Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 jul 2019

La hija de Mario Conde recuerda los momentos más traumáticos de su vida

Alejandra Conde relata por primera vez cómo vivió su detención en 2016, la tristeza por la muerte de su madre y la confianza ciega en su padre.

hija de mario conde
Alejandra Conde durante el estreno del documental 'Mario Conde' en Madrid en octubre de 2015. GtresOnline
Cuando el 28 de diciembre de 1993 cayó el mito de Mario Conde, quien había sido el banquero de moda y el símbolo de triunfador en la España de los años ochenta, su familia se tambaleó.
 El escándalo del caso Banesto, el largo proceso que siguió después y finalmente el encarcelamiento del cabeza de familia por apropiación indebida, estafa y falsedad, aparejó una condena de 20 años para el exbanquero, quien ingresó en la cárcel de Alcalá Meco en 1998 y hasta 2005 no obtuvo el tercer grado que le permitía salir diariamente de prisión y pasar los fines de semana en libertad.
En ese tiempo la vida de su familia no resultó sencilla. 
 Su esposa, Lourdes Arroyo, y sus dos hijos, Mario y Alejandra, se refugiaron en el silencio y en los amigos.
 En octubre de 2007 Lourdes Arroyo falleció después de una larga enfermedad, y el silencio de la familia continuó. 
No así el del banquero, que siempre proclamó su inocencia y trató de justificar los actos que le condenaron a prisión.
 En abril de 2016 volvió a ser encarcelado acusado de traer a España 13 millones de euros escondidos en paraísos fiscales y en esa causa, que finalmente fue archivada por el juez Santiago Pedraz, se vieron implicados sus hijos, Mario y Alejandra, y el marido de esta.
Mario Conde en una imagen de 2015.
Mario Conde en una imagen de 2015. GtresOnline
Ahora Alejandra Conde ha decidido abrirse respecto a algunos de los peores momentos de su agitada vida como hija de Mario Conde y aparece junto a él en la portada de la revista Vanity Fair, donde ha desgranado algunos de sus recuerdos. 
Entre ellos el momento en el que ella misma fue detenida en 2016: "Lo recuerdo con tristeza por las circunstancias que lo rodearon", explica en referencia a que cuando fue considerada codirectora de la trama pudo evadir la prisión a cambio de un arresto domiciliario que el juez Pedraz consideró oportuno debido a que uno de sus hijos, que entonces tenía nueve años, se encontraba muy enfermo. "Tengo muchas cosas que agradecerle al juez", afirma Alejandra Conde. 

También cuenta cómo fue su vida durante los ocho meses que duró la causa hasta que se ordenó el cierre definitivo de la misma: se aisló, intentaba no ver las noticias, se centró en sus hijos y en el deporte. 
"El deporte me ayudó mucho", explica en la revista. "Era lo que conseguía parar mi mente".
 Pero lo que no olvida es el que califica como el momento más duro de su vida: la muerte de su madre.
 "Es lo más triste que he vivido, mucho más que el ingreso de mi padre en la cárcel. (...) Ella tuvo que vivir sus últimos años con mi padre en la cárcel", declara.
A pesar de estas palabras, la complicidad con Mario Conde se mantiene intacta. 
"Mi infancia fue buena, tuve suerte".
 Reconoce que le daba vergüenza llegar a los sitios y que mucha gente mirara a su progenitor en sus momentos álgidos de fama, pero también asegura que "siempre lo he llevado bien. Nunca me he sentido superior".
 "Yo le creo a él", afirma sin un atisbo de duda. "Me dijo que no había nada.
 Cuando intervinieron Banesto, también me pidió que confiara en él. Hasta hoy. Jamás he dudado".

 

Meghan Markle, exceso de presión y falta de cálculo

"No lo ponen fácil", las cuatro palabras que la duquesa de Sussex le dijo al cantante Pharrell Williams que han vuelto a elevar las críticas de los medios británicos hacia las decisiones de la pareja.

