Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

20 nov 2019

Los Alba, una familia rota cinco años después de la muerte de la duquesa

La publicación del libro de Cayetano Martínez de Irujo ha destapado los entresijos de la familia con más títulos de España y marcado la distancia definitiva entre los seis hermanos.

Los hijos de la duquesa de Alba y su viudo, Alfonso Díaz, en el funeral de su madre, el 21 de noviembre de 2014 en Sevilla. GtresOnline

Los hijos de la duquesa de Alba y su viudo, Alfonso Díaz, en el funeral de su madre, el 21 de noviembre de 2014 en Sevilla.  

El 20 de noviembre de 2014 Cayetana de Alba moría en el palacio de Dueñas, en Sevilla, y desaparecía con ella la argamasa que unía, aunque fuera de forma frágil, a los seis hijos que había tenido junto a Luis Martínez de Irujo.
 En los primeros momentos, la familia aparentó ser una piña
. Juntos acudieron al sepelio de su madre, juntos aparecieron al lado de su viudo, Alfonso Díez, y juntos mostraron su pena, aunque cada uno la llevara a su manera: 
Carlos, Alfonso y Jacobo circunspectos, Fernando con triste serenidad y Cayetano y Eugenia, desbordados por la pérdida.
Cinco años después, la propia Cayetana de Alba se sorprendería de cómo están las cosas en esa familia que se reunía siempre por Navidad en uno de los salones del madrileño palacio de Liria siguiendo unos ritos y un menú que se repetían año tras año.
 Este año, en cambio, no tendrá lugar esa reunión de la familia al completo, porque como tal, cada uno va por su lado.
Su viudo, Alfonso Díez, ha seguido fiel a la discreción y devoción que demostró por su tardía esposa y no ha dado un mal disgusto desde su muerte. 
El exfuncionario del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), de 69 años, se deja ver muy poco y hace una vida discreta. Tal y como dejó establecido su esposa, recibió una cifra cercana al millón de euros, según publicó LOC en 2016, una casa de algo más de 220 metros cuadrados en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y 3.000 euros mensuales de por vida que le entrega la Fundación Casa de Alba.
 Un patrimonio que unido a su pensión como jubilado le permite llevar un retiro holgado y relajado. 
Sus escasas palabras en público son siempre para hablar bien de quien fue su esposa durante sus tres últimos años de vida.
 "Ha sido fundamental en mis sentimientos en el pasado.

En el presente, forma parte de mis pensamientos. En el futuro, cuando piense en ella, formará parte de lo mejor que he tenido en la vida", ha dicho a la revista ¡Hola! con motivo del aniversario de su muerte. 

La duquesa de Alba y Alfonso Díez en una de sus últimas imágenes juntos, el 4 de octubre de 2014 en Sevilla.
La duquesa de Alba y Alfonso Díez en una de sus últimas imágenes juntos, el 4 de octubre de 2014 en Sevilla. GtresOnline
Pero entre sus hijos las aguas no andan tan calmadas.
 Carlos Fitz-James Stuart, el primogénito, es el nuevo duque de Alba y como tal toma en solitario las decisiones que afectan a lo que en la familia se conoce como La Casa. 
Según su hermano Cayetano, su madre dejó una carta en la que establecía que él continuara al frente de los negocios de la familia. Pero su hermano Carlos le quitó todas sus atribuciones menos de dos meses después de la muerte de la duquesa y le invitó a marcharse del apartamento que ocupaba en el palacio de Liria. 
"Los tres mayores me han quitado todo.
 Fue una reacción que yo no esperaba ni en el peor de los sueños", ha dicho reiteradamente Cayetano Martínez de Irujo en las entrevistas que ha concedido por la publicación del libro De Cayetana a Cayetano en referencia a sus hermanos Carlos, Alfonso y Jacobo.  
Este libro ha sido precisamente el que ha destapado algunos de los entresijos familiares y ha provocado la ruptura entre los hermanos, hasta tal punto que cuando recientemente Cayetano ha tenido que ser operado de urgencia nuevamente, ninguno de ellos, a excepción de Fernando –y lo hizo una semana después de su ingreso–, acudieron a visitarle al hospital. 
Ni siquiera lo hizo Eugenia, la pequeña del sexteto que siempre ha estado muy unida a él. 
Todo un símbolo de que lavar los trapos sucios de la familia en público no ha caído bien a ninguno de ellos.
Cayetana fotografiada en su casa de Madrid el 23 de enero de 1961.
Cayetana fotografiada en su casa de Madrid el 23 de enero de 1961. Corbis
El libro retrata a una madre poco cariñosa, excepto con la menor, Eugenia; una infancia de unos niños cuidados por niñeras que en algunos casos hacían uso del maltrato físico, y dos líneas de hermanos separados por la edad y el carácter: por un lado Carlos, Alfonso y Jacobo, los mayores, más fríos los dos primeros y más bohemio y a lo suyo el tercero; y por otro lado Fernando, apocado y poco dado a protestar, Eugenia, la niña mimada de su madre, y Cayetano, que se pinta como el gran sufridor y el artífice de los grandes cambios de la Casa de Alba en los últimos años de vida de su madre.
En mitad de todo esto, el libro también ha descubierto que el segundo marido de Cayetana de Alba, Jesús Aguirre, significó un infierno para los tres hijos menores de la duquesa de Alba y que algo pasó entre el matrimonio que significó que durante los últimos años de vida de Aguirre su esposa se distanciara totalmente de él en privado aunque mantuvieran las formas en público.
 Detalles económicos, miserias familiares y complejos personales han quedado al descubierto y nada es ya lo mismo entre los hermanos.
 Cada uno funciona por su lado y de familia queda el título. 
Eugenia se casó en Las Vegas con Narcís Rebollo, presidente de la discográfica Universal, precisamente cuando se cumplían los tres años de la muerte de su madre y sin decírselo a sus hermanos. Carlos solo habla para contar las nuevas actividades en torno al patrimonio de la Casa de Alba, que incluye abrir al público el palacio de Liria, y para desmentir a su hermano Cayetano afirmando que "es como es y no hay que hacerle ni caso". Y el resto calla pero actúa distanciándose del hermano díscolo. Nada es lo mismo en la Casa de Alba, cinco años después de la muerte de Cayetana.


