ejemplo, por Kate Middleton y Meghan Markle.
 Pese a todo, su familia no ha aceptado bien el retrato de ficción de la princesa, y más concretamente su hijo David, que ha sido muy crítico y en los próximos meses lanzará un libro con la intención de limpiar la imagen de su madre y destacar su trabajo y compromiso con la corona británica. 
Veremos si el fantasma de Margarita aprueba su contenido. 

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La princesa Margarita, fotografiada en 1969. Foto: Getty