El príncipe Enrique y Meghan Markle en el estreno de 'El rey León' el pasado domingo. En vídeo, la pareja saluda a varios miembros del elenco. Foto: GtresOnline | Vídeo: Reuters
Meghan Markle no se ha reincorporado oficialmente al trabajo después de su maternidad, pero sí lo ha hecho de forma oficiosa: junto a su marido, el príncipe Enrique de Inglaterra, en un partido de rugby y en las fotografías oficiales del bautizo de su hijo Archie, que nació el 6 de mayo; en Wimbledon viendo jugar a su amiga Serena Williams y más tarde junto a su cuñada Kate Middleton y la hermana de esta, Pippa; 
en una jornada familiar campestre en un partido de polo solidario a la que llevó a su bebé y, finalmente, en el estreno de la nueva versión de El rey León rodeada de estrellas.
Con cada una de sus apariciones públicas tras el nacimiento de Archie se ha hecho evidente la presión que los medios ejercen sobre la más novata de la familia real británica.
 Un bautizo demasiado privado, un vestido excesivamente holgado e informal, otro demasiado caro, críticas por ir a Wimbledon en vaqueros o por —según algunos tabloides— exigir a su personal de seguridad que advirtieran al público de que se abstuviera de hacerle fotografías, la inoportunidad de asistir a un partido de béisbol y excusarse en la cena oficial durante la visita de Donald Trump… ¡Así no hay quien viva!, que dirían los admiradores de una serie española de televisión.
La duquesa de Sussex se empeña en seguir sonriendo y aferrarse a la mano de su príncipe, pero sin duda, ella que como actriz acostumbrada a las alfombras rojas creía que estaba preparada para soportar el escrutinio público, se ha visto superada por la realidad que supone incorporarse a una casa real como es la británica. Probablemente, Camilla Parker Bowles, la esposa del príncipe Carlos, y Kate Middleton, casada con el príncipe Guillermo, tendrán mil y una anécdotas y consejos para explicarle cómo han conseguido sortear la presión, pero Meghan Markle también ha tenido algunos errores de cálculo y uno de ellos pasa por no sopesar los daños colaterales que han generado algunas de sus decisiones. 
La duquesa de Sussex con su hijo Archie en el club de polo Billingbear, en Wokingham, Berkshire.
La duquesa de Sussex con su hijo Archie en el club de polo Billingbear, en Wokingham, Berkshire.
El pasado domingo asistió en Londres al estreno de la nueva versión de El rey León y debió sentirse confortada por los suyos, ese mundo del espectáculo que se volcó en arroparla.
 Beyoncé la abrazó cariñosamente, Elton John no podía sonreír más a la pareja mientras estrechaba sus manos y Pharrell Williams, –sí, el cantante que convirtió en hit la palabra Happy– volvió a conseguir un titular para los tabloides.
 Porque cuando le llegó el turno de saludar a los duques de Sussex, sus poco protocolarios pantalones bermuda combinados con chaqueta y pajarita, dieron para distendir la situación y para que el cantante se atreviera a felicitarles por su relación diciéndoles que en el mundo de hoy es difícil encontrar a dos personas tan enamoradas y con una relación afianzada.
 Las cámaras omnipresentes no se perdieron la respuesta de Markle: "No lo ponen fácil".
Cuatro palabras que no señalaron a nadie pero podían tener múltiples destinatarios. 
Las reacciones no se hicieron esperar y The Sun publicaba esta semana un artículo que empezaba su defensa de la actitud de los medios de comunicación sin rodeos:
 "Queremos quererla, pero es usted la que no lo pone fácil con su actitud de 'pobrecita yo' y su real paranoia".
 Y continuaba argumentando que había sido recibida con lo brazos abiertos pero desde su primera aparición "ha sido un desastre de relaciones públicas tras otro". 

Meghan Markle y Kate Middleton durante la final femenina de Wimbledon.
Meghan Markle y Kate Middleton durante la final femenina de Wimbledon. Cordon Press
Lo más probable es que Meghan Markle haya puesto todo su empeño en ganarse el cariño y la simpatía del pueblo británico, por no mencionar en primer lugar el de su insigne nueva familia, pero tampoco debe resultar sencillo un cambio de vida tan drástico sin caer en errores que en su otra vida eran aciertos o normalidad. Según una información publicada en People este jueves, que menciona fuentes próximas a la familia real británica, "Meghan ha luchado contra la intensidad de la atención que despierta pero aunque ella es una exactriz, esto está a un nivel muy diferente". 
La presión se intensifica más si cabe ahora que es madre y algunos errores de los que se le atribuyen tienen que ver con su deseo como padres de proteger la privacidad de Archie, su bebé. 
 Un niño que por otra parte parece haberla unido a su cuñada, con la que también se han empeñado en enemistarla, y que la comentarista Victoria Arbiter, cuyo padre fue secretario de prensa de Isabel II, analiza de la siguiente manera: 
"Los bebés son un gran nivelador. En el momento en el que te unes por historias y noches de insomnio, de repente todo lo que importaba antes, ya no importa". 

