El rey Felipe VI y la reina Letizia con la nadadora Ona Carbonell en el palacio de la Zarzuela, en Madrid, el pasado martes. Carlos AlvarezGetty
Aunque parloteaban todo el rato de tener altura de miras, me pareció entender que, a partir de la investidura fallida
del pasado jueves, deben pasar casi dos meses para que los diputados
descansen sus cabezas y vuelvan a negociar o convoquen las elecciones
anticipadas. Desde que soy celebrity y profesional de la tele, dos meses es una eternidad. Estaba dispuesto a seguir atentamente otra celebración, la de los 50 años de Jennifer Lopez,
reconozco que es el tipo de fiesta que me irrita no poder ir. Celebró
los 45 semidesnuda, esta vez repitió con éxito y altura de miras esa
fórmula infalible. Estaba encantado con todo lo de JLo cuando se me
cruzó la retransmisión de la investidura fallida. Aunque resultó un
fracaso, con caras largas y eso, el interior del Congreso cada vez más
me recuerda a un magnífico hotel francés, con toda la madera, el
terciopelo y el rojo de su moqueta pulidos, limpísimos imagino que por
el trabajo de una corte de empleados que cuidan ese sitio para unos
huéspedes que no parecen darle mucho mérito. El Telediario de esa tarde
se alargó y hubo mucha conexión en directo, la más espectacular la
salida de Pedro Sánchez,
cabizbajo pero rodeado de poder escenográfico. Las berlinas con
ventanas oscuras y rodeadas de motos que lo trasladaban del Congreso a
la Moncloa, daban una sensación de llegada a la mansión de Gloria Estefan
para el cumpleaños de Jennifer. Luego conectaron con la llegada de
Meritxell Batet a La Zarzuela para informar al Rey y de nuevo el
decorado era importante pero vacío de interés. Se me pasó por la cabeza
tener altura de miras y acostumbrarme a vivir así: sin gobiernos pero
con los decorados del Estado en perfecto estado.
La cantante Jennifer Lopez en Nueva York el pasado mayo.Charles SykesAP
Reforcé así mi confianza en la televisión, como medio y casi como fe.
Si no tuviéramos tele no sabríamos convertir nuestra realidad en
conversación e ingrediente para sobrellevar estos dos meses.
E Isabel Pantoja no podría sostener ese dominio que tiene sobre el país.
No sabes si tutearle o emplear un respetable usted para
crear un poquito de distancia.
Como Julián fue alcalde populista, te lo
pone fácil: asiste a la entrevista con buen ánimo, aunque advirtiendo
que debe ser corta porque su salud y las madrugadas no casan bien. Antes
de preguntarle nada desde un plató en la televisión pública, tenía que
recordar su situación penal.
Un currículum eterno para cualquier
presentador.Y además aclarar que aunque lo veamos en un
exuberante exterior marbellí, con ruido de copas y fiesta de fondo,
sigue cumpliendo condena en su domicilio por motivos de salud. Afortunadamente Muñoz luce un espléndido bronceado para lanzar titulares
bombásticos como que su relación con Pantoja fue "un calentón,
creerme Aladdin e iniciar un camino sin retorno". Desde mi asiento de
presentador pienso que son palabras poco caballerosas, propias de un
rencor penitenciario pero que también podrían cosecharse en cualquier
amor o legislatura fallidos.
En un país acostumbrado a convertir la pasión en entretenimiento y
tragedia, como terminó siendo la relación de Pantoja y Muñoz o la de
Sánchez con Iglesias, el verano aparece como un oasis inquietante . Como
la visión de esas berlinas del gobierno en funciones transitando por una
avenida vacía y cegada por la luz de la tarde. Entonces en televisión
apareció la nadadora Ona Carbonell,
23 veces campeona olímpica, celebrando sus últimas medallas con los
Reyes y volví a creer en la humanidad. La traté durante 11 semanas en MasterChef Celebrity. Era la primera en maquillarse y vestirse y sonriendo reposada miraba al resto de celebrities con
una pizca de curiosidad y temor. Hoy es un ejemplo para el país, por su
disciplina, su creatividad y su mérito. Mientras se consumen estos dos
meses, Ona se hace necesidad. Necesito hablar de ella, emocionarme con
su personalidad. Porque me devuelve un país serio y estupendo. Ese país
que los diputados del Congreso y los exalcaldes como Muñoz se empeñan en
desgastar cobrando sueldos por ello. Quizá sea buena idea que en estos
próximos meses, algún que otro diputado se apunte a natación
sincronizada para que al menos consiga patalear con un mínimo de estilo o
llevar con elegancia una pinza sobre la nariz.