 

El vestido con el que Lady Di bailó con John Travolta, a subasta por tercera vez

La casa Kerry Taylor Auctions calcula que la prenda que lució la princesa de Gales, diseñada por Victor Edelstein, tiene un valor de entre 292.000 y 409.000 euros.

John Travolta y Diana de Gales, en la Casa Blanca (Washington, EE UU), en 1985.
John Travolta y Diana de Gales, en la Casa Blanca (Washington, EE UU), en 1985. Cordon Press

 

Uno de los vestidos más recordados de Diana de Gales es un diseño de Victor Edelstein que lució en una cena de gala que organizaron Ronald y Nancy Reagan en la Casa Blanca, en noviembre de 1985.
 Al ritmo de las canciones de GreaseFiebre del sábado noche, la princesa bailó con el actor estadounidense John Travolta y dejó una de las imágenes más icónicas de su biografía, en la que lucía un vestido que se subasta ahora por tercera vez.
La venta, organizada por Kerry Taylor Auctions, será el 9 de diciembre en Londres y la empresa calcula que su valor ronda entre las 250.000 y 350.000 libras (entre 292.000 y 409.000 euros).
 La primera vez que se subastó fue en 1997 —apenas dos meses antes de que Lady Di falleciera en un accidente de tráfico en París— con el objetivo de recaudar fondos para diferentes organizaciones benéficas que trabajaban con enfermos de sida.
 En aquella ocasión lo compró Maureen Dunkel, una empresaria afincada en Florida (EE UU), por 117.000 euros. 
 Sin embargo, esta mujer decidió en 2011 que la prenda se volviera a subastar tras declararse en quiebra. 
El vestido no encontró dueño hasta dos años después, cuando un hombre británico lo adquirió por 281.000 euros para regalárselo a su esposa. 
Lucy Bishop, una de las encargadas de evaluar y catalogar las piezas que se subastan en Kerry Taylor Auctions, ha explicado al diario británico Daily Mail:
 "Este es posiblemente su vestido más icónico. 
Las fotos de ella bailando sobre la pista con un atractivo John Travolta en la Casa Blanca causaron sensación en aquel momento. Y hoy todavía se recuerda". 
Un diseño que rompió con el protocolo marcado para la fiesta, que exigía vestir de manera recatada, y que además era poco frecuente ver en miembros de la realeza.
Se trata de un vestido ajustado, con los hombros al aire y que acaba con una falda de vuelo a partir de las rodillas. 
Diana de Gales vio la prenda en la tienda del diseñador Victor Edelstein, situada en Kensington, en la capital británica, una zona que solía frecuentar, y le pidió el mismo modelo, pero en azul marino. 
La princesa quedó encantada con el resultado y lo combinó con un exclusivo collar. 
Fue tal la admiración que sintió por la prenda que la lució en más de una ocasión. En 1986, un año después de la cena en la Casa Blanca, lo llevó en un viaje oficial a Austria y en 1991, para acudir a la Royal Opera House de Londres.
 Lord Snowdon, exmarido de la princesa Margarita, retrató a Lady Di en 1997 con el mismo vestido y el mismo collar.
Pero, sin duda, el vestido será recordado por ser el protagonista en el baile de Diana de Gales y John Travolta.
 La entonces primera dama Nancy Reagan se acercó al actor y le dijo que la mujer de Carlos de Inglaterra estaba deseando bailar con él. 
Y Travolta cumplió el deseo de la princesa, llenando la pista de baile juntos durante unos 20 minutos. 
Algo que el intérprete siempre ha recordado como "un cuento de hadas".

