La reina Sofía también destacó el pasado domingo, tras visitarle por la mañana, su sentido del humor: "Nunca lo pierde".
Cristina parece más una hermana que una madre , son muy guapos sus hijos y sobre todo su hija
El
rey Felipe VI y la reina emérita salen de la clínica Quirón, en Madrid,
junto a una de los médicos de don Juan Carlos. Madre e hijo acudieron a
ver al Rey emérito el sábado, pocas horas después de la intervención
quirúrgica del monarca. Fueron los primeros de una larga serie de
visitas que han acudido al hospital.Victor J BlancoGTRES. Su madre de niño lo educó muy bie y más mayor recuerdo que iba a verlo a EE.UU. cuando seguía sus estudios.La infanta Elena con sus hijos Felipe Juan Froilán y Victoria Federica.
El jueves, el rey Felipe volvió a acudir a la
clínica Quirón de Pozuelo de Alarcón (Madrid) para visitar a su padre,
el rey Juan Carlos. Lo hizo acompañado de su hija, la infanta Sofía..
Maggiori y Casiraghi, en el despacho de los Encuentros Filosóficos de Mónaco, en el Barrio Latino de París.Ed AlcockCarlota Casiraghi
y Robert Maggiori son, a todas luces, una extraña pareja. Una tiene
sangre azul y el otro es hijo de inmigrantes italianos. Ella es nieta de
Grace Kelly
y octava en la línea de sucesión monegasca, mientras que él ejerce de
filósofo, especialista en Gramsci y Jankélévitch. Ella es un personaje
de papel cuché, cuando él oficia como crítico en Libération, el diario que fundó Sartre. Su pasión compartida por el pensamiento los llevó a fundar, en 2015, los Encuentros Filosóficos de Mónaco.
Bajo ese paraguas, este dúo improbable pilota varias actividades: un
coloquio anual que reúne a los mayores intelectuales del planeta, un
premio al mejor libro filosófico del año y un programa educativo de
iniciación a esta opaca disciplina en todas las escuelas del Principado.
“No aspiramos a que alumnos de primaria resuelvan cuestiones que han
preocupado a los pensadores durante 25 siglos. El objetivo es que,
cuando sean mayores, la filosofía no les resulte ajena”, afirma
Casiraghi, en blusa y deportivas, durante una tarde veraniega en París. Ed Alcock Por una vez, la heredera monegasca no ha venido a hablar de su vida privada, sino de su primer ensayo filosófico, Archipiélago de pasiones(Libros del Zorzal),
a punto de llegar a las librerías españolas. Casiraghi firma este
tratado sentimental con Maggiori, su antiguo profesor de Filosofía en el
instituto, inspirándose en sus conversaciones sobre asuntos como el
miedo, la arrogancia, la crueldad o el amor. Y así, hasta llegar a 40
emociones distintas. Igual que en los diálogos socráticos, pero
observando la sociedad actual y sus derivas. Insinuar que la iniciativa
aspira a reparar la imagen superficial de los Grimaldi sería una ofensa
para esta licenciada en Filosofía por La Sorbona y apasionada lectora de
Lou Andreas-Salomé, una de las primeras mujeres psicoanalistas, que se
codea con dos discípulos de Derrida, Joseph Cohen y Raphael Zagury-Orly,
cofundadores de una plataforma que aspira a democratizar el acceso a la
disciplina. Maggiori recuerda a Casiraghi como una alumna aplicada y escrupulosa,
perfeccionista hasta lo obsesivo. “Siempre entregaba los deberes tarde
porque quería que estuvieran lo mejor posible”, señala el profesor. En
realidad, siempre hubo más en su vida que cenas de gala y concursos
hípicos. “Desde pequeña me interesó la literatura, la poesía y, más
tarde, el pensamiento. Cuando iba de campamentos, me llevaba una libreta
para anotar mis reflexiones”, recuerda. Durante las clases de Maggiori,
entendió que lo suyo era vocacional. Y que el mundo de las ideas la
ayudaba a vivir mejor. “La filosofía fue un auxilio frente a la
intensidad de la vida. La conciencia de ser vulnerable me llevó por este
camino”, admite. Sin embargo, se niega a relacionarlo con su condición
de nieta de jefe de Estado acosada por los paparazis. “Hay factores en
mi historia que explican ciertas cosas, pero esa fragilidad es común a
todo ser humano”, zanja la hija de Carolina de Mónaco. En el libro, los autores recurren a Montaigne y Rousseau, a Nietzsche y María Zambrano,