El satélite se aleja de la Tierra; pero no hay por qué alarmarse, pues lo hace muy despacio.
La Tierra, vista desde la Luna.NASA
Nos preguntábamos la semana pasada
si el hecho de que la Luna nos muestre siempre la misma cara -o, dicho
de otra manera, que su período de rotación sea igual al de traslación-
es una asombrosa coincidencia. Pues no: esa sincronización exacta es el
resultado de la interacción gravitatoria entre la Tierra y su satélite. La distancia entre la Tierra y la Luna es lo suficientemente pequeña
como para que las partes de ambos astros más próximas entre sí
experimenten un tirón gravitatorio significativamente más fuerte que las
partes más alejadas. Eso explica las mareas en la Tierra y también el
hecho de que la rotación de la Luna se haya ido ralentizando hasta
alcanzar el denominado “acoplamiento gravitacional”; de este modo, la
parte de la Luna más próxima a la Tierra ya no intenta alejarse debido a
la rotación, con lo que cesa el efecto de frenado y la situación se
estabiliza.
Por el contrario, el hecho de que el tamaño aparente de la Luna sea idéntico al del Sol sí que es una notable coincidencia: no hay ninguna razón física para que así sea. Por lo que respecta a la densidad de la Luna, la respuesta c de la
semana pasada es una respuesta trampa. Es cierto que la Luna se formó a
partir de fragmentos de la Tierra primitiva lanzados al espacio por el
choque con un pequeño protoplaneta; pero esos fragmentos procedían del
manto terrestre, mucho menos denso que el núcleo de hierro y níquel. Por
eso la densidad de la Luna (3,3 g/cm3) es notablemente inferior a la de la Tierra (5,5 g/cm3). Las balas pueden alcanzar velocidades próximas a los dos kilómetros
por segundo, por lo que, teniendo en cuenta que en la Luna la velocidad
de escape es de 2,4 km/s, es teóricamente posible que un astronauta
pudiera disparar y ser alcanzado en la espalda por su propio proyectil,
puesto que en nuestro satélite la bala no sería frenada por atmósfera
alguna. Aunque sí por las numerosas elevaciones del terreno, por lo que
el astronauta suicida debería efectuar su disparo desde la cima del Mons
Ganau, de casi ocho km de altura, u otra elevación similar. La velocidad de escape no es proporcional a la gravedad, como sugiere la intuición, sino a su raíz cuadrada; concretamente: ve
= √2gr, siendo r el radio del astro en cuestión y g su gravedad.
Curiosamente, parecería que esta velocidad es la misma que alcanzaría un
objeto en caída libre si toda la masa del astro se concentrara en su
centro y dicho objeto cayera desde la superficie hasta ese punto. ¿Otra
coincidencia asombrosa? ¿O tal vez no? Porque la conocida fórmula v =
√2gh, que da la velocidad alcanzada por un cuerpo que cae desde una
altura h, encierra una pequeña trampa; ¿cuál es?
El módulo 'Águila' abandona la Luna con la Tierra al fondo.NASA
La Luna y la vida
Nuestro comentarista habitual Cimex Lectularius se sorprende de que
se dé la afortunada coincidencia de que el influjo de la Luna sobre la
Tierra haga posible la vida en nuestro planeta (ver primer comentario de
la semana pasada). Este es un caso de “coincidencia retrospectiva”,
puesto que sin ese influjo favorable (y otros muchos), no estaríamos
aquí para sorprendernos; pero puede que hubiera otra forma de vida
felicitándose, pongamos por caso, de la afortunada coincidencia de que
la Tierra tuviera cinco satélites, o ninguno. Este tipo de reflexiones
son similares a las que sustentan el denominado “principio antrópico”
(del que habrá que hablar en algún momento). Otra notable coincidencia: la Luna se aleja de la Tierra casi 4 cm
por año (3,78 cm exactamente), que es el mismo ritmo al que nos crecen
las uñas a los humanos. ¿Por qué?
Carlo Frabetties escritor y
matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Ha
publicado más de 50 obras de divulgación científica para adultos, niños y
jóvenes, entre ellosMaldita física,Malditas matemáticasoEl gran juego. Fue guionista deLa bola de cristal.
La
desconfianza y la tensión tras la retirada de Iglesias hicieron que un
choque sobre Trabajo diera al traste con una negociación accesible.
Pablo
Iglesias, durante su intervención en el Congreso. En vídeo: 80 días de
negociaciones y desencuentros entre Sánchez e Iglesias.JAIME VILLANUEVA / VÍDEO: ATLAS
Fue todo tan rápido que muchos aún están tratando de entenderlo.