Vía libre para construir el Telescopio de Treinta Metros en La Palma

El consorcio científico del TMT tiene todos los permisos para construir en Canarias, el plan b, frente al bloqueo total provocado por los nativos en Hawái.

Recreación del TMT en la cumbre de La Palma. En vídeo, los detalles de su construcción. Vídeo: TMT

El Consistorio del pequeño municipio de Puntagorda, en la isla de La Palma, abrió este martes la puerta a la construcción de una gigantesca instalación científica de vanguardia de 1.200 millones en sus terrenos.
 El Telescopio de Treinta Metros (TMT), de 18 plantas de altura, ya tiene todos los papeles en regla para instalarse en la localidad canaria. Ya solo faltaría que el consorcio que dirige el proyecto se decida a cruzar el umbral y dé la orden de construcción, que pretenden que comience en la primavera de 2020.
 La situación sigue bloqueada en las cumbres de Hawái, donde los nativos impiden físicamente el inicio de las obras en el lugar elegido. Ahora, el TMT tiene por fin todas las facilidades para elegir el plan b: construirlo en Canarias.
"Estamos entusiasmados y agradecidos de que se haya otorgado la concesión de las licencias en La Palma.
 Mauna Kea sigue siendo el sitio preferido para TMT, pero este es un paso esencial en el proceso para desarrollar el sitio del plan b en La Palma, si no fuera posible construir en Hawái", aseguran fuentes del consorcio.
 Precisamente, hay convocada ya una reunión de los líderes del consorcio el próximo día 23, y esta buena noticia puede ayudar a decidir.
 "En este momento, no hay fecha establecida para determinar nuestros próximos pasos para la construcción del TMT", continúa estas fuentes.
 "El comité de directores del TMT se reúne regularmente. Esta es una reunión programada para seguir la evolución del proyecto tanto en Hawái como en La Palma junto con otros asuntos.
 En este momento, no hay fecha establecida para determinar nuestros próximos pasos para la construcción del TMT", aseguran desde el consorcio.

 

La licencia de obras otorgada por Puntagorda en sus terrenos, 10 hectáreas que se ceden al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), llega después de que la solicitara hace unas semanas el consorcio, que ha estado haciendo avanzar en paralelo sus dos opciones. 
Ya solo quedaría que el TMT, un consorcio formado por universidades de EE UU (Caltech) junto a Japón, India, Canadá y China, renuncie a Hawái y elija La Palma para comenzar a levantar el telescopio y sus instalaciones de apoyo, que llevarán 10 años de obras. 
Esto son muchos puestos de trabajo, a los que hay que sumar medio siglo de explotación científica del aparato, que contará con numerosos empleos técnicos directos, sumados a los que se podrán generar en el desarrollo de aparatos para las instalaciones.
Además, el TMT aspira a ser un "buen vecino" de la isla, después de la reacción negativa de parte de la sociedad hawaiana, y se prevén importantes inversiones en formación y educación por parte del consorcio.
 En las cumbres de La Palma también hay funcionando más de una docena de telescopios y algunos de sus científicos e ingenieros son palmeros; este nuevo proyecto podría multiplicar las vocaciones y oportunidades para los locales. 
Además, la ciencia española tendría el 10% del tiempo de observación a través del telescopio para realizar sus propios proyectos astronómicos.
Los problemas para el TMT comenzaron en 2014, cuando se decidió comenzar las obras en Mauna Kea, la cumbre más alta de Hawái, que los nativos consideran sagrada. 
Allí arriba ya hay una docena de observatorios instalados, pero el colectivo dijo basta: bloquearon las carreteras y la construcción de paralizó, comenzando una agotadora batalla legal que finalizó hace unos meses.
 En julio de este año se volvió a dar luz verde a la construcción del telescopio y, de nuevo, los activistas cortaron la carretera.
 Cuatro meses después, el bloqueo continúa y el TMT comienza a perder la batalla de la opinión pública.
 Incluso muchos destacados científicos de EE UU piden que se construya en Canarias. En cambio, todas las instituciones españolas, desde el Gobierno al Congreso, y Canarias, en todos los niveles, han mostrado públicamente su apoyo a la construcción del TMT en España.
Pero no es solo el apoyo político: desde que comenzaron a buscar una solución alternativa a Hawái, los líderes científicos del TMT han ido descubriendo las excelentes condiciones de las cumbres palmeras para la observación del espacio. 
No son tan buenas como en Mauna Kea (2.300 metros de altitud frente a 4.200), pero los costes de funcionamiento en Canarias serán la mitad de los 40 millones planeados en territorio estadounidense, un importante ahorro para un aparato con más de 50 años de vida útil. 
Todo este papeleo institucional sufrió un traspié cuando la justicia tumbó la cesión de los terrenos al IAC por carecer de declaración de impacto ambiental inicial, ya corregida, tras la denuncia del colectivo ecologista Ben Magec, que promete mantener su oposición al proyecto en La Palma por todos los medios.