a Alberto Moravia y Martha Nussbaum. Su misión es subrayar la
complejidad de lo que sentimos. La ira también puede ser positiva. La
alegría, melancólica. Y la tristeza, un motor de cambio. Una emoción no
existe sin sus zonas limítrofes. “Por eso lo llamamos archipiélago: son
pequeñas islas en un mismo mar, separadas por fronteras difusas”, resume
Casiraghi. ¿Abogan los autores por una filosofía práctica que resuelva
los conflictos de la vida diaria? “No es un libro de autoayuda, pero es
verdad que no hacemos filosofía para filósofos”, concede Maggiori,
partidario de combinar “el rigor intelectual con un lenguaje
inteligible”. Tampoco es el volumen de un maestro dando lecciones a su
discípula, sino un diálogo entre iguales. “Esta es una de las grandes
virtudes de Robert como profesor: contemplar la igualdad de las
inteligencias”, afirma ella. “El objetivo de un buen profesor es que su
discípulo acabe convertido en su maestro”, sonríe él. Dedican el libro a
sus muertos: al hermano de Maggiori y al padre de Casiraghi, fallecido
en un accidente náutico cuando ella tenía cuatro años. “Escribir es una manera de invocar a los ausentes”, responde con extremo
pudor esta princesa sin título nobiliario. Su antiguo profesor aportará
alguna pista más: “A veces vivimos cosas irreversibles que agitan
nuestro pensamiento. Y son esas experiencias las que nos hacen llegar
más lejos de lo que creímos en un comienzo”.
Un informe
encargado por el Ayuntamiento critica el conocimiento fragmentado de
policía y autoridades del escenario donde operan las redes criminales.
Estatua del filósofo Espinoza, en Ámsterdam.Alamy
Ámsterdam se ha convertido en un centro de tráfico de cocaína de
Europa, un negocio que mueve miles de millones de euros. El mercado está
en manos de una veintena de grupos, con cinco jefes como máximo. Así lo
afirma un durísimo informe encargado por el Ayuntamiento de la capital
holandesa, que critica “el conocimiento fragmentado por parte de policía
y autoridades de las redes criminales,
los barrios donde operan y los correos humanos que utilizan, de
consecuencias desastrosas para la ciudad”. Elaborado por Pieter Tops,
experto en Administración pública, y Jan Tromp, periodista de
investigación, añade que “la economía en la sombra creada por los
delincuentes permite el envío de cifras multimillonarias al extranjero,
sin supervisión bancaria alguna”. El trabajo iba a ser publicado el
viernes, pero el diario De Telegraaf lo ha filtrado forzando al Consistorio a hacerlo público. Si bien advierten de la falta de datos precisos, incluyen algunas
cifras llamativas, entre ellas, la del uso anual de cocaína en
Ámsterdam: suma al menos 75 millones de euros, según el análisis de las
aguas residuales urbanas. O bien el hecho de que, esta primavera, más de
la mitad de las 337 peticiones de licencia de apertura de locales del
sector de la restauración estudiadas por el Consistorio fueran avaladas
por fondos privados. Un 35% de estos financieros tenían antecedentes
penales. Añaden asimismo “el millón de transacciones consideradas
inusuales, reportado entre 2016 y 2018 a escala nacional, de las cuales,
un 32% provenía de la capital. “De estas últimas, 21.000 se tacharon de
sospechosas y abarcaban 8.300 millones de euros”. A la vista de la sorpresa creada por las conclusiones del informe,
Femke Halsema, la alcaldesa, ha señalado que “clarifica los peligros que
comportan los delitos derivados de la droga para la seguridad, el
mercado inmobiliario y la economía”. En una nota remitida al
Ayuntamiento, ha anunciado además su intención de “trabajar de forma más
estrecha con el Gobierno y otros Consistorios”. Halsema dice que habla
en nombre de la policía y los tribunales, una declaración de intenciones
que Jan Struijs, presidente del Sindicato Nacional de Policía ha
traducido a su modo. Este mediodía, ha propuesto “la creación de un FBI a
la holandesa”, porque en 2018 su sindicato ya señaló que el país “presentaba los rasgos de un narcoestado”. La afirmación aparecía en un estudio elevado entonces al Congreso, y
pidió “la contratación de 2.000 nuevos colegas”. Ahora solicita 500
investigadores especializados.