Ni siquiera los principales protagonistas tienen del todo claro cómo es
posible que una negociación en la que no se discutía de asuntos
imposibles, como la forma de Estado o el derecho de autodeterminación,
sino de un reparto de competencias y algunas líneas programáticas, lo
normal en todos los procesos de este tipo, haya acabado tan mal, con una
oferta a la desesperada de Pablo Iglesias en plena tribuna. Una oferta en la que prácticamente aceptaba la última propuesta del PSOE que el día anterior había rechazado con un pequeño añadido, los 6.000 millones de políticas activas de empleo. Pero ya era tarde. Muy tarde. Todo empezó muy mal. Nunca parecieron socios, sino rivales. Alguien
tenía que perder. Nadie jugaba al empate. Y por eso el inicio de la
negociación fue una derrota importante de uno de los dos contendientes:
la retirada de Pablo Iglesias, que él ha considerado algo parecido a una
humillación, no podía ser peor arranque. Pero lo cierto que hasta que
eso sucedió, 80 días después de las elecciones, no se dio un solo paso. A
partir de ahí ya se vio que iba a ser muy complicado. Pero no
imposible. Tenían cinco días. Desde Unidas Podemos creen que Sánchez nunca quiso la coalición y por
eso fue forzado a una negociación que así era muy difícil que saliera. Los negociadores de este grupo siempre tuvieron la sensación de que no
iba en serio. Los socialistas lo niegan, insisten en que el PSOE sí
apostó por la negociación porque en el partido mayoritariamente nadie
quería elecciones, y muestran su última oferta, con una vicepresidencia y
tres ministerios —Sanidad, Vivienda, Igualdad— como prueba de que sí
querían acordar. Desde su lado se ve diferente: ellos creen que para
Iglesias fue tan duro apartarse que creía que con esa decisión podía
pedir cualquier cosa a cambio. En Podemos insisten en que solo se pidió
una participación proporcional a los votos, renunciando a todos los
ministerios de Estado. Muchos en el PSOE y en Unidas Podemos aún confiaban en que el vértigo
ante la presión social de la izquierda compensaría la enorme
desconfianza desatada entre los líderes después de ese pulso en el que
finalmente Iglesias entregó la carta más alta. Ahí empezó la negociación. Pero apenas hubo tiempo. En total, han
sido cuatro reuniones en cinco días y una de ellas de 20 minutos. Ahora
los dos grupos se acusan de que en realidad el otro no quería negociar. Pero lo cierto es que sí lo intentaron, aunque los detalles que llegan
de las negociaciones hablan de unos cruces caóticos, dominados por el
recelo. Basta el dato de que, aunque se estaban jugando el Gobierno de
España, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias nunca llegaron a verse más allá
de sus tensos cruces en el pleno, donde el lenguaje gestual era aún más
duro que sus palabras. Solo hablaron por teléfono un par de veces.
Desde la primera reunión se vio que las cosas iban muy mal, aunque
los negociadores engañaron a los medios e incluso a algunos compañeros
que preguntaban cómo iban . En la mesa se sentaban por el PSOE Carmen
Calvo, María Jesús Montero y Adriana Lastra y por Unidas Podemos Pablo
Echenique y Ione Belarra. Desde el primer momento quedó claro que habría una vicepresidencia
social para Irene Montero y hasta ahí la negociación fue bien. Pero
Podemos presentó un documento, que según ellos era solo para negociar,
que tenía, además de esa vicepresidencia, cinco ministerios, entre ellos
Hacienda, Transición Ecológica y Trabajo, cosas que el PSOE no quería
ceder bajo ningún concepto. “Nos han pedido hasta la Airef [Autoridad
Independiente de Responsabilidad Fiscal]”, se quejaban en el PSOE.