Los duques de Sussex en Londres en un partido de beisbol entre los Yankees y los Boston Red Sox, el 29 de junio.
Los duques de Sussex en Londres en un partido de beisbol entre los Yankees y los Boston Red Sox, el 29 de junio. Cordon Press
Los tabloides siguen a lo suyo y hacen listas de errores que justifican el cambio de actitud hacia Meghan Markle: no ha sabido arreglar la relación con su familia paterna; han gastado demasiado en la reforma de Frogmore Cottage, la nueva residencia del matrimonio; han mantenido casi en secreto el nacimiento de Archie y el nombre de sus padrinos;
 Meghan se marchó a Nueva York y celebró una ostentosa baby shower con sus amigos norteamericanos saltándose el estilo comedido de la familia real británica; y, el gran pecado: la duquesa de Sussex no calibra bien los actos a los que decide asistir porque es "una trabajadora de la familia real y no una actriz de Hollywood que se rodea de publicistas y agentes".

Si a eso se unen las quejas referidas a que el príncipe Enrique ya no sonríe a los medios como antes porque está preocupado, o molesto, con el trato a su esposa, el cóctel de quejas está servido.
 La pareja tendrá que decidir cómo afrontarlo y a lo mejor su viaje a Sudáfrica, anunciado para el próximo otoño, puede servir para reconciliarse con la prensa o para hacer un cálculo más milimétrico de sus decisiones.
 Incluso a expensas de convertirse en otros correctos pero soberanos aburridos.

‘Supervivientes’: los mayores cambios físicos de sus participantes


supervivientes 2019

‘Supervivientes’: los mayores cambios físicos de sus participantes


Desde Isabel Pantoja al cantante Francisco o la presentadora Mila Ximénez, su paso por la isla del concurso de televisión ha modificado el aspecto de muchos famosos

  • El cambio físico de Omar Montes, el ganador de la edición de 'Supervivientes' 2019, ha sido de los más destacados.El cambio físico de Omar Montes, el ganador de la edición de 'Supervivientes' 2019, ha sido de los más destacados.
     
    • Chelo García Cortés perdió más de 12 kilos en los dos meses de su paso por la isla.
      Chelo García Cortés perdió más de 12 kilos en los dos meses de su paso por la isla. 
       
       
      • Isabel Pantoja se ha dejado ver en bañador y ha mostrado sus canas en el concurso. Además de volver mucho más morena, ha perdido 9,5 kilos. 
        Isabel Pantoja se ha dejado ver en bañador y ha mostrado sus canas en el concurso. Además de volver mucho más morena, ha perdido 9,5 kilos.
       
     

    • Cuando se miró al espejo dos meses después de entrar en el concurso, Nicolás Vallejo-Nágera constató que había perdido 12 kilos. Como él mismo ha contado, en el concurso se ha dejado "un poquito la salud, cuatro huesos y quince kilos".
     Cuando se miró al espejo dos meses después de entrar en el concurso, Nicolás Vallejo-Nágera constató que había perdido 12 kilos. Como él mismo ha contado, en el concurso se ha dejado "un poquito la salud, cuatro huesos y quince kilos".
     
    Pese a todo lo que sufrió en el programa en 2018, el maestro Joao se sintió más que alegre al verse ante el espejo al final del mismo y saber que había perdido algo más de 22 kilos. Recuperó 20 meses después, y ahora ha vuelto a perderlos con un método de adelgazamiento.Pese a todo lo que sufrió en el programa en 2018, el maestro Joao se sintió más que alegre al verse ante el espejo al final del mismo y saber que había perdido algo más de 22 kilos. Recuperó 20 meses después, y ahora ha vuelto a perderlos con un método de adelgazamiento..
    En los 82 duros días que pasó Mila Ximénez en 'Supervivientes', la colaboradora de Telecinco perdió más de 12 kilos. En los 82 duros días que pasó Mila Ximénez en 'Supervivientes', la colaboradora de Telecinco perdió más de 12 kilos.
    El cambio de Rosa Benito en 'Supervivientes 2011', que además ganó, fue espectacular. Además de regresar de la isla morena y musculada, perdió 15 kilos 
    El cambio de Rosa Benito en 'Supervivientes 2011', que además ganó, fue espectacular. Además de regresar de la isla morena y musculada, perdió 15 kilos   

La ciencia que vino de la Luna

  • Parte del instrumental dejado en el satélite aún envía información y quedan muestras de rocas lunares por analizar.