Titulado De achterkant van Amsterdam (algo así como
la fachada opuesta de Ámsterdam), el trabajo de los expertos Tops y
Tromp, indica que los agentes se centran en aclarar los asesinatos
callejeros entre bandas rivales, “y luego prima la sensación de que,
"bueno, las drogas, para qué combatirlas”, dice uno de sus pasajes. También reconoce la sobrecarga policial, “y el hecho de que no reciban
muchas denuncias relativas a la actividad de traficantes y correos de la
droga”. Ambos expertos han invertido seis meses en hablar con cincuenta
personas del entorno analizado, además de repasar otros trabajos, y
aseguran que el dinero obtenido por los criminales
juega un papel importante en la ciudad. “Lo blanquean en el mercado
inmobiliario, en comercios dudosos, emplean una violencia extrema y
utilizan a menores cada vez más pequeños para hacer recados. Hay un
ejército de jóvenes que vive a la sombra de una economía en la sombra”. Y
hay familias y comunidades enteras, “que han perdido la noción de lo
que es una sociedad ordenada”, aseguran. En este punto, ambos estudiosos se detienen en la denominada banca hawala,
un sistema oscuro de transferencia de fondos a través de
intermediarios. En el contexto holandés de las drogas, Ámsterdam es un
nudo importante de esta red, que escapa a los inspectores de Hacienda,
“pero sirve para blanquear millones”. En informe concluye advirtiendo al
Ayuntamiento de que “se necesitarán 10 o 15 años de trabajos para
recuperar el control de los bajos fondos”, y en la necesidad “de
reforzar la lucha contra las drogas, cuyo uso se ha asentado en la
sociedad".
La esposa
de Carlos Falcó afirma que han superado sus problemas de pareja y
desvela que podría haber perdido una pierna a causa de un tumor de
células gigantes.
Esther Doña y Carlos Falcó en una fiesta en Madrid en noviembre de 2017.
A mediados del pasado mes de mayo un comunicado conjunto emitido por
Carlos Falcó y su esposa, Esther Doña, salía al paso del escándalo
mediático que se había producido por la detención del marqués de Griñón a causa de una disputa conyugal que tuvo lugar en el hotel de Madrid en el que pernoctaban.
“Ante
las diversas especulaciones aparecidas en algunos medios, nos alegra
confirmar la vigencia y solidez de nuestra relación matrimonial y el
pleno éxito de la extirpación del tumor óseo, afortunadamente benigno,
que padecía Esther y que tanta preocupación e incertidumbre nos ha
causado durante los últimos meses.
Pedimos también comprensión y
respeto”, rezaba dicho comunicado.
Palabras en las que se mezclaban dos aspectos que nada tenían que ver
–la salud de ella y la de su relación de pareja– pero con los que
querían dar por zanjadas las sospechas que siempre han recaído sobre su matrimonio
y, por descontado, la mala imagen que su detención había reportado a
Carlos Falcó absolutamente ajeno a incidentes oscuros en sus 82 años de
vida y conocido por su actividad en el mundo del vino y del aceite,
además de por haber sido el segundo marido de Isabel Preysler.