Pablo
Iglesias, durante su intervención en el Congreso. En vídeo: 80 días de
negociaciones y desencuentros entre Sánchez e Iglesias.JAIME VILLANUEVA / VÍDEO: ATLAS
Las discusiones, según fuentes de la negociación, fueron duras. Poco a
poco, un día tras otro, se veía que Unidas Podemos estaba dispuesto a
olvidarse de Hacienda y que su batalla estaba en Trabajo —sin la
Seguridad Social y las pensiones— y en Transición Ecológica. El PSOE se
negaba. Podemos asegura que el lunes, cuando empezó el primer pleno, la
propuesta era una vicepresidencia casi vacía de contenido, sin las
competencias de Igualdad, en manos de Calvo ahora, y dos ministerios
nuevos con pocas competencias, como Vivienda —sin posibilidad de cambiar
la ley para fijar los precios de los alquileres— y Juventud. Los socialistas dicen que la oferta era mejor, y fue incluyendo
Sanidad, Cultura, Agricultura, Ciencia y Universidades, Turismo,
Deportes. Nunca todos juntos. Siempre uno u otro hasta sumar un máximo
de cuatro con la vicepresidencia, pero nunca cuatro ministerios de los
actuales, sino sumas de direcciones generales, como es ahora Vivienda. La negociación volvía una y otra vez a Trabajo —sin Seguridad Social—
y Transición Ecológica. Podemos asegura que le llegaron a decir “no
podéis tener Trabajo, sois inquietantes para la CEOE”. Fuentes del PSOE
lo niegan y aseguran que el argumento era otro. Le negaban Trabajo por
dos razones. Porque Podemos no votó el último acuerdo del Pacto de
Toledo y porque tienen una visión demasiado intervencionista en la
negociación colectiva, clave del ministerio. Y Transición Ecológica
tampoco porque Teresa Ribera es la mejor en su sector. “Si hubiera un
Gobierno de Podemos, la nombraríais a ella”, les llegaron a decir. Mientras tanto había cruces de papeles programáticos, más de 100 folios,
pero ahí tampoco se avanzó mucho. No había tiempo.
Iglesias seguía la negociación y se desesperaba. En su visión de las
cosas, creía que querían una nueva humillación. A última hora, gracias a
una gestión de Alberto Garzón, líder de IU, con María Jesús Montero, se
logró Igualdad, que los socialistas vivieron como una gran cesión. Pero
Iglesias aún creía que podría lograr Empleo. Por sorpresa, después de
una llamada infructuosa entre los líderes, el PSOE dio por “rotas
totalmente las negociaciones” el miércoles por la tarde.
Y ahí ya no
hubo nada que hacer. Iglesias empezó a recibir presiones de todo tipo. IU, que tiene muy deteriorada su relación con Podemos, le pedía que
aceptara. Los Comunes también estaban en esa posición. Él no se movió
esa noche. Parecía desconcertado por el movimiento del PSOE, convencido
tal vez de que era un farol. La filtración por parte de los socialistas
del primer documento de Podemos descoloca por completo a su líder. Ahora Unidas Podemos parece dispuesto a aceptar la última oferta
socialista con algún añadido. La negociación nunca estuvo más fácil que
cuando fracasó. Pero los socialistas insisten: es demasiado tarde. Los
tambores de elecciones han empezado a sonar. Quedan dos meses para
acallarlos. Ha sido el cuento de La Lechera y con el mismo final. Pero que has hecho Pablo? Necesitas caerte del caballo para comprender? quien se frotan las manos es la derecha porque ellos si se unirán y tu vas a quedar con una España llena de Esperanza hacia una vida de izquierdas que creo que tu no has sabido ver o tu soberbia no te ha dejado ver. Dime tú tan listo y sabio ¿Los que queríamos una España gobernada desde la Izquierda que podemos ver en ti? Còrtate la coleta ahora ,como hacen los toreros que se retiran y mira deja que el odio que muchos depositamos en ti no nos haga llorar de impotencia Vale tio? No te querría ya ni ver pero como una vez dijo mi abuelo:Para estar en política antes hay que tragarse un sapo. Y tu te vas a convertit en rana.si es que hay justicia y sabes lo que significa Gobernar un pais desde la Izquierda.
El jueves la posición socialista ya era inamovible.
Iglesias sigue
recibiendo todo tipo de llamadas.
A esas alturas hay múltiples intentos
de mediación desesperada para evitar la investidura fallida.
Desde el
PNV, que siempre está detrás de todas las jugadas y habla tanto con el
PSOE como con Unidas Podemos, hasta ERC, cuyo portavoz, Gabriel Rufián
llama al líder de los morados y a José Luis Ábalos, un hombre clave en
el PSOE. Joan Baldoví, el diputado de Compromís, también habla con el
secretario de Organización de los socialistas.
Todo es inútil.
Iglesias
lo intentó con una última oferta, dos horas antes del pleno, que añadía
Trabajo y Ciencia a lo ofrecido por los socialistas y renunciaba a
Vivienda.
Nada de competencias de Hacienda ni de Transición Ecológica.
El PSOE la rechazó inmediatamente.
Ya habían asumido la investidura
fallida.
Iglesias reunió a la cúpula de Unidas Podemos, y no fue una
cita fácil.
IU le pidió que hiciera otra oferta: renunciar a Trabajo a
cambio de algo que ya hubiera ofrecido el PSOE en las negociaciones.