Además, el TMT aspira a ser un "buen vecino" de la isla, después de la reacción negativa de parte de la sociedad hawaiana, y se prevén importantes inversiones en formación y educación por parte del consorcio.
 En las cumbres de La Palma también hay funcionando más de una docena de telescopios y algunos de sus científicos e ingenieros son palmeros; este nuevo proyecto podría multiplicar las vocaciones y oportunidades para los locales. 
Además, la ciencia española tendría el 10% del tiempo de observación a través del telescopio para realizar sus propios proyectos astronómicos.
Los problemas para el TMT comenzaron en 2014, cuando se decidió comenzar las obras en Mauna Kea, la cumbre más alta de Hawái, que los nativos consideran sagrada. 
Allí arriba ya hay una docena de observatorios instalados, pero el colectivo dijo basta: bloquearon las carreteras y la construcción de paralizó, comenzando una agotadora batalla legal que finalizó hace unos meses. 
En julio de este año se volvió a dar luz verde a la construcción del telescopio y, de nuevo, los activistas cortaron la carretera.
 Cuatro meses después, el bloqueo continúa y el TMT comienza a perder la batalla de la opinión pública
Incluso muchos destacados científicos de EE UU piden que se construya en Canarias
En cambio, todas las instituciones españolas, desde el Gobierno al Congreso, y Canarias, en todos los niveles, han mostrado públicamente su apoyo a la construcción del TMT en España.

 


 

19 nov 2019

Seis fallos de la memoria que nos preocupan y, en realidad, son normales

Algunos hasta se deben al buen funcionamiento de esta facultad.

Saber el nombre del actor protagonista de la película que estás viendo con tu amigo, pero ser incapaz de recordarlo en ese preciso momento, es una sensación exasperante.
 Encontrarte en el supermercado sin saber lo que has venido a comprar es, cuando menos, confuso, y poner la casa patas arriba en busca de las llaves del coche justo 2 minutos antes de salir de casa es un clásico.
 Intentas concentrarte, focalizar, recordar, viajar en el tiempo y repasar cada segundo vivido del día anterior.
 ¿Dónde estuve? ¿Y luego qué hice? Pero nada, los recuerdos no llegan.
 A muchas personas estas lagunas les crean cierta preocupación y los especialistas en alteraciones de la memoria reconocen que son muchos los pacientes que acuden a consulta un tanto asustados para preguntar si estos lapsus entran dentro de la normalidad.
 ¿Cuándo no hay qué preocuparse por estos resbalones mentales?

No es la memoria, es la atención

El motivo de muchos de los fallos de memoria comunes está en la falta de atención, muy frecuente en acciones mecánicas o que implican repetición. 
 "Ser incapaz de recordar dónde aparcamos el coche o perder el hilo del discurso en el transcurso de una conversación son lo que los médicos llamamos lapsos atencionales, pero no son fallos de memoria genuinos y, en general, no deben alarmarnos", explica el director de la unidad de Investigación y tratamiento de los trastornos de la memoria del Centro Integral de Neurociencias HM CINAC, Javier Olazarán.
 Por esa razón tener un lugar para guardar cada cosa y usarlo suele ayudar a no tener que buscar las llaves cada vez que sales de casa. Tampoco sobran los trucos para desarrollar una memoria prodigiosa...