Esther Doña habla de su tumor y de la detención del marqués de Griñón
La
esposa de Carlos Falcó afirma que han superado sus problemas de pareja y
desvela que podría haber perdido una pierna a causa de un tumor de
células gigantes
Esther Doña y Carlos Falcó en una fiesta en Madrid en noviembre de 2017.
A mediados del pasado mes de mayo un comunicado conjunto emitido por
Carlos Falcó y su esposa, Esther Doña, salía al paso del escándalo
mediático que se había producido por la detención del marqués de Griñón a causa de una disputa conyugal que tuvo lugar en el hotel de Madrid en el que pernoctaban. “Ante
las diversas especulaciones aparecidas en algunos medios, nos alegra
confirmar la vigencia y solidez de nuestra relación matrimonial y el
pleno éxito de la extirpación del tumor óseo, afortunadamente benigno,
que padecía Esther y que tanta preocupación e incertidumbre nos ha
causado durante los últimos meses. Pedimos también comprensión y
respeto”, rezaba dicho comunicado. Palabras
en las que se mezclaban dos aspectos que nada tenían que ver –la salud
de ella y la de su relación de pareja– pero con los que querían dar por
zanjadas las sospechas que siempre han recaído sobre su matrimonio
y, por descontado, la mala imagen que su detención había reportado a
Carlos Falcó absolutamente ajeno a incidentes oscuros en sus 82 años de
vida y conocido por su actividad en el mundo del vino y del aceite,
además de por haber sido el segundo marido de Isabel Preysler. Después de varios meses prácticamente recluida y un verano en el que se han prodigado las imágenes de la pareja
disfrutando juntos de sus vacaciones en Menorca, ha sido Esther Doña la
que ha decidido pronunciarse sobre el tumor de células gigantes que le
diagnosticaron en el mes de marzo y sobre la disputa que supuso la
detención del marqués de Griñón. Un incidente que él mismo calificó de "historia desmesurada" y que
acabó con su puesta en libertad sin cargos. Para hablar, Doña ha elegido
para pronunciarse a ¡Hola!, su revista de cabecera, que
acompaña sus palabras con un amplio posado realizado en el palacio de El
Rincón, propiedad de su marido. Esther Doña no se extiende demasiado sobre el incidente que obligó a
pasar una noche en comisaría a su marido y lo zanja afirmando que "se ha
sobredimensionado". "Es cierto que tuvimos una discusión, como muchas
parejas", dice, " pero está todo superado y nuestra relación vuelve a
ser fuerte y sólida. A veces las crisis son oportunidades y eso es lo
que nos ha pasado a nosotros". Carlos Falcó explicó en su momento
que se trató de un episodio que les debía "ayudar para que no volviera a
ocurrir algo así", y lo relacionó con una "situación de dolor y
ansiedad" de su esposa. Esther Doña prefiere centrar sus explicaciones en cómo ha vivido
durante estos meses la enfermedad que desvela pudo poner en peligro una
de sus piernas. "Me diagnosticaron un tumor de células gigantes y hubo
riesgo de amputación de una pierna", afirma en la entrevista. La esposa
del marqués de Griñón acudió a los médicos por lo que creía era una
lesión de menisco y tuvo que ser intervenida con rapidez ya que, según
sus declaraciones, se trata de "un tipo de tumor líquido que ya había
roto la tibia y que había riesgo de que se pasara al gemelo. Lo que más
me impactó fue cuando me dijeron después de la operación, que si llego a
posponerla unas semanas, tendrían que haberme amputado la pierna",
explica.
Una enfermedad poco frecuente de la que afirma que todavía se
encuentra en proceso de recuperación y que la obliga a "mantener un
seguimiento porque suele reincidir en un 50% de los casos".