Ciencia estaba entre esas opciones. Iglesias lo rechazó. Pero en el
último minuto decidió esa oferta a la desesperada de las políticas de
empleo.
Sánchez ni siquiera le contestó desde la tribuna.
Y mira ya puestos: llora ahora como Mujer lo que no has sabido de
fender como un Hombre;Madre de Boaddil Dixit.
Y que te rechinen los dientes por eso de Unidas Podemos , no no ya no puedes nada pero nos jodemos nosotros. Prepárate tu para lo mismo.
La actriz
se ha roto un dedo del pie en el gimnasio y, seguramente, se verá
obligada a suspender algunas funciones de su obra 'El amor está en el
aire'.
Bibiana Fernández, en marzo en un estreno en Madrid.CORDON PRESSLa suerte no parece terminar de sonreírle a Bibiana Fernández. La actriz, que lleva meses representando en Madrid la obra de teatro El amor está en el aire junto a Manuel Bandera, se puede ver obligada ahora a bajarse temporalmente de los escenarios por un pequeño accidente que ha sufrido en el gimnasio. La
intérprete, de 65 años, ha contado que se ha fracturado un dedo del
pie: "Es delicado, doloroso, pero no grave". Sin embargo, la lesión
parece que la obligará a pasar un tiempo escayolada y, por tanto,
seguramente tenga que suspender algunas funciones de la representación. El lunes ya avanzaba que estaba preocupada por una posible fractura. "Al
volver voy a que me hagan una radiografía. Creo que me he roto un hueso
del pie, si eso fuera así y tuviera que suspender me moría de pena",
escribía en su muy activo perfil de Instagram. Según explicaba la actriz en los comentarios de su publicación, el
problema está en el metatarso. Todavía no sabe si van a escayolarla o a
ponerle una prótesis con la que quizá sí podría hacer las funciones,
pero como ha contado ella misma, los doctores "y el sentido común" le
recomendaron "al menos 10 días" de descanso. En principio, podría seguir
con sus colaboraciones en El programa de Ana Rosa, en Telecinco, donde trabaja como tertuliana: "La putada es el teatro, porque en AR estoy sentada y lo mismo en la radio. La cabeza me explota". "Es algo tan natural como dramático, sobre todo para la compañía, y tú irremediablemente sientes culpa, aunque no la tengas", cuenta ella. Fernández no está pasando una racha fácil. El trabajo le está
ayudando a superarla: desde hace años debe dinero a Hacienda y necesita
empleos para acabar con ella, aunque no está siendo fácil. "Mi situación
actual sigue siendo que tengo un pequeño pico que voy pagando porque me
van embargando todo el tiempo. No es que yo quiera pagar, es que me lo
quitan directamente con lo cual es una cosa que no se termina nunca", contaba hace apenas un mes durante un evento en Madrid. "Llegaré
a los 120 años y de no estar muerta, seguiré pagando. Eso de que España
somos todos es mentira; soy yo sola, yo y dos o tres más", contaba
intentando restar importancia con su sentido del humor. La actriz hizo público hace dos años que acumulaba una deuda importante y que no le estaba resultando fácil pagarla. "Llevo
10 años, pagué de sanciones y multa más del 150% de la deuda y solo
quiero llegar a un lugar, un acuerdo, lo que sea", contaba en
Instagram. Algo que le ha obligado a vender tanto su casa de Boadilla del Monte (Madrid) — que finalmente compraron sus amigos Alaska y Mario Vaquerizo— y también dos pisos más que tenía en Málaga. Además, participa como tertuliana en radio y televisión, ha pasado por MasterChef Celebrity
y ahora está inmersa en este proyecto teatral, que parece que puede
verse paralizado durante unas semanas a causa de este pequeño accidente.
"Si los médicos me lo permiten prefiero posponer, pero no suspender,
una función es un equipo de muchos que no salen pero formamos parte de
lo mismo", se lamenta la intérprete en los comentarios que ha respondido
a los muchos amigos y admiradores que han querido mandarle ánimos tras
este tropezón.
Unas horas después, la noche del lunes, se confirmaba
el pronóstico que ella misma había hecho horas antes. Junto a la imagen
de una radiografía en la que se apreciaba claramente un dedo astillado,
escribía: "Y se cumplieron las peores expectativas, aún así no es lo peor, mi problema es cómo enfrentarlo, qué decisión tomar". La actriz se preguntaba: "¿Qué hacemos con El amor está en el aire,
suspendemos unos días?, ¿me escayolo y lo hago de coja cuando los
médicos me den permiso?". Y concluía: "La cabeza me explota, es peor que
el pie. Buenas noches por decir algo".