Pelea de recuerdos en la punta de la lengua

Un clásico de los olvidos. 
Notas que la palabra que estás buscando va a salir en cualquier momento pero, al mismo tiempo, sabes que no te va a quedar más remedio que aceptar que el bloqueo es total. Muchas veces, lo que sucede es que hay otro recuerdo que compite con el que estás buscando, explica la Universidad de Harvard en su blog de salud. El término que produce el bloqueo normalmente es parecido a la que uno busca, el cual, según las estimaciones de los científicos, aparece en menos de un minuto la mitad de las veces.
 Se ha propuesto la idea de que este fenómeno se hace más frecuente con la edad, y que es el responsable de que a las personas mayores les cueste recordar algunos nombres.
Curiosamente, olvidar los nombres propios, lejos de ser un síntoma de enfermedad neurodegenerativa, es algo bastante común porque están al final de nuestras redes neuronales. 
"Nuestra mente es asociativa y se construye en basa a modelos de información interconectada. 
Esto significa que, para acceder a estos nombres, tenemos que competir con mucha información relacionada que bloquea el acceso a ellos, como por ejemplo, los rasgos físicos de esa persona, algo que haya dicho o hecho... todos esos bloqueos mentales podemos considerarlos como manifestaciones normales de un cerebro sano", dice Olazarán.

Una curiosa excusa para los plagios

Hay personas que presumen de memoria de elefante, de una impresionante capacidad para recordar sucesos del pasado como si hubieran ocurrido el día anterior.
 Salvo excepciones, lo piensan porque no son conscientes de que los detalles de sus recuerdos son incorrectos.
 Si alguien les dijera que hay personas, lugares y fechas de sus anécdotas que no coinciden con la realidad, puede que acabasen preocupándose por la mala calidad de su memoria. Pero, desde el punto de vista biológico, lo más probable es que no hubiera fallo alguno en ella.
Es más, el padre de la psicología cognitiva Ulric Neisser demostró que es un fallo de la memoria de lo más normal.
 El día después de la explosión del transbordador Challenger, en 1986, Neisser pidió a sus alumnos que escribieran lo que había pasado y, tres años después, les hizo la misma pregunta. 
Todos pensaban que sus recuerdos eran precisos, pero solo el 7% respondió igual que la primera vez, en un 25% de los casos no coincidían los detalles importantes y el resto, aunque recordaba aspectos cruciales como con quién estaban cuando se produjo el accidente, cambiaron la versión considerablemente.
 Estos "fallos de rigor" de memoria se acrecientan con la edad, conforme los recuerdos son cada vez más antiguos, y explican algunos casos en los que uno piensa que ha tenido una idea original cuando, en realidad, en vez de originarse en su cabeza le ha llegado a ella desde el mundo exterior: todo un plagio involuntario.

Un mismo hecho genera distintos recuerdos

Y es que en un mundo traidor / nada hay verdad ni mentira; / todo es según el color / del cristal con que se mira. Estos versos de Ramón de Campoamor definen a la perfección cómo la manera de ver el mundo determina el contenido de nuestros recuerdos.
 Si lo que a uno le viene a la cabeza cuando rememora una experiencia es diametralmente opuesto a lo que otra persona recuerda, a pesar de que ambos fabricaron sus recuerdos juntos, no vale la pena enzarzarse en quién tiene razón. 
Tampoco hay que insinuar que una visita al neurólogo no estaría de más.
 El humor del que estemos y las experiencias previas son solo dos aspectos que sesgan la información cuando el cerebro codifica los recuerdos, de manera que pueden no tener nada que ver con lo que objetivamente pasó en realidad. De hecho, suele ser así.

Olvidar para recordar mejor

A veces cuesta aceptarlo, pero lo cierto es que la memoria es transitoria (las personas que lo recuerdan absolutamente todo son la excepción a la regla).
 O sea, que no vale la pena pretender competir con la enciclopedia y saber todos los nombres, fechas y acontecimientos que nuestro cerebro ha registrado en alguna ocasión: unos recuerdos duran más, otros menos y los hay que directamente desaparecen, algo que suele suceder con más frecuencia cuando acabamos de memorizar algo. Podemos interpretar estos olvidos como fallos en la memoria cuando, en realidad, pueden ser todo lo contrario: 
los científicos consideran que este mecanismo es importante porque ayuda a "limpiar el disco duro" de información que se va acumulando con el tiempo, lo que permite almacenar nuevos recuerdos.