    El astronauta Buzz Aldrin, del Apolo 11, desplegó un sismógrafo que apenas funcionó tres semanas. En vídeo, cronología de la llegada a la Luna. Foto: NASA |
    En su alocución al Congreso en mayo de 1961 en la que anunció el propósito de llegar a la Luna antes de una década, John F. Kennedy no pronunció la palabra ciencia. 
    Y solo la mencionó dos veces en su discurso del año siguiente en Houston en el que dijo el famoso "Nosotros elegimos ir a la Luna".
     La política, la propaganda y hasta la ingeniería eran más importantes que la investigación científica.
     Sin embargo, tras llegada del Apolo 11 las misiones sucesivas fueron cada vez más científicas, sentando las bases de la ciencia espacial. 
    Aún hoy, los kilos de piedras que se trajeron a la Tierra y algunos de los instrumentos que se dejaron allí arriba siguen alegrando a los científicos.
    El astronauta del Apolo 11 Buzz Aldrin apenas pasó una hora y media pisando la Luna. 
  • En este tiempo tuvo que desplegar, entre otros instrumentos, un sismógrafo (ver imagen arriba) y un retrorreflector. 
  • En las sucesivas misiones Apolo, llegaron más.
  •  Con aquellos aparatos se pudo estudiar el grosor de la corteza lunar y anticipar como es el interior del satélite.
  •  También se detectaron hasta 28 lunamotos entre 1969 y 1977, cuando los sismógrafos aún operativos fueron desactivados.
  •  El pasado abril, con la ayuda de un nuevo algoritmo, un grupo de investigadores pudo reinterpretar aquellos datos sísmicos y afinar en la localización del epicentro de cada temblor. 
    Al solapar las nuevas ubicaciones con las imágenes que la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), una sonda de la NASA que lleva una década orbitando y fotografiando al satélite, comprobaron que al menos ocho de los seísmos caían sobre líneas de falla.
     La conclusión para los científicos es que la Luna aún está activa.
    Otro de los instrumentos que Aldrin dejó sobre la Luna fue un retrorreflector que aún funciona.
     Se trata de una especie de espejo que refleja pulsos de láser enviados desde la Tierra hacia el mismo punto de origen. 
    Con él se pudo determinar con más precisión la distancia entre satélite y planeta.
     Otros cuatro retroreflectores, dos llevados por naves Apolo y otros dos por misiones soviéticas, también siguen operativos. Con esta red se pudo determinar también que la Luna se está separando de la Tierra a un ritmo de 3,8 centímetros al año.
    Dentro de su programa Artemisa de regreso a la Luna, la NASA anunció a comienzos de mes algunos de los experimentos e instrumental científico candidatos para llevar al satélite.
     Entre estos, aprobaron una nueva red de retrorreflectores más avanzados. "Nuestros retrorreflectores lunares de última generación son la versión para el siglo XXI de los instrumentos que hay ahora en la Luna", decía el científico responsable de los nuevos aparatos, Douglas Currie, en una nota de la Universidad de Maryland (EE UU). Se da la circunstancia de que Currie, ahora profesor emérito, fue el cocreador de aquel primer espejo que colocó Aldrin.

    Solo uno de los astronautas, el último en pisar la Luna, era científico
    "Creemos que es muy probable que estos ocho temblores se produjeran por el deslizamiento de fallas a medida que se acumulaba el estrés por la compresión de la corteza lunar provocada por la contracción global y fuerzas de marea, lo que indicaría que los sismógrafos de las Apolo grabaron el encogimiento de la Luna y que aún es tectónicamente activa", decía en una nota el principal autor del estudio, el experto en ciencias planetarias del Instituto Smithsoniano, Thomas Watters.
     A medida que el interior del satélite se enfría, se va contrtayendo, provocando esta inestabilidad.
    Otro de los instrumentos que Aldrin dejó sobre la Luna fue un retrorreflector que aún funciona.
     Se trata de una especie de espejo que refleja pulsos de láser enviados desde la Tierra hacia el mismo punto de origen.
     Con él se pudo determinar con más precisión la distancia entre satélite y planeta.
     Otros cuatro retroreflectores, dos llevados por naves Apolo y otros dos por misiones soviéticas, también siguen operativos. Con esta red se pudo determinar también que la Luna se está separando de la Tierra a un ritmo de 3,8 centímetros al año.
    Dentro de su programa Artemisa de regreso a la Luna, la NASA anunció a comienzos de mes algunos de los experimentos e instrumental científico candidatos para llevar al satélite.
     Entre estos, aprobaron una nueva red de retrorreflectores más avanzados.
     "Nuestros retrorreflectores lunares de última generación son la versión para el siglo XXI de los instrumentos que hay ahora en la Luna", decía el científico responsable de los nuevos aparatos, Douglas Currie, en una nota de la Universidad de Maryland (EE UU).
     Se da la circunstancia de que Currie, ahora profesor emérito, fue el cocreador de aquel primer espejo que colocó Aldrin.

