Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 jul 2019

Carmen Martínez-Bordiú ya es oficialmente duquesa de Franco

La nieta del dictador ha pagado las últimas tasas que la acreditan, además, como Grande de España.

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Carmen Martínez-Bordiú, en junio de 2017 en Madrid. GTRESONLINE

¿Qué tienen en común la poesía y el calamar?

¿Qué tienen en común la poesía y el calamar? Benjamín Prado y Diego Guerrero te lo explican.

 

Prado, escritor, da forma a un poema mientras Guerrero, chef, elabora una de sus recetas más originales con el cefalópodo como único ingrediente.

Benjamín Prado cree que el poeta y el cocinero tienen mucho en común. “Él elige ingredientes, yo elijo palabras. 
Los dos tenemos la intención de cambiar las percepciones de quien come, de quien lee”, asegura el escritor. 
Pablo Neruda es, para el madrileño de 57 años, un autor que potencia esa conexión. 
“Descubrió que se pueden hacer grandes odas no al océano, no al crepúsculo, sino a una cebolla, a un caldo de congrio, a unas tijeras o a unos calcetines”, agrega
. Con esa misma convicción Prado se ha reunido con el chef vasco Diego Guerrero para escribir un poema mientras el cocinero guisa un calamar con una receta original en la que no usa más ingredientes que salmuera y aceite de oliva.
 Presentaron el resultado el pasado miércoles con una fiesta en Dspot, el estudio creativo de Guerrero en la capital.
“Él tenía que escribir un plato y yo tenía que construir un poema que hablara de esa relación entre la cocina y el taller del poeta”, explica Benjamín Prado. Esa creación, titulada Comer un poema o escribir un plato, es la primera de una serie de experiencias, en colaboración con Cervezas 1906, titulada Historias para una inmensa minoría, en las que el escritor dialogará con artistas de otras disciplinas.
¿Qué tienen en común la poesía y el calamar? Benjamín Prado y Diego Guerrero te lo explican
En la cocina de Guerrero dieron rienda suelta a su talento. 
“Hemos entendido que hay muchas cosas parecidas en nuestros procesos, sobre todo la creatividad, cómo intentamos llegar a la esencia de las cosas para provocar sensaciones. 
Conmover a las personas que quieren dejarse conmover”, relata Guerrero, que abrió su primer restaurante DSTAgE en Madrid en 2014,con dos estrellas Michelín, tras una década a cargo de la cocina del Club Allard, un referente gastronómico de la capital.
 


 

Prueba y error................... Antonio Ortuño...

Vivimos en una era en la que los hechos objetivos son ignorados o cuestionados por una multitud que prefiere las falsedades y las quimeras antes que la verdad.

Buzz Aldrin camina sobre la superficie de la luna.
Buzz Aldrin camina sobre la superficie de la luna. EFE

Las pruebas han dejado de convencer. 
Hay gente que descree de la existencia de un piano aunque acabe de caerle encima y le haya abierto una brecha en la cabeza.
 Y esto no es culpa de las pruebas, ni de quienes son capaces de entender el valor fundamental que tienen para comprender la realidad, sino de nuestra propia y asombrosa idiotez como especie.
Vivimos (y cualquiera puede verlo por sí mismo, si es que aún somos capaces de tomar en cuenta lo que nos informan nuestros ojos, oídos y mentes), en una era en la que los hechos objetivos son ignorados o cuestionados por una multitud que prefiere las falsedades y las quimeras antes que la verdad.
 Por eso abundan, ahora, tantas legiones de cándidos (usemos un adjetivo prudente) que sostienen que la Tierra es plana, que las vacunas provocan enfermedades, que los extraterrestres son los autores de las obras más preclaras en la arquitectura, el arte y la ciencia de la antigüedad, que los reptiles nos dominan de forma telepática…
Pensemos en un caso ejemplar al respecto. 
La Humanidad (o, mejor dicho, esa parte minúscula de la Humanidad que es la NASA) llegó a la Luna hace ya cincuenta años.
 Justo la semana pasada se cumplió el aniversario de la gesta espacial por excelencia.
 Lo curioso de la efeméride es que, cinco decenios después de que se produjo uno de los logros tecnológicos y científicos más destacados de la Historia, abunden como nunca los sujetos que niegan de plano que aquello sucediera.
 Poco les importa a estos amigos de las pararruchas el caudal inmenso de pruebas irrebatibles, los testimonios directos de las miles de personas involucradas en el proyecto, las grabaciones de audio e imagen de las diferentes etapas del vuelo del Apolo 11, incluido el alunizaje y la exploración de la superficie del satélite, el material lunar recolectado y traído a la Tierra por los astronautas para su análisis, etcétera. 
 Nada: estos remedos de escépticos (y digo remedo porque el mérito de una escéptico no es la negación por sí misma sino el cuestionamiento inteligente que busca, siempre, como meta final, llegar a la verdad) apilan algunos reparos y algunos sofismas aprendidos en un video de Youtube y lo dan por despachadoSostienen que una mentira no es una mentira (y que, como tal, carece de valor argumentativo), sino una opinión y que esta debe ser respetada forzosamente, aunque sea una rotunda tontería. Tontería, sí.
 Porque puede "opinarse" que la gravedad no existe, tal y como se opinan cientos de memeces todos los días, pero igual vamos a caernos si damos un paso más allá de la cornisa del tejado de una casa. 
Porque la gravedad no es un asunto de fe.
 Esa es la diferencia entre los hechos y las opiniones.
 Los hechos no dependen de nuestras posturas o ideas. 
Son objetivamente demostrables. 

Otra curiosidad, malsana esta: aquellos que no creen en los hechos y reniegan de las pruebas son, en el fondo, los seres más crédulos posibles.
 Porque el otro lado de la moneda de cerrar los ojos ante la realidad es obvio: el que no cree en lo demostrable cree, por consecuencia, solamente en lo indemostrable.
 En vibras, energías, espectros, duendes y otras oscuras divinidades. En "esencias" raciales o nacionales y en "destinos manifiestos".
 Y desde luego que de entre esa calaña salen los votantes de los más nocivos y crueles movimientos políticos: aquellos que deciden sus políticas basados en mentiras violentas y niegan pertinazmente la realidad.
 Y que citan sin saberlo a John Locke (pero no dominan su ironía) para concluir: "Si la realidad no coincide con mis palabras, peor para la realidad".

 

¿Se ha esfumado el sexo en Hollywood?

La industria del cine estadounidense se vuelca en películas aptas para todos los públicos y esquiva el contenido erótico.

Los actores Jack Nicholson y Jessica Lange, en 'El cartero siempre llama dos veces' (1981).
Los actores Jack Nicholson y Jessica Lange, en 'El cartero siempre llama dos veces' (1981).