     

    La roca Génesis, encontrada por los astronautas del Apolo 15, esuna anortosita y demostró la antigüedad de la Luna: tiene unos 4.000 millones de años.
    La roca Génesis, encontrada por los astronautas del Apolo 15, esuna anortosita y demostró la antigüedad de la Luna: tiene unos 4.000 millones de años.
    Además de lo que dejaron en la Luna, los astronautas del Apolo 11 se trajeron de vuelta a la Tierra casi 22 kilogramos de material lunar, entre rocas y polvo.
     Al acabar las misiones, los tripulantes de las Apolo se llevaron con ellos un total de 382 kilogramos de Luna.
     Con estos trozos se empezó a reescribir el origen y evolución del satélite y, en cierta medida, también el de la Tierra, el del sistema solar y más allá.

    "Antes del Apolo, la visión dominante sobre la Luna era que estaba compuesta de material primitivo datado en los primeros tiempos de la formación del sistema solar.
     Se formó en frío (menos de 300º) y solo fundida localmente por el impacto de algún gran meteorito", comenta en un correo Rick Carlson, geoquímico y director del departamento de magnetismo terrestre del Instituto Carnegie para la Ciencia (EE UU).
     Parte de esa idea se sustentaba en la teoría de que los planetas y cuerpos rocosos similares se formaron por acreción, por la acumulación de materia durante cientos de millones de años de progresivo enfriamiento.
    Para Carlson, las muestras lunares cambiaron completamente la visión de cómo se forman los planetas:
     "En vez de una suave y fría acumulación de cuerpos pequeños, ahora en la mayoría de los modelos de formación planetaria intervienen impactos muy energéticos entre grandes objetos. De hecho, el modelo dominante sobre el origen de la Luna es que se formó de materiales despedidos de la Tierra cuando esta fue impactada por un objeto puede que tan grande como Marte".
    Y aún queda historia por contar.
     De todos los astronautas que estuvieron en la Luna solo uno era científico: el geólogo Harrison Schmitt, de la misión Apolo 17, la última. 
    Él fue el último humano en pisar suelo lunar. De vuelta a la Tierra se trajeron 111 kilogramos de muestras de rocas. Ahora 800 gramos del material nunca expuestos a la atmósfera terrestre serán desembalados y estudiados con la tecnología que no existía hace 50 años.
     Como decía tras el anuncio la directora en funciones de la división de ciencias planetarias de la NASA, Lori Glaze, "estas muestras se guardaron deliberadamente para que pudiéramos aprovechar la más avanzada y sofisticada tecnología actual para responder a preguntas que no sabíamos que íbamos a tener que hacernos".

    "Con las primeras muestras del Apolo 11, nos dimos cuenta de que la Luna se formó en caliente, posiblemente completamente fundida.
     Al enfriarse desde este estado inicial, generó una gruesa corteza mediante la flotación de cristales en un magma en enfriamiento, en cierta medida como los icebergs se forma en el océano, pero mucho más caliente", explica Carlson. 
    Las rocas extraídas de los cráteres también han permitido reconstruir el tormentoso pasado no solo de la Luna:
     "El registro de cráteres de la Luna nos cuenta que los grandes impactos de meteoritos eran algo común en los principios del sistema solar", añade el geoquímico.
    Para Carlson, las muestras lunares cambiaron completamente la visión de cómo se forman los planetas:
     "En vez de una suave y fría acumulación de cuerpos pequeños, ahora en la mayoría de los modelos de formación planetaria intervienen impactos muy energéticos entre grandes objetos. De hecho, el modelo dominante sobre el origen de la Luna es que se formó de materiales despedidos de la Tierra cuando esta fue impactada por un objeto puede que tan grande como Marte".
    Y aún queda historia por contar.
     De todos los astronautas que estuvieron en la Luna solo uno era científico: el geólogo Harrison Schmitt, de la misión Apolo 17, la última.
     Él fue el último humano en pisar suelo lunar. De vuelta a la Tierra se trajeron 111 kilogramos de muestras de rocas. 
    Ahora 800 gramos del material nunca expuestos a la atmósfera terrestre serán desembalados y estudiados con la tecnología que no existía hace 50 años.
     Como decía tras el anuncio la directora en funciones de la división de ciencias planetarias de la NASA, Lori Glaze, "estas muestras se guardaron deliberadamente para que pudiéramos aprovechar la más avanzada y sofisticada tecnología actual para responder a preguntas que no sabíamos que íbamos a tener que hacernos".